miércoles, 24 de diciembre de 2014

El reconocimiento de Sí mismo no es algo complicado.



Reconocer la verdadera naturaleza de Sí mismo no necesariamente resuelve los asuntos de la vida cotidiana, solo muestra que estos asuntos no son tan importantes como se creía. Paradójicamente, al reconocer esta disminución de importancia, el comportamiento y enfoque hacia ellos genera ciertos cambios en el rumbo de los eventos. Sucede de forma natural, espontánea. Cuando se mira desde la plenitud, funcionan las leyes naturales de la existencia sin necesidad de gestión sobre ellas. Esto se muestra como un alivio, ya no está la pesada carga de que hay que hacer algo respecto a tal o cual cosa.

El reconocimiento de Sí mismo no es algo complicado, sino sumamente simple, tan simple que la mente no puede siquiera concebirlo. La mente goza de las complicaciones, es como cuando hay un tablero de juego (ajedrez, por ejemplo), y se presenta el reto. La mente disfruta de los retos, tanto así, que se produce un apego enorme hacia los problemas. El disfrute de la solución parece ser el objetivo máximo. Ahora, ¿qué es esta mente? Es un funcionamiento, es una serie de procesos en los que se arman pensamientos, dándoles prioridad o descartándolos; se ordenan y se clasifican. Esto ocurre de manera condicionada, es algo que se aprende, al sumar experiencias y usar la memoria. Solemos apreciar la vida a través de este funcionar. Si algo no lo podemos “pensar”, entonces ello no es considerado.

Los círculos viciosos en los que nos metemos ocurren por esto. Y de pronto uno dice, ¿cómo salgo de aquí? ¿Cómo rompo con esta situación tan incómoda y recurrente?
Explicar cómo se arma este mecanismo puede ser extenso y complicado, partiendo por decir que es el primer pensamiento: “yo soy”, el que lo construye. La idea y sensación “yo soy” sucede espontánea y naturalmente en la Conciencia, y es porque, de hecho, Ser Es. Junto a la manifestación del cuerpo se presenta la identificación que asocia el ser con dicho cuerpo, posteriormente armándose la identidad. De este modo comienza la danza de Maya, la ilusión. Y entonces, cuando no se comprende todo esto, se da el sufrimiento.
Para reconocer la verdadera naturaleza que subyace a la manifestación, solo se requiere la observación sin juicios. Apreciar sin poner nombres. Darse cuenta del movimiento consciente sin alimentarlo con los juicios. Notar el surgimiento del juicio y dejar que se vaya suavemente. Notar la permanencia de esta observación sin dueño, es decir, no es una observación ubicada en un lugar, ni sucediendo en un momento dado. Es atemporal, a-espacial, y sin forma. Es Conciencia pura. Esto permanece, está presente en la eternidad e infinitud, subyacente, como el agua que permanece aunque ocurran las olas en el mar. Presenciación.

Maria Luisa


miércoles, 17 de diciembre de 2014

Sentir la Unidad- Preguntas de M (1).


M: Hola Maria Luisa, te escribo porque hace tiempo que estoy muy interesado en la no dualidad, y estaba buscando personas con un entendimiento profundo que estén cerca, y así llegué a su pagina web nodual.net
Me gustaría poder tener una conversación, o al menos vía mail, para aclarar algunas dudas. Te comento un poco mi situación con relación a estas enseñanzas para que tengas una idea de mi entendimiento.
Los autores que me interesan y me han llamado la atencion son Eckhart Tolle, Douglas Harding, Rupert Spira, Mooji, Leonard Jacobson, etc.
Tengo la comprension de que somos consciencia, el espacio en el cual todo surge y desaparece, y la sustancia de lo que todo está hecho. No es algo que viva intensamente, más que nada es una comprensión intelectual. Solo una vez sentí la unidad, en la que al percibir el movimiento de unos árboles no sentía la división de un veedor (yo) acá, y unos arboles allá, solo existían lo árboles o el acto de ver, y no me queda duda de que a eso apunta la enseñanza de la no dualidad.
Ahora mi duda es cómo volver a ese estado de unidad (comprendo que no es un logro, ya que la unidad es siempre, pero existe la ilusión de separación). Hace unos días volví a practicar la presencia consciente (sentir el cuerpo interno o prestar atención a la respiración) y me está haciendo muy bien en cuanto a la relajación de los pensamientos y cosas así, pero no sé si eso puede terminar con la ilusión de separación, ya que hay algunos maestros (de la vía directa) que aclaran que la meditación no es el camino y no es necesaria. ¿Podrías ayudarme con esto? Quizás solo es una equivocación, y seguir con la presencia consciente es lo que necesito, eso sería muy bueno, Muchas gracias, ¡saludos!

Respuesta: Hola. Me alegro de tu contacto y eres muy bienvenido a comunicarte con nosotros. La comprensión que básicamente expones y dices tener, está dentro de la línea de la tradición no dual. Y los autores que mencionas también están dentro de esa línea.
Vamos a revisar algunas cosas que escribiste ya que la compresión intelectual que dices tener debería hacerse carne en ti.

… “solo una vez sentí la unidad”…
Es probable que este reconocimiento temporal que tuviste se debiera a que la mente de pronto paró sus procesos interpretativos.

… “Ahora mi duda es como volver a ese estado de unidad”…

La no dualidad apunta a reconocer lo que es real y a comprender la irrealidad de que hay un experimentador independiente de las experiencias. (…”solo una vez sentí la unidad”… así dices) Sentir la unidad implica alguien que siente y algo que es sentido. Lo que la vivencia de la ausencia de un observador te estaba manifestado, la reaparición de la mente separadora lo ha recogido como una experiencia tenida por ti. Lo albergó en la memoria como algo deseable y acorde a la comprensión intelectual que dices tener. Y ahora quieres que se repita, y además, que se haga permanente. (… “Ahora mi duda es como volver a ese estado de unidad”…) Quieres volver a sentir la unidad. Eso hace el mecanismo mental, recoge información e interpreta constantemente la vivencia. De este modo, vivimos a través de las interpretaciones, es decir, las ideas que tenemos sobre cada recuerdo, cada cosa.
Es bueno comprender que todos los estados son cambiantes, vienen y se van. La realidad es permanente, solo que los pensamientos pasan en la conciencia, como un tren de datos que atrapan la atención, y hacen olvidar el espacio libre donde este tren se está moviendo. Por tanto, no se trata de volver a algún estado, sino de comprender esto que te menciono, y que se haga evidente. Para ello hay que conocer y comprender el movimiento de la mente y las maniobras que hace para crear y sostener un ego separado de la realidad.

Las técnicas que se usan generalmente son meditaciones, contemplación, repetición de mantras, ejercicios de relajación, de atención, etc. No son descartables, y el que se use una u otra depende del nivel de comprensión que tenga el practicante. Por eso un maestro apuntador puede indicar o recomendar una práctica u otra a distintas personas.
La meditación puede tener varias finalidades. Ordenar las ideas, relajar el cuerpo y con ello permitir que se funcione más armónicamente. O también puede apuntar a un objetivo más profundo aún, es decir, vivenciar en un instante dado la ausencia de pensamientos y con ello, la realidad. No es que la realidad consista en no pensar, sino que la realidad es que los pensamientos surgen y se sostienen en ti, como Si mismo, como lo esencial. El punto es que la meditación, como práctica, se queda en eso, una práctica. Muy buena, si, y no descartable.
La mente es la que construye la separación, el sujeto y el objeto, dando la impresión de que hay algo que obtener en el tiempo espacio. La comprensión apunta a saber que tú eres eso que no está afuera.

Quedando atentos a cualquier duda que te surja, nos despedimos afectuosamente,


R.Malak y Maria Luisa

martes, 9 de diciembre de 2014

Luz en el silencio de la mente 2

Los estados mentales acontecen en la Conciencia, no le suceden a tu persona, ni a tu cuerpo… Son una rotación permanente de modos conscientes que acontecen a Sí mismo.




Continuando la conversación expuesta en la entrada anterior.

P: Hola. Gracias por la respuesta. Es lo más profundo que he leído desde hace mucho tiempo. Creo que me llevará algún tiempo comprender lo que dices, porque nunca he sido especialmente brillante en la comprensión.
Entiendo que el significado que le das a la palabra ontología es el de Kant, como estudio de las ideas sostenidas por la conciencia.
La propuesta del vedanta advaita es muy sencilla de entender racionalmente debido a su radicalidad. Lo difícil es asumirla vitalmente porque el raciocinio común no consigue enlazarla con la percepción cotidiana.
Contaba Karl Popper que él aceptaba la brillantez racional del idealismo de Hume, pero que no podía mantenerse más de una hora en él sin caer en el raciocinio común aunque fuera consciente de la falta de racionalidad de dicho raciocinio. Creo que mi relación con el advaita es algo semejante.
Por otra parte, asumir que todo lo que hay (el objeto) no es otra cosa que pensamiento y que su existencia proviene del observador es fácilmente comprensible. Incluso me puedo responsabilizar del flujo de objetos de mi percepción. Otra cosa bien distinta es desidentificarme de la percepción física.
Este tema de diferenciar las ideas puras de las provenientes de la percepción física es clásico entre los filósofos idealistas occidentales. Los cuales no suelen ser un buen ejemplo de coherencia conceptual; pero es lo que tenemos.
Por ejemplo; llevo bastante tiempo enfermo (soy varón) y puedo asumir que mi enfermedad es una creación mental. Pero lo cierto es que a quien le duele es al cuerpo, no inicialmente a mí, y éste me devuelve el dolor el cual se convierte en una idea con su carga emocional correspondiente; con lo cual percibo el dolor como ajeno y previo a mi contenido mental (mis ideas sobre tal dolor).
Puedo pensar y repetir como un mantra que no soy un cuerpo, o que no duele, pero no por eso voy a dejar de percibirlo y menos aún voy a poder olvidar su existencia cuando duele; aunque tal existencia provenga o no de la conciencia.
Otro ejemplo es el del sueño; intelectualmente puedo asumir que cuando duermo el mundo no existe porque no lo estoy percibiendo por no estar pensándolo (este ejemplo es clásico entre los vedantines), pero lo cierto es que si me golpean me despierto; o si hace frío me tapo con la manta o si hace calor me destapo. Lo cual viene a mostrar que la percepción física es ajena y previa a la mente que la percibe.
Me vas a tener que perdonar las confusiones en las que me haya expresado. Pero últimamente he pensado y repensado mucho sobre éste tema de la percepción física y su relación con el contenido mental por una experiencia que tuve hará unos 25 años en Buenos Aires.
Un cordial saludo y gracias nuevamente.



ML: Ontología la entendemos más bien como lo que su etimología dice, el estudio del ser.
Onto es ser y logia es estudio.
El problema básico consiste en averiguar desde dónde te estás sosteniendo para comprender.

Cuando se habla de que todo lo que hay es pensamiento, se refiere a que todo lo que existe tiene su existencia como contenido de conciencia, pero no de tu conciencia, sino de La Conciencia. Esto lo digo porque tú te concibes como un sujeto independiente que tiene conciencia de objetos, sensaciones, percepciones, pensamientos, emociones y sentimientos, pero que es diferente de otros sujetos que también tienen su propia conciencia. Si te comprendieras como Si mismo Presenciador, o mejor aún, como pura presenciacion, entonces sí tendría sentido asumir que toda existencia existe en ti, tú como Eso que eres realmente.
Así se explicaría el movimiento de los estados mentales ante esa presenciacion, y se comprendería que dichos estados son movimientos de la misma conciencia, que como funcionamiento mental, plantea diferenciaciones.

Te daré algunas pautas de las bases ontológicas que usamos junto a R.Malak.

Lo real es Ser. Ser se mueve y este movimiento es Conciencia que fluye como un río de armonía, Plenitud. Esto en el Vedanta lo llaman Sat Chit Ananda.
La conciencia se despliega y surge el funcionamiento consciente llamado mente. La mente, esta función, genera la dualidad y la medida en la infinitud no dual de la conciencia. Por tanto, lo que es infinito aparenta tener medidas ( espacio ) , y lo eterno parece tener medidas ( tiempo ).
La conciencia, que es plena totalidad sin fronteras, debido a la diferenciación de sujeto- objeto que hace la mente, se centraliza como efecto de la ilusión ( Maya ), que hace aparecer multitud donde no hay dos. Esta centralización es el yo-cuerpo-mente-emoción que te hace parecer ser esta persona, con sus limitaciones y vulnerabilidades.
Los estados mentales acontecen en la Conciencia, no le suceden a tu persona, ni a tu cuerpo… Son una rotación permanente de modos conscientes que acontecen a Sí mismo.
Sí mismo se asoma a la existencia a través de tres ventanas: el cuerpo, la mente y la emoción. Estas ventanas se superponen, se combinan y rotan dependiendo de como la persona percibe el mundo preferentemente. Por ejemplo los atletas ven más a través del cuerpo, los artistas a través de las emociones, los intelectuales a través de la mente.

Esto que menciono son pautas de nuestro uso de la ontologia, que deben ser tomadas como señales, como letreros en un camino, como un mapa o como un menú. Recorrer el territorio o degustar los platos del menú deben ser realizados por ti mismo. Hay modos adecuados para llevar a cabo esta realización.
La mente ejerce una fuerza de encantamiento en la que la atención se centra como sujeto y queda prendada de los objetos de la conciencia, y en base a ello fortalece el sentido de separación y propicia la aparición del ego. Este encantamiento equivale a estar perdido en un bosque, un bosque de errores de percepción y errores de entendimiento. Lo primero que hay que descubrir es en que parte del bosque estas, y una vez lo sabes, ya estas fuera. Así opera la comprensión, es como un líquido diluyente de errores. A veces hace falta ayuda de alguien que conoce el bosque.

El proceso de reconocer lo real implica, como si fuera un ave con dos alas y una cola, dos aspectos paralelos: El ala de la comprensión intelectual y el ala de llevar a la práctica lo comprendido y la cola es el timón de la atención.


Nuestro modelo de comprensión no es el de la hormiga, que va paso a paso sumando conocimientos, experiencias y méritos, sino que es como el vuelo del pájaro, que va directo a la fuente.

miércoles, 3 de diciembre de 2014

Luz en el silencio de la mente 1

Continuando con la presentación de preguntas y respuestas, aquí les ofrezco este diálogo generado vía email. 


P: Fui discípulo de Consuelo Martín, profesora de filosofías orientales en la Universidad Complutense de Madrid, hace unos 30 años y en aquella época aunque no comprendía la filosofía Advaita acudía semanalmente con Consuelo para poder captar un poco de la paz y beatitud que transmitía su presencia.
A veces, cuando meditábamos en su presencia, la respiración se detenía y quedábamos sumergidos en mundo de luz más allá de cualquier sensación física. Salir de éste estado, al cabo de una hora o más, nos llevaba su tiempo.
Últimamente comprendo mucho mejor el vedanta advaita, gracias a la lectura de Un Curso de Milagros, Sankara y el tratado Vaishita. Pero los estados de meditación profunda no han regresado.
Creo que ésta es la gran cuestión. No es lo mismo aceptar racionalmente la ontología advaita que tener la experiencia real de la observación del Ser sobre Si Mismo.
La filosofía sin la experiencia real siempre es fustrante.



ML: Es cierto lo que dices, la frustración sobreviene cuando mediante el proceso mental racional se pretende librarse de la mente y buscar la experiencia de la no separación, la no dualidad o no mente, todo ello lo mismo. Y es que la no dualidad no se muestra como experiencia, toda experiencia pasajera es también un reflejo en la mente, incluso los estados luminosos o profundos. La comprensión de lo no dual implica dejar de dar credibilidad a todo lo que es pasajero, implica residir y presenciar cualquier tipo de experiencia sin la pretensión de transformarla o incluso interpretarla, o juzgarla. Lo importante es la comprensión silenciosa y no precisamente racionalizable, sino más bien esa que da certeza y no nuevas creencias. Siempre que se esté buscando experiencias, tales como estados especiales, con la finalidad de completarnos, es que aún no se ha comprendido profundamente la realidad de Ser.
Si en la ontología se menciona que tu naturaleza esencial es luz, lo que equivale a presenciación pura, cabe preguntarse quién queda sumergido en la luz en un estado como el que mencionas. Por otro lado, si también se menciona que lo que la presenciación presencia o conoce es la pantalla consciente que emana de sí misma y donde se despliegan los contenidos de conciencia, cabría preguntarse cómo es que la presenciación puede llegar a observar luz, ¿acaso es esta un contenido de conciencia?, ¿algún objeto de observación?. Lo otro que podemos agregar es lo siguiente: los contenidos conscientes son reflejos de sí mismo, entonces, ¿donde se reflejan estos? Y finalmente, ¿qué es esta luz que sí mismo presencia como reflejo en la pantalla consciente?
Tal vez recuerdes alguna enseñanza que pone como símil que la mente sin contenidos es como un espejo donde se refleja tu verdadero rostro, obviamente es una metáfora, ya que sí mismo no tiene rostro pues no es un objeto.

En definitiva, ¿que comprensión te deja el haber contemplado la luz en el silencio de la mente?


La ontología puede, y debería, funcionar como un mapa, de manera que cuando efectivamente se recorre el territorio se comprende por dónde se está transitando. Entendamos este tránsito como los procesos conscientes donde se posa la atención, la luz consciente. Por tanto, en cuanto a la validez del entendimiento de lo no dual, eso que es necesario, más que experiencia real, lo llamaría comprensión de lo real.

miércoles, 26 de noviembre de 2014

Relación entre MENTE y CONCIENCIA

Estimados amigos y seguidores de este blog.
Este año ha sido bastante demandante en cuanto a asuntos familiares y de trabajo, por eso no he escrito tanto, quizás. La inspiración para escribir de forma espontánea simplemente no surgía tan a menudo como en años anteriores. Lo que sí ha sucedido es que recibimos periódicamente correos de personas que plantean dudas respecto a las enseñanzas de la no dualidad, y es en estos casos, ante una pregunta, que las respuestas suceden con fluidez. Como hay varios textos nacidos de este modo, y ante la solicitud de R.Malak de que sean compartidos para apoyar con ellos a otros investigadores, empezaré a publicar las preguntas y respuestas de dichos intercambios que han sucedido por correo electrónico o por comentarios en alguno de nuestros blogs.
Las respuestas están por lo general revisadas por R.Malak e incluso intervenidas por él.


P: Hola Maria Luisa. Quisiera si es posible que me ayudes a aclarar cual es la relación entre mente y conciencia. Tu dices que la mente es una función de la conciencia, ¿ ha existido siempre la mente? Si la mayoría del sufrimiento es producto de la mente, ¿puede la conciencia deshacerse de ella.? O, ¿debe/puede ser re entrenada?
Gracias, un abrazo!

Respuesta: 
En la conciencia no hay tiempo, por tanto al hablar de “siempre” es porque lo estás viendo bajo la perspectiva de la mente. La mente es en efecto una funcionalidad, no una cosa identificable. Es la función consciente de ver cosas y cualidades en el infinito movimiento consciente. También gracias a la mente se crea el tiempo y el espacio. Porque es una función que pone medidas a lo infinito. Es como poder notar que en el mar hay olas y no solo agua. Sin esa función no habría un universo observable, no habría un planeta tierra distinto de un astro sol.

La mente es diferenciación, separación, calificación, juicios. Nada de esto es malo ni inadecuado. Es tan solo así. La mente genera estructuras para poder establecer patrones de comparación. Es como si creara filtros para poder ver cosas diferentes.La mente hace suponer que el Ser (Conciencia) es un ser yo, separado y distinto de las cosas que observo. Diferencia una separación entre el sujeto que percibe y el objeto percibido. Esto es la primera división que hace la mente para establecer un sentido de vida estructurado. Crea un ego. El ego es el primer filtro y el que tamiza la percepción generando preferencias y aversiones.

La mente, función consciente, no es mala, tampoco buena. Es como es. Lo que hay que comprender es que cuando surge el ego, y hay identificación con él, comienza la ilusión. La ilusión de creer ser una entidad separada e independiente. Y es esto, esta ilusión, lo que genera sufrimiento.
No hay ningún problema en diferenciar el invierno del verano, el azul del rojo, lo alto y grande de lo bajo y pequeño. Eso lo hace la mente y no produce sufrimiento.

El problema surge cuando todo es visto a través del filtro del ego. Se prefieren ciertas cosas por encima de otras, se desea sostener importancia personal y crear expectativas de ser mejores, alcanzar éxitos, logros, para alcanzar la felicidad personal. Todo esto sostenido en una ilusión, una irrealidad. Cuando la realidad, que es un flujo constante y cambiante de percepciones, se contrasta con los deseos de mantener nuestras ideas sobre la vida, las mías propias, de mi ilusorio ego, es cuando se sufre. Y con razón, porque se quiere un imposible.

Por todo esto, no es necesario acabar con la mente, tampoco hay que modificarla. Tampoco puedes acabar con el ego, y si lo modificaras solo cambiarías de posición, pero seguirías con otro ego y otro tipo de sufrimiento. El punto es comprender esto conociendo a la mente, conociendo cómo se da todo esto. Observar el surgimiento del ego, ver cómo hace sus juegos, cómo caemos en las confusiones, perdemos la claridad, nos ofuscamos. Al observarlo, al comprenderlo, el juego del ego no tiene efecto en ti. Lo ves desde Si mismo, como un surgimiento que dura un rato, y ante la comprensión se diluye como azúcar en el agua. Sin el filtro del ego puede haber sentimientos, pensamientos, emociones, percepciones, pero ya no sufres porque las cosas no son como querías que fueran.




lunes, 15 de septiembre de 2014

La Presencia Divina y la búsqueda de la felicidad


Algunas veces converso con buscadores de lo esencial, de lo no dual, y en el proceso descubro que casi siempre lo que están buscando, realmente, es la felicidad. Se sienten infelices y quieren algo que intuyen que les pertenece, algo a lo que tienen derecho, por así decirlo, pero no lo notan ni lo sienten presente. En algún momento se encontraron con las enseñanzas de la no dualidad y supieron algo respecto a la felicidad intrínseca al conocimiento de Sí mismo. Por tanto, dicen que buscan el Sí mismo verdadero, pero en el fondo, lo que quieren es ser felices. En esta búsqueda leen mucho, viajan a ver maestros, aprenden las enseñanzas incluso de memoria. Adquieren una buena gama de conocimientos que conservan de manera intelectual, así como una colección de prácticas que experimentan invariablemente como si fueran llaves mágicas hacia la felicidad que añoran. Lo comprendo bastante bien porque a mí también me pasó eso hace muchos años.

En esta oportunidad quiero mencionar algunos puntos respecto a esto. Se me ocurrió hacerlo ayer, cuando estaba sentada en el patio recibiendo el sol de primavera que ya va calentando el ambiente a ratos. R.Malak estaba a mi lado, revisando un libro recién descargado sobre las enseñanzas de Ramana Maharshi, y yo miraba el laurel. Primero pensé en la presencia, enseguida todo mi pensamiento fue engullido en la presencia. De una manera tan simple, inmediata, esta constante presencia de lo Divino se hace tan evidente. Unas frase me ayudan a describirlo: contemplación de lo esencial, Sí mismo presenciador de Sí mismo, conciencia de la conciencia, y podría seguir. El caso es que me di cuenta de que, aunque lo esencial (lo Divino, la naturaleza verdadera de uno mismo) está siempre presente, se suele pasar por alto, del mismo modo que muchísimas veces pasamos por alto que estamos respirando. Y claro, así es como la felicidad parece escaparse, solo porque no notamos su constante presencia.

Como estar atrapados en una tormenta, presionados por situaciones que demandan nuestra atención, a veces ni siquiera notamos que estamos respirando. Estamos con la atención puesta en los pensamientos, pegados a estos. Tengo que hacer tal, me preocupa tal, temo tal, quiero tal, tengo que tal, fulano quiere que yo… María no quiere que yo… Sutana no me quiere… yo quiero que ella… yo deseo que él… tengo que ser mejor haciendo tal cosa, necesito prepararme, protegerme, asegurarme… acerté, fracasé, deseo, tengo miedo, aspiro, tengo rabia, estoy bien, estoy mal… es interminable esta lista. Sí, estamos con la atención puesta en estos pensamientos y ni siquiera nos damos cuenta de que estamos respirando. Pero estamos respirando. Es tan obvio que ni siquiera lo tomamos en cuenta.

Sea que se busque a Dios, que se añore el gozo Divino, que se quiera paz o simplemente vivir en felicidad, es fundamental comprender que nada de ello puede estar jamás ausente porque estas son cualidades de lo Divino, no de la persona. Lo Divino está presente, como la respiración. Cada vez que hemos sentido paz, es porque la persona no estaba interviniendo con sus demandas. Lo mismo sucede al apreciar la felicidad, -esa alegría espontánea que se muestra cuando los pensamientos que suelen atormentar no están presentes-, y es porque la persona con sus demandas y exigencias no está estorbando. La presencia de lo Divino se hace evidente en esos casos, solo que no sabemos que eso es su manifestación en pureza.

No sabemos qué es lo Divino, y creemos, pensamos, que la paz o la felicidad son emociones o sentimientos de la persona, sin haber comprendido que la persona es la identidad construida con nombre, forma y currículum. Nos sostenemos en esta identidad construida suponiendo que eso somos, y olvidamos que es una construcción que sucedió ya estando presentes. Antes de la identidad, antes de la persona, yo soy. Estoy presente antes de recibir un nombre, incluso antes de identificarme con un cuerpo, y por supuesto, antes de armar una historia de vida. Eso que era antes de identificarme, estaba pleno de gozo, sin necesidad de llamarlo así.

No notamos lo Divino, su presencia constante, del mismo modo que no notamos (muchas veces), que estamos respirando. Y en ambos casos es por la misma razón: tenemos la atención desviada hacia afuera de sí misma, hacia los pensamientos, y enganchada con ellos, apegada. Reconocer tu propia presencia como lo que permanece, y notar que esta presencia no tiene forma, ni tiene nombre, y que, aun así, todo conocimiento surge ante sí misma, esto es una clave fundamental. Este reconocimiento de la propia presencia anterior a la persona, a la identificación y anterior a todo pensamiento, trae consigo la evidencia del gozo, la felicidad natural de Ser, sin atributos. Esta felicidad no es un resultado, sino que es inherente a Sí mismo; no se consigue como fruto de mucho trabajo, no se puede construir lo que ya es.

Se necesita comprender cómo se ha construido la persona, la identidad que consideramos ser, y ver claramente cómo esta construcción va de la mano con la idea de conseguir una felicidad que no se posee. La persona es sinónimo de carencia, y la identificación con ella es producto de la ilusión causada por la creencia de que yo soy este cuerpo, este nombre, esta forma y el currículum que los acompaña.

La indagación en el origen de la persona, del yo construido, es la práctica más importante en la búsqueda de ser consciente de la felicidad. Apunta a notar la presencia constante ante la cual aparece la sensación de que yo soy, que yo existo, presencia que no es diferente de uno mismo, ni es diferente de lo Divino. Esta autoindagación en el origen, en la esencia, revela que no hay un sujeto consciente de la felicidad, sino que Ser es conciencia plena, pura felicidad. En esta conciencia, como un infinito continente, aparecen todos los contenidos conscientes, siendo el primero de ellos el pensamiento “yo”.

miércoles, 2 de julio de 2014

Nacer no significa Ser


No recuerdo haber nacido. Si pudiera recordarlo sería por haber tenido esa experiencia: nacer, y eso significaría que antes de nacer no era consciente de ser. Nacer no significa ser. ¿Qué sería yo entonces para poder saber que no soy, que no he nacido o que no existo? ¿Quién puede mencionar haber sido consciente de ser inconsciente? ¿Quién puede dar o ha dado alguna vez un testimonio de haber sido inconsciente?
Es solo en referencia a que somos conscientes de cuerpos inertes, durmiendo, desmayados, en estado de anestesia, etc., que decimos que alguien está inconsciente. El punto es, que no hay personas conscientes, la conciencia no se localiza en la persona, sino que la persona toma forma en la conciencia. En mí, como conciencia, toma forma esta apariencia de persona.
Podemos pensar que en algún momento no somos conscientes. Pensar es algo que ocurre en la conciencia, no hay otro lugar. Pensar es algo, una acción mental, que solo es posible en la presencia de la conciencia. Pensar no nos lleva a saber lo que hay más allá del pensamiento. Como mucho, pensar puede dar un trazo de ello, puede hacer que destelle un resplandor de comprensión donde el pensamiento, como consecuencia, queda congelado, dejando la evidencia de la pura conciencia. Pero pensar no resuelve ningún tema referido a la conciencia. Solo siendo conciencia puedo conocer o saber cualquier cosa que surja en mí. Solo como conciencia puedo ser consciente de ser. Y por mi propia experiencia, no puedo remitirme a absolutamente ningún instante en que no haya sido consciente, puesto que para ello tendría que haber estado consciente de ese instante. Nadie puede hacer esto, y jamás ha habido un testimonio de ello.
Por esto, si hubiera tal cosa como “antes de nacer”, solo podría saber de ello debido a la conciencia. Por ende, la conciencia es básica e imprescindible para que haya cualquier referencia, del tipo que sea, y que se pueda convertir en un recuerdo. La conciencia es esencial.
Lo que soy es infinito y eterno, es conciencia que no puede haber nacido y por tanto no puede morir, pues no hay espacio donde la conciencia se pueda disolver. El espacio es lo que aparece ante y como la conciencia, es pura conciencia.
La mente si, la mente surge, se sostiene y se disuelve en la conciencia. La mente, como pensar, saber cosas, recordar, proyectar, calcular, separar, disgregar, juntar, medir, y todas las acciones que crean, modifican o destruyen objetos de los que soy consciente, ya sean subjetivos -tales como pensamientos, sensaciones o sentimientos-,  u objetivos –tales como universo, mundo, gente, cosas- es un funcionamiento en la conciencia. El funcionamiento mental no es permanente, no es eterno, y no es infinito. El funcionamiento mental crea la imagen de mí que llamo yo. Esta imagen, mi persona, no es permanente. Mi persona es una ideación de ser este cuerpo, limitada por el cuerpo. Es la consecuencia de haberme identificado con la forma que he tomado dentro de los límites finitos del tiempo y el espacio.
En la infinitud y eternidad de la conciencia que soy, asumo una forma, pero asumirla no significa que sea esta forma. Esta forma, la forma mortal de esta persona, es algo que ha nacido en mi conciencia en algún instante, que puedo recordar, quizás, de cuando tenía dos o tres años. Antes de eso no hay recuerdos, y si los hubiera, seguirían siendo experiencias recolectadas por la función mental, que solo puede existir en presencia de la conciencia. Sin conciencia no podría haber mente, sin mente sigue habiendo conciencia.
Maria Luisa

miércoles, 11 de junio de 2014

El Poder de lo Esencial

La Conciencia testigo de todo lo que se piensa, se imagina, se siente o se percibe, no se mueve, no tiene hacia dónde moverse. Es todo. Es atemporal y no está contenida en ningún espacio. Es la fuente de toda experiencia y conocimiento, y por eso es lo Esencial, lo que no es prescindible.




Voy caminando por la Alameda. Hay un espacio central que divide los dos sentidos del tráfico. Los árboles se van quedando sin hojas y arriba el cielo está brillante. Voy pensando en mis asuntos y notando el movimiento inusual que se está formando a un lado, en la vereda sur. Los estudiantes se prepararan para manifestar su inconformidad con resoluciones recientes del gobierno de turno.

Lo Esencial es el único poder existente, y como tal no tiene límites.

Mis pensamientos, mi madre. Venezuela y sus gigantescos problemas, ese sí que es un gobierno que no termina su turno, parece eterno. Mi madre en Venezuela, mi madre enferma, el país enfermo. Cinco meses de sufrimiento para ella y toda la familia, 5 meses que me han incitado a revisar cómo ciertas alteraciones psíquicas transforman, desde la perspectiva del paciente, eso que llamamos realidad, la que compartimos los demás, o eso suponemos, porque, ¿cuántos no tienen problemas alucinatorios aunque suponemos que están en su cabales? Y hay que ver cómo hace variar la supuesta realidad compartida el hecho de sufrir alucinaciones.

Lo Esencial es el poder que permite la energía, la materia, y todas las cosas que las ciencias como la física, la química, la bioquímica, la astrofísica, etc., tratan de estudiar.
Es el poder que permite la experiencia psíquica y todo lo que investigan la psiquiatría, la psicología, y las ciencias que estudian esto.
Es el poder que permite la percepción por medio de los sentidos, lo que estudian los médicos como otorrinos, oftalmólogos y demás.
Es el poder que me permite escribir esto y que te permite leer esto.

Lo Esencial en mi es consciente del sufrimiento que implica el miedo. Mi mamá tiene miedo constante porque no puede confiar en sus percepciones, sus estados mentales cambian de un momento a otro sin previo aviso, y tan pronto está con sus hijas como con monstruos que la rodean. Y saber esto me entristece y duele, vienen recuerdos de mi mamá amorosa y protectora, cuando ahora suplica que la cuiden, apoyen y cobijen como a un bebé.

Ya que el poder de lo Esencial es ilimitado, y no hay otro poder que lo Esencial, nada impide que así como es todo, pueda ser al mismo tiempo algo específico, y de ese modo experimentar-se. Puede experimentar ser como una entidad o como un sujeto o como una persona, dentro del universo físico-químico- emocional-espiritual. Todo lo puede. Puede experimentar tanto lo pleno y radiante como la fracturación separadora. Desde una perspectiva infinita no hay preferencias, solo experiencias.

El otro día recibí un mail donde nos preguntaban por qué lo Esencial permite el sufrimiento. Responder esto es complicado, ya que es sólo desde un sentimiento de separación que surge esta duda. Es cuando hay identificación con el ser aparentemente separado. Es cuando no hay comprensión y además se experimenta sólo desde la fragmentación olvidando a la infinita presencia de lo Esencial como Testigo inmutable. Es cuando solo se tiene como referencia de ser al actor y se olvida la fuente original y siempre presente.

Entre las atribuciones poderosas de lo Esencial se encuentra la posibilidad de, no solo atestiguar pasivamente sino, convertirse en actor de lo atestiguado. En apariencia pasa del aspecto quieto al aspecto activo. Mientras actúa, no deja de ser la misma quietud que era antes de moverse. Y esto porque la quietud que Es consiste en testificar, en ser conciencia, conciencia de aquello que se mueve. Y el hacer o actuar consiste en tomar iniciativa en medio de los hechos, tomar decisiones y trazar un destino. El destino implica el resultado de una serie de acciones que suceden una tras otra, con lo que se necesita del tiempo, o se puede decir, con lo que se crea el tiempo. Y para que haya acción debe haber espacio, así que también se crea este.
La función consciente que permite esta simultaneidad de Ser quietud infinita y ser un sujeto que se mueve en el tiempo y el espacio es la mente. La mente es una función que permite aparecer la dualidad, el tiempo y el espacio, como contenidos de lo Esencial que es totalidad, unidad, no dualidad o como se quiera especificar. La mente es una función de la Conciencia, es lo Esencial en acción.

Voy caminando por la Alameda y todos estos pensamientos vienen, superpuestos, uno tras otro. Miro hacia arriba, por sobre los árboles, más allá de las formas… y en ese espacio infinito me diluyo. Soy testigo de todos los pensamientos, el sentimiento de hija, los recuerdos de mi mamá tan activa y creativa, la aglomeración y ruido de los estudiantes… y la claridad que está conteniendo todo esto. Veo la película de mi existir, con todos los sentimientos, con el dolor, la duda, el miedo, y a la vez con la paz que se cierne cuando la confusión de creer que soy limitada se evapora. Y todas las tramoyas que hace la mente desde que armó mi personaje para trazar posibles destinos se comprenden como un accionar lúdico e inocente en su origen.

Lo que se mueve sucede en la conciencia misma. No hay otro lugar donde pueda acontecer nada más que en la Conciencia. Lo Esencial es Conciencia. Y eso soy, eso eres, eso somos.


miércoles, 14 de mayo de 2014

Sobre el fondo permanente titila la existencia


| | | | | | El puntero titila sobre el fondo blanco donde aún no comienza la expresión… | | | | | |  Basta decirlo – escribirlo - y ya comenzó. Se ha dado.



Es como el nacimiento de algo… antes nada… después nada…. Entre medio este algo que al final se vuelve nada de nuevo. Todo es tan efímero como el pensamiento.

Siento mi estómago lleno, satisfecho, después de unos ricos fideos con una carne muy suave que ayer dejé cocer por varias horas, y es que me encanta compartir el almuerzo con mi hija y su pareja, por lo que dedico las horas que sean necesarias a la cocina. Me resulta mágico, que después de haber vivido tantos años separada de mis hijos por razones un tanto complicadas de explicar, y habiéndolo sufrido como cualquier madre lo haría, esté viviendo esta circunstancia tan especial. En el fondo es para agradecer que Venezuela esté tan revuelta, ya que me ha traído a mi bebé amada a la proximidad de mi propio hogar. Pasarán unos meses hasta que ellos tomen vuelo y se desprendan profesionalmente, haciendo su vida privada. Mientras tanto, me doy el banquete de abrazarla cada mañana y decir unos simples buenos días.

En esta línea que voy escribiendo el puntero sigue titilando, | | | | | | marcando el ritmo de la creación. Me vienen pensamientos. El lavó los platos, siento agradecimiento. Ella tiene su champú nuevo para el cuero cabelludo reseco. La amo. El viaje al dermatólogo fue largo pero fluido pues vivimos lejos de la parte más desarrollada de la ciudad. Es caro viajar por autopistas, y al principio hacerlo me daba vértigo porque nunca había manejado a tanta velocidad, pero ahora se da más suavemente y sin tensiones.

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En el patio el sol brillante de otoño está secando la ropa. Eso me recuerda que hay plantas que conviene replantar. ¡A lo mejor germinan las semillas de manzana que planté ayer! Y es que todavía no conozco el ritmo de la naturaleza en este Chile que es una etapa diferente de la vida. Chile con sus cuatro estaciones. Ya puedo contar casi 7 años. Antes, Venezuela, trópico, tan diferente. Y todos los viajes a India… y antes de eso muchos lugares también.

Estampas de memoria se presentan ante la luz. Historia. Presente y pasado se hilvanan… y ahora son puros pensamientos. Pensamientos sobre lo que siento y lo que hago, lo que sentí e hice… pensamientos como nubes que pasan por el cielo de conciencia plena.

Lo que pienso, lo que siento, lo que hago… y a todas estas… ¿quién soy realmente? (Lo investigaré con un diálogo que imagino.)

- “En esencia no eres la persona”

- ¿En qué momento me convertí en persona?

- “Nunca”

- ¿Y cómo es que siento que soy esta persona?

- “Por identificación”

- ¿Identificación con qué?

- “Con las ideas que tienes sobre ti”

- ¿Si no soy esta persona quién soy?

- “El que observa la pregunta”

- ¿Cómo verificar que quien observa la pregunta no es la persona?

- “La observas, pero no eres un personaje, una persona, una identidad, una entidad, un cuerpo, menos aún un nombre.”

- ¿Cómo lo sé?

- “Lo sabes porque todo lo que conoces es tu propio saber, está en ti y en ningún otro lado.”

- La identificación con este personaje es fuerte, parece que soy este cuerpo, que me conforman mi historia, las cosas que creo, la genética, la cultura, la familia. ¿Cómo saber lo que realmente soy, lo que en esencia soy?

- “Percibes el mundo por medio de los 5 sentidos, si estos dejaran de funcionar no habría un mundo que percibir y si no hubiera un mundo, ¿dónde cabría la persona?”

- Si cierro los ojos aún puedo escuchar y tocar las cosas. Podría ubicarme aunque fuera ciega. Si perdiera el tacto, el olfato y el gusto solo tendría el oído como referencia, y si caminara chocaría con los objetos y mi cuerpo se magullaría. Si además fuera sorda no sabría dónde estaría parada, pero al caminar igual chocaría con los objetos y las paredes no me dejarían ir más allá aunque no pudiese sentirlas, por lo que aún sin sentidos aparentemente el mundo seguiría ahí. Mi cuerpo igual necesitaría comer, dormir, excretar, moverse… mi cuerpo seguiría en el espacio. Quizás, entre los objetos de posible existencia, solo existiría el cuerpo para mi… con sus placeres y sus dolores. Pero además existirían mis pensamientos y sentimientos. Mis recuerdos, mis sensaciones, mis anhelos y añoranzas. Mi sistema psicológico armaría un mundo para mi, y al dormir soñaría con mundos y situaciones diferentes. Pero me sería imposible comunicarme con otro ser sino solo en los sueños. Ciertamente no habría para mi sino el mundo que puedo sostener conscientemente. Un mundo mental.

- “¿Y en qué se diferencia este mundo mental del mundo sensorial que tomas como real?”

- Pues al haber sentidos mi experiencia es más rica y completa, puedo proyectar qué hacer con más amplitud. ¿O quizás con menos? Posiblemente, si lo pienso bien, hay menos límites en la imaginación que en el mundo sensorial.

- “¿Y te das cuenta de que tanto el mundo sensorial como el mundo imaginario están sostenidos en tu conciencia?”

- Si. Aún así eso no me permite deducir que no soy el personaje y que no soy el cuerpo aunque fuera incapaz de sentirlo. Tengo conciencia, pero no concibo que la conciencia me tenga a mí, a esta persona.

- “Antes de cualquier cosa observada, percibida, sentida o pensada, está la conciencia pura, siempre presente. Sin ella nada podría ser conocido. Como un cielo donde flotan las nubes, estas nubes representan los objetos de la conciencia. La conciencia es permanente, siempre presente. Los objetos contenidos en ella son transitorios e impermanentes, como nubes pasajeras: recuerdos, descripciones, imágenes, sensaciones, sentimientos y emociones, palabras, conceptos, creencias, dogmas, esperanzas, anhelos, deseos, personas, cosas. Percepciones sensoriales, sueños, alucinaciones, mundo, universo…. Tiempo y espacio. Todo ello objetos en la conciencia pura. Y además… la idea de ser esta persona, definida por creencias, condicionamientos, trayectoria, apellido, idiosincrasia y demás.”

- Observo la idea de ser esta persona al mismo tiempo que percibo con los 5 sentidos del cuerpo. ¿Cómo saber que soy algo más allá de la persona que conforma mi cuerpo?

- “Sigue observando, hazlo sin juzgar. Vienen los pensamientos: soy esto, quisiera ser esto otro. No los juzgues, ni buenos ni malos. No los rechaces, pero tampoco los retengas. Que pasen como nubes pasajeras. Tú permanece en pura observación.”

- ¿Significa que debo dejar de hacer las cosas que normalmente hago?

- “Puede ayudar dejar el cuerpo quieto al principio, por un rato, unos minutos. Una disciplina y constancia para conocer el movimiento de la atención. De esta manera se va perfeccionando la observación sin juicio al comprender que nada pasa por el hecho de dejar que los pensamientos que vienen así mismo se vayan. Después podrás mantener esta observación en plena acción.”

- He practicado esto, sin embargo, aunque se siente tranquilidad durante la práctica, cuando retomo el quehacer cotidiano regresan las inquietudes de siempre. ¿Es importante la tranquilidad?

- “No te ocupes de la tranquilidad, tú ocúpate de la observación. Observa como la intranquilidad aparece y no juzgues si eso es bueno o malo. Así como viene la inquietud, ella se va.”

- Mi mente me juega malas pasadas. Surgen pensamientos terribles de cosas que me dan mucho miedo.

- “Todos esos pensamientos son contenidos de conciencia, aparte de esto, solo podríamos llamar mente a la función de conciencia que ordena y clasifica esos pensamientos, es decir, los juzga. Por ello, si no juzgas cualquier pensamiento, cualquier sensación, incluso cualquier miedo, dejarás de elaborar historias interminables, y estos, así como aparecieron, se irán.”

- ¿Y esto a dónde me conduce? ¿Cómo me ayuda a conocer mi esencia, mi verdadera naturaleza?

- “Considera que la conciencia es la única realidad, que no hay interrupción entre la conciencia que conoce y el mundo conocido. Estos parecen separados como producto del juicio, por la ilusión de dualidad. En la medida que los pensamientos van disminuyendo en cantidad - pues pasan como nubes que no atrapan tu atención - el cielo consciente se va despejando, demostrándose como la realidad subyacente, la esencia inmutable y permanente. Los pensamientos como ‘mis cosas, mi historia, mis deseos, mis anhelos’, dejan de ser acariciados por los atentos ojos de la observación sin juicios.”

- Aparte de los pensamientos están las sensaciones corporales y las emociones que me distraen. ¿Es eso un impedimento?

- “La observación sin juicio se hace completa en los tres aspectos: cuerpo, pensamientos y emociones. Cuando esto es abarcado completamente, se da de forma natural la plenitud que llena el corazón y cubre todo. “

- ¿Y qué paso hay que dar entonces?

- “No hay más pasos, ese es el primer y último paso. Ya estás en casa, el hogar de donde nunca saliste. Nada que hacer al respecto. El hacedor se sumerge y los deseos se diluyen, todo es pleno y confiable. La razón queda entregada a la intuición, la inteligencia opera por sí misma, todo acontece como tiene que suceder, nada está separado en la conciencia. Todo ello es presenciado por la esencia eterna, Si mismo, lo que verdaderamente eres. Lo no nacido, inmortal, tal como siempre ha sido pero en apariencia lo habías pasado por alto.”

- ¿Quiere decir que dejaré de ser persona?

- “En las apariencias de este universo contenido en el tiempo y espacio, en este intervalo consciente donde te estás manifestando como un observador diferenciado, todo sigue mostrándose igual. En el fondo ya tienes la comprensión de lo real y no te engañarás de nuevo con la imagen que aparentas ser en el espejo de la mente.”

- ¿Pero entonces, a pesar de esta comprensión, voy a seguir sufriendo?

- “La belleza, el amor y la comprensión son una presencia íntima que barre con los temores e incertidumbres, la seguridad en el Si mismo real es la certeza plena que embalsama la existencia. Una vez se ha comprendido y se hace obvio que el sufrimiento es producto de la identificación, basta retomar la mirada desde la realidad. Imagina que el sufrimiento es como la oscuridad, bastaría dar luz para que la oscuridad desaparezca.”

- ¿Retomar la mirada desde la realidad es la observación sin juicio?

- “Precisamente. Es pura observación, pura conciencia, sin intermediar los condicionamientos y los juicios. Es lo que también se llama mirar sin la mente, es decir, sin el aspecto consciente que arma ego y separación, aparte de eso la inteligencia consciente esencial sigue expresándose en todos los ámbitos de la vida. Y esta vida, que aparentemente transcurre en el tiempo, es el movimiento de la esencia. Nada hay que no sea Si mismo, insondable misterio que el pensamiento no puede abarcar ni explicar.”
Y así finaliza este imaginario diálogo. Me quedo ahíta, sumergida en el profundo océano de dulzura y belleza donde prima la ausencia de separación, donde en un abrazo de buenos días no hay dos, sino amor.


Maria Luisa | | | | | | (la firma es netamente funcional) | | | | | |



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