miércoles, 23 de mayo de 2012

Dicha y belleza



Existen variadas organizaciones que entregan mapas en los que definen la psique. De ese modo ellos dicen que cada persona puede encontrar maneras coherentes para superar un ego disfuncional. El ego es una construcción artificial de si mismo armada con pensamientos. Nace con nosotros cuando aparecemos en este mundo fenoménico, se transforma en un centro reflejado, un reflejo de cómo nos ven los demás. El ego, a pesar de que intentemos corregirlo, mejorarlo, hacerlo funcional a la sociedad, no es nuestra naturaleza verdadera.

La característica fundamental de lo que somos,
lo Real, no tan solo es verdadero y bueno,
también es bello, construye belleza, 
por el gozo de la belleza,
lo hace sin propósito, ya que si no fuera así
implicaría un movimiento, un cambio,
habría una sensación de imperfección
o una búsqueda de perfección, una carencia.

No hay modo de saber qué somos y nos apropiamos de lo que otros piensan de nosotros. No soy ese "yo" o Ego, nombre, pensamientos, sentimientos y emociones, esos son reflejos impermanentes. Intentar movernos entre niveles de expresión del ego con la intención de buscar estados superiores de conciencia, donde se halla, según dicen, nuestro verdadero Ser, es una tarea tanto inútil como inapropiada. Todo emana de tu esencialidad, eres uno y lo mismo con todo, no somos el cuerpo ni sus logros, ni los conflictos del ego disfuncional.

Somos el presenciador de todo,
que no  tiene como meta la belleza.
Todo lo que emana de si es bello,
así como una flor no intenta ser bella,
es bella por su naturaleza misma.
Similarmente, Si mismo es la perfección,
no se hace mediante un esfuerzo hacia la perfección.

Presenciar es pura conciencia, es indivisible, es sin partes, indescriptible, sin forma ni espacio, es contenido y continente de si misma. Dicho de modo poético, es el centro, es el corazón, incluye todo, ella misma es felicidad, no es un constante cúmulo de placeres, ni tiene una ubicación en el cuerpo, a pesar de que diga que es el corazón. El cuerpo es una proyección de la conciencia, es un contenido más de la conciencia y una expresión de la mente. Conciencia es percepción desde si mismo, pura dicha.
Dicha es conciencia, ¿no es evidente?, ¿a dónde va parar la dicha o de dónde viene?

Si retiro la mente de mi mismo
y la hago morar en lo que no soy
pierdo el sentido de bienestar.
Lo que se percibe en plenitud es bello,
la dicha es la esencia de la belleza.
Si soy presenciador de mi Ser
estoy en la dicha conscientemente.
R.Malak


viernes, 18 de mayo de 2012

Observando al paso


Entro al facebook. Cada día van aumentando los amigos como el goteo de un chorro que va llenando un balde. Son pocos en relación a los miles que se puede ver moviéndose detrás de algunos gustos y predisposiciones, generalmente ajenos a mis preferencias y que ahora me cuesta enumerar, aunque son muchos en relación al número de simpatizantes hacia lo que me interesa y motiva profundamente, la gente que normalmente veo en la cotidianidad no cibernética. Entonces mi facebook es un umbral a un mundo poblado por personas muy motivadas por el descubrimiento de su esencialidad.

Hay mucho que pugna por expresarse en esta cantidad de pensamientos que se avalanchan ante mi presenciación. Puedo optar por prestarles completa atención y permitir que suceda una comprensión que quiere mostrarse. De este modo, no les negaré mi luz, ya que ellos generosamente comparten su luz, sino que seguiré observando lo que todo esto quiere decirme. Tan sólo voy a darme cuenta… y darse cuenta es pura conciencia.

Los pensamientos están en la conciencia y cuando asumo que me pertenecen, con ellos sostengo una identidad.
Son formas, imágenes, palabras. Prestándoles cabal atención, dejando que libremente se muestren, voy observando cómo se va dibujando una gama de significados que inteligentemente me entregan información.

El intelecto es una expresión de la conciencia muy especial. Cuando lo manipulo en base a mis predisposiciones y juicios, lo que me muestra queda estancado y parcializado. Pero cuando simplemente observo sin juicios cómo se desenvuelve ante mi mirada, recibo información coherente y clara.

Las sensaciones están aquí, relacionadas directamente con el cuerpo. Puedo decir “mi” cuerpo, porque cuando surge la voluntad de moverlo, lo muevo. Pero la gestión de esta voluntad está limitada a una libertad de acción que debe someterse a muchas leyes.
El cuerpo es una expresión de conciencia, es sensitivo y dotado de una inteligencia esencial. La digestión se hace sin que mi voluntad intermedie, la sangre corre por las venas, la respiración ocurre, las células se regeneran. Una inteligencia que no puedo manipular hace que este cuerpo, “mi” cuerpo, quede a disposición de mi voluntad para convertirse en un carruaje que me lleva por el mundo.  

Mi cuerpo es una expresión sucediendo, es conciencia en movimiento. Y está a mi disposición por un tiempo dado. Tiene limitaciones respecto a las mismas leyes que mueven el mundo físico, y las leyes genéticas están en un nivel de desarrollo increíble. Por ejemplo ya no necesita algunos molares y el apéndice puede extraerse sin mayores consecuencias. Y me asombro. ¡Qué maravillosas son estas manos!, huesos, huesillos, ligamentos, músculos, nervios, venas y venitas que permiten que agarre las cosas, incluso que ejecute acciones muy delicadas como coser o dibujar, que acaricie y perciba la piel del amado, comunicándole expresamente, suavemente, mis sentimientos.

Mis sentimientos son un tesoro vivo, son expresiones del latido de existencia que maravillosamente no se limita al cuerpo. Busco las palabras que más se acomoden a esta comprensión que investiga asombrada ante lo evidente, actual e inmediato.

Comprendo que hay doctrinas (enseñanzas), es decir, conjuntos de conceptos que pretenden ordenar, ajenamente a mi, los significados de mi propia existencia. Son como potes de medicina en el gabinete del baño. Unos sirven para la tos, otros para los dolores y otros son tratamientos intensos que modifican el comportamiento bioquímico del cuerpo. Las doctrinas espirituales cuya base es la sabiduría esencial son para las dolencias existenciales, como medicinas que alivian algunas veces sólo los síntomas, otras veces curan la enfermedad. Cuando de una doctrina se toma algún concepto que parece resolver las dudas, es como aliviar el síntoma. Cuando de una doctrina se percibe el significado profundo a donde apunta, es como sanar la enfermedad. Tomar muchos conceptos y hacerlos propios hace que la persona se vuelva erudita y quede limitada a eso si no los hace carne y sangre de si mismo. Tomar un solo concepto y vislumbrar intuitivamente el significado que pretende señalar permite que se haga realidad íntima la añorada comprensión que alivia en forma permanente la dolencia ocasionada por la ignorancia de la propia esencia.

La habilidad de un intelecto que se despliega en todo su potencial, sin prejuicios, dogmas o aprendizajes, libre de todo lo que limita la mirada, es un don de la conciencia que hace que al ser humano (o sea, este yo virtual que me muestra como existiendo, que usa este cuerpo genéticamente desarrollado hasta cierto nivel, que tiene sentimientos, que alberga aspiraciones y deseos) se le muestre inteligentemente su verdadera naturaleza que es la esencia de toda existencia. Un intelecto así no se mueve por las ramas de la teoría establecida, sino que se despliega en toda su capacidad mostrando una cognición al mismo tiempo comprensiva y abierta, y sabiendo que no le pertenece a la identidad. El intelecto es una función extraordinariamente delicada de la conciencia. Y hay un saber que intuitivamente reconoce cuando lo que se está mostrando inteligiblemente es acorde a la realidad esencial y no sometido a realidades relativas. Y en esta realización, que no sostiene la ilusión generada por la inmediatez del cuerpo, la sensación, la emoción o el derecho a gestión voluntaria que suele producir el efecto de separación, se muestra a su vez toda la sensibilidad de ser que brilla en la comprensión y empatía con todas las expresiones vivas que la conciencia alberga y acoge.

Maria Luisa




jueves, 17 de mayo de 2012

Atraes a tu vida




Me detuve sin estar desorientado
¿en que misterio me he convertido?
estoy más realizado que perdido
todo mi amor se ha expresado

Con un andar que no ha nacido
fijo en el corazón con gran cuidado
aunque arda, es todo olvidado
plenitud, como cielo se ha mostrado

Ni pensamiento ni nada ha venido
al observar no me he extraviado
con plenitud todo se ha distinguido

El ahora, fruta aromática, ha llegado
a disfrutar con resplandor liberado
ni regreso, ni salida del Ser, he comprendido.
R.Malak

martes, 15 de mayo de 2012

¿Hay una oportunidad para cambiar?







Se menciona en muchos escritos que para la investigación de si mismo es absolutamente necesario que cada cual presente hambre por saber de lo esencial, que sea tan demandante esta aspiración que no dejemos piedra sin levantar para resolver la cuestión.
Por otro lado, cualquier tipo de acción que se realice como obligación se transforma en deber, carente de la fuerza emocional, un trabajo árido y plano, quizás podemos decir erudito, pero carente de ese sabor propio de lo real.

La vida cotidiana está relacionada con las exigencias que presionan por cumplir el rol señalado, el status alcanzado, propio de la expresión de la identidad, considerando además que generalmente estamos condicionados tanto por impulsos exteriores demandantes como por impresiones internas que presionan.

La continuidad de los pensamientos que pasan por la conciencia centralizada construyen el ego virtual, y la inestabilidad de estos pensamientos cambiantes dan la apariencia de una unidad, consiguiendo con esto que la memoria eternice esta virtualidad. Los apegos, las costumbres, los hábitos, las predisposiciones y los deseos implantados hacen que cada persona se identifique con ese falso yo virtual, que ocasionalmente será exitoso y en ocasiones provocará sufrimiento, que, como todo en este plano existencial, será inestable y de corta duración.

Cada construcción teórica y egoica atraerá a su entorno cierta clase de cosas, actitudes, situaciones, pensamientos, amigos, problemas, dificultades y oportunidades, iguales modos de acceder tanto al sufrimiento como al placer. En suma, un círculo teórico, como un mundo separado de la comunidad en general, presentando ante el ojo entrenado miles de mundos, infinitos mundos todos relacionados entre si, que ocasionalmente comparten doctrinas, enseñanzas, teorías, gobiernos, sistemas, cielos e infiernos.

Para saber de lo Real, no hay ninguna oportunidad si se sigue el mismo patrón de vida. Todo el problema viene de ahí mismo, de la identidad. Como ejemplo: de la semilla de mostaza, se dará sin lugar a duda un árbol de mostaza, el limón da limones,  etc.
El señalamiento para intentar cambiar la presentación de la identidad no tiene ningún sentido, intentar leer muchos libros de espiritualidad tras la búsqueda de lo real es una tarea titánica e inapropiada sin una guía adecuada. No es la cantidad de experiencias que se puedan tener, ni las cualidades que estas puedan tener lo que provocará el cambio necesario. ¿Podrá haber un cambio? A pesar de todo lo que se pueda señalar acerca de que esto ocurre y ya, esto no sucede de repente. Mejor dicho, cuando esto sucede, es porque la maduración se ha provocado tras un juego de experiencias, meditaciones, conversaciones, auténticas señalizaciones, reiteradas experiencias fallidas.

El ego, a pesar de todas las predisposiciones que pueda tener y a pesar de la falsa identidad, detrás de él está el Si mismo, tras el velo de la ilusión. Nunca hemos dejado de Ser. Es la  misma ilusión de la mente vuelta por la misma funcionalidad hacia el mundo fenoménico la que esconde la comprensión de Si mismo.

¿Hay una oportunidad para cambiar? Para salir de las ansias por buscar placer y escaparse del sufrimiento, para encontrar la felicidad, lo primero es reconocer que la naturaleza de la felicidad es la misma felicidad y es la realidad, la dicha, conocida en el oriente como Ananda. No hay un estado que buscar, no es posible describirlo con palabras o conceptos o atribuirlo a la experiencia, es puro gozo, es nuestra forma natural, nuestra naturaleza original, está constantemente aquí y ahora presente, en el presente activo. La confusión ocurre con los pensamientos que no se detienen, aparecen uno tras otro formando cadenas y enlaces, invadiendo la conciencia y saturando de urgencias y necesidades, una tras otra.

La realización de lo Real aparece como imposible, mas no es imposible. El asunto es que nuestra atención está puesta en los pensamientos demandantes, e intentar deshacerse de ellos construye nuevos pensamientos, dando impulso a nuevas emociones. Sin embargo, la cuestión es realmente simple, tan simple, tan obvia, que es descartada de inmediato. La mente es la clave de esta situación de dificultad, la mente constructora de pensamientos está diseñada para tratar con el pasado o con el futuro, o sea, con pensamientos de recuerdos y comparación o con pensamientos de proyecciones o aspiraciones. En cambio lo real, lo actual, está aquí ahora, presente activo, sin tiempo, sin espacio. Si mismo en pureza, sin definición. R.Malak

sábado, 12 de mayo de 2012

Predisposiciones


Mencioné la vez pasada que la persona son formas de hábitos que están atrapadas en un punto tempo-espacial. La referencia apunta a que cada cual se mueve según lo que cree que es adecuado, según lo que le parece que está correcto, nadie obra según lo que considere mal, todos actúan marcados por sus vasanas (predisposiciones) que se han acumulado a través del tiempo.

De ese modo podemos ver que todo el conocimiento exterior es relativo, lo que algunos consideran bueno es distinto de lo que otros consideran bueno en diferentes casos. Incluso muchos al preguntarles por qué han cambiando de opinión, dicen que lo que creían bueno antes, ya no lo creen ahora. Esto significa un cambio en el nivel de sus predisposiciones. Generalmente el nivel de sus vasanas cambia con mucho esfuerzo, enseguida se tiene una nueva percepción de lo que comprenden.
Existe otra dificultad en la modificación de la identidad, y es que sus variaciones no necesariamente giran hacia ser más comprensivo y tolerante. Hay un dicho campesino que retrata esto: “el vino mejora con el tiempo”. En algunas ocasiones, mientras más viejo el vino, tiene mejor sabor. A ese dicho hay que agregarle la referencia de que eso solo se da cuando la cosecha de esa uva haya sido de un buen año. (Por tanto no todos los dichos muestran una verdad demasiado evidente). Lo que es claro es que no necesito tan solo modificar la identidad para que se exprese la sabiduría de Si mismo, dado que esa expresión de Ser nunca ha dejado de estar presente, nada existe que no sea Ser.

La persona son formas contradictorias
de hábitos, preocupaciones, problemas y lamentos.
Todos desaparecen ante la comprensión de Ser,
comprensión que trae regocijo.
Soy lo Indescriptible Supremo,
Soy la fuente inagotable del amor en movimiento.
R.Malak

viernes, 11 de mayo de 2012

Del no ser al Ser



Condúcenos del no ser al Ser
Condúcenos de la oscuridad a la luz
Condúcenos de la muerte a la inmortalidad

(Brihadaranyaka Upanishad - I.iii.28)



Cierro los ojos
Respiro con tranquilidad
Observo… el aire entra, se retiene un instante y sale
Respiro… permito que poco a poco sea suave
Estoy en mi

Pasan ideas como nubes por el cielo de la conciencia
Pasa la idea … quien soy realmente?

Me pregunto, desde dónde veo esta idea?

Respiro… no importan las respuestas
Dejo que pasen como nubes por el cielo de mi conciencia

Me conduzco desde la idea de lo que creo ser…. Hacia este lugar pacífico que es pura observación…. Sin juicios observo en calma

Me conduzco en conciencia, en tranquilidad, al lugar que es mi propio origen

Respiro suave…………………………………..

Me conduzco desde lo que no soy a lo que Soy

.
.
.
.

Permito que mi mirada sea pura y clara
Observar desde este lugar tranquilo
Inamovible

Me conduzco suavemente desde las ideas a lo real
Mi atención…. Está limpia de apegos
Puedo observar …. Quietamente… las ideas que confunden

Me conduzco de la confusión a la sabiduría

Me conduzco al lugar desde donde siempre he sido testigo


Paso de la oscuridad del pensar
A la luz del claro y limpio observar sin juicios

Respiración calma…. Suave…
Las ideas como nubes pasajeras
Los recuerdos pasan como nubes sin tocar el cielo
Estoy presente
Las ideas de futuro pasan como nubes…
Estoy presente

En el presente hay eternidad

Paso de la mortalidad a la inmortalidad

Estoy donde siempre he sido
Me he conducido al lugar del cual nunca me he movido…………….
.
.
.
.
.
.
.
.
Om

(No ser = asat..............Ser = sat)

Maria Luisa

jueves, 10 de mayo de 2012

No es un objeto




Acostumbrados a mirar hacia afuera conociendo e investigando los objetos y la aparente realidad tempo-espacial, intentamos aplicar el mismo modo para conocer lo que uno Es.
Como el si mismo no es un objeto de percepción como las cosas, sillas, automóviles y objetos diversos, una investigación de esta manera se convierte en inaplicable. Se presenta la tendencia a concebir al yo como una conciencia, como un centro de procesos localizado, tanto en la toma de decisiones y acciones, como en el intento de mantener una posición intelectual que se apoya en una gama de pensamientos y conceptos, lo que permite proyectarnos en el mundo fenoménico. Sin embargo, tarde o temprano nos damos cuenta de que lo que uno cree que es no es real, que la identidad ha procedido a enmascarar lo que Soy,  provocando generalmente confusión y conflictos. 

Lo puedo decir de este modo…

El presenciador es un puente
entre la observación pura de lo Esencial
y la conciencia múltiple de la persona,
quien sigue parloteando sus demandas.

Liberado de las diferencias se muestra el error.
La fuente de conciencia no es objeto.
Todo lo que digo será a la vez verdadero y falso,
las palabras no llegan más allá de la mente…

La persona es formas de hábitos
atrapada en el tiempo y el espacio
que ha aparecido en un punto dado. R.Malak

martes, 8 de mayo de 2012

La llama de la comprensión no es experiencia



Todos buscan  un camino conveniente para el buen vivir. Hay unos infundidos en la sociedad y su problemática absorbente, entre el placer y el conflicto, apegados tanto a la búsqueda de un funcionamiento adecuado que entregue beneficios, proponiendo un estado de placer mal llamado felicidad, que cuando esta situación no se cumple aparece el sufrimiento desplegando una senda de conflictos y dificultades. Hay otros, los investigadores de las enseñanzas, eruditos o estudiosos, que analizan las doctrinas y teorías buscando modos hábiles, y de ellos muchos intentan renunciar a la vida para disfrutar más tarde con un saber teórico.

Se asemeja a la fruta verde separada del árbol y guardada para que madure. De acuerdo a mi comprensión se pierde su sabor y fragancia auténticos, en cambio la que queda en el árbol (de cara a la vida cotidiana) crece hasta su pleno tamaño, color, dulzor, un gozo en todo. No estoy recomendando uno u otro modo ya que unos tienen miedo de la vida y buscan la paz de la enseñanza teórica, mientras que otros aventureros, están llenos de ánimo y de ímpetu, se lanzan sin dimensionar los problemas a los que les podrá llevar su aventura. Unos fijos en un ideal, mientras que otros abiertos y dispuestos a explorar.

Lo puedo decir de este modo…


Liberado de teoría se muestra el error
La fuente de conciencia no es un objeto
Conocer la fuente es ser la fuente

La llama de la comprensión se enciende
Todo deviene claro y brillante
Lo que percibo lo conozco
y lo tomo como si fuera mí mismo
Soy el presenciador puro y calmo
y desde la presenciación soy inmutable.
R.Malak

domingo, 6 de mayo de 2012

Actuar dichoso es sin esfuerzo


Como el viento que se mueve sin intención, así es el amor deshojando flores y moviendo ramas, bañando de plenitud como la luz de la aurora.
Aunque con paciencia antigua se puede ver como se siguen levantando sueños como muros cristalinos formados de espuma.
En los minutos y las horas de las noches de la ignorancia seguirán existiendo preceptos que pretenden buscar una mente de pureza imperturbada. Eso sería como escribir en el agua. En cambio saber que Soy, Ser, es conocer Ello incausado.
Actuar dichoso es sin esfuerzo. Las palabras no llegan más allá de la mente y los objetos en el mundo son muchos pero el ojo que los ve es solo uno, R.Malak




Se forman ideales, siempre seguirán apareciendo. Incluso el ideal de realización, como por ejemplo suponer que se necesita haber eliminado todas las vasanas mentales, es decir, haber vivido, quemado, todas las tendencias que estaban latentes, antes de poder vivir en paz profunda, quizás en la soledad íntima del puro ser. Cuando aún nos consideramos una persona separada de los demás, de las cosas, de las situaciones que aparecen como contingencias ajenas a uno mismo, se vive, como dice R.Malak, como hojas al viento, empujados por un devenir que nos arrastra, y que muchas veces no nos gusta. Sin embargo, cuando este sentido de separación se ha descubierto como la gran ilusión, cuando se comprende, no intelectualmente, sino de facto, de hecho, por evidencia, que no hay ninguna separación entre Si mismo, es decir, lo que soy, y cualquier otra “cosa” apreciada conscientemente, se termina, en comprensión radical, el sentido de vulnerabilidad, de temor y de riesgo que habían sido los estandartes del ego-identidad. Siendo lo que nunca ha nacido, siendo esto que sostiene toda la existencia, siendo la luz misma de conciencia que ilumina todos los contenidos conscientes, ¿a qué se le puede temer? ¿Por qué habría de desear modificar cualquier situación con miras a deshacerme del temor? El asunto es que el temor puede ocurrir, temores que presenta la mente, es decir, ideas que aparecen: “¿y si esto fuera de otra forma?”. Son tendencias a estar corrigiendo la película, situaciones producidas por la naturaleza misma de la mente. La mente es una función ordenadora, generadora de interpretaciones, que permite dar valor y sentido al existir. Gracias a ella podemos contrastar opuestos, ver lo que está cerca o lejano, caliente o frío, incluso agradable o desagradable. Pero esta misma función genera la ilusión que en conciencia se presenta como que soy un sujeto, como ente individual y separado, diferente de los objetos, y creo que es desde este sujeto separado que estoy siendo consciente. El sujeto viene a ser la persona, compuesta de cuerpo, mente, emociones, y se pierde la conciencia de la realidad cuando olvidamos que el poder de conocer no viene del cuerpo, el poder de ver no está en los ojos, el poder de escuchar no está en los oídos. Estos son instrumentos que permiten que el ver suceda, el escuchar suceda, pero la conciencia de la percepción visual o auditiva no está en el cuerpo, sino en si mismo, que no está limitado al cuerpo. Sucede la confusión de ser el pensador, porque los pensamientos que ocurren en la pantalla consciente están envueltos en un pensamiento mayor que proclama: estos son mis pensamientos, y este “mi”, por la misma ilusión que menciono, se relaciona con la persona, es decir, el cuerpo-personalidad. El gran pensamiento “estos son mis pensamientos”, y el gran pensamiento “yo soy el cuerpo”, generan que todos los demás pensamientos nos arrastren, que arrastren la atención de una manera contaminada por la idea de separación. Nos creemos el sujeto (la identidad formada con el cuerpo, mente y emoción) como quien piensa, quien hace y quien siente. Cuando el sentido de separación, cuando la identidad, cuando la idea de ser un yo individual desaparecen, queda la pura conciencia que es sostenedora del infinito continente donde se mueven los contenidos conscientes, incluyendo las ideas de ser esto y lo otro.
Maria Luisa


Amigos

Buscar en este blog