lunes 23 de noviembre de 2009

El estado natural

El estado natural de ser, tal como lo veo, es uno de comprensión, aceptación y paz. Es la condición anterior a los juicios y condicionamientos. Es la capacidad de ser consciente de la vida, en comprensión simple y llana, ni racional ni irracional. Es aceptación de todo fenómeno que aparece y paz emocional. Es decir, con el instrumento formado por cuerpo, mente y emociones respondiendo en forma armónica. El estado natural no es algo que se pueda buscar transformando el instrumento, sino que es lo que ya es, antes de los deseos.

Menciono ser consciente de la vida, entendiendo por “vida” a la manifestación del ser. Conocer el mundo y ser capaz de apreciarlo. No me refiero a la historia de vida. Y por conocer el mundo no me refiero a viajar por el mundo, ni por visitar sus recovecos o paisajes. Conocer significa para mí abrir los ojos y ver el cielo, escuchar la fuente de agua en el paseo peatonal, los ruidos que presenta el movimiento de la ciudad, oler los aromas del desayuno que prepara el vecino. Conozco, percibo y sé de lo que me rodea. También sé de mi cuerpo y de su respiración, su latido.

Es fácil apreciar el estado natural de ser cuando despierto en la mañana, aún antes de abrir los ojos, o abriéndolos, da igual. Solo ser. Antes de la conversación mental que elabora explicaciones acerca del sueño tenido en la noche, o acerca de los proyectos del día, ahí hay paz que escucha al mundo y a la naciente vigilia. Esto es, antes de que los deseos acaparen mi atención, y con ello generen la necesidad de satisfacerlos, que también, es un impulso que puede acaparar mi atención. Desde este estado tranquilo de comprensión y armonía me puedo dar cuenta que no tengo la necesidad de prestar atención a los deseos ni a la idea o el impulso de satisfacerlos.

Mi estado natural es una condición de placidez que escucha, en forma tranquila y alerta, tanto lo externo al cuerpo, como lo interno al cuerpo. Escucha el mundo que habla con sus fenómenos y escucha una comprensión que se despliega como inteligencia que proviene de la esencia.


No recuerdo cómo era ser un bebé, aunque puedo suponer que esto es el mismo estado natural de un niño en su cuna, pura felicidad expresada en un cuerpo relajado y unos ojitos claros, cuando aún no avisa de hambre o humedades en el culito, frío o alguna otra circunstancia que desacomode su cuerpo. El bebé aún no tiene una carga de memoria con experiencias o requerimientos de logros grabados por su educación. No tiene conflictos racionales ni sabe de símbolos o palabras para expresarse. No busca nada, porque nada se le ha perdido.

Antes de todas las expectativas para llegar a ser felices, ya somos, no felices, sino felicidad.


En el estado plácido y completo antes de interpretar o juzgar nada, escucho lo externo al cuerpo. Esto significa, soy consciente de cómo tengo percepciones por medio de los sentidos, vista, olfato, tacto, gusto y oído. Reconozco las vibraciones recibidas que hacen resonancia con instrumentos como el tímpano, las papilas gustativas, los nervios ópticos, la piel con sus capacidades táctiles. Yo tomo nota y apreciación de lo que estos sentidos me ofrecen, una vez que traducen de toda la vibración por medio del cerebro, de lo que es ese mundo donde se encuentra este cuerpo. Por eso digo que el cuerpo es un instrumento para conocer el mundo. Sin embargo, quien conoce no es el cuerpo, sino yo, la Conciencia, el Si mismo.


Pasemos a lo interno. Independientemente de lo que las vibraciones que forman el universo físico me dicen, hay otras vibraciones que llamo pensamientos. Conforman un nivel más sutil que el cuerpo y mundo físico. Veo los pensamientos como el conjunto infinito de posibilidades de interpretación, que da forma y orden a las percepciones. Los pensamientos están todos en el fondo de la Conciencia, como peces que nadan en el océano. Así como en la superficie del mar llega un barco con un pescador y atrapa uno de los miles de millones de peces que hay sueltos por el fondo, del mismo modo, con la atención pesco algunos de los infinitos pensamientos que están contenidos en el fondo de la Conciencia Esencial. Pescar un pensamiento significa para mí, darle forma conceptual, por medio de símbolos y sonidos, o sea, la palabra, a una posibilidad. Así formo conceptos y explicaciones, que llamo “racionales” en la medida que sean entendibles por varias personas como modos de comunicación.

Busco el modo de exponer, así que sigo “escuchando” lo que se despliega desde el Si mismo, como inteligencia esencial. He separado percepción física de pensamiento racional. Sin embargo, todas las vibraciones, tanto las ondas y partículas que conforman lo físico, como las sutiles frecuencias que llamo pensamientos, son contenidos entrelazados y no separados en la Conciencia Esencial. El caso es que a esta combinación de funciones que perciben y ordenan los contenidos conscientes la llamo cuerpo-mente. Ambos, el cuerpo y la mente, entendidos como instrumentos que la Conciencia utiliza al centralizarse formando una individualidad.

Conciencia Esencial la entiendo como todo lo que es, toda posibilidad, incluye el cosmos entero: “soy”. Y Conciencia Centralizada la entiendo como el modo que tiene esta Conciencia infinita de ubicarse en un lugar y tiempo determinado, por medio de un cuerpo-mente, para experimentar algunas de las posibilidades infinitas de su auto-percepción: “yo soy aquí y ahora”.


El cuerpo es un instrumento de percepción y vivencia y la mente es un instrumento de interpretación de la vivencia, convirtiéndola en experiencia. En definitiva, son funciones de la conciencia.


Hay un instrumento más que añadimos a estos, ya que lo emotivo no cuadra en forma exclusiva dentro de ninguno de los otros dos. Así, el tercer instrumento que conforma la Conciencia Centralizada es la emoción. La emoción es la manera sensible de interpretar las percepciones, relacionando las vibraciones físicas con la interpretación mental que hacemos de ellas. Por eso, las emociones se despiertan cuando un pensamiento trae de la memoria alguna previa experiencia que dejó una imprenta o cuando el funcionamiento glandular del cuerpo desprende los productos bioquímicos que permiten que la emoción sea sentida. Así, uniendo movimientos glandulares e historia personal (experiencias de vida), se producen las emociones, que hacen que el instrumento con que se ha centralizado la conciencia no funcione en forma mecánica como una máquina, sino que se genera mi capacidad de “ser” sensible (en este caso, ser lo concibo como verbo), donde la sensibilidad emotiva es un ingrediente fundamental para la interacción de mi con otros, produciendo las posibilidades infinitas de experimentación que llamo vida. Un organismo “cuerpo mente emoción”, o como decía, la Conciencia Centralizada, se forma para vivenciar un conjunto determinado, finito, limitado, de estas posibilidades. Sin embargo, la Conciencia Esencial, como es toda potencialidad, cuando se centraliza, lo hace por medio de miles de millones de formas, infinitas, y así es como todas estas posibilidades pueden ser conocidas por si misma, el Si Mismo.

Retomando el tema del estado natural. No es por medio de la modificación de lo conocido, es decir, de los hechos, ni por medio de modificar la forma en que los interpretamos, es decir, nuestros juicios, ni por medio de cambiar una emoción por otra, que se logra el estado natural de comprensión, aceptación y paz, en resumen, felicidad. El estado natural es natural, es innato, esencial, no se logra ni se alcanza, porque ya es. No viene por transformación. Se evidencia cuando está ausente la identidad con una y otra cosa, una u otra definición de mi misma. No es ausencia de percepción, ni ausencia de pensamientos, ni ausencia de emociones, sino que es ausencia de identificación o apego con estas. Es lo previo y al mismo tiempo, lo que permanece. Es la condición imprescindible para que haya conocer y saber, para que haya sensación e incluso interpretación. Es el fondo esencial del Si mismo, sin identidad, impersonal. Es puro ser en conciencia de la felicidad. Y en última instancia, es lo absoluto que se está mostrando a si mismo en su plena posibilidad de belleza, armonía, pureza, verdad, calidez, inteligencia, claridad, amor, paz y luz que ilumina y sostiene todo lo conocido, siendo el conocedor y lo conocido, como “no dos”, en su luminosa esencialidad.


Maria Luisa

viernes 20 de noviembre de 2009

El despertador de la resonancia.


Es bello saber que el despliegue es compartido. Desde la sacra hondura del fondo de “yo soy”, cada cual, cada uno, o sea, cada organismo, está siendo usado por la conciencia esencial que se da cuenta de todo.

Aparecen las preguntas acerca de quién puede alcanzar lo real, preguntas que se hacen como ideas. Son la mente que está filtrando la percepción, buscando sentido.

Hay un solo “quién”: yo, ¿quién más? Yo, diferenciando, me considero separada… o unida… y yo me doy cuenta de ello, yo soy, yo vivo, yo sé. ¿Quién soy yo? Yo soy esto infinito que siempre ha sido. Y de ello me doy cuenta sin necesidad de formular las palabras. La palabra divide y separa, porque define, y para definir necesariamente excluye por medio de juicios, dualidad. En el proceso intelectivo que genera conceptos, se buscan fonemas y símbolos que representen lo que vemos, sentimos, percibimos. No siendo dos ni muchos, el ser manifestado como muchos hombres, mujeres, organismos, personas, este ser, este infinito Ser, se comunica consigo mismo, se habla y se devuelve el significado como un reflejo ante el espejo, como un eco en lontananza.

Comprender este mecanismo expresivo, este movimiento dentro del si mismo, como emanaciones de expresión, como sonido, como imagen, luz, onda energética, que se desprende del Si Mismo, significa “ver” desde el Si Mismo. La luz es visible como forma cuando la onda choca con la partícula, pero ambas, onda y partícula, son luz, energía, Conciencia.Visto en forma más simple, menos científica, es como decir que yo, que me veo persona, sostengo una vida, una historia. Me he identificado con este cuerpo y con un cúmulo de recuerdos. Mi atención se alterna entre pensamientos de dolor y de placer y como un ave, pica de los frutos dulces tanto como de los amargos.

Yo, lo infinito, la luz primordial, he iluminado esta presencia en el tiempo y el espacio, me he manifestado para sentir, conocer, toda la potencialidad de mi propia expresión, apareciendo en un plano fenoménico donde me he concretado como forma, cuerpo y sangre, que respira el aire del espacio que me rodea. Entra y sale el aire de mi propia Vida. Y en este espacio que entra y sale de mi aparente forma concreta, por este espacio, yo como forma me desplazo. Al ubicarme como sujeto, he creado el espacio donde se encuentran los objetos. Aparezco, parece que estoy, parece que soy definida, y lo parece muy seriamente, porque el cuerpo que me viste es un instrumento de percepción consciente que me da un sentido de ubicación en un mundo de tres dimensiones.

La conciencia, que es pura esencia de si mismo, se ha centralizado en un punto dentro de un espacio, formando realidades virtuales por medio de la percepción y su interpretación. Miro por los ojos hacia “adelante”, escucho por los oídos en “derredor”, siento con la piel que me envuelve todo el aire, calor o frío que me rodea, huelo, saboreo, respiro… y lo sé. Yo Soy, desde lo infinito, en lo infinito y me he modificado como algo dimensional en movimiento. Me produzco como algo finito, limitado, me relaciono con todas las expresiones que nacen de mi, como infinidad de otros sujetos, y me atengo a registrar una vida que comienza en el seno de una familia y se mueve en el tiempo de lo social, del aprendizaje, donde me voy llenando de expectativas que cubran toda la potencia con que he venido a manifestarme. Vengo con un cúmulo de tendencias, inclinaciones de lo posible, emanaciones o rayos luminosos que quieren ser experimentados.

El “yo soy” se ha convertido en “yo soy esto finito y limitado”. Y en esto consiste mi propio engaño, pues le creo a la interpretación mental, perdiendo en apariencia el contacto con la luz esencial de si mismo. Picando de los frutos dulces y amargos de la experiencia, moviéndome en el río de la vida que se define entre dos riveras de placer y dolor, busco horizontes, metas, ilusiones de un devenir, un alcanzar, un logro. Yo, que soy luz infinita, eternidad, identificada con el organismo y la presencia temporal, trato de completarme en plenitud, y supongo que por medio de la transformación del instrumento expresivo, llegaré a ser… ¿ser qué? Es el “ego”, esta idea de separación, de voluntad independiente, esta necesidad de perpetuar lo temporal y de convertir lo limitado en infinito. Mirando hacia la expresión externa que está delineando esta virtualidad llamada mundo, atenta a los estados cambiantes de la mente, envuelta en las apariencias que me presenta la vigilia y el sueño, desprendo mi atención del centro mismo de Ser, y me confundo en tinieblas, espejismos, sombras. Me he envuelto en un laberinto de identidades, buscando, buscando, una felicidad que creo haber perdido o nunca tenido. ¡Vaya! Qué sueño. Qué imaginación.

Entiendo, con la intelectualidad, que todo esto es efímero, quizás impreciso, aún así trato de explicarlo y no hay posibilidad de definir lo indescriptible. Y más allá de toda doctrina y dogma, recojo los conceptos que se presentan como opción.
Mi amado reflejo que muestras confusión: Si toco tu punto sensible, el agujero profundo de tu centro, si meto el dedo en la llaga y te hago reaccionar como el timbre de un despertador, ya eso me complace en profundidad. Porque tú, que buscas y dudas, que no sabes quién eres, no eres sino Yo. Eres yo, y por eso te toco, me toco, para despertar mi esencia en ti.
Amada luz que permite la claridad: gracias por resonar y ofrecerme la oportunidad de mirarme en el límpido reflejo de este espejo claro y diáfano de la comprensión. Donde no hay dos, en lo eterno, mi constante emanación resuena en frecuencias de onda y partícula, cuando lo que soy es Ser en Conciencia de su propia Bienaventuranza.

Maria Luisa

sábado 7 de noviembre de 2009

Existencia - Existence

EXISTENCIA


Existo, vengo a ser, como conciencia y energía. Antes de venir a ser, sólo el Ser es, sin movimiento, pero potencialmente energía pura. Podemos compararlo con la Luz, como se ha descrito en varios textos antiguos, la luz de mil soles que no deslumbra a los ojos físicos, pues se ve con el ojo de la conciencia.


En este sentido, luz es tanto la conciencia que ilumina el conocimiento, como la energía que deviene en movimiento. De esta energía se manifiesta onda o partícula, generando la materia, a su vez dependiente de un observador. Simultáneamente vengo a ser como el observador de la materia, el perceptor de la emoción y el conocedor del pensamiento. Donde no hay dos, surge la multiplicidad, la forma y el nombre, por medio del conocimiento “yo soy”.


El Ser se manifiesta a si mismo como múltiple, orgánico, un ser vivo moviéndose en el universo de los entes vivos, en el universo de la energía cósmica. La conciencia permite saber de la expresión si mismo, a veces concebida como reflejo, a la vez que del entorno que rodea a su expresión orgánica.


En este devenir, los organismos vivos, como plantas, animales, amebas, células, no expresan el saber de si mismos, sino que sólo se mueven según las semillas o tendencias que los conforman y delimitan. Saben de si, mas no interfieren con la voluntad universal. Lo que es, es. Y viven en el presente.


El humano, en cambio, aparte de ser una expresión orgánica, se ha “hecho hombre a Su imagen y semejanza” y esto implica una relación de conocimiento intrínseco donde el saber de sí muestra a su vez voluntad creadora, de la cual por el principio egoico, se apropia del acto definiendo una identidad.


La diferencia fundamental entre el hombre y los demás organismos se encuentra en su capacidad de realizar su profunda realidad esencial, en conocimiento y derecho, ya que es expresión del Ser tanto orgánicamente como en conocimiento, es decir, tanto energéticamente como en conciencia, conocimiento y saber, con la capacidad de expresarse con fonemas y símbolos, presentando conceptos con significado. Esto se encuentra representado en el génesis judeo cristiano, como la orden que dio Dios a Adán de ponerle nombre a todas las cosas.


Esta realización se refiere a conocer dentro de si mismo (en si mismo) ese Ser in-manifestado que es pura Luz. Significa reconocer su esencialidad como sustrato sostenedor de toda existencia, el punto anterior al nacimiento de la sensación y conocimiento “yo soy”.


Reconociendo esta realidad inmanente, el Ser o Si Mismo, despliega en su manifestación una comprensión unitiva. Su manifestación, es decir, el conjunto de instrumentaciones o funciones que permiten la diferenciación, son entendidas y aceptadas como los medios para conocer su expresión fenoménica. Y a su vez, en un silencio más allá del movimiento, se encuentra su auto-conocimiento como la esencia que conforma y sostiene todas las cosas.


Un hombre así, vive en el mundo sabiendo que no es de este mundo. Acepta el devenir comprendiendo las limitaciones para pretender cambiarlo, de modo que se hace lo que se puede, no siempre lo que se quiere. Tanto el placer como el dolor emocional son comprendidos y aceptados como consecuencias de los modos de intercambio entre el observador y lo observado, entre la persona y sus circunstancias.


Sin embargo, la presencia de la observación constante y sin juicios, la Conciencia esencial, es permanentemente asumida por si mismo, como el sustrato que testifica el movimiento que de sí emana. Las diferencias se comprenden como maneras necesarias para que la historia de vida se despliegue y la experiencia permita quemar sus propias tendencias en el fuego de la comprensión como vía precisa para la final extinción o regreso definitivo al lugar de origen, del cual nunca salió realmente, sino como la ilusión generada por su propia emanación.


Y esto me lleva a revisar lo que significa tiempo y espacio, por tanto es preciso hablar de la mente, como aspecto funcional de cognición que ordena y encadena los pensamientos, dando forma conceptual a las vivencias y convirtiéndolas en experiencias que permiten la comparación y el contraste. Es preciso comprender la dualidad que la mente presenta, entenderla como el contenido de la conciencia no dual.


Esto ha sido para mí partir de la base, plantear el sustrato ontológico que me permite luego desglosar en forma conceptual la comprensión de la existencia, del ser, de mi misma. Por recomendación de mi Sat Guru (la sabiduría intrínseca), y bajo la expresión de R.Malak, esta mente tan poderosa mía, que cuando está sin ocupación se pone a generar problemas, ha sido encomendada a expresar al menos una página diaria donde puede desbocar la lava ardiente que sale del volcán de mi pasión. Trataré de no ser demasiado complicada en mis próximas exposiciones.

Namasté. Maria Luisa


EXISTENCE


I exist, I become, as consciousness and energy. Before becoming, only the Self is, without movement, but potentially pure energy. We can compare it with light, as described in several ancient scriptures, the light of thousand suns which does not dazzles physical eyes since it is seen with the eye of consciousness.


In this sense, light is as well consciousness illuminating knowledge as energy in motion. This energy manifests as wave or particle generating matter, which in turn is dependent on an observer. Simultaneously I have become the observer of matter, the perceiver of emotion and the knower of thought. Where there are not two, emerges the multiplicity, shape and name, through the knowledge 'I am'.


The Self manifests itself as multiple, organic, a living being moving in the universe of living beings, in the universe of cosmic energy. Consciousness knows the expression of itself, sometimes conceived as a reflection, as well as the environment surrounding its organic expression.


In this manifestation, living organisms such as plants, animals, amoebas, cells, do not express the knowledge of themselves, but only move as expressions of the seeds or tendencies that shape and define them. They know of themselves, but not interfere with the universal will. What is, is. And they live in the present.


Humans, however, besides being an organic expression, have "become man in His image and likeness", and this implies an intrinsic relation between self-knowledge and a creative will, which because of the egoic principle, makes it his property generating an identity.


The fundamental difference between humans and other organisms consists in man´s ability to realize his deep essential reality, in knowledge and right, since he is an expression of Being both organically and consciously, that is, both energetically and in awareness – knowledge, and with the ability to express himself with phonemes and symbols, introducing concepts with meaning. This is represented in the Judeo-Christian origins, as the instruction that God gave Adam to name all things.


This realization is meant to know inside (in itself) the un-manifest Self that is pure Light. This means to recognize essentiality as the substratum that sustains all existence, that point before the birth of the sense and knowledge “I am”.


Recognizing this immanent reality, The Self or Being, displays in its manifestation a unitive understanding. Its manifestation, namely the set of tools or functions that allow differentiation, are understood and accepted as the means of knowing his phenomenal expression. And at the same time, in a silence beyond movement, there is self-knowledge as the essence that shapes and sustains all things.


Such a man lives in the world knowing that he is not of this world. He accepts happenings by understanding the limitations of any pretension to change them, so that he do what he can, not always what he wants. Both pleasure and emotional pain are understood and accepted as consequences of the modes of exchange between the observer and the observed, between the person and his circumstances.


However, the presence of constant and non-judgmental observation, essential Consciousness, is permanently taken by himself, as the substrate that testifies the movement that emanates from it. The differences are understood as ways to ensure the deployment of the story of life and experience allows the burning of its own tendencies in the fire of understanding, as the required path for the final extinction or permanent return to the place of origin, which was never really left, but as the illusion created by its own emanation.


And this brings me to review what time and space mean, therefore I must speak of the mind as a functional aspect of cognition that arranges and connects thoughts, giving conceptual form to the experiences and turning them into memories that allow comparison and contrast. We must understand the duality that the mind presents, understood as the content of non-dual awareness.


This has been for me a start from the base, to raise the ontological substrate that consequently allows me to break down in a conceptual manner my understanding of existence, of The Self, of myself. On the recommendation of my Sat Guru (inherent wisdom), and under the expression of R. Malak, this mind of mine, so powerful that when idle is set to cause problems, has been entrusted to write at least a daily page where I can run wild leaving the burning lava of the volcano my passion is. I´ll try not to be too complicated in my next expressions.

Namaste. Maria Luisa

miércoles 4 de noviembre de 2009

Des- Ilusión o ver la Realidad - Des-illusion or to See Reality


Des- Ilusión o ver la Realidad. 4 nov 2009


Identificados con el “cuerpo - mente- emoción”, la tarea es descubrir qué es esta identidad, qué Es este “yo”. He notado que por medio de preguntas es posible quebrar la estructura condicionada de la formación de ideas y el proceso esquematizado de la mente, lo que provoca no saber qué decir. O sea, de pronto o artificialmente, las personas se Des- Ilusionan, pierden la ilusión que las mantenía atadas a la identidad tan querida y amada. Al no tener el piso teórico que habían vivido toda su existencia ya no están cómodos. Que se les recuerde que su amor por el sufrimiento es exclusivamente por su propio gusto se les hace inadmisible. Esta situación provoca que muchos salgan huyendo despavoridos con muchas excusas, mucho trabajo, problemas familiares, falta de tiempo, "me dedicaré a buscar otros modos de entretenerme," "las exigencias diarias me impiden asomarme a lo que dices", etc.


Cuando hay apego a la ilusión de lo fenoménico, se cree que el individuo existe en forma separada. En la observación sin juicio el observador es lo observado y viceversa, más aún, lo observado y el observador desaparecen para quedar la observación. Esto provoca un sentido de vida en la comprensión. La realización es constatar que sobreviene una constante inteligencia que no tiene pertenencia. La observación sin juicio destaca que no hay propiedad de ese conocer, es auto comprobable y manifiesta certeza y seguridad. Es un saber no dual, manteniendo la mente en una actitud de alerta pasiva sin gasto de energía, al beber de la misma esencia a la que pertenece.


¿Es posible sostener esto? La conciencia lo sostiene todo y sin ella el cuerpo es sólo materia inerte. Al no estar la conciencia centralizada desaparece todo lo conocido, la conciencia es consciente sólo de sí misma, y cuando está vuelta hacia fuera toma la particularidad de centralizarse y suponer que es una individualidad separada. Las cualidades de pureza de la conciencia se mezclan con las características de la funcionalidad de la mente, con su inercia o movimiento, y en su actividad, o manifestación de la energía, se sumerge en la confusión y la ilusión. Sosteniendo la manifestación como forma, soy lo absoluto sin forma, como lo indescriptible, absolutamente incondicionado, atemporal y a-espacial.


Recuperar la comprensión de nuestra divinidad y el camino a la nobleza innata y natural, es más que una obligación, es un sentido de vida que ordena y llena de paz. Dar con una vida espiritual auténtica es difícil, y un estudiante puede pasar varios años en la búsqueda. Lo que resulta muy adecuado es conectarse con un enlace tradicional, con una senda espiritual, con una disciplina, que además de ordenar la mente con la ayuda de un maestro auténtico, pueda guiarlo hacia la evidencia de la realidad. R.Malak



Des-illusion or to See Reality


Identified with the “body – mind – emotion”, the task is to discover what this identity is, what this "I" is. I've noticed that through questions it is possible to break the conditioned structure of the formation of ideas and the process outlined in the mind, causing not to know what to say. So, suddenly or artificially, happens a Des - Illusion, the person loses the illusion that kept him or her tied to the identity so dear and beloved. Lacking the theoretical ground that they had lived all their lives, they are no longer comfortable. To be reminded that their love for suffering is only on their own accord becomes not admissible. This situation causes many to flee in terror with many excuses, lot of work, family problems, lack of time, "I'll come to look for other ways to entertain myself," the daily demands prevent me from looking out for what you say ", etc.


When there is attachment to the illusion of the phenomenal, it is believed that the individual exists separately. In the observation without trial the observer is the observed and vice versa, even more, the observed and the observer disappear, leaving only observation. This offers a sense of life in the understanding. Realization is to confirm that an intelligence not belonging to anybody ensues constantly. Non-trial observation shows no property of this knowledge, it is self- ascertainable and expresses certainty and security. It is a non-dual knowledge, keeping the mind in a passive alertness without expenditure of energy, while drinking from the same essence to which it belongs.


Can this be held? Consciousness holds everything and without it the body is only inert matter. When there is no centralized consciousness all that is known disappears, consciousness is aware only of itself, and when it turns outwards it shows the peculiarity of being centralized assuming to be a separate individuality. The pure qualities of consciousness get mixed with the characteristics of the functionality of mind, with its inertia or movement, and in its activity or manifestation of energy, is thrown into confusion and illusion. Supporting form as the manifestation, I am the absolute without form, indescribable, absolutely unconditioned, time-less and space-less.


Retrieving the understanding of our divinity and the path to the natural, innate nobility, is more than an obligation, it is a sense of life that gives order and allows peace. To find an authentic spiritual life is difficult, and a student can spend several years in its search. What is very suitable is to get connected with a traditional link, with a spiritual path, a discipline, that besides ordering the mind with the help of a true teacher, can guide him to the evidence of reality. R.Malak

jueves 29 de octubre de 2009

Inicios-Beginning (R.Malak)



Inicios

En relación a este tema, la recomendación habitual de las organizaciones filosóficas y de las corrientes espirituales apunta a la comprensión de uno mismo. Dicen por ejemplo: "obsérvense a sí mismos, investiguen su interior, apunten más allá de sus características superficiales".

Por otro lado, la vida cotidiana que es lo común, lo habitual o esperado, nos nutre de respuestas, muchas veces contradictorias, y las dudas planteadas y el sentido de la vida quedan inestables. De cara a las situaciones fenoménicas, los problemas se asoman como una realidad interpretada que tiene un significado subjetivo en este mundo que compartimos. El sentido de pertenencia garantiza el desarrollo de una forma funcional, y como estamos habituados a vivir en forma estable y rutinaria, generalmente, cuando nos coloca en situaciones de riesgo, dudas o incertidumbres, nos sentimos frustrados.

Es obvio que el punto de vista que mira hacia afuera no satisface a la mayoría, es así que los más incómodos inician la búsqueda hacia algo permanente. Ellos, personas involucradas en la búsqueda de lo esencial, lo primero que hacen es revisar el trasfondo psicológico, religioso y social que cada cual carga y comienzan por explorar las distintas corrientes que ofrecen como propaganda salir de ese estado, ya sea tanto por medio de la filosofía occidental como por la oriental. Algunos se asoman al misticismo y muchos revisan ideologías con distintos enfoques, para después de un tiempo quedar saturados, más que satisfechos.

Es en estos momentos cuando se comienza la revisión individual más exigente. Ante la presencia de un conjunto de sensaciones y cambios en nuestro día a día, aparece como síntoma muy claro y preciso un estado de frustración existencial que afecta nuestra vida. Algunos lo denominan como vacío o pérdida del sentido de vida, que es una especie de sentimiento de frustración interior o de incapacidad para sentir las cosas y los seres.

No es menor el grupo de buscadores que se sumerge en un proceso de buscar estados alterados de conciencia y suponen que esos estados les darán la información necesaria o adecuada. Todo el conocimiento recogido solo apunta a material que se refiere exclusivamente al funcionamiento de la mente, su ubicación, y las características de ella. Más aún, no se encuentran referencias precisas en cuanto a qué es la mente y su importancia en este proceso de existencia. Las definiciones que mencionan los filósofos modernos, como descripciones teóricas, están muy alejadas de provocar esa paz buscada. Las filosofías y religiones son sistemas de pensamiento, y el pensamiento fragmenta la realidad, la corta en pedazos y en partes conceptuales, fáciles de entender, aunque con ellos es difícil de tener la certeza de su papel como instrumentos de sentir, hacer o moverse dentro de la vida.

Definir implica colocar límites, con la verbalización, al razonamiento intelectivo que se analiza. Las clasificaciones y conceptos definen las características del objeto respecto a las cualidades que no poseen los otros objetos. De igual modo, los sentidos físicos construyen una división entre objetos materiales e ideales. En este proceso, el conocimiento se presenta tan solo como una especie de seguridad que se basa en las partes relativas estructuradas por él. Ni el lenguaje es original, ni los vocablos y conceptos son auténticos, todos ellos derivan de lo que ya está registrado en la memoria.

El pensar, como proceso de la mente, es una función que ordena los pensamientos, y estos, como son producto de la memoria, no pueden ofrecer un sentido nuevo, ya que este proceso ha sido condicionado en los primeros años de nuestra vida, ya sea por la cultura, la educación o la sociedad en general. Técnicamente, el pensar es un reordenamiento de los pensamientos que giran en la conciencia, como recuerdos o como una reflexión de ideas de la memoria, y se muestra como una ideación. Cuando uno comienza describiendo los estados de la mente, sus movimientos, nos damos cuenta que la mente es la función de la conciencia y sus estados conocidos como vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, se refieren exclusivamente a una funcionalidad.

Al observar con atención, la mente se silencia, el estado de vigilia en el cual nos encontramos se desvanece, esa magnificación del estado consciente de vigilia desaparece, los juicios quedan detenidos, lo se y aparece la certeza, no hay preguntas, presencio los movimientos de la mente que organiza los pensamientos, que como nubes pasan por el cielo. Esto es el regreso a donde no me he movido nunca. No hay dudas ni miedo, solo certeza, ni vacío ni lleno, es sin descripción. Ya no hay preguntas de ningún tipo y tampoco hay respuestas, sino algo así como un resplandor, que ilumina todos los rincones que pudieran estar oscurecidos. La secuencialidad de los pensamientos deja de tener sentido, o sea, ya no se encadenan como procesos lógicos, todo se torna natural y pacífico, suavemente estable. Si pudiera definir, es la conciencia sin centralización que percibe sin cuestionamientos, inmutable e indescriptible. R.Malak


Beginning

In relation to this issue, the usual recommendation of philosophical and spiritual currents points to the understanding of oneself. They say for example: "Observe yourself, enquire through your interior, point beyond the superficial characteristics.”

On the other side, daily life, which is common, usual or expected for us, nourishes us with answers, very often contradictory, and the doubts and sense of life stay unstable. Face to face with phenomenal situations, problems emerge as an interpreted reality that provides a subjective meaning in this world we share. The sense of belonging ensures the development in a functional way, and since we are used to live in a stable and routine manner, usually, when we are put at situations of risk, doubts or uncertainties, we become frustrated.

It is obvious that the point of view that looks to the outside, gives no satisfaction to the majority, so the most uncomfortable ones start their search for something permanent. People involved in the search for the essence, the first thing they do is to review the psychological, religious and social background each one carries as a load, and begin to explore the different schools that offer as propaganda the means to get out of this state, whether through western or eastern philosophies. Some overlook the mysticism and some others review ideologies with different approaches, and after a time they become saturated, more than satisfied.

It is at this stage when the most demanding individual revision starts. In the presence of a set of feelings and changes in our day to day, it appears, as a very clear and precise symptom, an existential frustration that affects our lives. Some call it emptiness or lost sense of life, which is a kind of internal frustration or inability to feel things and beings.

The group of seekers, who are immersed in a process of looking for altered states of consciousness, assuming that these states will give them the necessary or appropriate information, is not a minor one. All gathered knowledge points only to aspects that relates exclusively to the workings of the mind, its location and characteristics. Moreover, precise references as to what the mind is and its importance in this process of existence are not found. The definitions mentioned by modern philosophers, as theoretical descriptions, are very far from offering that sought peace. The philosophies and religions are systems of thought, and thought presents fragments of reality, they cut it into pieces and conceptual parts, easy to understand, although with them it is difficult to be certain of their role as instruments for feeling, doing or moving within life.

Definition involves placing limits with verbalization to the intellective reasoning being analyzed. The classifications and concepts define the characteristics of the object as different from the qualities possessed by other objects. Similarly, the physical senses construct a division between material and ideal objects. In this process, knowledge is presented only as a kind of security that is based on the relativity of the parts structured by it. Language is not original nor words and concepts are authentic, all derived from what is already recorded in memory.

Thinking, as a process of mind, is a function that sorts the thoughts, and these, being products of memory, can not offer a new meaning, as this process has been conditioned since the early years of our lives, either by culture, education or society in general. Technically, thinking is a rearrangement of the thoughts swirling in consciousness, as memories or as a reflection of ideas and is displayed as a construct. When one begins describing the states of mind, its movements, we realize that the mind is the function of consciousness and its states known as waking, dreaming and deep sleep, refer exclusively to its functionality.

By observing closely, the mind is silenced, the waking state in which we are fades, this magnification of waking consciousness disappears, judging stops, I know and certainty appears, no questions are asked, just witnessing the movements of mind which organizes thoughts that pass across the sky like clouds. This is a return to the place from which I never moved. There is no doubt or fear, only certainty, no emptiness or fullness, it is without description. There are no questions of any kind and there are no answers, but something like a shining that illuminates every corner that might be obscured. The sequencing of thoughts no longer makes sense, that is, they are no longer chained as logical processes to which cling. Everything becomes natural and peaceful, smoothly stable. If I could define, it would be consciousness without centralization that perceives without questioning, immutable and indescribable. R.Malak

martes 27 de octubre de 2009

Ver lo real ya. - To see Reality now. (R.Malak)



Ver lo real ya. (23.oct.2009)


Existe la tendencia a buscar explicaciones a los problemas que se nos presentan en la vida diaria, así como a buscar explicaciones acerca de lo esencial en nuestra naturaleza. Aparecen miles de preguntas, todas ellas vienen de la mente, para saber que uno mismo es lo fundamental, que ningún conocimiento aprendido nos puede dar esa confirmación y tampoco nos dará la satisfacción. Esta duda solo puede ser resuelta por la experiencia, que es confirmada cuando se asoma la vivencia directa y ello ocurre cuando dejamos el funcionamiento rutinario de la mente.


Se reconoce como el si mismo, no puede ser de otro modo. El si mismo es aquí y ahora, no está reglamentado ni por el tiempo ni por el espacio. Sustentarse en lo que digan otros, ya sea por libros o doctrinas, es quedar sin la certeza confirmadora. Al volvernos al si mismo, conocer de si es el principio y el fin de todo.


Cuando el buscador acumula conocimiento, esta actividad se muestra como un primer paso para detectar el si mismo. La mente, como función de la conciencia, aparece con mayor fuerza en la vigilia, aunque también hay funcionalidad en el sueño con sueños, por tanto, mientras exista la mente seremos bombardeados por una infinidad de preguntas, ya que decir mente es decir preguntas e interrogantes.


La búsqueda de conocimiento espiritual es una más entre todas las otras interrogantes que tenemos en la vida. Cuando el buscador espera obtener algo, esta es su principal dificultad, pues mientras dirija la búsqueda hacia las formas que nos rodean no se dará cuenta de la realidad, por muchos eones que pasen. En esta búsqueda espiritual muchos plantean que existe una meta y muestran que ella es la realización del si mismo, otros se devanan los sesos buscando la verdad que se les presenta elusiva, unos recomiendan meditación, otros recomiendan prácticas espirituales variadas como oraciones y cánticos, etc.


Como individuo, como buscador, como entidad, como observador sin juicio, como quieran llamar a quien escribe, señalo que estoy aquí y ahora y no sumergido en el bosque de errores, siempre aquí y ahora. Nada me es ajeno a la vida misma, lo que soy es inefable e incognoscible como existencia real, independiente y autónoma. No dependo de nada ni de nadie, no es posible detallar los atributos luminosos del sí mismo.


Como la persona puedo reflexionar las cosas con tanta lógica como sea posible y de igual modo puedo recurrir a la inteligencia esencial, no de una manera casual, sino asidua y permanentemente. La experiencia tangible de la inteligencia esencial consiste no solamente en saber cómo funciona, sino también en cuáles y cómo son sus acciones cuando la conciencia centralizada no restringe su expresión. Lo esencial fluye momento a momento en un instante eterno, sin tiempo. Saberlo es dejar de aferrarse a la historia.


Se precisa ser lo más claro posible. Si estoy sumergido en el laberinto de lo fenoménico mis apreciaciones estarán siempre condicionadas a los filtros que determine la mente. Estos generan el yo o ego, el cual ha sido alimentado desde los inicios como cuerpo, mente y emoción. En cambio, cuando me asomo a la vida desde el sí mismo, solo me muevo en el presente activo, sin caer en el error que generalmente se presenta cuando el si mismo es confundido con el contenido, y por eso sólo se experimenta directamente el “yo soy”, no el “yo soy esto”, no a través de los contenidos de la vida, sino siendo consciente de qué o de quién los contiene.


En el ahora se puede estar caminando en línea con el flujo de pensamientos y toda la estructura presente que va filtrando lo que se ve paso a paso. En el presente activo hay observación sin juicio y la inteligencia esencial se ha hecho cargo del acontecer. Ese acontecer ocurre sin tiempo ni espacio que pudiera restringirlo. Eso es a lo que se refieren algunos libros sagrados cuando establecen “conócete a ti mismo y conocerás el mundo”. Al ir a la fuente donde comienza todo, se verá cómo la mente recoge las cosas de una manera dual.


El presente activo tiene la siguiente cualidad: en él no hay una persona que se apropie de ese presente, porque si así ocurre, eso implica que es la mente la que ha comenzado su recorrido en la dualidad y así la mirada de nuevo se ha disuelto en el laberinto. Cuando está el presente activo no hay una identidad que pueda conocerlo, sin embargo el si mismo está como presenciador y no como diferenciador ni enjuiciador de la vida en su emanación. El si mismo, aquí en libertad no perdida, es uno con la inteligencia esencial, y, aparte de disolver los movimientos kármicos que quedaban pendientes y que se agotan por su propio ritmo, ya de cara a lo real, nada le es ajeno. R.Malak



To see Reality now. (23.oct.2009)


There is a tendency to seek explanations to the problems we face in everyday life, as well as to seek explanations for the essentiality of our nature. Thousands of questions appear, all of them coming from the mind, to finally understand that the fundamental is oneself and that no learned knowledge can give us this confirmation, nor give us satisfaction. This doubt can only be solved by experience, which is confirmed when it shows directly and this happens when we stop the routine operation of the mind.


It is recognized as the self, it can´t be otherwise. The self is here and now, not regulated neither by time nor by space. To depend on what others say either through books or doctrines, leaves no confirmed certainty. On returning to the self, to know ourselves is the beginning and end of everything.


When the seeker accumulates knowledge, this activity is shown as a first step in detecting the Self. The mind, as a function of consciousness, appears stronger in the waking state, although there is also functionality in the dreaming state, therefore, as long as the mind exists we will be bombarded by a myriad of questions, because to say “mind” is to say questions and doubts.


The search for spiritual knowledge is one among all the other questions that we have in life. When the seeker expects to obtain something, this is his main difficulty, for, while seeking to address the forms around us, reality will not be noticed, though many eons may pass. In this spiritual quest many claim there is a goal to attain and point that it is the realization of the self, others rack their brains looking for the truth which becomes elusive, some recommend meditation, others recommend a variety of spiritual practices as prayers, hymns, and so on.


As an individual, as a seeker, as an entity, as an observer without trial, whatever you want to call the writer, I point that I am here now and not immersed in the forest of mistakes, always here and now. Nothing is alien to life itself, what I am is ineffable and unknowable as real existence, independent and autonomous, not dependant on anything or anyone. It is not possible to detail the self-luminous attributes of the Self.


As the person, I can reflect things as logically as possible, and likewise, I can turn to the essential intelligence, not casually, but regularly and permanently. The direct and tangible experience of essential intelligence consists not only in knowing how it works, but also in what and how its actions are when the centralized consciousness does not restrict its expression. The essence flows from moment to moment in an eternal instant of no time. To know this is not to cling to the story any more.


It is needed to be as clear as possible. If I am immersed in the labyrinth of phenomena my views will be always conditioned by the filters determined by the mind. These generate the “I” or ego, which has been fed from the beginning as the body, mind and emotion. However, when I look at life from the self, I move myself only in the active present, without falling into the error that usually occurs when it is confused with the content, so there is only the direct experience of "I am", not "I am this", and not through the contents of life, but being aware of what or who holds them.


In the now you can be walking in line with the flow of thoughts and the whole present structure which filters what is seen step by step. Observation without trial is in active present and the essential intelligence has taken charge of events. Happening takes place without time or space that would restrict it. That is what some sacred books refer to when they establish "Know yourself and you will know the world." When going to the source where it all begins, you see how the mind takes things in a dual way.


Active present has the following quality: in it, there is not a person who owns that present, because if it does, that means that it is the mind which has begun its journey in duality and then again awareness has dissolved in the labyrinth. When the active present is there, no entity is acknowledging, but it is the Self who is the knower as observation and not differentiating or judging life in its expression. The self, here, in that freedom that was never lost, is one with the essential intelligence, and, apart from dissolving the karmic movements that were still pendant, which are exhausted by their own pace, and now face to face with reality, nothing is unknown to him. R. Malak

viernes 23 de octubre de 2009

Solicitar inspiración - Asking for inspiration

Solicitar inspiración


Conocer la verdad es fuerte y poderoso, tanto que transforma todo, porque revoluciona y permite la comprensión real. La comprensión sucedánea es lo que asumimos por medio de la lógica racional.


En cambio lo real no admite dudas, así de estruendoso es para el raciocinio. Es un terremoto para nuestras estructuras. He visto que en algunas personas, cuando comienza el leve temblor de una búsqueda que se aproxima a esa capacidad que a veces surge, de ofrecerse por entero a la verdad, una de las posibilidades es devolverse, emprender la retirada al lugar seguro de nuestra memoria, eso que ya conocemos, nuestra identidad e historia.


Hay miedo al terremoto fuerte que acaba con el apego a nuestras ideas, y miedo a lo que llamamos desconocido. Bajamos al profundo sótano de nuestra memoria en busca de una seguridad ficticia. Y la verdad no se encuentra en la memoria, es más, es ajena a veces a la conceptualización y a la concepción.


La comprensión de la realidad es un saber sin palabras, un silencioso saber. Y aunque las palabras pueden brotar por montones, se ve claramente que, al ser interpretadas, el dibujo que nos hacemos con ellas es completamente falso, ni si quiera se acerca a lo que trato de expresar.


En vista de la sequedad para la expresión conceptual, y sintiendo que la racionalidad huía, hoy me entregué a que lo Divino me hablara y se expresara por si mismo. Porque la sed de esta inspiración siempre persiste, parece ser insaciable, en el juego de la dualidad entre el amado y el amante. Como amante de la Realidad, me entregué entonces a su silencioso y profundo susurro comenzando con estas reflexiones:


¿Cuál es la realidad? Que todo lo que conozco es cambiante, sin duda… pero la realidad no se puede definir…ahora, ¿qué importa lo que sea la realidad? La vida la vivimos y eso es inevitable… el punto es, ¿cuál es el sentido que el vivir nos ofrece?…


Muchos van por el camino de su tiempo… sin preguntar a fondo… lo dejan ir... tanto a la duda como a la posible respuesta… van derivando según el movimiento de las olas del río...el río de la vida… el río nace en el manantial y muere en el mar… pero el agua es lo que se mueve… el agua no deja jamás de ser, no comienza ni termina… es fluida…pasa por estados… siempre agua… y todos los recodos del río son las circunstancias de la vida… al final todos pasan…


El agua es agua, así como la vida es vida… un silencioso y a la vez cantarín trasfondo de existencia…


Si definimos la realidad, la encasillamos y algo queda fuera de su definición… si algo queda fuera, ¿dónde puede ubicarse? La realidad es un continente fuera del cual nada existe, nada toma forma.


Las formas suceden, tanto exteriores como interiores… formas de las cosas del mundo y formas de las cosas de la imaginación… ¿dónde confluyen? ¿Cuál es la realidad de cada una de ellas? ¿Dónde se sostienen? Yo las veo, observo, concibo, aprecio, percibo… ellas toman existencia en mi… eso es indudable... todo me pasa a mi… y nada sé que no sea porque lo sé yo. Eso es todo lo que puedo afirmar de mi, que siempre soy, antes de toda forma. Y lo único que puedo afirmar de las cosas, ideas, formas, movimientos, es que son constantemente cambiantes… ellas toman forma en mi y se mueven ante mi. Yo soy la presenciación que las sostiene.


La realidad es lo que soy, lo que soy es realidad. Lo conocido está en mí, lo mío está en mí y nada es, si no es porque me pertenece. El contenido de la conciencia y conciencia es lo que soy. No hay soy sin ser conciencia, ni conciencia sin ser lo que soy.


Con plena aceptación, comprensión, lo real se muestra a si mismo, con plena armonía, nadie presenta conflictos. Lo que soy no es definible, lo real tampoco, somos uno y lo mismo. La felicidad es su naturaleza, tanto en el origen como en su final, todo existe por y en mí. Soy la fuente, su continente, su receptáculo. Por tanto lo que existe, es conciencia y presencia.


Todo es sin tiempo ni espacio, reflejos en el sutil y encantador movimiento de la vida se suceden como ilusión, en el eterno presente la acción se proyecta como figuras cambiantes y movibles aparentando contenidos conscientes. Sin embargo en mi nada cambia, mi presencia, firme como una roca, lo presenciado es movido con la potencialidad y la capacidad de conocer lo incognoscible que hace posibles las cosas.


El poder de ser del si mismo, roca y montaña, mas no insensible, líquido que fluye cuya esencia es constante como la luz que inunda cada espacio y le da sentido a las cosas. No hay posibilidad de mencionar mis nombres, lo divino no se muestra, porque solo son palabras, que no dicen del amor como mi propia sustancia innombrable.


Al nombrar separo virtualmente lo que soy de lo que no soy y eso es ilusión efímera y errada que escapa al blanco, todo soy… de modo que nada dejo de Ser. Así solo puedo cantar y amarme… en cada cual, en mis miles de proyecciones, infinitas formas, interminables maneras y expresiones sin fin del propio poder de si mismo, es Sat Chit Ananda.


Maria Luisa


Asking for inspiration


Knowing the truth is strong and powerful, so much that changes everything, because it is revolutionary and allows real understanding. What we assume through rational logic is surrogate understanding.


Instead, reality is beyond question, that's how loud it is for the intellect. It's an earthquake for our structures. I've seen in some people, when they start to feel the slight trembling of a search that is close to the capacity that sometimes arises, to offer themselves entirely to the truth, one possibility is to go back, a retreat into the safe place of our memories, to that we already know, our identity and history.


There is fear of the strong earthquake that destroys the attachment to our ideas, and fear of what we call the unknown. We go down to the deep basement of our memory for fictitious security. And the truth is not in memory, moreover, it is sometimes alien to concepts and conception.


The understanding of reality is knowledge without words, a silent knowing. And although the words may sprout in droves, it is clear that, being interpreted, the picture that we do with them is completely false, is not even close to what I am trying to express.


In view of the actual dryness for conceptual expression, and feeling that rationality fled away, today I gave myself to the Divine to speak and express himself. Because the thirst of this inspiration persists always, it seems to be insatiable, in the game of duality between the lover and the loved one. As a lover of Reality, I gave myself to his deep and silent whisper, starting with these thoughts:


What is reality? That everything I know is ever changing, there is no doubt ... but reality can not be defined ... now, what do I care what reality is? We live life and that's inevitable ... the point is, what is the sense this living offers us? ...


Many go on the path of their time… without asking deeply ... letting it go ... ... both doubt as to the possible answer ... they go drifting by the motion of the waves of the river ... the river of life ... The river rises in the spring and dies at sea ... but it is water what goes on moving ... it never stops being water, neither begins nor ends ... it goes through smoothly ... it goes through states ... ever water ... and all the bends of the river are the circumstances of life ... at the end they all pass ...


Water is water, and life is life ... a quiet and yet singing background of existence ...


If we define reality, we stretch it and something falls outside the definition ... if something is outside, where can it be located? Reality is a continent beyond which nothing exists, nothing takes shape.


Forms occur, both external and internal… shapes of things of the world and forms of things from imagination ... where do they converge? What is the reality of each of them? Where are them held? I see them, I observe, I conceive, I appreciate, I perceive ... they take existence in me ... certainly that is so... everything happens to me ... and I know nothing but because who knows it is me. That's all I can say about me, that I always am, before any form. And all I can say about things, ideas, forms, movements, is that they are constantly changing ... they take shape in me and move before me. I am the awareness that supports them.


Reality is what I am and what I am is reality. The known is in me, everything mine is in me and nothing can be but because it´s mine.


With full acceptance, understanding, the real is shown to itself, in full harmony, no one has conflicts. What I am is not definable, nor it is reality, we are one and the same. Happiness is its nature, both in the origin and in its end, everything exists for me and in me. I am the source, its continent, its receptacle. Therefore what exists is consciousness and presence.


Everything is without time or space, reflections on the charming and subtle movement of life happen as an illusion, in the eternal present the action is projected like changing and moving figures appearing as conscious contents. However in me nothing changes, my presence, solid as a rock, the witnessed is moved with the potential and the ability to know the unknowable that makes things possible.


The power of being the self, rock and mountain, but not insensitive, flowing liquid whose essence is constant as the light that floods each room and gives meaning to things. There is no chance to mention my names, the Divine is not shown, because they are only words that do not tell of love as my own nameless substance.


By naming I virtually separate what I am from what I am not and that is fleeting and mistaken illusion that escapes the target, all I am ... and nothing is left for me to Be. So I can only sing and love myself ... in every one, in my thousands of projections, infinite forms, endless ways and expressions of the own power of the self, that is, Sat Chit Ananda.


Maria Luisa