¿QUÉ SIGNIFICA NO DUALIDAD?

Ante la dificultad que se nos ha presentado cada vez que introducimos el libro que escribimos con R.Malak, Resplandor No-dual, al ver que este título no es entendido por la mayoría de nuestros amigos y gente que nos pregunta, hemos estado conversando acerca de cómo se puede plantear al completo neófito qué señala esta frase. De manera que a ti, que nunca has escuchado acerca de los conceptos “no dualidad” o “no dual”, te explico a qué apuntan.

Primero, ¿qué es la dualidad?
Cuando vemos las cosas, cuando consideramos algo, le damos características, como por ejemplo, un vaso. Y decimos: este vaso es transparente. Un vaso es un vaso, sin embargo, al ponerle el adjetivo “transparente” implica que hay otros vasos opacos, de colores, de plástico. Eso es dualidad, un vaso y otro vaso. Un vaso y muchos otros vasos, uno contra los otros, por contraste se diferencian.
Otro ejemplo. Una persona es mujer, implica que no es un hombre. Alguien es alto, implica que no es bajo. Negro - blanco, oscuro - claro, bueno - malo. Son pares de opuestos. Extremos, características, o también llamados atributos, o sea, lo que le atribuyes a algo. Son dualidad, dos características diferentes, contrastadas y opuestas.

La dualidad permite diferenciar cosas, personas, emociones, ideas y formas. La dualidad es un efecto de la mente, ya que la mente es la función que atribuye adjetivos, características, debido a su capacidad de clasificar según las formas y cualidades que apreciamos por medio de los sentidos. Atribuye, otorga, da. Por eso se les dice "atributos", se refiere a lo atribuido, a lo dado. Lo que le agregamos a algo para referirnos a ello es un atributo.

La vida la vemos en forma dual, nuestra existencia contrastada con la existencia de los otros y del mundo donde estamos. Yo, tú, él, los demás y este mundo versus el mundo de más allá, y este universo versus los universos de más allá. También vemos en forma dual nuestras experiencias, porque las clasificamos básicamente en dos polaridades, dos extremos. O me gusta o no me gusta. O es placentero o es doloroso, o es alegre o es triste. Acepto o no acepto, creo o no creo. Así, te mueves por la vida aceptando y rechazando, buscando unas cosas y descartando otras.

Otra manera de la dualidad es el tiempo. Pasado y futuro son dos polaridades que estimamos mentalmente. Lo que recordamos es pasado y lo que imaginamos es futuro. De nuevo, dualidad es un efecto de la mente, es decir, de la memoria y la imaginación.
Esta característica de poder memorizar una vivencia que ha sido recogida como agradable o desagradable, es lo que convierte a la vivencia en experiencia. Y es en base a la comparación de experiencias que solemos movernos dual-mente, o lo que es lo mismo, mentalmente, en la vida, en este chorro constante de vivencias que llamamos vida. Queremos repetir las experiencias que catalogamos como agradables y rechazamos las que no nos gustaron. Eso es moverse en la dualidad a través del filtro de la mente. Esta situación nos hace estar pre-determinados, prejuiciados, acerca del acontecer, y es lo que suele impedir la apreciación - ojo: la captación o apreciación - de la vivencia, que siempre es inmediata. La vivencia es una pura sensibilidad, que puede ser filtrada muy rápidamente por nuestras previas conjeturas o puede ser simplemente como es, inmediata, íntima, propia, pero no propia del ego, sino propia del Ser.

Básicamente, universalmente, a lo que todos aspiramos realmente es a la felicidad. Esto sucede porque creemos que carecemos de ella, creencia que sucede al instante de la aparición del sujeto, del yo separado. La felicidad parece ausente y es porque la suponemos bajo la forma de placer o satisfacción que será experimentado por la entidad viva, por mi forma, por mi ego, de manera que la búsqueda para encontrarla, el recorrido de la vida por el laberinto de la identidad que busca completarse, comienza desde el momento que adoptamos una personalidad, y proyectamos el cómo queremos ser o el cómo debe de ser la vida que hay que vivir. Así, vamos tras, ya sea contento por el mérito y el éxito, placer por la satisfacción de los sentidos, tranquilidad por la ausencia de carencias materiales o sicológicas, contento por el logro de una amistad, o de una buena relación, o por ser estimada y apreciada. Son estas cosas las que busco al estar olvidada de lo real, que es felicidad ya, lo real que es ser felicidad como mi propio ser esencial. Y mi deseo entonces es: ¡Que no me falte nada! Salud, dinero y amor, y así brindamos. Todos queremos salud para el cuerpo, dinero para obtener lo que deseamos materialmente y amor bajo el aspecto de ser queridos. En base a todo esto establecemos nuestra autoestima y supeditamos el contento de la vida que vivimos, de las experiencias que tenemos. Nos movemos dando mucha importancia al cuerpo, la mente y las emociones, permitiendo que estos nos definan, nos clasifiquen, y por eso sucede el sufrimiento. ¿Por qué? Porque las cosas no suceden siempre como queremos. Entonces rechazamos las situaciones que no nos satisfacen o agradan. Y claro, si buscamos la felicidad en las cosas y en las situaciones, cuando estas no llenan nuestros requisitos previos, nos frustramos y sufrimos.

La vida se mueve como un río entre dos orillas, una es el placer y otra es el dolor. Todos los organismos vivos se inclinan hacia el placer y se alejan del dolor. Es un mecanismo de supervivencia básico. En su inicio es eso, solo supervivencia. Luego, con nuestros deseos, lo hacemos más complejo, no bastando sobrevivir, sino satisfacer todos los requisitos que nos plantean nuestros deseos. En lo que es natural se sobre-impone la mente, el deseo basado en los juicios o prejuicios. Las ideas que tenemos de cómo queremos nuestras vivencias establecen criterios de hacia dónde dirigirnos, hacia dónde dirigir el hacer, la acción. Y esto es la dualidad, yo determinando lo que quiero y rechazando lo que no quiero.

Antes de ser interpretada, la vida es no dual. La vida es plena en si misma. Con la aparición del ego, identidad o yo separado, vienen añadidas las ideas, los deseos de llegar a ser, los deseos de logro y de satisfacción de estos deseos. En una proyección hacia fuera de mi misma, establezco idealmente el movimiento del hacer. Asumiendo una carencia, me dirijo a buscar cómo satisfacerla. Esto es básicamente como funciona el mecanismo de la dualidad.

Ahora, ¿qué es la no dualidad?
Eres tú. Tú eres la no dualidad, lo único no dual. Tú y nadie más, tú sin atributos, tu ser íntimo, profundo, tu real esencia, que no es dos, ni hay dos, porque cuando te diferencias de los otros, ya te has identificado con la forma. La esencia es sin forma y sin nombre, tu fondo esencial. La esencia, el Si mismo, es no dual. Esto necesita más explicación, así que sigamos.

En el hecho de que una planta gire sus hojas hacia la luz del sol y se retire de la oscuridad, no hay dualidad, solo hay movimiento. Un movimiento natural, puesto que no hay idea previa que lo determine, sino que su determinación viene dada por leyes naturales, por los genes y el ADN de la planta.
En retirar la mano del calor del fuego no hay dualidad, sino el mismo movimiento de supervivencia, de protección del organismo. En un abrazo amoroso no hay dualidad. En una sonrisa desinteresada no hay dualidad. En la respiración no hay dualidad. En ver no hay dualidad. En darse cuenta sin juzgar no hay dualidad. La naturaleza es no dual, el universo es no dual, Ser es no dual. Ser, universo y naturaleza son básicamente lo mismo. Conciencia como contenido y continente, conciencia del Si mismo.

Cuando señalamos la "no dualidad"; estamos señalando la realidad sin juicios, sin mente, sin diferencias egoístas, es decir, sin yo y tú como distintos, sino como una misma esencia que se da cuenta de ser. Y también se da cuenta de las diferencias que establece la función mental, diferencias que sirven para definir y contrastar los objetos y las experiencias.

Cuando nos damos cuenta de ser sin juzgar lo que somos, es decir, cuando hay observación sin juicios, se muestra un darse cuenta de que las vivencias ocurren como ocurren, plenas de sensibilidad pero sin afectar nuestra esencia. Al saberme en esta no afectación, no carente de la plenitud de ser, ya no proyecto con los deseos la necesidad de moverme hacia el alcance de la felicidad, porque se reconoce que esa felicidad ya es… como el Si mismo. No dual sin atributos. Y a la repentina comprensión de esto, tal como siempre fue, es y será, lo llamamos Resplandor No dual.

Independientemente de esta comprensión, o incluso de residir en ella o como ella, la vida sucede dentro del tiempo y del espacio, gracias a la mágica ilusión que nos produce esta sensación de ser aquí y ahora, e incluso la idea de ser yo, con muchos atributos, muchas variaciones y muchísimas experiencias que forman mis variadas historias personales. Así, no es cosa de eliminar a la persona, sino de comprenderla y amarla como reflejo del Si mismo. Comprender a todos como emanaciones del Si mismo, y amar a todo como el Si mismo, el cual, por el hecho de ser testigo silencioso e inafectado, no significa que sea insensibilidad ni rechazo. Es… y es todo.

Maria Luisa


Y según palabras de R.Malak extraídas del libro Resplandor No-dual.

Es un saber no dual, manteniendo la mente en una actitud de alerta pasiva sin gasto de energía, al beber de la misma esencia a la que pertenece. 1.10

Los eruditos, al darse cuenta, mediante sus estudios, de que nada tiene una naturaleza propia como objeto autónomo, sino que es dependiente, asumen por deducción que la realidad es no dual. Pero como lo indescriptible está más allá de todo, ni siquiera eso puede decirse y ser tomado como la realidad. 5.1

La realidad es no dual, en cambio la mente se expresa por la vía de los opuestos: grande - pequeño, alto - bajo, luz - oscuridad. La conciencia, como continente, presenta la cualidad de recoger lo que contenga sin aplicar juicios de valor, sea constructivo o destructivo, agradable o repulsivo, lo que sea. Reconocer la cualidad integradora de la conciencia es salir de las estructuras fijadas por la mente, y eso se reconoce como realización. 6.2

En relación a los maestros y los estados de la mente, ellos, como mortales en uso de su instrumento, igual que los demás, presencian todo el funcionamiento mental, y a la vez presentan una característica destacable. Ellos, místicamente, han tenido una vivencia unitiva no dual, su conciencia se ha entonado con la realidad profunda, o mejor dicho, ha trascendido la estructura condicionada, lo cual les permite penetrar en el significado de las enseñanzas que se hacen difíciles de entender para la mayoría. 8.11

La experiencia es un estado dual, pero la realidad no es una experiencia. El lenguaje humano se fundamenta en la experiencia, por eso tiene sus límites en cuanto a su aplicación a la condición no dual de existencia, al ubicarse más allá de la experiencia. 10.6

La falta de comprensión está relacionada con el punto de vista espiritual, que no es asumido y de ahí la dificultad de acceso a la claridad para comprender lo no dual.  Cuando la conciencia diferenciada cubre la observación, se llena de prejuicios sometiendo la mirada a los esquemas mentales y de ese modo plantea caminos para lograr los objetivos trazados por ideologías y creencias, naciendo el deber ser. Por tanto, deshacerse del error es estar en realización. 11.1

En el nivel de la manifestación, se muestra que todas las divisiones son irreales y que ninguna cosa tiene una naturaleza independiente, certificando así que la realidad es no dualidad. 11.5

Con la observación sin juicio, la mirada no dual, el ver desde el origen o la ausencia de limitaciones conceptuales, se evidencia nuestra verdadera naturaleza, de ese modo podemos detectar la unificación interior. Todo va y viene, los invitados frente a la conciencia van y vienen, pero el dueño de la casa, en observación sin juicio, permanece como la conciencia. 11.6

Pararse ante lo no dual no es nuevo; ha existido siempre, es la expresión de lo Divino, que toma distintas formas dependiendo del modo que se acostumbre en cada cultura y país. 11.9

…escuchar está relacionado con contemplar en el presente sin la mente, de allí a la vivencia no dual.  12.3

Al estabilizarnos en ese umbral se requiere valentía  y perseverancia, eso viene de la Esencia, que es amor, dejando detrás los recuerdos y las previsiones, convirtiéndonos en uno que está en la realización de la no dualidad del Ser, de la Realidad, del Supremo, de lo Indescriptible, sea cual sea el nombre que escojamos para designar a lo Divino. Dejando de lado lo que considerábamos como real pero no lo era, se abandona la  dualidad. La información que se tenía se debía al ego y es sólo relativa como todo lo construido por la mente, una información que está sustentada por un sujeto como un objeto, mientras que la conciencia esencial que viene del si mismo es no diferenciada y auto luminosa. 12.9

…es preciso ir más allá de la ignorancia y del conocimiento, allí no hay fin, es la realidad que no tiene fin ni comienzo, es sin límites, allí, en esta, la sutileza de los pensamientos y los vocablos desaparecen, la dualidad se transforma en lo que verdaderamente es, en lo no dual. Todo es el Sí mismo, todo es mí mismo. Verme a mí mismo en todos y a todos en mí mismo, a eso lo veo como el amor, como una emanación que surge, sin detenerse, de lo indescriptible. 12.14

Mirando desde la altura interior, simultáneamente vemos la  diversidad de la dualidad y la no dualidad, dado que desde la mirada integradora espiritual se reconoce en si mismo, con la comprensión de Ser. 14.1

Los maestros antiguos no enseñaron religión, ellos enseñaron el arte de vivir, tampoco enseñaron rituales o ritos, o fórmulas específicas, principalmente enseñaban a observar la naturaleza tal como es y a observar la realidad interna. Esta naturaleza está exenta de atributos, es no dual, sin embargo es la sustancia que está de trasfondo y da la apariencia a todas las formas de la dualidad. 14.10

Se llama conocimiento intuitivo al que aparece sin previas causas, como un destello de certeza, y corresponde al saber más elevado. En cambio, el conocimiento racional es el relacionado con las ideas, pero no necesariamente con la realidad, ya que este puede estar afecto a errores de interpretación de las percepciones o los datos recogidos. En este sentido, la comprensión que ofrece la certeza de lo intuitivo es única, mientras que el conocimiento racional usa el  intelecto, que funciona dentro de la dualidad, pero es inefectivo para alcanzar la realidad de lo No Dual. 17.11

La paradoja de la no dualidad frente a la dualidad se asemeja a las gotas de lluvia, que aparecen y se dejan caer en los valles y en la cordillera, antes de fundirse finalmente en el mar océano. Las gotas tienen fronteras que independizan a unas de otras, así como del espacio que las circunda. Al caer las fronteras se diluyen en el agua de la superficie del océano de lo indescriptible desapareciendo lo que las diferenciaba. 21.4

La no dualidad es razonable y simple y a la vez compleja, la cultura humana desde siempre la ha detectado o construido filosofías en torno a ella, pero no estaba al alcance de todos. La no dualidad se basa en el hecho de que las cosas realmente son, pero no son algo. 21.7

La mente o racionalidad, el cuerpo o sensibilidad, la emoción o sentimiento, no pueden captar la realidad no dual, por tanto hay que regresar al dominio del Si Mismo que contiene estas percepciones y las testifica, para trascenderlas y entonarse en lo infinito. El Ser es la verdadera realidad de nuestra existencia: en el Ser vivimos, en el Ser nos movemos, en el Ser mora nuestro sí mismo. 21.9

Permanecer como el sí mismo es la verdad, lo natural en uno y a raíz de nuestra ignorancia nos identificamos con el ego,  lo que nunca desaparece es el sí mismo. Las superposiciones de “yo soy esto o lo otro”, “esto es mío y esto es tuyo”, “tú eres uno y yo soy otro”, es lo que desaparecen al realizar, quedando el mundo como conciencia, y el ser como conciencia, sin diferencias en su esencia, y a esto se denomina no dualidad. Hay una referencia muy común que se utiliza con el símil de las nubes que ocultan el azul del cielo. Parece que el cielo no está al no poder verlo, pero basta que las nubes se retiren para que nos demos cuenta de que el cielo siempre estuvo allí. Las nubes, maya, podrían denominarse egoísmo, odio, avaricia, lujuria, ira, ambición, y ellas pueden removerse al meditar sobre su verdadera naturaleza, su naturaleza mental, que es observada en la conciencia.
Por otro lado, está visto que al ocuparnos en acciones no egoístas, y actuar de manera consistente, en ausencia del yo separador y fragmentario, la naturaleza de la esencia se muestra libre de trabas y confusiones, presentando una exquisita fluidez de comprensión que se muestra en los individuos como pureza, alegría, paciencia y compasión. La fuente de todo tiene todo, todo lo que brota está como semilla que contiene la memoria de todos los bosques y de todas las plantas.
La Conciencia Esencial es plena de infinita potencialidad. De igual modo, la esencia de ser posee intrínsecamente toda posibilidad de lo que haya sido o que pudiera haber sido, o lo que sea o podría ser a futuro. El pasado y el futuro coexisten en el eterno ahora. Cuando no hay diferencia entre el observador y lo observado, entonces el mundo se vivencia no dual. El modo como nos relacionemos con lo observado, determina si opera la Maya de la dualidad o la comprensión de la no dualidad. Todo depende de la perspectiva, ya sea como entidades separadas de su fuente o como la fuente misma. 21.12

La información, sin importar de dónde proceda, a la luz del intelecto esencial es no dual, sin embargo, cuando es recibida por medio del filtro de la mente, esta la procesa en la dualidad, presentando diferencias de valor, aunque el universo sea una inmensa e ilimitada fuente y receptáculo de conciencia. 21.14

La No Dualidad puede presentarse en un principio como una filosofía teórica, y no como una vivencia inmediata y certera. Pero aún en ese caso, se presenta al menos como un mapa o una señal. La observación sin juicio, como se ha detallado ya anteriormente, se convierte en una vía posible, que sólo se descubre practicándola. 21.14

El sabio liberado, que despierta del aparente sueño, ve que todo es solo una ilusión. Incluso la mente es irreal, la única sustancia real de todo es la conciencia, ya que en ella se sostiene todo. Por tanto, la única verdad de la que hablan las doctrinas espirituales es de la conciencia no dual, en que todas las cosas se sostienen aparecen y se diluyen. 23.4

La conciencia se muestra sin diferenciación, excepto cuando se muestra como conciencia centralizada bajo el influjo de la dualidad mental. Lo absoluto de la conciencia esencial se puede definir como un río sin fin, no dual ni fragmentado. Es un saber que es propio, auto luminoso, o sea, auto evidente. 25.12

La sabiduría es la auto-evidencia de lo real en la unidad de la no dualidad, cuando la atención impersonal demuestra la verdad de las cosas, pues no hay el sentido de la preferencia individual que toma partido por uno u otro aspecto de lo que queremos averiguar. Descartar toda creencia pre-establecida y disponerse a que la verdad se pronuncie por si misma, es la vía de la atención silenciosa. De este modo, por medio de la atención libre de apegos o rechazos, o lo que es lo mismo, la observación sin juicio, los condicionamientos son vistos como lo que son y se puede producir el salto a la evidencia de lo esencial. 26.3

La realidad es no dual en su esencia y se muestra como dual en su manifestación, al haber un perceptor que atiende a la multiplicidad del universo desplegado. La idea de alcanzar lo real está sostenida en la conciencia centralizada como yo soy. Sin embargo lo real no se alcanza, ya es. 26.7



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