jueves, 25 de febrero de 2010

Nadar en las olas del amor


 

Nadar en las olas del amor
Infinito continente, este océano
Se mueven las olas del recuerdo
Tormentas y días claros
Otros de calma chicha
Algunos de agua cristalina
Y otros de reflejos de sol

En la superficie de la conciencia
Los mutantes contenidos, como olas
Ofrecen referencias temporales

En lo profundo de las aguas
El silencio muta y todo queda suspendido
de la capacidad de no respirar el mundo
Nacer es como un deseo, tan sutil…
De ver los colores y oler los olores
Definir las formas y sentir los roces

Nacer… subir a la superficie y emigrar de mi misma
Dar a luz la leve necesidad de respirar

De pronto… darse cuenta
Que todo es un constante respiro que palpita
Y jamás hubo real diferencia entre arriba y abajo, profundo y superficie
De este eterno resplandor continental

Presencia silenciosa y calma
Olas de amor que mueven mi esencia
Respirar una ola, reflejar un rayo, acoger un suspiro
Ser la infinitud y experimentar lo insondable
Una y otra vez, en el vaivén de la ola, del existir
Del venir a ser

Me embriago en este mar donde se ha fermentado todo residuo,
Nirvanado, endulzado, amalgamado, entre ser y ser mi misma

lunes, 22 de febrero de 2010

Otro tipo de expresión. Another kind of expression.


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MMMMMMMMMMM
mmmmmmmmmm
MMMMMMMM









No hay yo que encontrar, ni un tú que se pueda señalar. Las personas identificadas tienen sus días y sus noches, el que es de la luz no conoce la oscuridad. Ni meditación, ni meditado; ni visualización, ni visualizado. Cuando conceptualizamos la conciencia es teñida por la mente, cuando hay silencio el corazón se despliega. R.Malak

 

There is neither an I to find, nor a you that could be pointed. The identified persons have their days and their nights, the one who is of the light does not know darkness. Neither meditation, nor meditated object; neither visualization, nor visualized. When we conceptualize consciousness is dyed by the mind, when there is silence the heart opens. R.Malak


 

Y de qué nos asustamos???
What are we afraid of???



sábado, 20 de febrero de 2010

Canto a la conciencia de Ser Conciencia Gozo


 
 
La realidad siempre ha sido y todos los modos, las cosas que he percibido como esta vida han estado en la realidad... ha habido interpretaciones, claras o confusas de lo que Soy... aún así, lo que Soy siempre ha sido... las formas como me he expresado, lo que Soy y como eseidad, han estado sujetas a algo, una continuidad que no está en manos de nadie, solo ha sido como Es.

La presencia auto-luminosa es íntima… inmediata, es inevitable, aunque pareciera que las ideas plantearan lo contrario.

Ideas y sensaciones revolotean en este infinito cielo de conciencia, envolviendo paquetes que se sostienen en la atención. Forman identidades e historias, que se filtran por los lentes de colores del juicio y el hábito, y se ven como gratas o indeseables... armando la ilusión de ser una entidad separada, distinta, única y autosuficiente, que se mueve por el río de la vida.

Las dejo ir, moverse, no me las apropio.

Mi mirada, como un vuelo… es libre por siempre.









Mi canto se hace miles de voces. Abarco y contengo toda existencia. Esto… lo absoluto que Soy, donde nada queda insolvente… donde dualidad o no dualidad carecen de significado. Donde tiempo y espacio son dimensiones inexistentes en realidad. Forma y contenido son empaquetaduras mentales que arman sentido de ser en esta tierra.

Así tomo riendas de lo real, expresándome como todo lo manifiesto y lo in-manifiesto, lo existente o por existir. Cuanto conciba está en Mí, y tiene su semilla contenida para el despliegue.

No dejo que la confusión haga nido, porque ya  la esencia es conocida, la que siempre ha sido, la que ha parecido ser ignorada. En el destello inesperado, como en un espejo lleno de luz, la realidad de Ser se muestra en pleno. Todo alivio, sin carga ni culpa, sin temor o dudas, libre por siempre y desde siempre. En la acogedora y bienhechora tranquilidad se muestran los cantos y bailes de la existencia.









Infinidad de reflejos emergen de Mí, esparciéndose por todo el campo consciente. Siendo lo que Soy, en el aparente olvido, había buscado mi corazón. Mirando hacia afuera parecía estar perdido... y ¿qué puede ser más próximo que mi propio centro? El reflejo regresa a su fuente, produciendo el resplandor repentino en que mente y conciencia se han comprendido como no dos, cuando desde Mí me he visto en el espejo diáfano e inmaculado de la conciencia esencial.
 
Esto es una ofrenda de agradecimiento a R.Malak, por su comprensión y por hacer constantemente de espejo. 
Namaskar

martes, 9 de febrero de 2010

Lo que mira



La mente es una herramienta (maravillosa) del proceso inteligente de la Conciencia esencial, si es que pudiéramos nombrar mente a algo. Y en este instante me dispongo a hacer uso de ella para expresarme en el tema de la silenciosa mirada que todo lo sostiene, o lo que es lo mismo, la observación sin juicios. Esta perfecta herramienta que da forma donde no había forma, como el cincel de un escultor, a la vez puede convertirse en un instrumento peligroso (en el sentido de generar confusión en lugar de comprensión), si el cincel se utiliza en forma inadecuada bajo las manos de un ego separador. Por eso se dice metafóricamente que puede ser como mi mejor amigo o como mi peor enemigo.


En realidad, y lo que señalan los sabios es, que todo lo que es, lo que “hay”, son contenidos conscientes en continuo flujo y movimiento. Algunos de estos contenidos, como recuerdos tomados cual fragmentos de si mismo, también llamados “vasanas”, como intentos fallidos de re-cordar o volver a lo cordial - el corazón o centro de ser - emergen desde un fondo inaccesible, como cristalizaciones que desearan ser vistas, comprendidas o iluminadas por la apreciación consciente, aunada a una racionalidad capaz de descifrarlas. El hábito construido quiere permanecer, como esa habilidad de racionalizar la comprensión que en principio es pura intuición (eso que confiere una certeza inexplicable), en un entendimiento que haga posible el poner en palabras lo que se “ve”. Algo así como estar observando el flujo de un río a nuestros pies, y pretender de pronto extraer de esa corriente, una gota, y a esta, aislarla en nuestro entendimiento, como para apreciarla en forma separada y otorgarle unas características únicas que la destaquen del infinito flujo de supuestas gotas que conforman el río. Y esto es aplicable al intento de reconocerme, de saberme, al intentar darme, de miles de maneras, una identidad que el concepto pueda definir. Una identidad especial que me diferencie de las demás identidades. Esto es precisamente el ego.

Eso hace el proceso de entendimiento racional que emerge como función consciente, y a lo que llamamos mente. Se ha señalado de innumerables maneras, que lo absoluto de Ser es innombrable, que la descripción de una gota no puede en ningún caso, presentar la correcta descripción del total del río. Y entender que esto es una metáfora referida a la esencia de ser y no a la comprensión de las cosas como objetos separados. En todo caso, ver los contenidos conscientes, identificarlos, extraerlos y nombrarlos, jamás podrá mostrarnos lo absoluto que implica una totalidad aunada de continente (río) y contenidos (gotas), como lo esencial de Ser.


Para una primera aproximación a lo inefable, entendido como realización del Ser, se indica reconocer al observador como el que distingue todo contenido, y también que este aparente sujeto, más allá de su expresión como entidad, es realmente el punto absoluto, el círculo absoluto, lo que contiene y a la vez el contenido, como el Sí Mismo También llamado “Brahman”. Lo primero es reconocer ese punto de eseidad o sensación de ser, o ese primer pensamiento raíz de todos los demás: yo soy. Notar entonces esa “capacidad” de testificar, y así, proceder a testificar al testigo, donde la presenciación consciente trasciende la forma, desapareciendo la idea, sensación y sentimiento de ser algo aislado y separado. Sujeto consciente y objeto distinguido son, ambos, contenidos en la luz de conciencia esencial que les da existencia.

Ojala que esto pudiera ser una receta, un truco o una indicación infalible. A lo sumo estimo que podría convertirse en un ancla dentro del mar mental que en principio no encuentra referencias de realización. La voluntad del individuo, sirve… y no sirve, ya que lo que aparece como voluntad individual no es sino del dominio del Si Mismo, como verdadero “hacedor” de eventos que solo suceden “en” la conciencia y “como” conciencia, pues el Si Mismo se encuentra más allá de tiempo y espacio, intocado, significando por “más allá” a lo que trasciende, a lo que no depende. Aún así, en este juego, también llamado “Lilah”, la diversificación consciente que ha sucedido cuando lo que es infinito se muestra como finito, lo que es sin ubicación se ha centralizado, y mira el mundo por los ojos del cuerpo, vivencia su propio regreso a la fuente de donde se ha derivado o emanado, a su origen, en el momento que así lo “estime”, es decir, cuando el curso de su experiencia en el tiempo ha consumido la exigencia de autodefinirse. Es aquí cuando nos cuestionamos lo que vivimos y que hemos asumido como real. Aquí comienza la vía del buscador que se sustenta más que nada en el incondicionado deseo de reconocerse en su propia plenitud.

Se ha asumido – irremediablemente, y eso es preciso comprenderlo - que soy una persona con carencias o con logros, con un nacimiento, con familia, con una vida a ser recorrida. Y en este sentido me he creído en la capacidad de modificar los eventos, a pesar de la intrincada red que implica toda esta expresión manifiesta, esta existencia donde los eventos globales se escapan al dominio de la parte. Donde todas las personas y todos los seres vivos son un reflejo como el que soy yo, en la forma existente como entidad. Como reflejos de luz en una gran bola de cristales, de esas que se usan (o usaban) en las discotecas para generar un ambiente de fantasía. En esencia, luz, en esencia, Ser sin límites. En la expresión, forma o individualidad, entidad con limitado poder volitivo, sin duda.

La incomprensión de esto hace que cada cual luche por su parcela, por su espacio, su pertenencia. Esta división, separación, esta especie de irrespeto al poder que nos puso aquí, como ignorancia del origen de la luz de amor que ilumina la gran bola de la existencia, es la única causa del sufrimiento, y en si, es el sufrimiento mismo. Sufrir mientras se cumplen las expectativas ilusorias de llegar a lograr. Y cuando todas las semillas se ven como eso, semillas incrustadas, que cargamos en este viaje en bus por la vida, sobre los hombros en una mochila amarrada con la correa de la individualidad, el agotamiento, quizás, nos haga soltar el peso en el suelo de la existencia misma, y dejar que el bus de la realidad o lo divino, ese mismo poder que todo lo mueve, nos lleve en forma muy aliviada, en sus propios brazos, a terminar este recorrido de vida en forma plena y acorde con nuestra verdadera naturaleza.

Siendo eso que soy, en plena comprensión despersonalizada, donde el yo o ego no es más que la sombra que me acompaña en un tránsito imaginado bajo una luz que aparece como distinta de mi, me muevo en el mundo de las formas, en el espacio de este cosmos, y aprecio la aparición de todos los contenidos, las experiencias, la formación de ideas, de juicios, de conceptos y definiciones, los movimientos energéticos que se expresan con el cuerpo, llamados emociones, llamados sensación, que interrelacionan a los distintos organismos entre sí y con sus variadas vivencias.

Esto que soy, no se puede ver a si mismo en la experiencia… y reconocer lo absoluto es darse cuenta de que siempre, siempre, lo que ve está aquí, como no diferente de mi misma, como presencia que toma conciencia de si, y de todo, no siendo dos, ya que este mirar no está filtrando lo que dice la mente con su dualidad. Absolutamente cierto y a la vez libre de una idea de certeza, absolutamente inefable e indescriptible. Lo que soy es eso que siempre ha sido.

lunes, 1 de febrero de 2010

Emoción



Luego de varios días de maravillosa calma y comprensión, las arenas turbias de la profundidad salieron a la superficie del lago, como residuos de toda una vida, que habían sido ignorados, rechazados, y tan sólo esperaron su momento para darse a conocer de nuevo. La vida es vida y ella no sabe de juicios ni le importan. Las sensaciones no tienen nombre hasta que se lo ponemos. Y en cuanto a nombres, Maya se le llama a lo que sucede en la Conciencia, cuando mediante la percepción sensorial en conjunto con la racionalización que, antes que nada, dice “yo”, en lugar de apreciar la superficie del lago, sea cristalino o fangoso, de pronto nos vemos como nadando dentro de él. En dicho caso, si aparece el fango se hace difícil nadar.

Comprender verdaderamente no es entender una teoría. Si meto el dedo en el fuego, me basta una vez para comprender. A raíz de esa comprensión ya no necesito experimentar lo que es quemarse. Esto se comprende una vez, y ni siquiera es necesario memorizarlo. Se sabe que el dedo se quema, se sabe que duele y se sabe que eso… no se quiere. Se sabe y punto. No importa qué idioma hable, cuáles sean mis creencias, ni dónde vivo, ni siquiera en qué época, si es la edad de las cavernas o el siglo XXI. Ahora, ¿quién mete el dedo en la llama para quemarse? El calor mismo aleja la posibilidad… la vida sabe ocuparse de sí misma. La razón no entra aquí. Comprender es bueno, pero en este sentido, está incluso de más.

El desconocimiento causa miedo y la necesidad de sentir que estamos en una vía correcta se hace patente…
El Si Mismo no está en ninguna vía… es ajeno a la manifestación en el sentido de que es completo por si mismo y no es dependiente del tiempo, los procesos, ni el llegar a ser… es imposible comprender esto, en toda su profundidad, por medio de la razón, y más aún es difícil aceptarlo… y aún más… es difícil vivirlo, porque ¿quién lo vive? Vivir es considerado como el moverse por la vía de la vida desde la individualidad… tiempo y espacio… la historia personal, memoria y expectativa. Es considerarse como estar adentro de la corriente del río, moviéndose entre las riberas de la satisfacción o el desasosiego. Ser la Vida, en cambio, es ser el Presenciador… o mejor dicho la Presenciación atemporal de todo, la observación ecuánime que no tiene forma, no tiene personalidad, por tanto libre de toda expectativa y dependencia… Ser el río y a su vez, lo que contempla al río. No Dos.

Encarnar la individualidad… la sensación siendo… la idea de yo… son pegostes inevitables o involuntarios, adherencias… ¿comprenderlas basta? Por la vía de la mente aún estamos dentro de ellas, en el bosque, en el laberinto… Luego se plantea ver los hechos tal como son… y aparecen como válidas estas preguntas: ¿se puede evitar los juicios al respecto? ¿En base a qué juzgamos los hechos? En base a la conveniencia de cumplir el requisito formado por nuestras expectativas, obviamente… El pegoste llamado ego, se resiste a abandonar las apreciaciones queridas.

Sin embargo un hecho es un hecho, lo juzguemos como lo juzguemos.

Salir de todo ello… algunos lo llaman ponerse a disposición del Ser… o poner el ego a disposición del Ser o de lo Divino… otros lo ven como ser lo que soy… otros dicen que no hay un yo… otros que no hay separación entre el Ser y el yo que se ha formado con la personalidad. Volver la mente a su fuente, mirar hacia “adentro”, dejar de juzgar. Soltar, desapego… aparecen como supuestas posibilidades.

Comprender… y realización…
Ya no meter la mano en el fuego porque quema… pero esto ¿qué aplicación tiene en el asunto de vivir las emociones inevitables que de pronto aparecen, son juzgadas y se rechazan? ¿Quién se puede decir a si mismo un realizado? Cuando se supone que un realizado es una persona que vive en perfecta calma, ecuanimidad y la vida no lo afecta… es una idealización de ser, un nuevo prospecto para el ego, para la identificación. Claramente un mito más. Nadie… nadie es realizado… eso es claro… nadie hay en la realización… el yo desaparece como desaparece la sombra de un cuerpo en medio de la plaza a pleno medio día. La pregunta ahora es: ¿desaparece el yo definitivamente y aún se sigue viviendo esta vida?… parece incongruente… ¿quién vive esta vida? ¿El cuerpo? ¿Quién genera esta vida… la mente? ¿La mente de quién? Se vuelve indispensable profundizar más, ir hacia el “antes” de todo este fenómeno de venir a existir, antes de la sensación de ser, antes de la idea.
....….Buscar el Ello que no está tocado (aún) por la apreciación parcial……..

Se llega a reconocer que no hay respuestas definitivas al ver desde la partición… “no se”…es lo que queda… y ya, de inmediato, se ve desde lo real. Es un cambio de perspectiva radical, un salto hacia atrás, un desligue de lo definido. Desde ahí todo se sabe, se “conoce” como unidad, toda la experiencia fenoménica, la vida individual en conjunto con los hechos que la rodean, incluyendo las emociones pertinentes, se vuelve una sola percepción si no se define, si no se juzga o rechaza. Basta poner nombres, aplicar la memoria histórica y usar la balanza de las conveniencias, para estar sumergido en la partición, donde puede aparecer el conflicto, la duda y el miedo. De manera que sentir sin juzgar, ver sin introducir los paradigmas y hacer lo que corresponde, usando la razón en su justa dimensión, con el sentido común, y entregada a ser la vida misma, es el recurso, en la comprensión de que todo es conocido en mi y por mi, como conciencia esencial que ilumina todos los contenidos conscientes, el Sí mismo, llamado también luz primordial absoluta, porque todo se sostiene en El, la luz que conoce y por tanto ilumina todo lo conocido. Sin diferencias porque la mente ha quedado a su disposición.
Maria Luisa

“…el amor es una fuerza que emana del Ser, es expansiva como la luz, y se desplaza hasta alcanzar todos los rincones. Cuando uno se pone a tono con esa dimensión, o descubrimos su existencia, nos libera y libera al mundo del sufrimiento que causamos a nosotros mismos y a los demás, el cual se ha mantenido por cristalizarnos en la individualidad, la cual se ha formado por el pequeño yo que construyó la mente y que dirige nuestro vivir.” (R.Malak. Preg.13.7 Resplandor No-dual)

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