viernes, 20 de diciembre de 2013

Saludos en este mes de paz




Te convoco en este espacio tan ínfimo que ni un pensamiento podría contener, sin embargo a el todos en sueño van a parar. Sabios, ignorantes, compasivos, prepotentes, todos, en cuanto duermen, he ahí donde quedan, deben volver, regresar una y otra vez.
Lo indescriptible no admite razón, esta vía aparenta dos rutas: la llamada meditación, que despliega las características de lo inefable, y la observación sin juicio, de espacio sin límite con el presente activo.
R.Malak

ML: Nunca entendia cuando hablabas de un espacio ínfimo, que ni un pensamiento puede entrar, y a donde todos vamos a parar en sueño, ¿a qué te refieres? La esencia de ser?

R.Malak: Un lugar donde el espacio es ínfimo
o el espacio es sin limites
Un tiempo donde no existe el pasado...
o tampoco se vislumbra el futuro...

Un lugar que no es lugar...
solo es...... puro presente activo... Como se podria llamar...
donde hasta el silencio.... no tiene cabida....

y donde ni siquiera existe el yo.. el tu.. o el nosotros..

y donde lo Real... es uno mismo... Si mismo...



martes, 19 de noviembre de 2013

Día a día y la imperturbable felicidad de Ser


Día a día nos levantamos de la cama con la sensación de que una vez más aquí estamos, afrontando la vida, y de una manera que parece inevitable, nos vemos envueltos en un río que ayer llevaba un cauce y hoy parece seguir en la misma dirección. Asearse, en mi caso preparar café y a veces algo de desayuno (otras veces parece que a esa hora nada cabe en mi estómago), y comenzar la rutina revisando en la memoria, o en su defecto, en apuntes tomados en una agenda, para no pasar por alto algún compromiso inusual que hayamos tomado para este día. Rememoramos los acontecimientos del día anterior y de la calma que a lo mejor sentimos mientras dormíamos, vamos pasando a la inquietud. Cada recuerdo puede ir disparando emociones, unas más intensas que otras. Se va formando el panorama de las expectativas, retomamos actitudes que ayer asumimos como definitorias, y es como que a la vez de vestirnos para dar la cara al mundo, nos ponemos el traje de la identidad que llevamos días o años confeccionando.

Dormía exquisitamente y no era alguien. Al presenciar el estado de vigilia que resurge en la conciencia, este viene montado como un show donde el personaje principal soy yo.   Un personaje que sin sus emociones e ideas no se sostiene. ¿Cómo ser persona en este mundo sin una identidad?

Nos asomamos al mundo a través de tres ventanas: cuerpo, mente y emociones. Observamos a través de ellas lo que su estructura nos permite percibir. Vueltos hacia afuera, la atención queda atrapada en el devenir cotidiano y el mundo de los fenómenos.

La calma presenciadora que era evidente durante el estado de sueño se ve envuelta en inquietantes emociones que remueven el cuerpo a la vez que surgen pensamientos, recuerdos o expectativas. Atentamente, observo a la vez que discierno, que esta calma me ocurre a mí. Observo que sin duda los movimientos del cuerpo en conjunto con el caudal emocional me ocurren a mí. Indudablemente los pensamientos se me presentan a mí. Soy presenciadora de todo el movimiento, así como de la calma sin movimientos. No cabe duda.

Desde esta atención que acuciosamente observa y nota el surgimiento de todo esto, también me doy cuenta de algo que resulta abrumadoramente importante. Puedo dejar que mi atención sea arrastrada, por el hábito, hacia las ideas y sensaciones de identificación, o puedo permanecer en esta mirada que, sin dejarse contaminar por el automatismo, es plena por sí misma y libre de identidad. En el primer caso, arrastrada por el automatismo de la identidad y su comportamiento, sucede un vaivén inquieto, a veces contenta, a veces sufriendo. En el segundo caso, al detectar la tendencia al automatismo, este se diluye,  y al diluirse permite que la respuesta a cada pensamiento nazca desde la claridad y no desde la confusión. La consecuencia de esto es un funcionamiento sin trabas, que no genera sufrimiento ni a mí ni a otros. La persona que representa el papel de personaje principal de esta historia se muestra funcional, y llora cuando tiene que llorar, ríe cuando tiene que reír, permitiendo que ideas nuevas, actividades creativas, respuestas que surgen de la inteligencia natural, se vayan presentando.

Ahora…. ¿Cuál es el punto? ¡El punto es que andamos dormidos! Estamos dormidos a lo que es verdadero en nosotros, porque nos creemos el cuento de la identidad. Incluso más, creemos que podemos llegar a construir un modo de ser, de comprender y de comportarnos que definitivamente quede fijo, para siempre, y que a partir de entonces, todo irá bien. O quizás que si nuestras metas y expectativas de una vida llena y completa se cumplen, nuestra vida será feliz y realizada. No nos hemos dado cuenta, cuando jugamos este juego del personaje de la historia, de que es algo que surge ante la presenciación en el estado de vigilia, no notamos su impermanencia, y menos aún la permanente luz de conciencia que somos. Sin darnos cuenta del flujo constante y cambiante del río de conciencia que es la vida, nos dormimos a la realidad de ser, que es esta infinita conciencia, sin comienzo y sin final. Sin notar que el personaje, la persona con sus hábitos, costumbres, conocimientos, estos cuerpos que se modifican instante a instante, el carácter heredado de algún antepasado, los traumas infantiles o de cuando sean, es un conjunto de ideas y creencias asumidas. Estas creencias son pensamientos que atrapo y sostengo con la atención, buscando con ello dar sentido a esta vida.

Descubrir desde dónde conozco, desde dónde percibo, desde dónde hay conciencia tanto de la calma como de la inquietud, desde dónde sé de esta identidad que ha cambiado a lo largo de los años… descubrir la confusión… este es el punto. Pretender, por otro lado, modificar el comportamiento, adquirir cosas, conseguir que me amen, comprar y tener, poseer y ser admirada, son artificios que nublan la mirada porque se sostienen en la idea de que la felicidad es algo alcanzable y que espera por mi… porque no he notado la felicidad que ya soy, esencialmente perfecta… pues de nada carece, jamás ha nacido, no se modifica y no es vulnerable. Notar el Ser Conciencia de la felicidad que emana naturalmente, infinita e imperturbable… ese es el punto.

Maria Luisa




viernes, 15 de noviembre de 2013

Sal de vida - R.Malak


Si detecto la unidad de las cosas, si abandono la idea del yo, si paso por alto los conceptos limitadores y duales, la comprensión queda sin obstrucciones siendo la consciencia el sustrato de todo lo que existe en el universo, de manera que su misma  expresión queda en libertad.

En todas las personas la conciencia aparenta estar cristalizada como las diversas e ilusorias identidades centralizadas, que se muestran como mente-cuerpo-emoción, constituyendo la barrera que se llama autoestima o “Mi”. Cuando comprendemos que lo permanente nunca se separa, que es el Todo y su naturaleza se expresa como la Realidad, asumimos que esta es la consciencia que, como la base de Ser, se evidencia en la perfección de lo no manifiesto, quedando en lo manifiesto la posibilidad de auto-conciencia.

Cuando ello se evidencia, la mente se destroza en vocablos aparentemente desordenados y la luz se desenvuelve. Las doctrinas caen como estatuas doradas y la esencia queda vestida de bruma y sal de vida. Se observa la autoconciencia en un estado de permanente inicio, aunque cuando estamos en el presente activo parece que estuviera atrapada en el tiempo. Cuando la comprensión se evidencia el apego se diluye y el Si mismo aparece como si fuera luz y fuego. Ese vacío de conceptos realmente está lleno de Si mismo, mientras que el ego, sin defensas, queda en el olvido. Se bebe de la vida, sintiéndola y respirándola a cada instante.

La principal obstrucción para esta comprensión es la misma mente, que necesita algo nuevo todo el tiempo: un trabajo que realizar, algo a lo que dedicarse, algo que mejorar, un pensamiento que seguir. Cuando detectamos este absurdo juego queda en evidencia nuestra naturaleza esencial. Al descubrir la paradoja, nuestros pensamientos, sensaciones y emociones cambian, aunque no haya habido el propósito de provocar ese cambio. Lo fundamental es saber lo que somos, conocer a través de la cualidad de la observación sin juicio, de la presencia consciente, o dicho de otro modo, ver que Si mismo da cuenta de que toda vivencia depende de saber de esta auto conciencia. Desconocer esta cuestión hace que toda compresión se de en relación a la obstrucción, por desconocimiento de este proceso. Podemos ver a través de lo que sabemos de la mente, el cuerpo y el mundo, es decir, a través de los condicionamientos como expresiones temporales que están sujetas a las ilusiones de tiempo-espacio, o podemos ver sin el velo de maya, quedando abiertos a la plenitud  y a la pura conciencia. R.Malak


Comentarios del texto a través de chat

R.Malak: Aquí, en este texto, puedes ver la mecanicidad de la mente, que no puede estar sin un trabajo que realizar. Esto es tan automático, que todos se confunden con esta cuestión. La mente, en el trabajo, es tan demandante, que obliga a la presenciación a moverse detrás de ella. Incluso se fija metas como:
“voy a verificar el funcionamiento de la mente”, o cosas similares. La cosa es que intenta hacerse cargo del movimiento. La mente no puede estar sin ejecutar.

 Maria Luisa: ¿Y eso es un problema a la hora de estar en realización?

 R.Malak: La realización es detectar esa cuestión. La realización es saber y conocer el yo, y la realización es saber de Si mismo, en Si mismo y desde Si mismo.

 Maria Luisa: ¿De manera que si la mente sigue en su proceso de hacer no es un problema?

 R.Malak: La mente nunca ha sido un problema, es una función de la conciencia que ha quedado en movimiento circular, detrás del Hacer y del logro, sin objetivo preciso.

Cuando se reconoce esa cuestión, el Hacer ya no constituye problema,porque el hacedor no es el Ego. Hay acción sin hacedor, sin hacedor egoico.

martes, 5 de noviembre de 2013

Lo verdadero no es lo mismo que la verdad

Lo verdadero no es lo mismo que la verdad, esto es algo que llevo rumiando un rato. Se le da demasiado valor a eso llamado “Verdad”. Cuando uno habla de “La Verdad” es casi imposible no caer en el dogma.

Quiero discernir un poco acerca de este tema, esta palabra que ha surgido de mis disertaciones de esta mañana. Es una inspiración que aparece después de unos momentos revisando mis quehaceres pendientes.

Lo verdadero, eso que es íntimamente cierto para uno mismo, a pesar de lo que diga nadie - siendo muy cuidadosa al revisar que no haya condicionamientos por detrás marcando la ruta de este mirar - surge del centro, del origen. En cambio la verdad es una estructura conceptual que trata de definir qué es verdadero y qué no lo es.

Lo verdadero es lo que busqué por años. ¿Qué es verdadero en esta vida?, era mi pregunta aunque no la formulase así.  Auténtico, sin trampas, sin máscaras, sin ideas preconcebidas por mi o por alguien. Sin las estructuras del buen comportamiento que me han enseñado, sino lo que es nacido del corazón, que no está mediado por ninguna idea. Eso es valioso para mí. Y así todo lo contrario, lo que es falso me produce rechazo inmediato. Quiero decir que lo descarto de mi vida en cuanto lo detecto.

El amor es verdadero. No existe amor si no es verdadero. Y esto es una conclusión que suena a verdad… así que cuidado. No quiero irme por las ramas de las verdades.

Lo verdadero es íntimo, es casi impronunciable. Se sabe si alguien nos mira desde lo verdadero de sí mismo o si lo hace a través de las máscaras del ego. Esto se sabe cuando miro a esa persona desde lo verdadero de mi misma, sin los velos de mi propio ego. Cualidades como la honestidad, sinceridad, esa comunicación que es directa y sin tapujos, son síntomas que podría decir que son de lo verdadero.

No me refiero a un hecho que sea cierto. Si algo fue o no fue. No. Tampoco me refiero a algo que sea verdad, alguna verdad establecida o asumida. Me refiero más bien a algo detectable solo cuando no hay prejuicios, estructuras, ideas concebidas o recordadas. Lo verdadero no está en el pasado, tampoco en el futuro. Lo verdadero no se puede encontrar como si fuera un objeto. Lo verdadero tiene que ser verdadero ahora, tiene que ser permanentemente verdadero, y a la vez inapresable. Lo verdadero se mueve… no permanece estático. Pero lo verdadero se asienta en el corazón, se reconoce con el corazón, por eso, al no ser mental, no se puede encontrar en el recuerdo. No se puede aprender lo verdadero, es más bien innato, nace con uno y desde uno - si es que uno naciera, que es otro tema. Aprender implica seguir lineamientos conceptuales o de comportamiento. Esto no tiene nada que ver con lo verdadero.

Lo verdadero es lo mismo que lo real… podría decir eso…. Real y verdadero son sinónimos.

Uno mismo es verdadero, y se reconoce lo verdadero de otro en su sí mismo… de lo real a lo real hay una comunicación silenciosa, un saberse uno. En cambio, las construcciones que hacemos de nosotros mismos cubren, como un velo, como máscaras, lo verdadero. Presentan una cara aparente, un disfraz que a veces incluso nosotros nos creemos, nos llega a confundir lo que hemos creado de nosotros, y llegamos a creer que eso es lo verdadero o real de nosotros. Cuando busco lo verdadero de mí, me pierdo sin remedio, porque no puedo encontrarlo afuera como si fuera un objeto o un producto. Es imposible. No puedo construir ni alcanzar lo verdadero de mí, de ser. Tampoco puedo imaginar lo verdadero, ni de mí ni de nadie. Lo verdadero palpita por su propio pulso, es algo vivo, espontáneo… lo verdadero infunde mi corazón, lo hincha…. Es como si mi pecho se llenara… un síntoma infalible de que estoy de frente a lo verdadero. No hay ningún pensamiento que pueda certificar lo verdadero. Por eso no se puede definir, solo se puede saber intuitivamente, es impronunciable porque lo verdadero no es algo… lo verdadero se escapa entre los dedos en cuanto la mente quiere estrujarlo. Lo real y verdadero es de inmensurable valor, lo más preciado y lo más difícil de hallar, mejor dicho, es imposible hallarlo, solo se puede develar. O se reconoce aquí y ahora, o sigue quedando velado.

Vivir desde lo verdadero implica que cada acto surja de manera natural, espontánea. Implica ser cuidadosa y perspicaz en cuanto surgen los síntomas del ego. El ego es separación, es protección, es ideas, es recuerdos y fantasías. El ego aparece cuando se quiere algo distinto a lo que hay ahora en la búsqueda de acomodar mis aspiraciones de construcción personal. Cada vez que deseo cambiar mi persona, mejorarla, completarla, estoy construyendo ego y estoy desconociendo lo verdadero que ya es en mí. Lo verdadero no son ni el carácter, ni los modos de ser, ni la personalidad… no, lo verdadero es verdadero en mi desde antes de sufrir las dificultades o logros de mi historia. Ningún éxito o fracaso construye lo verdadero de mi misma.

Muchas veces nos asomamos a ver qué hay de nosotros mismos, y solo somos capaces de notar nuestra personalidad, o el personaje de una historia, con el que podemos sentirnos defraudados o contentos, dependiendo de cada caso.  Nos identificamos con eso, y creemos que eso es verdadero en nosotros, pero es un añadido, son una serie de historias o adjetivos que hemos agregado al yo.

Puedo identificar lo básico con lo que me presento al mundo, por ejemplo, un carácter fuerte, una personalidad introvertida, unos modos de ser adquiridos con el tiempo. Esto no es verdadero, son añadidos. Lo verdadero de mi lo veo y lo muestro en el pudor de una autenticidad íntima, donde no media el ego, donde la separación desaparece, donde tú y yo somos lo mismo.

Desde lo verdadero hay tranquilidad y hay alegría. Todo está pleno. Si no hay tranquilidad o alegría, son síntomas de que tengo la mirada perdida entre las sombras de ideas viejas que pretenden armar una verdad y un sentido de vida. Sin embargo hay ideas antiguas y cosas aprendidas que me sirven ahora para contribuir a la ejecución de algo creativo, nuevo, vivo, dinámico, bello.

Lo creativo y bello no tiene otro propósito que el gozo mismo de saborearlo. Disfrutar lo bello, contribuir a su expresión, por puro gusto.

Así, recordando ahora cómo me sentía perdida esta mañana ante el cúmulo de asuntos pendientes antes de reflexionar y recogerme en estas expresiones, me doy cuenta de que las cosas que tengo pendientes por hacer pueden muy bien seguir pendientes…. Sólo encuentro gozo desde lo verdadero, lo bueno, lo bello… y me entrego a su expresión en este mismo momento, participando del embellecimiento de la casa que ahora habito… así, voy a visualizar si decido pintar una pared de color amarillo o de color beige…. Ahora mismo… está esperando por mi…. Y todos los asuntos pendientes pueden esperar a que el fuego que surge de mi corazón los avive cuando corresponda.




viernes, 18 de octubre de 2013

No dualidad, la experiencia y la vida cotidiana

¿Qué significado tiene la no dualidad en la vida cotidiana?


Muchas cosas atrapan nuestra atención en la demandante cotidianidad: la búsqueda de estatus, la competencia, las ansias de tener éxito y ser reconocidos a gran escala socialmente, por ejemplo, para lo cual se necesita… ¡dinero!... mucho dinero…. ¡contactos!.... personas bien establecidas y relacionadas… ¡ideas!... ¡preparación!... una carrera profesional… conocimientos… buena apariencia… destreza, viveza, y saber moverse como un zorro tras un conejo. Y esto, una vez se tiene completado el deseo de ser aceptado en la familia, o quizás no. Se puede notar que hay deseos que se dejan de lado en el camino, sin embargo, con el tiempo pujan de nuevo, inesperadamente, para ser revisados… por qué no fui madre, por qué no atendí a mis padres, por qué no fui mejor hermano… qué hubiera pasado si… por qué no soy más… bello, amoroso, diestro, inteligente, apreciado, querido, listo, etc. La lista de deseos incumplidos es interminable e ir tras de su logro se convierte en el sentido de vida de la mayoría. Aparecen los profesionales (o supuestos profesionales) que dan los tips supuestamente funcionales o mágicos incluso, para que se alcancen los objetivos que se han fijado. No es difícil notar lo que suele suceder: cuando se satisface algo, aparece algo más que necesita atención y nuevos logros, y al suceder esto una y otra vez a lo largo de la vida, el resultado que se repite es el agotamiento, la frustración y desazón, porque a un éxito le sigue la necesidad de más éxito, a un fracaso la urgencia de resolverlo, produciendo una constante tensión y ninguna paz. Esto es lo que se llama sufrimiento. Algunos ni siquiera notan la insatisfacción emocional que esto genera y suponen que en la obtención de bienes y servicios, comodidad, placer, y en general la experimentación que exalta los sentidos sensoriales, encontrarán sentido de vida, satisfacción, plenitud. La atención queda perdida entre las posibles metas, los innumerables deseos, los incontables fracasos, y llega un momento en que sucede la confusión y pérdida del sentido de la vida. Muchos siguen y siguen, perdidos en la ronda que una y otra vez genera este juego martirizante. Algunos dicen, “es que es entretenido, me gustan los retos”, así que a pesar de las tensiones siguen jugando a ello. Otros en cambio le ven a esto un sinsentido, y ansían verificar alguna cosa que sea real, firme, un asidero en el que se pueda permanecer en paz, con alegría natural y espontaneidad.

La no-dualidad como realidad se saborea desde la realización, y las palabras “no-dualidad” resultan muy adecuadas para interpretar conceptualmente ese sabor donde no hay dos objetos sino pura conciencia, ya sea en reposo o ya sea en movimiento, desprovista del pensar separador. Sin embargo, cuando se piensa en ella, en la no-dualidad, es desde las enseñanzas. Se han armado un gran cúmulo de enseñanzas a partir de la comprensión que intuitivamente se despliega cuando la separación entre “yo soy” y lo demás desaparece. Esta comprensión es obviamente única, quiero decir que no hay ninguna diferencia entre la comprensión desplegada a través de sabios reconocidos a lo largo de la historia, ya muertos o aún vivos, y la comprensión desplegada aquí y ahora desde Uno mismo. ¿Cómo se puede certificar esto? Porque esta comprensión es arrasadora, innegable, verídica en sí misma, pues está libre del pensar, de la memoria, de los conceptos, del tiempo y del espacio. Las enseñanzas se van armando cuando a partir de tal comprensión se ve la confusión que arma el pensamiento, para ayudar a ordenarlo y discernir. Pero no todo pensamiento, sino el pensamiento separador, podría decir que el juicio, aquello que destaca algo por encima o por debajo de otra cosa, es decir, cuando se presentan los contrarios, los opuestos, lo que es mejor o lo que es peor, y, sobre todo, cuando el pensamiento está definiendo la entidad pensadora, armando un ego o ideando una identidad. Al notar la confusión que presentan tales pensamientos, y ante la luz clarificadora de lo que es real, la mente entonces despliega, en su funcionamiento natural, y con todas las capacidades conceptuales y ordenadoras que posee, una serie de referencias que se basan en la raíz de la comprensión, a la que, aunque indescriptible en verdad, se le procura de una variedad de nombres que apuntan hacia ella para poder intuirla. Dios, Si mismo, Brahmán, Jehová, Buda, Conciencia, Esencia, etc. De ahí que las distintas corrientes doctrinarias, en sus enseñanzas, mencionan cosas tales como: Todo es Dios, todo es Conciencia, todo es Brahmán, etc. Estas enseñanzas se han vuelto tradición porque no se contradicen entre si y forman el bagaje considerado como enseñanzas perennes, filosofía perenne, no dualidad, Avaita, Zen, Sufismo, etc., siendo sus diferencias tal solo conceptos que dependen de la cultura en la que fueron gestados.  

A veces se confunde la enseñanza de la no dualidad con las muchas ofertas en el mercado que están destinadas a construir mejores oportunidades de experiencia: mejores egos, mejores logros, la solución de los conflictos personales, y demás. Al pensar en la no dualidad se especula mucho. Se suponen estados sublimes que podrían ser alcanzados. Los que buscan estados sublimes pasan años haciendo prácticas y pueden suceder varias cosas. Experimentan una vez, dos veces, varias veces, estados exquisitos y de pronto estos dejan de suceder.  Apremia entonces el ansia de que se repitan, y se hacen prácticas y más prácticas para provocarlos. Puede resultar en frustración o en éxito: una vez más se tiene una experiencia encantadora. También está el caso de los que han hecho muchísimas prácticas y no han encontrado o no han sabido reconocer estados extáticos que se muestran como flashes y luego quedan camuflados por el pensamiento. Resultado: frustración.

Cualquier vía que se siga con el objetivo de lograr algo que sea definitivo al final termina en frustración. La enseñanza de la no dualidad indica que lo único definitivo es Uno mismo, y que el despliegue de experiencias puede ser interminable, intermitente e impermanente. Ninguna experiencia permanece, no está en la naturaleza de la experiencia el permanecer. El flujo está en constante movimiento, sin embargo, el experimentador, una vez liberado de las creencias que lo hacen desear el estatismo, es decir, la creencia de ser un ente separado, estático, logrado, exitoso, completado… este experimentador se descubre a Si mismo como lo Real, permanente y sostén de todas las experiencias, las cosas, la existencia misma.

Maria Luisa

viernes, 6 de septiembre de 2013

Ser Conciencia. ¿Dónde queda la función-mente? ¿dónde el yo?


Pregunta: Cuando presto atención a un contenido de la Conciencia ¿Es la conciencia observándose a sí misma?
Cuando presto atención a un contenido de la Conciencia ¿Soy yo observándome a mi mismo?
¿Dónde queda la función-mente? ¿dónde el yo?

Respuesta: Tu pregunta es clave, importante para entender cómo es que si lo que soy es conciencia y todo es conciencia, por qué es tan aparente que yo soy esta que está aquí y que nota y se da cuenta de todo lo que me rodea, incluso de las imágenes mentales que no tienen que ver con lo físico.

Yo es la palabra aplicada al sentido de ser aquí, de ser ahora. Es el modo de concebir que percibo aquí lo que está allá. Aquí yo y allá lo demás. Es para denotar que percibo el acontecer ahora y este es diferente del que percibí ayer. Yo tiene sentido cuando hay la aparente separación entre observador y lo observado, es decir el espacio, y además el tiempo, puesto que lo que percibo en este instante no es igual a lo que recuerdo, a lo que tengo en la memoria bajo la forma de imágenes. Esta separación es producida por la función diferenciadora llamada mente.

Conciencia es como el océano, un infinito darse cuenta. Y sostiene en si misma todo aquello de lo que se da cuenta, de lo que me doy cuenta. Para darme cuenta de algo, necesariamente surge el sujeto observador: yo.

Mente es como la fuerza oceánica que mueve las aguas y produce olas diferentes. Es una función organizadora de contenidos de conciencia y la que forma el sentido de yo separado. La mente no es algo en si misma, es la función de conciencia que ordena, matiza, concibe, sus múltiples posibilidades de experimentación. La conciencia se experimenta a si misma percibiendo, sintiendo, pensando, y agregándole el sentido de ser algo separado de las experiencias, gracias a dicha función llamada mente. Lo que Soy se convierte así en el experimentador.

Se produce una ilusión, y se llama ilusión porque el sentido de separación no puede sostenerse por si mismo, sino que imprescindiblemente está sostenido en la conciencia. Por tanto, conciencia es permanente, la base, y la mente y el yo son intermitencias impermanentes, que generan concepciones en el darse cuenta. Estas intermitencias surgen y desaparecen, son como la respiración, inhalas, exhalas. En la vigilia hay yo, en el sueño profundo no hay yo.... ahora hay yo porque me siento separada de ti, ahora no hay yo porque solo hay profunda paz, alegría y amor.... y así, como las olas del mar.

Todo esto no basta entenderlo, es preciso notar la vivencia que lo demuestra, porque si no es así, el velo ilusorio de esta fuerte apariencia de separación surge una y otra vez matizando la comprensión intelectual, generando dudas y preguntas. Incluso, la fuerte atracción hacia los objetos concebidos a través los sentidos, mas el apego a situaciones catalogadas de placenteras y el rechazo a situaciones catalogadas como no placenteras, son causantes del sufrimiento, que indica estar en confusión.

Soy conciencia, y este mundo se manifiesta en mi, lo contengo. Soy Conciencia Esencial como continente. Sin embargo de pronto estoy filtrando los contenidos conscientes por medio de los sentidos que están en el cuerpo, veo a través de los ojos, oigo a través del oído, siento a través del tacto, huelo y saboreo, entonces parece que estoy contenida en un cuerpo dentro de este mundo, me he centralizado.  Veo otros cuerpos, otras personas que me dicen: tú eres ese cuerpo. Y estas personas, estas entidades con las que interactúo producen en mi sensaciones afectivas, emociones, amor, sentimiento. Lo que ellas dicen, por ejemplo mis padres, si me han producido afecto y apego, cariño y confianza, comienza a organizar un norte en cuanto a qué pensar. Recojo las ideas que me ofrecen y voy armando verdades acerca de la vida. Se forman las estructuras del pensamiento, del sentido de la vida. Hay muchos factores que intervienen aquí: ideologías familiares, sociales, culturales, de medio ambiente, políticas, etc. Además de todo esto, la memoria, función de la mente, va recogiendo y guardando los recuerdos, y todas las vivencias se van clasificando convirtiéndolas en experiencias. De este modo, la función mente va comparando cada vivencia nueva con aquello que está en la memoria, las experiencias pasadas. Esto me gusta, esto no. Quiero esto y eso no. Me gusta lo que pasa o no me gusta. Aparece el deseo de repetir lo placentero y el deseo de encaminar todas las vivencias hacia ello. De manera que cuando el acontecer muestra situaciones que no coinciden con lo que la mente va trazando, sucede el rechazo. Sufrimiento.

Así más o menos es como se monta el cuento. Llega el momento en que me cuestiono todo esto, porque se intuye que la felicidad es mi derecho. Y es natural que así sea, puesto que en esencia soy conciencia plena, plenitud, que es idéntica a la felicidad verdadera, y es verdad porque es lo esencial. 

Resumiendo, y en cuanto a tu pregunta.
Tú eres lo Real, Ser Conciencia en Plenitud, y "yo" es el nombre que te das para la interacción con los objetos de la conciencia, diferenciándote. 
La mente es una función de conciencia que hace esto: genera un yo y lo demás.

Espero se haya aclarado. Sigue preguntando, un abrazo.

miércoles, 4 de septiembre de 2013

Conciencia como Continente y Contenido


Pregunta: "Todo es mí mismo" "No hay otro que yo"... Mi consciencia es el único campo posible de investigación y en ella no hay otro. Las personas con las que interactuo ¿son formas de mi misma consciencia? ¿sólo aparecen en mi consciencia y no tienen existencia fuera de ella? 

Respuesta: Estas preguntas surgen debido a que te basas en un entendimiento incompleto. Ontológicamente debe comprenderse que la Conciencia no le pertenece a la persona, la Conciencia no está ni "dentro" ni "en" la persona, por tanto la Conciencia no es tuya como persona, ni como identidad, ni como ente. Es al revés. La identidad y todas las cosas, las personas y todo lo existente, están como contenidos en la Conciencia. Lo que eres es Ser que se despliega como Conciencia, conteniendo todas las cosas. En efecto las personas están en Tí, Tú como esencia, como Ser, como Conciencia, como Continente. Nada hay fuera de la Conciencia, no hay tal cosa como "fuera"... la Conciencia es infinita e ilimitada, no tiene bordes.
La Conciencia no está en el tiempo ni en el espacio sino que la Conciencia contiene tiempo y espacio. La Conciencia Es... y se despliega como continente que contiene al tiempo, al espacio y todos sus contenidos, y simultáneamente se despliega como contenido, es los contenidos mismos. Nada hay que no sea Conciencia.

A la espera de otras preguntas, un abrazo afectuoso, R.Malak y Maria Luisa

lunes, 5 de agosto de 2013

EXISTO: Hablando de la Realización y los “realizados”.

EXISTO: Hablando de la Realización y los “realizados”.: A los amigos y amigas que me han escrito, por lo que he sabido de sus variadas posiciones de inquietudes o certezas respecto a la búsqueda...

Hablando de la Realización y los “realizados”.

A los amigos y amigas que me han escrito, por lo que he sabido de sus variadas posiciones de inquietudes o certezas respecto a la búsqueda espiritual. A los anónimos que anden buscado y puedan resonar con estas palabras.


Quizás has sabido acerca de la realización. Supiste, porque te lo dijeron o porque lo leíste, que están los llamados realizados, los sabios y santos, y que ellos vivieron o viven en un estado de perfección tal que el sufrimiento ya no los toca, que la felicidad sale por todos sus poros, que la comprensión es inmensa, que la compasión los rebalsa. Entonces haces una proyección acerca de lo que debe ser ese estado ideal: lo que se debe sentir, lo que seguramente se tiene que experimentar - un flotar, una luz, una ligereza, o belleza, o perfección - y que seguramente todos los actos de ese realizado son algo maravilloso, perfecto, sagrado. Junto a ello supiste que eso es algo alcanzable, algo que se puede lograr. Por otro lado has pasado la vida escuchando que en este mundo tienes que ser alguien, que hay que destacar, sobresalir, ser mejor y perfeccionarte. Entonces esta propuesta suena intensamente atractiva, porque en lo que es la vida mundana no has encontrado satisfacción o logros suficientes, no has sentido sino que la felicidad es algo efímero, que el sufrimiento predomina y siempre está presente un sentimiento arraigado de ansiedad por más éxitos que se hayan vivido. De manera que la búsqueda se abre como una posibilidad de excelencia a cierto plazo. Quieres el resultado ahora, pero algo te dice que tienes que esperar. Por tanto, te abocas a hacer cuanta práctica y lectura aparecen como opción.

Ok, entiendo que eso sucede. A mí me sucedió y en mi libro No Recuerdo Haber Nacido narro la historia de esa búsqueda.

No es que avale la búsqueda espiritual, aunque tampoco reniego de ella. Es un proceso que se da en ciertos casos, en algunas personas, quieran ellas o no lo quieran. Es como que en determinado momento de su vida no les queda más recurso que ponerse a averiguar qué hay más allá de lo que les dicen los sentidos y las ideas que hasta el momento han aceptado como ciertas, es decir, sus creencias. Aparecen entonces una gran cantidad de alternativas en el enorme mercado de la espiritualidad y la autoayuda. Se prueban muchas técnicas, prácticas, enseñanzas, se va pasando por un proceso de investigación para saber qué dicen sobre la realidad, la verdad o el espíritu. Se prueban y descartan religiones, sectas, gurúes, terapias. Algunos de estos atrapan por un tiempo, otros llegan a ser castrantes, frustrantes cuando menos. Y a este proceso lo llaman búsqueda. Y es cierto, se busca - a veces desesperadamente - algo o alguien que nos ayude a salir de nuestras confusiones. En el fondo se está buscando lo que es auténtico, nuestro real ser, la esencia.

A veces se toman en cuenta propuestas para buscar estados especiales que llaman estados de conciencia, mal así llamados a mi entender, puesto que no veo que haya muchas conciencias, ni grados de conciencia, ni escalas, ni nada de eso. Conciencia es darse cuenta, así de simple. Lo que varían son los contenidos de conciencia, todo aquello de lo que nos damos cuenta. Y no es de extrañar que la búsqueda se torne circular y aparentemente interminable, porque como bien señalan los maestros de la tradición, lo real no se encuentra fuera de uno mismo, no está en el mundo físico ni mental.
El tema es delicado y esta cita de R.Malak, que rescato de Resplandor No-dual, lo expresa bastante bien: “La observación sin juicio provoca el silencio de la mente y la liberación de la ignorancia de sí mismo. No es que haya algo que buscar o que haya nada que buscar porque ambas cosas no tienen sentido. Observación sin juicio es un instante sin tiempo, no es algo que se experimente. Es colocarse en la fuente misma, fuera del lenguaje, por ello la mente se silencia. Cuando la observación se desglosa en observador y objeto observado, parece que se rompe la unidad. Todo lo observado o percibido está formado en la conciencia, es un objeto, una construcción formada por la mente. La realidad la hemos fragmentado en dos y no podemos sentir la belleza y la armonía de la unidad, se nos escapó, por tanto la observación sin juicio no da espacio al observador ni a lo observado. Si aceptamos un concepto nos detenemos allí, atrapados en el lenguaje. Aquí, en la observación sin juicio, no se hace nada y todas las incógnitas se resuelven.”
Cuando se escucha acerca de alcanzar la realización, esto nos lleva a suponer que carecemos de algo. Comprendo lo importante que es discernir si esta proposición tiene sentido. Parece sensato que si lo que sentimos es inquietante busquemos la paz, si sentimos miedo que busquemos la seguridad, si sentimos dudas que busquemos respuestas. Igual, si una situación que estamos viviendo no la deseamos, la rechazamos y esperamos resolver de alguna manera para obtener lo que preferimos. En estas situaciones suponemos siempre que estamos careciendo de lo que deseamos y esperamos. Creemos que somos personas carentes, seres con debilidades, que algo siempre nos falta. De manera que mientras no se haya confirmado directamente que no somos estos personajes llenos de carencias y debilidades, estos cuerpos que requieren comer, dormir, actuar, descansar, defecar y tantas otras necesidades, tiene sentido que queramos algo mejor, más perfecto, ideal. Es ahí cuando las enseñanzas tradicionales van llevando a los buscadores a investigar el aspecto esencial de uno mismo, señalando que no es un objeto carente, sino plenitud infinita. He ahí la aparente contradicción, porque por un lado se acepta y comprende que la realidad de lo que somos no puede estar ausente, pero por el otro no logramos apreciar esta realidad como perfecta en si misma, sino con fallas. Para aceptar esto que dicen los maestros tradicionales de corrientes como el cristianismo primitivo, el budismo zen, el sufismo, el advaita, la cábala y algunas otras doctrinas no duales, se precisa haber pasado por cierta cantidad de pruebas. Haber probado religiones, o técnicas, o meditaciones, yoga de varios tipos, etc., para llegar a descartarlos si es que no nos han brindado las respuestas finales que finiquiten la ansiedad.

La búsqueda tiene sentido mientras se mira hacia afuera. Basta parar un instante, dejar de sostener las creencias, dejar de lado los juicios, dejar que la conciencia acoja lo que sea que esté presente, permitiendo que el sentido arraigado de identidad se diluya por un solo instante, y a la vez reposar en esta conciencia que presencia, descansar y dejarse estar en ella, para que el ser que eres se muestre por sí mismo, desprovisto de máscaras, de tatuajes, de nombres, que se revele como esta esencia permanente que siempre ha sido contigo. Se termina la búsqueda porque se reconoce que no hay más plenitud que esta, aquí, presente, siempre.

Le pedí a R.Malak que escribiera algo en referencia a este asunto.

Ni esto, ni aquello; una expresión interna. 


Donde te asomes se muestra lo Esencial, ya sea tanto lo inmanifestado como lo manifiesto. Lo limitado, como aspecto manifiesto, es fácil de entender, el cuestionamiento comienza con esta apreciación de que todo es lo Esencial incluido lo fenoménico. La dificultad radica en que lo Real, Si mismo, uno sin segundo, completo en si mismo, no relacionado con nada sino en sí y por sí, carece de límites. Cualquier descripción, aunque sea la bondad o la luz, al colocarla sobre El, lo cubre, ya que ello no permite descripciones, incluyendo neti-neti (ni esto, ni aquello), aunque como pronunciación interna sea una guía o un punto referencial. Si siguiera agregando descripciones diría que está más allá de todo atributo, distinción o relación y más allá de toda designación.

Como observador se comprende lo observado que se evidencia en la relación sujeto – objeto. La mente, con el despliegue de ideas, aumenta las opciones de confundirnos en la manifestación, conduciendo al sufrimiento. Las ideas y experiencias no clarificadas provocan huellas en la memoria dejando impresiones que en su mayor parte permanecen dormidas. Una vez en lo profundo, como burbujas, vuelven a ser removidas y se despliegan manifestándose como una confusión en la pantalla consciente. Al librarnos de ellas por comprensión, cae el velo de la ignorancia y se desvanecen todas las angustias acumuladas.
La conciencia actúa como un solvente universal cuando, sin la confusión ideológica (mental), corroe todo recipiente cristalizado, consumiendo todos los obstáculos. Su expresión de amor pleno impregna la humanidad.

Todo es lo Esencial, podemos reconocer en los árboles, montañas, mar océano, ríos, viento, animales y plantas a lo Divino. En cambio la mente, que es la constructora de diferencias, oculta la naturaleza real de Ser creando la apariencia ilusoria de los múltiples elementos. Si se descarta esa ilusión se permanece en paz íntegra. R.Malak



lunes, 22 de julio de 2013

Completo y Realizado en el Eterno Ahora



En los últimos meses las actividades han sido intensas y muy variadas. Como diversos compartimientos, se han presentado opciones del hacer que han absorbido mi atención, una a una, de forma intercalada e intermitente. Es por esto que el blog ha estado un poco desatendido. También quizás, porque la escritura del recorrido espiritual descrito en No Recuerdo Haber Nacido calmó casi por completo la necesidad de expresar asuntos que no habían sido completamente explorados anteriormente. El día de hoy, a tres días de que mi hijo llegue a Chile desde Venezuela, asunto que me genera muchísima felicidad, a una semana de haber entregado un proyecto de arquitectura interior que se venía desarrollando desde el mes de Mayo, estando en plenas actividades para remozar la casa de R.Malak, donde estamos ordenando los espacios para construir un nuevo lugar de vida y reuniones, a un mes de haber adquirido un auto (tras casi 6 años viviendo a pie desde que emigré a Santiago de Chile), sacado licencia de conducir chilena y los muchísimos trámites que me he visto exigida a procesar, mas búsqueda de estacionamiento en el difícil espacio del centro de la ciudad, acabo de recibir una grata información de un amigo que lleva un buen tiempo siguiendo el foro de Conciencia Esencial. Esto me abrió la oportunidad para compartir hoy parte de lo entregado en dicho foro. Si quieren, pueden ver toda la información AQUI

Extraido de las publicaciones de este foro por T.

"Cuando eras un bebe recién nacido había pura conciencia unitiva, indiferenciada. Poco a poco, debido a los sentidos físicos, comenzó la sensación de ser el cuerpo. La mente comenzó a operar para la protección del instrumento cuerpo. Después comienzan los aprendizajes, se van imprimiendo las vivencias en la memoria, convirtiéndose en experiencias. Así, el condicionamiento familiar, social, cultural, medioambiental, va dejando huellas, tendencias, inclinaciones. Se van tomando estos aprendizajes como señales de deber ser y deber hacer. Todo ello, por la confusión que se produce porque la mente, como función organizadora de los contenidos conscientes, es también protectora del organismo físico -el cuerpo- y de la identidad que se va formando. La mente protege el organismo a tal punto, que presenta continuamente las opciones de peligro. Cuidado con esto, cuidado con lo otro. Eso puede llegar a convertir al individuo en alguien temeroso, pues le está dando completa credibilidad a los posibles peligros que la función metal presenta."

T: Estimados amigos,
Este párrafo ha abierto una nueva ventana ante mí. Me parece que era el puntillazo final que hacía falta para eliminar de mí el concepto de ser la mente, el cuerpo y el nombre que me han identificado siempre ante mí y ante los demás. Con este toque final, queridos amigos, se ha abierto ante mí la realidad: sólo existe El Ser, la Conciencia, algo que es completo y realizado en el eterno Ahora. Yo solo puedo ser eso y no otra cosa: no puedo ser ese pequeño necesitado, complicado, problemático e incompleto pequeño "yo" que mi mente y cuerpo pretenden ser

R.Malak y ML: Querido T. Cuánto nos alegramos.
El cuerpo y la mente son funciones de la conciencia que presentan la existencia en el tiempo y el espacio, a lo cual llamamos manifestación. Sus comportamientos vienen señalados por las tendencias (condicionamientos). Estas funciones no tienen pretensiones, son solo eso, funciones que permiten la experiencia. Debido al limitado procesamiento conceptual por parte de la mente, se produce la confusión de ser estas expresiones finitas, velando así la comprensión de que solo son los medios de interrelación con el espacio, que es también conciencia desplegada, es decir movimiento consciente.

Saludos afectuosos
R.Malak y Maria Luisa



jueves, 4 de julio de 2013

La identidad es la forma proyectada en el espejo de la mente


Con el conocimiento de Si mismo desaparecen todos los signos de la ignorancia de Si mismo. Saber lo que eres realmente, cuál es tu verdadera naturaleza, eso diluye el malestar que produce la ilusión, es decir, el sufrimiento.

Lo que eres en verdad es Ser Conciencia, pura divinidad. Lo que proyectas es la identidad.
Lo que eres es permanente, eterno. La identidad es un surgimiento impermanente en la conciencia.
Lo que eres es lo que conoce, la identidad es lo conocido.
Lo que conoce no puede ser conocido, es como la luz que sale de una linterna, no puede alumbrarse a si misma, a menos que se proyecte sobre un espejo.
La identidad es una creación mental. Yo soy Pedro, yo soy filósofo, yo soy padre, yo soy temeroso.
La identidad es la forma proyectada en el espejo de la mente.
La mente es el funcionamiento de la conciencia que genera la dualidad. Yo y lo otro.

Si mismo es Ser Conciencia, uno sin segundo, no dual.
Si mismo Es, y por su propia naturaleza se mueve en si mismo y de ahí emana Conciencia. Conciencia es el movimiento de Ser.
La Conciencia se despliega formando un infinito anfiteatro donde surge lo existente, lo conocido.
El primer conocimiento es Yo Soy. Y enseguida se identifica con yo soy esto o lo otro. Se comienza a conocer la identidad dentro de un mundo. Yo y el mundo. Esto ocurre en la Conciencia debido a su función mental, mediante la dualidad sujeto - objeto, el conocedor y lo conocido. Yo Soy, siendo puro conocimiento, se ha identificado como el conocedor, separado de lo conocido.
La Conciencia entonces se despliega de dos maneras, como Continente y como Contenido.

La identificación con lo que no soy ocurre por haberse velado la "mirada", una suerte de ilusión que acontece debido a los condicionamientos o tendencias latentes. Cuando eras un bebe recién nacido había pura conciencia unitiva, indiferenciada. Poco a poco, debido a los sentidos físicos, comenzó la sensación de ser el cuerpo. La mente comenzó a operar para la protección del instrumento cuerpo. Después comienzan los aprendizajes, se van imprimiendo las vivencias en la memoria, convirtiéndose en experiencias. Así, el condicionamiento familiar, social, cultural, medioambiental, va dejando huellas, tendencias, inclinaciones. Se van tomando estos aprendizajes como señales de deber ser y deber hacer. Todo ello, por la confusión que se produce porque la mente, como función organizadora de los contenidos conscientes, es también protectora del organismo físico, el cuerpo, y de la identidad que se va formando. La mente protege el organismo a tal punto, que presenta continuamente las opciones de peligro. Cuidado con esto, cuidado con lo otro. Eso puede llegar a convertir al individuo en alguien temeroso, pues le está dando completa credibilidad a los posibles peligros que la función mental presenta.

Con este proceso ocurre que la mirada pura y descontaminada se cubre del velo de la confusión. Ocurre el aparente olvido de Si mismo, para pasar a creer que eres un ser vulnerable. Crees que lo que aparezca en la conciencia es algo que puede hacerte daño. Se pasa por alto que lo que eres es no nacido, eterno, luminoso, resplandeciente, lo que sostiene desde siempre y para siempre cualquier contenido consciente, cualquier "existencia" o cosa existente, o situación o evento.

La mente, función de conciencia, genera el tiempo y el espacio, gracias a la capacidad de medir, comparar, dar valor y juzgar. Es como el sueño, en que aparecen imágenes y sensaciones que parecen reales. Sin embargo al despertar se descubre que todo esto era producto de la ilusión.

Maria Luisa

lunes, 24 de junio de 2013

La realización constituye la comprensión de que nunca hemos dejado de ser lo Absoluto.



Quien no comprende una mirada tampoco comprende una larga explicación. Eso menciona, según me dijeron, un proverbio árabe. El texto que les entrego a continuación es una combinación de lo que esta mañana escribimos, yo desde casa y R.Malak desde la oficina, sin ponernos de acuerdo ni decirnos nada sobre ello, empujados tal vez por un impulso común: seguir dejando migas en el camino virtual de la Vida, migas que si no se toman de inmediato, las aves de la mente se ocuparán de hacer desaparecer. Migas que marcan una ruta de atención, una vía que indica mirar directamente, sin procesos ni esperas. Mirar directo desde la fuente, hacia Si Mismo, la fuente misma.

Conversando con palabras largas, lo que una mirada directa verifica de inmediato.

Maria Luisa: La no dualidad apunta a que no hay dos. Nos podemos preguntar: ¿No hay dos qué? 
Dos seres. No hay dos seres, no hay dos objetos o dos existencias o dos realidades. Tampoco hay muchos, ni pocos, ni siquiera uno… esto, dicho desde una mirada plena y absoluta, con certeza inamovible. No puede ser cuestión de una doctrina, creencia, fe, o conocimiento intelectual, ya que todo ello es relativo. Ni es un punto de vista absolutista. No es un punto de vista, porque un punto de vista implica ubicarse con respecto a otras cosas, y por lo tanto, ya estaríamos dentro de lo dual, contradiciendo lo que se está señalando. 
Nos preguntaremos de nuevo, ¿entonces a qué se le puede llamar realidad, acaso no hay una realidad objetiva que todos vivimos, lo que pasa es que la vemos de distintas maneras, “Nosotros dentro de una realidad”, por lo que hay dualidad, yo y los otros, yo y el mundo?

R.Malak: No hay dos aparatos perceptuales iguales, cada uno es estructurado por la mente. La observación desde lo fenoménico es solo una interpretación, en cambio cuando la mente se sumerge en su fuente (la Conciencia) es cuando la sabiduría se muestra plenamente.

Maria Luisa: En efecto, hay una supuesta realidad compartida por las personas, que podríamos llamar mundo exterior, universo o incluso Cosmos, que de hecho es interpretada de maneras diversas según la mentalidad de cada quien. Por eso, a esto no se le puede llamar realidad, en sentido absoluto, pues cada cual se apropia de ella a su modo, filtrado por lo que su mente acepta.

R.Malak: Por otro lado es un error suponer que Si mismo se funde con la Conciencia, porque realizar implica solo comprender que se es la verdadera naturaleza, en cambio el mundo diferenciado se reconoce como una ilusión o Maya. Y esa Conciencia infinita y autoresplandeciente que trasciende toda dualidad entre sujeto y objeto, no se puede  reducir a una expresión de objeto. Ella carece de atributos y lo impregna todo, uno sin segundo, porque, fuera de ella, no existe nada.

Maria Luisa: Hablar de absoluto puede resultar un poco fuerte para algunas personas, sobre todo los escépticos, ya que ni siquiera contemplan la existencia de un Dios, o alguna otra cosa o entidad que pueda ser absoluta. En cambio para los creyentes, basándose en la fe o la confianza de creer en Dios, Diosa o Dioses, les resultaría más fácil aceptar que hubiera una realidad absoluta, o por lo menos, una realidad “más real” que lo que nos dice la objetividad. Aceptarían el concepto como una creenci,a lo que los llevaría a buscar la realización de dicha creencia. Pero las creencias son también relatividades, interpretaciones a las que simplemente se les da credibilidad, están en el campo de lo mental. Por tanto tampoco es cuestión de contemplar la existencia de un Dios. La no dualidad señala como realidad a lo que es permanente, lo que no cambia, Ser Conciencia (Si Mismo). Y así lo menciona la tradición. Real es aquello que no cambia y además es permanente, o sea, no nacido, no surgido o aparecido. 

R.Malak: Expresado de otra forma, Si mismo constituye la esencia profunda de cada uno de nosotros, es idéntico a la Conciencia Infinita, por tanto eso eres tú, o dicho de otro modo todo es “Si mismo”. Deduciendo por tanto que quien conoce a “Si mismo”, ve a todo en  “Si mismo” y a  “Si mismo” en todo. Se muestran diferentes aspectos de lo Real, como el fundamento de todo el universo, mientras que Si mismo es nuestra auténtica naturaleza. La realización constituye la comprensión de que nunca hemos dejado de ser lo Absoluto.

martes, 11 de junio de 2013

Dos Reflejos En El Espacio Consciente


Hace mucho tiempo que no hablaba con mi amiga, esta amiga con la que compartí tantas cosas en la niñez, en la adolescencia y en la edad adulta. Algo nos había separado, no sólo la distancia enorme entre los lugares donde vivimos, sino algo más: las ideas. Entre nosotras, además de un fuerte sentimiento mutuo, había mucha confianza, mucha entrega, nos contábamos de todo... hasta que empecé a viajar a India. Esto nos distanció. Ella no coincidía con ciertas maneras de ver que empezaban a desplegarse en mi y así, la puerta quedó medio cerrada.
Escribir No Recuerdo Haber Nacido ha significado un mágico cierre a muchas cosas que tenía pendientes. Al plasmar con honestidad todos mis recuerdos, las cosas que viví y cómo las viví, varias relaciones personales han sanado después de que familiares y amigos lo han leído. Es como que la manera, en que desde hace unos años, tuve para mencionar la comprensión que estaba teniendo, en lugar de acercar, alejaba. La compresión y la realización de la realidad no dual es tan radical, y a la vez tan inexplicable, que rompe con las estructuras con que se acostumbra entrever la vida. En cambio, la manera como me expreso en ese libro es más cercana, y las personas van conociendo y entendiendo mejor mi identidad. 
Lo más impactante para mi del resultado de esto, ha sido que a la par de ir sabiendo de mi identidad, los lectores se han sentido estimulados hacia investigar sus ideas preestablecidas sobre cosas fundamentales como ser, existir, qué significa vivir, qué efectos produce el permitir que el ego rija nuestras vidas, y sobre todo, abrirse hacia la percepción de ser más allá de lo cotidiano y lo cegador de nuestras vidas condicionadas.
De modo que mi amiga, después de leer el libro completo, empezó a revisarlo de nuevo, ahora si, con miras a percibir la comprensión que se entreluce en sus páginas. Me escribió lo siguiente, y yo le contesté.

- Estoy releyendo tu libro. Es decir, estoy leyendo de nuevo unas partes que subrayé. Hay un párrafo que me dejo así como atrapada. Dices en el: "En ese tiempo, este espacio consciente en que yo no sabía realmente quien era yo, se iban abriendo las vivencias para ir reflejando todo lo que fuera necesario para revelar mi verdadero rostro. Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos." 
Me dio un vuelco en el corazón, pero casi que no me atrevo a pensar para no perderlo... explica.

- Amiga queridísima, qué intenso. Yo tampoco quisiera pensar, porque esto que digo aquí tiene su señal, es un símil. Uso algunos símiles para dejar que se vaya vislumbrando una intuición que de pronto y sin pedirlo, muestra una cara inesperada de la realidad. Todos sabemos muy en lo profundo de esta realidad, sólo que se ve generalmente oscurecida por las ideas, la mayoría de las cuales nos han sido implantadas. 
En cuanto a ese trozo que destacaste, empiezo por revisar algunas cosas. Habla de "el espacio consciente". Te lo pongo así: me doy cuenta de las cosas, de las ideas, de lo que siento, de lo que percibo, y el "tiempo y el lugar", por así decir, en el que me doy cuenta, es espacio consciente. Ese espacio, tiempo, conciencia donde se refleja todo, es Dios en observación. El punto es que si Dios es omnisciencia, podríamos preguntarnos cómo es que al mirar a través de estos ojos no sabía de Sí mismo. Lo que pasa es que en esa época, Dios era en mi lo que había alcanzado a comprender, era el Dios de mi comprensión, el Dios de mi corazón, por eso, para conocer profundamente lo Esencial, necesitaba descorrer los velos de mi confusión, y por ello tuve que pasar por varios caminos de vida que me mostraron acerca de tales confusiones.
También hablo de los reflejos de Dios. Esto significa que lo esencial se expresa de diversos e infinitos modos, como todas y cada una de las personas, los animales, las plantas, hasta las amibas. Es como que la Luz de conciencia de lo divino se concentra en un espejito de esos que tenían las bolas de espejos que había en las discotecas de nuestra juventud. Hace tanto que no voy a una discoteca que no se sí todavía las usan  Si seguimos con el símil de Dios viendo su rostro, equivaldría a ver infinitos rostros reflejados en esos espejitos, los reflejos de su luz.
Bueno, eso es lo que se me ocurre respecto a ese párrafo. 

- Entiendo a través de lo que dices, que Dios no tiene consciencia de sí mismo. "Dios es la imagen más inmensa que se muestra como el que todo lo sabe, lo curioso es que no sabe de sí mismo mientras va señalando recorridos a veces inesperados por el camino de la vida, la vida de sus propios reflejos"  ¿Ve a través de nuestros ojos? ¿Qué ve? ¿se ve a sí mismo? ¿Qué pasa según lo que piensas, con las emociones, con los sentimientos, con las sensaciones?

- Dios no es un sujeto, he mencionado a Dios porque está en el contexto de lo que iba desplegando en el libro. Lo prefiero llamar Si mismo, o lo Esencial.
En el contexto de lo que iba desplegando en el libro, menciono a Dios para referirme a lo esencial, a lo que permite la existencia, al Ser Conciencia. No me refiero a algo o alguien, ni a un sujeto o algo objetivable. Lo que pasa es que con el pensamiento, se tiende a conceptualizar a Eso, que es indescriptible. Por eso, porque no es un sujeto, no tiene sentido suponer que tenga conciencia de si mismo como Dios, o como alguien o algo. Insisto en que esa referencia es un símil.
Ahora, como lo veo es así. Ser se mueve, y su movimiento es Conciencia.
Es muy difícil hablar de lo indescriptible. Por eso, para hablar de ello, es que se usa la Ontología, como herramienta de conceptos para apuntar a lo que no se puede definir, lo indescriptible de Ser. Este Ser que al moverse es conciencia, y ocurre el primer destello de saber de si mismo, por lo que esta conciencia genera una función, la mente, con la que sucede la centralización del yo, de la identidad, y así, se da la conciencia de sentimientos, de emociones, de percepciones sensoriales y de pensamientos, así como conciencia de cómo la inteligencia esencial va mostrando infinitas opciones de expresión.
Quién soy yo es la base de toda la búsqueda. Quien soy y qué es este mundo en que me muevo. Entonces, relato como desde el bebe ML, ese cuerpecito que comienza a tomar nota del mundo, se empieza a formar un sentido de existir, en la medida que van sucediendo las cosas de su vida.
La educación, la cultura, el medio ambiente, la sociedad, van marcando pautas que nos condicionan, van marcando condicionamientos en cada identidad. Unos se asoman al mundo por medio de las emociones, como por ejemplo los artistas, otros por la razón, otros, como los atletas, por medio del cuerpo. Es luz reflejándose en múltiples e infinitos espejos. Luz que pasa a través de las ventanas de la identidad, las diversas identidades. Y según se han formado estas identidades, filtran su comprensión y percepción de la vida debido a las estructuras condicionadas.

Mi amiga y yo nos hemos vuelto a hermanar, a confiar, y se va formando un nexo renovado, pleno de una intensa investigación espiritual. Como dos reflejos nos hemos encontrado en el infinito espacio de conciencia.

lunes, 20 de mayo de 2013

Plenitud Divina



Estoy nula. Llegue de viaje hace tres días… y no se si no tengo nada que decir, o si habría tanto por expresar que ni idea de por dónde empezar. Hace un par de horas me levanté con muchísimo entusiasmo: la idea de atender por fin mi blog con un sabroso café venezolano al lado. ¡Un par de horas! Me senté y enseguida recordé que hay una tonelada de ropa por lavar. Separando piezas claras de piezas oscuras, seguía empeñada en dilucidar sobre qué escribir. Nada. De manera que volví a mi asiento vacía. Y desde aquí divisé el mueble rojo con su alta superficie llena de polvo. Trapo con ello. Trapo con la mesa del PC, trapo con la mesa de la TV, trapo, polvo fuera.  ¿Hay paz? Ni idea.

Después de dos cafés y una tercera taza, esta vez con chocolate incluido sobre los restos de café (delicioso), hice una llamada que tenía programada para pasado mañana, pero,  ¿por qué no? La hice de una vez, y tras acordar con el albañil una cita para que me ayude a remodelar el anticuado baño, simplemente empecé a colocar estas letras. Así de simple.

Y entonces me doy cuenta de cómo hay tantos pensamientos flotando en la conciencia, tratando de ordenarse como cuando se hace cola delante del cajero para pagar las cuentas de teléfono, luz, agua… o como burbujas que brotan a la superficie del agua enjabonada. Plop, hacer la cama, plop, recoger la cocina, plop, plop, plop. Pensamientos convertidos de inmediato en acción. Y al mismo tiempo, la idea de escribir algo, algo bueno, algo que en verdad comunique. Y me río.

La vida es muy simple…. La vida es compleja… la vida esto, la vida lo otro. “Cualquier afirmación podrá ser usada en su contra”, y, ¿quién será el abogado? Recuerdo el programa de National Geographic, o un canal similar, que vimos ayer. Trataba sobre la asombrosa capacidad de las flores para atraer el tipo de insecto preciso para ser polinizadas, abejas, si, y sobre la increíble forma en que las flores han sido co-responsables de poblar el planeta con vida. Sobre cómo los monos tenían antes capacidad de ver sólo en forma dicromática, por lo que no podían diferenciar, por medio de la vista, cuando una fruta roja estaba madura. Y poco a poco se hicieron capaces, por la transformación de los bastoncitos en la retina, de percibir el tercer color: el rojo.  ¿Son las flores? ¿Son los monos? ¿Hacen algo? Y le dije a Rodolfo (Malak), que a mi lado compartía esta maravilla de programa: no hacen nada, no son estos seres los que hacen algo, es el Ser Conciencia, que se está expresando con una indescriptible inteligencia por medio de sus múltiples cuerpos. Y él me dice: es como si dijeras que es Dios el que está haciendo por detrás de todo el hacer del Universo. Si, ¡tal cual! Lo puedo llamar Dios. El problema surge cuando convertimos al Ser en entidad, un Dios, una persona. Personificar nos hace caer en la ilusión, y de allí, el paso al juego de placer y sufrimiento es inmediato.

Pues lo mismo. Se lava la ropa, se limpia las mesas, se mira cada letra que sale en esta pantalla. Se está sosteniendo el Universo sin intención, se mueven las nubes, se escucha la máquina taladradora al otro lado de la calle, y nada hay que pueda estar fuera de la Conciencia. El hacer de lo esencial es el movimiento de la conciencia, que se ha centralizado bajo la forma de diversas entidades, las cuales, como si fueran filtros de percepción, organizan, gracias a la inteligencia esencial, toda clase de experiencias. Experiencias que parecen sucederle al cuerpo, pero no es al cuerpo, es a uno, a uno mismo, que no es otro que puro Ser. O quizás diga: hay un continuo hacer manifestándose como un río de aguas en movimiento, fluyendo, instante tras instante, siendo percibidas ahora, ahora, ahora… en la eternidad de este momento pleno de Sí Mismo. Lleno de purísimo Ser, lleno de plenitud Divina indescriptible e infinita.

Maria Luisa


jueves, 25 de abril de 2013

Presentación del nuevo libro: No Recuerdo Haber Nacido



¡Feliz día del libro! Aprovecho esta ocasión para presentar mi nuevo libro. Es un relato autobiográfico en el que cuento la aventura que viví desde que se reventaron mis cómodas estructuras de vida hasta ahora. Estoy muy contenta por haber terminado con el proceso largo de revisión. Por ahora está disponible como ebook, y pronto lo publicaré también en papel.



Pueden acceder al libro en formato kindle AQUI.
Y en formato impreso AQUI

"Sentada entre la multitud, en aquél inmenso templo ubicado en un punto invisible del mapa de Asia la tarde del 5 de Enero de 1999, no sabía qué consecuencias podría traer el atreverme, una vez más, a cruzar los límites de lo permitido. La posibilidad de que sucediera lo que al parecer iba a ocurrir era una entre miles, como si me fuera a ganar la lotería. Por lo que había entendido durante los días que llevaba alojada allí, entrar a una entrevista con Sai Baba era lo máximo que alguien podía esperar al ir a Puttaparthi."


Así comienza este relato, que va hacia atrás y hacia adelante en mi historia. Y ahí estaba en verdad, esperando la posibilidad de encontrarme con el que podría, quizás, ayudarme en aquellos momentos de crisis profunda, porque yo ya no sabía si lo que necesitaba era un mago, un milagro o qué. Estaba bastante despistada.

"Parece que normalmente vamos andando la vida paso a paso y muchas veces es como si hiciéramos recorridos circulares, cayendo en las mismas complicaciones una y otra vez. Sin embargo he descubierto que hay pasos que damos, quizás al momento de saltar por encima de nuestras obstrucciones, que son cruciales para tener claridad, como si el recorrido circular se convirtiera  en una elipse ascendente, en la que cada paso se vuelve una experiencia de comprensión. Así fue el momento en que me paré en aquél templo saltándome las normas que regían la comunidad. Con ello estaba dando un paso más en la vida y sumando otro dentro de este viaje a India, permitiendo un nuevo impulso al misterioso viento que me arrastraba y que, en su momento, alteraría y transformaría completamente mi entendimiento, un camino que no terminaría ese día pero que dentro de la cadena de causalidad llevaría finalmente, más adelante, a una mirada radicalmente renovadora, haciendo por lo menos un primer cierre en la aparentemente infinita espiral de comprensión."

Y así va siguiendo, entre anécdotas y reflexiones, mientras voy contando las circunstancias que considero relevantes en cuanto al movimiento que desde muy joven me empujaba hacia el reconocimiento de mi plenitud esencial. A los 34 comencé con una ardua insistencia por saber la verdad de lo que me rodeaba en un matrimonio que estaba al borde del desastre, y que llamo la verdad chiquita. Esto, por unas causas u otras, me fue llevando al anhelo por lo que descubrí que al parecer era posible: el conocimiento de la Verdad Grande. Narro sobre mis orígenes familiares y niñez, adolescencia, matrimonio, etc., los viajes a India, la búsqueda del amor ideal, cómo supe del Advaita, mis primeras iniciaciones en ello, las prácticas a las que me sometí, las reflexiones y experiencias. 

Espero que al compartir esta historia, algunas personas que están en circunstancias similares a las que estuve, esas de turbación e incertidumbre, puedan beneficiarse de alguna manera.

Maria Luisa


miércoles, 24 de abril de 2013

Tomar Conciencia




Tomar Conciencia. De la conciencia ecológica - De la conciencia social - De la conciencia política y ciudadana - De la conciencia familiar - Y la conciencia ética o moral.

Más allá de todas estas cosas de las que somos conscientes, más conscientes o menos conscientes, y a la vista de innumerables invitaciones a causas socialmente muy loables, que mencionan como “toma de conciencia”, o hacernos conscientes, algo me retumba, pues guao, ya somos conscientes y no solo eso, somos conciencia. Así que ante esta inquietud, le escribí este texto a R.Malak.

Vengo del supermercado, y como vivo en el centro de la ciudad, hay muchas imágenes que pude ver a mi paso, una tras otra, armándose como si fuera una obra de arte… quizás una obra que podría llamarse “Conciencia Urbana”. Chicos jóvenes en los parques – este paseíto al super es extremadamente grato porque pasa por corredores peatonales y parques urbanos – que se comprende que salen recién de la universidad y hacen su tarea de dibujar el espacio urbano. Unos encuadran árboles y bancos, otros los quioscos de periódicos, otros dibujan a las personas y su entorno. Me recordó cuando estudiaba arquitectura, y a la vez evoca lo que significa una cámara fotográfica. Así, me dediqué a fotografiar: la niña vestida como Geisha (no sé de qué obra de teatro salía) tomada de la mano de su mamá. Luego el viejo de ropas raídas, sentado al borde de la jardinera dormitando, y más allá la parejita de pololos, como dicen en Chile, soñando uno en brazos del otro. Los típicos 4 viejos que se reúnen a socializar a las 4 de la tarde, las palomas comiendo las migajas de los que salen de la tienda de empanadas. Color, sonido, textura urbana. Gente, emociones, pasiones escondidas. Y así, estas percepciones hermosas fueron la experiencia caminante de mi propia obra de arte: la Vida en este instante, en sumatoria de imágenes y sensaciones.

Conciencia de las cosas es iluminar estas desde tu propia comprensión. Conocerlas.

Y noto…
La comprensión se nubla con nuestra educación, nuestras creencias y nuestras experiencias, es decir, nuestros residuos se interponen entre las cosas como son y como creemos que son, como un velo. “Veo un viejo sucio, debería estar limpio en buena cama. Esa niña lleva un disfraz parecido al que le hice a mi hija hace 15 años. Ojalá estuviera de nuevo en esa época. Qué cochinos los que tiran los papeles en el suelo, así no se puede vivir. Uf! Qué contaminación en esta ciudad, deberían hacer algo al respecto”. Y sin mencionar mis ansiedades posibles… ansias no cumplidas, temores de lo que será, tristezas de lo pasado, culpas de algunos actos, etc, etc etc… y pobre yo, ojala las cosas sean de otra forma. Los chateos, que como un velo, impiden ver lo que es. Incluso impiden darse cuenta de que ellos ocurren y en su ocurrir, nos secuestran.

Para seguir con esta reflexión, necesito revisar algunos conceptos tal como los comprendo. Creer es: lo que sostenemos como válido. Según cada quién esto puede ser considerado como ser consciente de eso que estamos validando. Creer es mentalizar, memorizar algo y darle valor. Valorar es comparar criterios y elegir entre ellos.

Así, entre muchas otras posibilidades, veo:
Algunas personas valoran tener posesiones, tener éxito, tener salud, otras valoran tener poder de cualquier tipo, ya sea sobre su pareja, sus hijos, su vecino o sobre toda la sociedad o una parte, poder sobre sus empleados, etc. Otras personas valoran que se las tenga en consideración, que se les preste atención, que se les quiera. Según sean los valores que sostenemos, podemos caer en la posición de víctimas o victimarios, con tal de lograr experimentar nuestros valores. Otras valoran el arte, la religión, la llamada conciencia ciudadana o colectiva, la unión familiar, la filosofía, las flores de su jardín o del parque comunitario. Las valoraciones son infinitas, y es lo que da color a nuestras vidas personales.

Y aquí me acerco al tema que me convoca desde el principio. Hay grupos que dan valor a algo que llaman “tomar conciencia” colectiva o unitaria. O sea, algo así como que todos valoren lo mismo. Estos grupos tienen sus propios valores, por ejemplo, mantener la ciudad limpia, recoger los perros callejeros, juntar los mendigos que deambulan y darles asilo, ropa, comida. O puede ser, limpiar el planeta tierra de la contaminación, o puede ser, eliminar el sistema imperante y cambiarlo por otro sistema mejor, según sus valores. Entonces promueven sus criterios por medio de muchos mecanismos. Invitan a que una mayoría se una a su causa por esos valores. Y a eso le llaman “tomar conciencia”. Y si no “tomas conciencia”, o sea, valoras lo que ellos valoran… eres desvalorizado por ellos.

Con todo y eso, cada cual toma la foto que más le atrae. Unos pintan árboles y bancos, otros dibujan flores y palomas y otros quedan atraídos por la parejita que se besa sobre la grama. Variopinto, y me pregunto ¿por qué no ha de ser así?

Cuando se refieren a “tomar conciencia”, según esto que describo, podría entender entonces que apuntan a considerar algo por encima de otras cosas o condiciones o cualidades. Prestar más atención a algo y cuidar de ello, pensar en ello, creer en ello y dedicarse a vivir por ello, así sea por un tiempo. Algunos lo toman como meta de vida, otros son más casuales y lo toman como hobby temporal.

Mis disertaciones buscan poner las cosas claras a mi vista, verme en esto que trato de describir, este dibujo de mi mirada. Primero veo, ilumino y luego lo traduzco a formas distinguibles. Así que sigo punteando y elaborando este escorzo, revisando lo que significa para mi (todo es para mi y según lo veo) comprensión.
Comprender algo es prestar atención a ese algo y captar su significado. Captar el significado no es entender un concepto y ser capaz de traducirlo a otros conceptos similares o sinónimos. No es saber usar las palabras, no es quedarse en el lenguaje.
Comprender es conocer, y en cuanto a comprender palabras es ir al lugar que estas palabras señalan, por así decirlo metafóricamente.

Las palabras son formas fonéticas y simbólicas que se acuerdan entre las personas que manejan el mismo lenguaje: castellano, inglés, chino, hindú. Las palabras son como carruajes que nos llevan a un sitio, este sitio es el significado profundo e intrínseco que señalan. Se usan para compartir comprensión, intención, deseo, y en definitiva comunicar nuestras significaciones. Si un ciego no ha visto el color rojo, no puede captar el significado intrínseco de lo que se ha acordado con esta palabra. Según todos los diccionarios, esta palabra está referida a una experiencia visual. El ciego puede asociar esta palabra a una temperatura, quizás, así entender a los videntes, pero no capta la significación que se ha querido acordar con este vocablo. Si no se experimenta la sensación que se señala, no es posible comprender la palabra de la misma manera que aquel que ya ha experimentado el lugar a donde apunta.

Inventaré un cuento para ilustrar. Dos personas que ven, no ciegas, van por primera vez, juntas, a un acantilado desde donde se ve el mar. Experimentan juntas el tamaño, el color, el olor y la forma del mar. Y lo llaman Mar. Vuelven a su casa en la ciudad, tierra adentro, y cuando dicen mar conocen por experiencia propia el significado intrínseco de esa palabra. Así, se pueden comunicar. En su casa vive un hermano que nunca ha ido al mar, y le dicen, es enorme, es azul, precioso. Esta persona no puede captar completamente el significado de “mar enorme”, puede intentarlo, pero no es posible que su mente evoque dicho concepto: mar.
Por tanto… el mar se comprende cuando se ve, se huele, se saborea, se escucha y se toca, no por escuchar el concepto y ni siquiera la descripción que lo señala. Comprensión entonces apunta a captar en forma vivencial algo, iluminar ese algo con nuestra conciencia, nuestra capacidad de conocer, sin filtrarlo con un prejuicio, una imaginación o idea previamente establecida, o algo recordado.

Comprender es tomar conciencia del objeto, sensación, experiencia o percepción que se ha conocido en forma directa, inmediata e íntima. Eso es, es algo vivo y no sacado del trastero de la memoria, porque memorizar algo no va necesariamente de la mano con comprender ese algo, sino más bien con aprender. Un loro puede aprender palabras. Un grabador puede guardar palabras, pero no pueden interpretarlas, menos aún saber a qué se refieren, qué señalan, a dónde lleva ese carruaje.

Vuelvo a esto: Comprender es idéntico a tomar conciencia. No importa de qué se tome conciencia, es solo eso… conocer, saber. Comprensión y Conciencia, en este sentido, son palabras que señalan algo así como la luz que nace de uno mismo y que permite saber de mí y del mundo donde estoy, de mis sensaciones y los movimientos de la vida. Tomar conciencia es una cualidad del ser. No importa de qué se tome conciencia en este sentido, porque estoy yendo más allá de “tomar conciencia de las cosas”, estoy yendo a la raíz de la existencia. Cuando tomo conciencia de algo, creo en su existencia, esto me ofrece un significado, lo veo, lo observo y lo vivo. Indudablemente existe para mí. La niña vestida de Geisha, el viejo, la paloma, el parque, lo grato, esas existencias que pueblan mi cuadro, mi obra de arte urbana.

Y profundizando en los modos como tomo conciencia de las cosas, o sea, de todos esos contenidos conscientes, me parece bien preciso y que puede ayudar, la comprensión del movimiento de los tres estados mentales de la conciencia que se ha centralizado en mi yo.

Cuando duermo, en mi cama, de pronto el mundo deja de existir para mí, me olvido de él, y aparecen las imaginaciones, los recuerdos y los sueños. Los contenidos de mi memoria, más o menos aliñados con una creatividad imaginativa, se convierten en las existencias de las que estoy tomando conciencia. El mundo de la vigilia desaparece para dar entrada al mundo de los sueños. Cambio una existencia de lo cotidiano por otra existencia onírica. Inesperadamente y en forma involuntaria, de pronto desconozco todo, todo desaparece, toda existencia simplemente no está, y es porque estoy presenciando el silencio, la oscuridad y la ausencia de contenidos, llamado sueño profundo. Un estado de absoluto descanso, recuperación de las energías gastadas en sostener tantas existencias de lo cotidiano y de mi subconsciente o mundo de sueños. Se recupera el gasto ocasionado por las emociones y actividad física. Son los tres estados de los que tomo conciencia, que rotan y se alternan formando la conciencia centralizada sostenida por mi yo, por mi sentido y sensación de existencia individual.

Tomar conciencia en el sentido de encontrar valores para sostenerlos, ocasiona gasto energético. La mente, cuando se usa para manipular nuestros intereses, es agotadora, porque impulsa una voluntad de movimiento y acción física que se estresa en el deseo de lograr su cometido, por lo que promueve también un movimiento emocional asociado que es desgastador para el cuerpo. Tomar conciencia en este sentido, se relaciona con una centralización en mi yo, en mis deseos, en mis preferencias, en lo mío. El gasto energético es inversamente proporcional a la vivencia de la felicidad.

¿Cuándo es que tomar conciencia no es un gasto energético, ni un movimiento de tensión y agotamiento? Cuando no juzgo la percepción. Cuando hay observación y conciencia desde el Si mismo, sin la idea separadora de yo y lo mío, mi persona y sus intereses, sus miedos, sus creencias, sus valores y sus causas. Cuando veo el cuadro de la vida como una creación que emana de mi propia inspiración y exhalación, como percepción viva y alerta, como una obra de arte andante. Mirar desde el Si mismo es ver la existencia en felicidad y ver la desaparición de la existencia en igual felicidad. Desde el Sí mismo todo es pleno, pase lo que pase o aunque no pase algo.

Al mostrarse todo como conciencia esencial y no centralizada en mi separatividad. Cuando observo sin juicio alguno sobre lo que veo o lo que sucede. Cuando no me encuentro en tensión con las ideas, el chateo interno se acalla y dejo de sostener valores pre-establecidos, prejuicios o creencias acerca de cómo deben de ser las cosas. Cuando no promuevo causas con las que busco un significado para mi vida, por más éticas o válidas que las considere. Cuando dejo de buscar el sentido o la felicidad. Cuando relajo y dejo ir todas las ideas que me han definido. Cuando me entrego y ya no me importa lo que pase. Cuando me encuentro desarmada y en manos de lo esencial, es decir, cuando se desvanece la separación que suponía entre yo y lo Divino. Y ahí, tomar conciencia es conocer la luz que todo lo ilumina, y ser uno con ella, o ser la luz misma que sale por mis ojos, mis sentidos, mi cuerpo, y a la vez por todos los cuerpos de todos los seres sencientes. La luz de la conciencia que nace del Si mismo. Y eso, es tomar conciencia de la realidad, del Si mismo y comprender la raíz de toda la existencia y de todas las cosas y los seres existentes. Esto es más allá de cualquier pretensión de tomar conciencia de las cosas, porque se ha comprendido que todas las cosas están en mi, iluminadas y conocidas por mi, y ningún esfuerzo es necesario y nunca lo ha sido, a pesar de la confusión que hubiera, que estaba basada tan solo en la equivocación de considerar mi idea y sensación de yo separado como real. Y cuando este yo ya no se interpone como una razón de ser y de Vida… todas las buenas causas que miran por el beneficio y felicidad de todos los seres, suceden naturalmente, sin egoismo y sin importancia de lo personal, como decía un conocido maestro: conócete a ti mismo y todos los milagros se darán por añadidura. Y es cuando el Amor es la expansión misma de ver a conciencia desde el corazón, desde el núcleo vivo de lo que soy.

Y R.Malak me contestó: “Y es cuando el Amor es la expansión misma de ver a conciencia desde el corazón, desde el núcleo vivo de lo que soy”, y no ver la conciencia como una función solamente que es la mente, sino saber de si mismo como la vida misma, ya que conciencia es omniabarcante  como la manifestación y expresión, continente y contenido.

Maria Luisa

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