jueves, 30 de diciembre de 2010

FELIZ NUEVO AÑO 2011


 
¿Puedo elegir los deseos?
Por ejemplo, puedo tener sueño, pero no querer dormir.

Ver que todo es irreal, incluso estar aquí… deja en shock al proceso lineal del pensar.

La misma mente que construye la complicación, tiene que des-construirla.

Érase una vez que es ahora,
todo este saco de tendencias,
como inmensa burbuja que contiene
las voces de miles de expresiones
en que Dante, Miguelangel,
Ella Fitzgerald, David Bowie,
Valmiki  y Teresa de Jesús
han dejado huellas de expresiones,
coloridos y canciones,
esculpidas en las zonas erógenas de la existencia…
y cómo un águila toma en vuelo libre una mirada
a ver de cuál presa se alimenta
en atención que da vida a una vibrante sensación.

Aventuras he tenido, inundaciones, terremotos, caníbales, cambios de residencia, de países, de núcleos… de clanes y hasta de familias… ufff… ¡y tanto más!


La identidad nace y renace, muchas veces incluso en el curso de una misma línea de tiempo llamada “esta vida”. Pero “esta vida” no es La Vida, sino la historia que cuento de algo (algo llamado identidad).

La Vida nunca muere
y la muerte no es
sino el pensamiento de cesar,
cosa que el pensar no puede asimilar,
pues el pensar es lo contrario al cese.
La muerte de si mismo
en verdad es inconcebible
al darte cuenta de que nada real
ha nacido jamás.

Funcional significa que las leyes de este mundo sigan funcionando… gravedad, tiempo, espacio, que el cuerpo siga funcionando dentro de un universo que funciona… pero ¿acaso no es todo eso una creación mental?

Si descubrir la realidad significa ver como todo lo construido por la mente no es real en sentido absoluto, entonces incluso lo funcional es irreal. Una vez se sabe la realidad, ¿qué sentido tiene querer mantener cualquier clase de irrealidad aunque se llame a esta funcional?

Y algo que viene latiendo desde lo inmemorial, sellado en tinta un día llamado 11 de mayo de 2004.

El amor no se basa en lo seguro…su sustancia es la incertidumbre
El amor nada tiene que ver con la mente ni con los pensamientos
Amor es libertad

Para ser libre hace falta valor.
Atrás queda la seguridad de lo conocido…

Mi deseo es la libertad
Mi esencia…el amor

Incertidumbre es libertad

El único temor es a la pérdida de las estructuras mentales…
Temor de la mente
¿Quién quiere vivir en semejante cárcel?

El profundo deseo que me impulsa es la libertad…la del amor…
El amor en sí, como la esencia de mi misma… Dios.


¡Feliz Año Nuevo 2011!!!
Jajajaja…. ¿Por qué no puede ser posible? ;) Así es como construimos nuestras supuestas realidades y llenamos de esperanzas un futuro que habremos de recorrer una y otra vez, de muchas formas distintas, en muchos universos y mundos, creados por este incansable pensamiento que se forja como perlas en un collar, y otro y otro…

Mas en este amor sin fondo nada se trata ya de una identidad… abrazo a todos con infinito cariño… todos los reflejos de mi eterna existencia.


martes, 21 de diciembre de 2010

El origen o desde atras de mis ojos


El otro día llegó a estas manos una cámara pequeñita, muy ligera, así que fascinada me fui a recoger un paseo bajo la forma de película. Iba en el auto con una amiga ascendiendo por las sinuosas calles de Valparaíso, capturando al fin lo que hacía tiempo deseaba: algunas bellas construcciones que originalmente estarían limpias, impecables y que ahora tienen el tinte del tiempo, la erosión, el smog, los terremotos, los incendios, quedando percudidas, patinadas y anticuadas. Una mezcla interesante de estilos que dejan traslucir los variados medios económicos con que se construyeron, la huella de una época. Y la ubicación en un entorno aún más interesante y hermoso, colinas por donde se traman vías por las que subimos, bastante escarpadas a veces, con la magnífica presencia del Pacífico al mirar atrás.

Desde atrás de mis orejas, desde atrás de mis ojos, desde atrás de mi cerebro veo todo y aparece como que hay cosas y que se hacen acciones. También hay la apariencia de que pienso cosas y que elijo pensamientos… como si fuera con una cámara filmando el devenir, lo que llamamos vida. Camarógrafo silencioso que no interfiere con lo captado, sino que va dirigiendo la mirada… como una linterna que enfoca cosas, una a una, en un cuarto oscuro.
Tratando de conocer el funcionamiento de mi nuevo juguete, noté que cada vez que apretaba el botón de grabar comenzaba una linealidad de imágenes que terminaba cuando algún atasco en el tráfico de vehículos me invitaba a cesar la grabación. De manera que inevitablemente fui obteniendo pequeñas filmaciones. Abre el obturador, cierra el obturador, y allí, atrapada, una pequeña historia, lo visto en ese lapso. Supuse que tendría que hacer una edición posterior para armar una película con cierta continuidad y sentido, eliminando lo indeseable.

Hay instantes en que las percepciones quedan a un lado... fuera, desaparecidas, como haber cerrado el obturador de la cámara, pero ni se piensa en eso…entonces, ya sea que se vea lo que luego recojo como mundo o que se vea un vacío absoluto de formas, colores o luces… incluso vacío de oscuridad… (vacío = ausencia) … se vea algo o no se vea… está claro que no hay algo y no hay alguien que vea algo… solo ver... un ver que Yo como Si mismo sostengo. Un ver que a través de un ciego también sucede, porque este ver es más allá de los sentidos. Un ver que es saber y no admite dudas, más que nada porque no hay pensamientos acerca de la duda (ni acerca de la certeza)… quizás ningún pensamiento, quizás pensamientos impersonales, pero la posibilidad de Ver siempre está ahí. La linterna está ahí, encendida o no.

El Ver que sostiene todo lo visto… aparte de lo visto no hay cosas ni sensaciones existentes, sino la única existencia que es… este Ver.
Ver y escuchar… escucho la luz, escucho la forma, escucho la idea.
Escuchar y sentir…. Siento la luz, siento la presencia y siento la ausencia.

El común denominador es el Si mismo y su percepción, llámese esta ver, sentir, escuchar, saber… el Si mismo y Conciencia, la permanencia de lo eterno, sin tiempo, no nato. El Si mismo más allá de la (supuesta) entidad, el cuerpo o la personalidad construida. Incluso más allá de la sensación misma, puesto que hasta las sensaciones son impermanentes.

La función mente opera como conciencia en movimiento que va delineando formas, espacio, tiempo, donde se le da un sentido a la existencia de la persona, cual un programa de edición de video, donde quedan descartados algunos eventos o percepciones incomprensibles y que no caben en todo el cuento con el que “quiero otorgarme” una identidad. Es como una selección de lo que se comprende, de lo que se acepta y que tenga relación con la identidad, la persona. Así se trama el sueño de la vida personal, con el actor principal siendo fiel al argumento proyectado, que, en el mejor de los casos,  se va editando de momento en momento.

Hay una constante impermanencia… y esta “constante” Es permanente. La impermanencia es permanente. La constante se refiere a lo que no puede ausentarse: la base, la esencia, también nombrados como la fuente o el origen, entendiendo que el agua no se separa de la fuente, sino que el chorro es una continuidad sin fragmentaciones. Y el origen no es algo de lo que se pueda desprender o separar una percepción. El origen sostiene las sensaciones, sostiene lo visto, lo escuchado, lo conocido, lo existente.

La estructura de la identidad, como una centralización de conciencia a través de la cual se filtra el Ver, está conformada por un cuerpo y una idiosincrasia. ¿Acaso la araña dirá: esta malla que he tejido es mía?
Los sueños no terminan, nada o todo, muy extraño. Soy todo y todo es mí mismo, no tengo forma ni nombre. ¿Qué es de la sal cuando se disuelve en el agua? Su forma cristalina, estructurada y cristalizada desaparece, como cuando algo toca la nada, se transforma en nada. Los sueños no terminan aunque esté en la vigilia y sigo mirando desde el fondo de los ojos.” R.Malak
Magnífico devenir (venir a ser), esta trama insondable, en que la mente no es más que la pretensión de apretujarlo, estructurándolo, como diciendo: es mío. Qué bello amor que en sí mismo se desenvuelve en y como toda persona, captando pequeños destellos de la inmensidad del Ser en movimiento, del Ser Conciencia… en Felicidad de lo Total derramándose por doquier.

María Luisa

viernes, 17 de diciembre de 2010

ILUSION



Voy en el metro desde el centro hacia la cordillera, un recorrido subterráneo entre un gentío apretado deseando llegar a destino, ansias de ver el paisaje urbano, el sol y el aire un poco más fresco.

Que esto y lo otro son una ilusión y pretender con eso evadirlo, cuando también el que quiere evadir, superar o trascender es una ilusión de igual peso, es la sustancia misma de la ilusión total. Contenidos en la conciencia, donde funciona el discernimiento que me separa de lo conocido.

Todo lo que sucede y lo que funciona, sucede y funciona en la conciencia. Aire ahogado, aire fresco, que me lleve el metro o me lleven mis pies, y me digo: ¿a dónde voy o soy llevada?

De esto soy consciente. Soy consciente de toda la gama de sensaciones, emociones y sentimientos, percepciones e ideas: la duda, la angustia, el dolor, el miedo, el placer, el alivio, la gratitud, la felicidad y los conceptos creados que acompañan a cada percepción. También la distancia, el tiempo, el pasado, el presente y el futuro… conceptos. Ruidoso, apretado, fresco, brusco, lento, transparente… percepciones sensoriales. Y aún así ahí está el deseo de salir de entre el tumulto y llegar a destino. Quietud, y lo veo.

Sensaciones, ideas, percepciones… conciencia.

Hasta aquí, se puede teorizar y más o menos asumir, todo esto, como una idea. De ahí en más, el asombroso e indescriptible conocimiento o “conocer” que por encima y por debajo, antes, durante y después de todo contenido en la conciencia… Soy. Este conocimiento alumbra con el haz de la atención, con una habilidad misteriosa, aspectos que se convierten en partes cuando interviene la función mental que hace posible la dualidad. En el trasfondo es evidente que no me he movido desde mi casa hasta la cordillera. Mi casa, cordillera, lo mío, lo que no es mío. Observo pasmada todos estos pensamientos.

Y está lo otro… la iluminación absoluta de todos los contenidos, a tal magnitud, que las medidas se pierden, las formas desaparecen, las sensaciones se convierten en una sola cuestión: Luz que se refleja, pura, prístina, brillante y como dicen los Vedas y otras referencias místicas… como la luz de miles de soles, que brillan pero no queman.

Iluminación de la cual sigo siendo consciente.

En el acto de ser consciente - y siendo conciencia que al moverme - acontece que la atención se apega a la primera sensación de ser. Así me subjetivo, de manera que en consecuencia inmediata, como un flash, lo percibido se convierte en el objeto. Eso es la dualidad. Así acontece que este mundo aparece a la existencia y me he identificado con un cuerpo que se mueve en él.

El festejo de respirar y notar las caras de miles de desconocidos desde cuyos ojos emana el mismo y único saber: “yo soy, yo veo”, un yo camuflado en tantos rostros. Aún así, cada cual mira hacia distintos lados, ignorándonos. Como un corazón cual racimo de uvas esparcidas y sin dueño.

Observando la dualidad, testificando los juicios, de la primera impresión de ser testigo, sucede que este es diluido y solo lo que soy queda, más allá del testigo. ¿Qué queda? Queda todo y no queda separación. De ahí que todo es el Si mismo y eso es lo real… y la consideración de objetos, sensaciones, percepciones y todo lo que se pueda nombrar, son ilusiones generadas por la impresión de separación de ellas.  Cuando no hay separación entre el observador y lo observado, o sea, cuando no hay juicios, cuando no hay idea de yo, cuando no hay división ni conflicto, ni nombres que me definan, solo el si mismo que soy, es.

 Y si hay juicios, separación, ideas, dualidad, conflicto y cualquier cosa… lo que soy sigo siendo, con el añadido de que se ha nublado la comprensión, apareciendo un mundo de diferencias y un yo que lo percibe.

El discernimiento espiritual, como un hacer al que se dedica la función racional, unido al silencioso observar que está siempre de fondo, permite, como primer paso (y último) traslucir las nubes del error de juicio, para entonces entregarse, irremediablemente, precipitado en las llamas de la hoguera que consume la ignorancia, retrocediendo la mente hasta su origen, dándose así la expresión libre al brillo espontáneo que, ultimadamente, aclara la confusión de haberme considerado lo que no soy.

Maria Luisa




martes, 14 de diciembre de 2010

EL COLLAR DE LA MEMORIA


Súbita reflexión sin preámbulos:
Primero es la fuerza de un sentimiento o una fuerte ráfaga emocional… luego se le pone nombre… ¿Cuándo nació el lenguaje? Quizás un experto me lo pueda decir. Me dará una fecha y una descripción del momento histórico, cultural, del “hombre que poblaba el planeta” de aquel momento. Los momentos se van juntando como cuentas sostenidas por el hilo de la memoria formando el collar de la historia.

Por ejemplo, después de una noche de sueño reparador, de esas en que las desventuras de la persona son olvidadas y el cansancio reparado, se despierta nuevo, en silencio… ¿qué día es hoy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué pasó ayer? ¿Qué ideas o sentimientos estaba sosteniendo? Parece que se precisara re-cordar (trazar la cuerda de memorias) para empezar el día con una identidad y hacer lo que se tiene que hacer según la historia que estamos representando.

Sin memoria no somos alguien. ¿Sin memoria se podrá representar un rol social? Si al despertar una mañana una mujer no recuerda a sus hijos y sale por la puerta trasera a mirar la luz del día y se va de paseo admirando y disfrutando el tan sólo estar, dejando a los pequeños en la casa… ¿cómo será su recuento esa noche, cuando requiera armar la trama del día pasado? Dejo ese cuento a tu imaginación.

La memoria, la base de datos, ofrece la pauta para dar continuidad a una representación. Fatigoso muchas veces y no es de extrañar que se necesiten vacaciones, esos días en que puedes levantarte y solo estar, sin tener que pensar en el hacer.

Se requiere la memoria para las funciones cotidianas. Sin duda sirve para eso. Lo otro es darnos cuenta de cómo la identidad está sostenida en algo tan frágil como la memoria. ¿Por qué frágil? Porque se puede perder.
Si un día pierdo la posibilidad de recuperar la memoria de mis días pasados, y me pregunto ¿quién soy?, entonces ¿cuál es la respuesta?  Es posible, casi seguro, que no podría definirme, pero ¿acaso habría dejado de ser? Eso que soy seguiría allí, quizás como reconocible sensación, y sin duda como saber, saber que soy aunque no pueda saber lo que soy. ¿Y qué diferencia hace a este ser el que pueda o no definirlo? La diferencia es que le otorga una representación en la película de la vida. Es distinto saber Lo que soy, que saber cuál es la identidad que estoy representando. Por eso, saber lo que soy sin memoria de ningún tipo, tiene, desde el punto de vista racional, solo sentido para los efectos de una paz que subyace a todo el movimiento del hacer, desempeñar y representar. Esa paz es valiosa. Y esto se reconoce bajo la más pura agudeza intelectiva y, más que nada, se Ve con la observación pura, la que no depende de juicios pre-sostenidos ni de razonamientos.

Para los efectos del hacer, representar un rol sostenido en la memoria es lo que da sentido a nuestras biografías. Y con la debida preparación y aprendizaje nos hace entes autosuficientes socialmente, es decir, sin dependencia de nadie para cuidarnos en los asuntos básicos. La memoria es crucial para la supervivencia. La memoria que da sentido de identidad es el medio que sostiene a la persona. Sin memoria no hay “persona”, ni siquiera entidad, puesto que hasta una planta, una célula, están basadas en la memoria del ADN.

La memoria también es la que me hace recordar una experiencia transformadora... me hace recordar las enseñanzas y también las charlas con el maestro, incluso que él existe. R.Malak dice:
“La memoria es inestable e impermanente... es la constructora de los rollos y de las debilidades, la que arma la identidad... las trabas y los conflictos... es la misma memoria la que quita la capacidad de asombro... y nos hace ver las cosas a través del velo de la costumbre. Ver con ojos nuevos... es ver... sin el peso de la memoria”.

Entonces, en una primera instancia, la reflexión inmediata acerca del asunto de la realidad está referida a: 1. La identidad es memoria. 2. Ser sin identidad es lo subyacente.
Primero soy, y debido a una memoria de datos armo una identidad. Hay investigadores de lo espiritual, quienes reportan su insatisfacción debido a una constante fluctuación entre la paz de ver sin conflictos y la identificación con los procesos e información de la memoria que produce ansiedad, duda, inestabilidad. Esto significa que no hay una certeza acerca de cuál es el punto de vista que se acerca a lo real, que sirva de ancla estabilizadora que ayude en forma constante a disipar el error o incomprensión. Menos aún hay la certeza que se está buscando en la investigación, acerca de qué es real y qué no lo es. La certeza llega como un relámpago, un resplandor.

“Al ocurrir el resplandor, lo sustantivo se muestra sin esfuerzo; nada que lograr porque el logro es sinónimo de acción, sinónimo del verbo. Ha ocurrido el resplandor como salto en la comprensión, mirar distinto, observación tangible, nadie observa, no hay juicio. Mediante la observación sin juicio se renuncia a todo. Si no nace una cosa, nada nace; esto ocurre como un saber intuitivo. Los que no lo ven, hablan de métodos como si fueran diferentes unos de otros, se pierden en la multiplicidad de métodos, girando sin fin”. R.Malak

Por tanto, sin memoria… solo ser-conciencia indiferenciada. Y darse cuenta de esto, haciéndolo propio, sabiéndose ser a pesar de todo hacer, y con una certeza cual tesoro, implica dejar de darle tanta importancia a la persona que nos representa como un papel en la película de esta biografía. Ese darse cuenta necesariamente tiene que estar acompañado de la felicidad que se muestra en esta comprensión, en este resplandeciente mirar, para que se cumpla la certeza. Esa felicidad, ese Ananda que no le pertenece a la identidad, sino a Si mismo, es la certificación que no deja ni una mínima huella de duda acerca de lo que habría de completarse por medio del hacer. Nada que completar, esta película de tiempo y espacio es una ilusión de devenir, venir a ser, siendo. Sólo ser-conciencia-felicidad… siendo. Y la absoluta comprensión de que la felicidad no está al final de un recorrido.

“El propósito de la creación es el cumplimiento del deseo. Cada gota, cada semilla y cada raíz conectadas como hilos de luz, llegan a mi tarde o temprano. La repetición da idea de causalidad. Si a todo lo veo como lo esencial, entonces todo es indescriptible, y si todo lo veo como el mundo fenoménico, entonces todo es dual. La percepción depende del que observa, ya sea con o sin juicio”. R.Malak

La resolución de lo real y la opción de vivir en ello y como ello, no es optativo del proceso racional. La observación sin juicio se muestra como “Aquello que es Esto” y que mira siempre, desde siempre y para siempre, tanto lo claro como lo confuso.

“En esta pradera de tiempo espacio, en que lo sensible se mezcla con los intereses y toda rama, planta, hoja, flor y frutos no se comprenden en su dimensión, es la mente la que crea el mundo de sujeto y objeto. La relación entre ellos la resuelve el ave de la comprensión, que en el cielo sin forma de la conciencia no manifestada sueña que hay yo”. R.Malak

Al instante sin palabras, en el momento sin tiempo, en este presente activo en que desaparece el vínculo con el proceso del pensar, como si este fuera una nube transitoria ante el sol de la luminosa mirada desde Mi mismo, de pronto, de inmediato, se diluye toda nubosidad.

“De un viaje estoy en el corazón, como el aire que respiro, miro desde la profundidad de los ojos. Soy esencia, aunque relativo en apariencia, en sueño profundo mi mente está sumergida y fuera de los estados soy paz silente. Un deseo pequeño da comienzo a una acción y una chispa incendia un bosque de errores, abro los ojos y estoy viéndonos en transparencia”. R.Malak

¿Y a qué más palabras?
No hay dos: Lo que es y lo que no es; no hay dos: el ente manifiesto y el Ser in-manifiesto; no hay dos: realidad e ilusión; no hay dos: noúmeno y fenómeno, ni ser y no ser, ni claro ni oscuro… No hay yo ni ausencia de yo… No “hay”.
Solo Ser-Conciencia-Felicidad… en sí y por doquier.

Maria Luisa

miércoles, 8 de diciembre de 2010

JUEGOS DE PALABRAS … MODOS DE COMUNICACION


JUEGOS 

DE           PALABRAS … 
MODOS 
                          DE 
                              

                              COMUNICACION



……palabras sueltas

Meditación Comprensión Realización Esencialidad Significación profunda
Sentido de vida Ser Estar Hacer Sentir Pensar Decidir Atención Silencio
Movimiento Sufrimiento Confusión Estabilidad Paz Armonía Amistad Creatividad
Belleza Dimensión Adimensional Tiempo Realidad Atemporal Sensación Eseidad
Sentimiento Emoción Energía Conciencia Felicidad

que forman sentido...
cuando se unen entre si...


En meditación acontece la comprensión de la Realización,
como una esencialidad con significación profunda
que ofrece a su vez un sentido de vida.
El Ser, a diferencia del estar y el hacer
(como efectos de una necesidad de la personalidad
que se mueve por medio del sentir, el pensar y el decidir),
es atención en el silencio
al movimiento que se despliega
ante la mirada del existir.
El sufrimiento y la confusión quedan diluidos y trascendidos
en el sentido de que la persona
se disuelve en estabilidad y paz.
Una armonía natural se muestra entonces
como amistad sin prejuicios, sin costo
y cuyo único beneficio es la creatividad
que emana de esta belleza en la dimensión infinita
o a-dimensionalidad, donde el tiempo ya no es medido,
pues la realidad es a-temporal
donde la sensación de eseidad se convierte
en puro sentimiento que reemplaza a la emoción cambiante,
como energía de la conciencia en felicidad.

Maria Luisa

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Ser la flauta o ser el viento?


Al estar identificados con el vehículo “cuerpo-sensación-mente-emociones-sentimientos”, es como el conductor que cree ser su auto. Si el auto sufre un choque, el motor se daña o el neumático se desinfla, sería como creer que a mí, la dueña del auto, me ha sucedido algo.

Cuando se trabaja en función de armonizar el cuerpo y se sigue identificado con él, se cree que soy el cuerpo y que si este está armónico, yo estoy armónica. Y supongo que si el cuerpo muere, yo muero.

Cuando se trabaja organizando pensamientos, ideas y conocimientos para que sean atinados, se ordena la mente. Y si me creo el cuento, la mentalidad generada define mi persona. Por ejemplo: soy sabia, soy ignorante.

En este mismo sentido, cuando se trabaja armonizando las emociones es la misma cuestión. Ecuanimidad emocional implicaría que soy alguien estable, pacífica y amorosa.

Los trabajos que ordenan el instrumento están dedicados a transformar las experiencias y a saber usar el instrumento frente a las contingencias del devenir. Al final, sostenidos en la identidad (creyendo ser cuerpo, mente y emociones), nos medimos en función de las experiencias que presenciamos. Si la experiencia es gloriosa nos sentimos bien y si es inestable nos sentimos mal. En este caso de nuevo hay una identificación con la sensación. Tal como sea la sensación, así me defino, y por eso trabajo afanosamente en recomponer el vehículo de expresión “cuerpo, mente y emociones”, para que las experiencias sean jubilosas. Porque si el vehículo falla, yo fallo.

El conocimiento de Si mismo real, en cambio, se refiere a darse cuenta de qué es lo que se da cuenta de las experiencias. ¿Es el cuerpo? ¿Es la mente? ¿Es la emoción? O es la conciencia.

Cuando la atención se vuelca en ella misma, se evidencia que lo que se da cuenta es lo que siempre es, en cambio las sensaciones, experiencias y objetos, son cambiantes, im-permanentes, van y vienen.

Recientemente recibí una invitación a mirar unos videos de un instructor que da algunas recomendaciones para la meditación. El invita a volverse vacío, a hacerse hueco como una flauta de bambú a través de la cual pasa el viento, un instrumento que es vacío y deja el aire fluir… Esta es una bella indicación, pero si no se reconoce en uno mismo y como uno mismo que no se es el instrumento hueco, sino la esencia que lo mueve, no hay realización. Hay otro ejemplo muy mencionado, que es el de no considerarse el hacedor de las acciones… Del mismo modo, si se sigue creyendo ser el cuerpo, el individuo, el instrumento, se asume que este está a merced de un poder superior que lo mueve a él y a las situaciones. Yo movida por un poder superior. Vaya, esto es una desviación de la comprensión.

Lo que Soy es el viento, lo que Soy es el poder que todo lo mueve, ni la flauta ni el “no hacedor”. Ser Conciencia Felicidad es un buen grupo de conceptos que define lo que Soy como la esencia del existir que es consciente de su movimiento dichoso.

Maria Luisa

lunes, 29 de noviembre de 2010

Vida y Pasión (en homenaje a tío Antonio)



Muchas veces la reflexión abierta produce un incendio en mi interior, que cruje con la pasión más ardiente. Reconozco en cada expresión de vida una biografía propia, una historia cargada de situaciones intensas. Se muestren o no, estas están ahí, contenidas… y cuando no en la vigilia, por seguro en los sueños estas semillas cargadas de su propia tendencia echan sus ramas y forman sus propios bosques de experiencia.
La vida es una intensidad llena de colores, sabores de si mismo.

Querida, amada familia, hace pocos días tío Antonio, (para los que no saben lo que este nombre significa para este, nuestro clan, se refiere al más antiguo de la familia), nos dejó para quedar tan solo en la memoria de cada uno que lo tocó y se dejó tocar por él. De mi bello tío tengo un último recuerdo. Hace unos meses, en uno de mis viajes a Venezuela fui a visitarlo y tras una conversación informal y llena de gracia, se produjo el instante de una despedida silenciosa, un Namasté (1) abstracto, de corazón a corazón. Muy anciano y con un cuerpo que ya difícilmente soportaba más aliento, él valiente ahí, parado a duras penas, con orgullo de haber tenido una vida maravillosa y diciéndomelo, “la vida es bella, estoy muy agradecido”, se le salieron una dulces lagrimitas y me dijo: te quiero mucho.

Honro la presencia de cada expresión de vida. Cada historia merecería ser contada, la de los personajes anónimos, que son héroes de sus propias batallas.

Mis amigos advaitines, investigadores que usamos la filosofía espiritual llamada Advaita Vedanta, esta es una herramienta más que estupenda… de las varias que he revisado es la que más me ha ayudado en cuanto a poder concebir conceptualmente algunas modalidades de expresión muy precisa, señales de lo infinito e indescriptible, en el camino de esta existencia que solo dura un instante, de momento a momento, y que la aguda mente (capaz de reproducir la fabulosa ilusión del tiempo) se ocupa muy bien de configurar como un trazo lineal, más o menos derecho, curvo o en bucles, pero lineal. Sin embargo, así como la poesía no lo es todo aunque el poeta la atesore, la filosofía no es todo aunque el filósofo se restriegue profundamente con ella, la sociología no es todo porque además de lo social está lo personal, la psicología no lo es todo, porque además de la psique está lo que la trasciende, de la misma manera, el Advaita (como doctrina) no lo es todo, porque además de la bella precisión intelectual está el corazón de la Vida, que late, en cada uno de esos instantes que se unen como las perlas en un collar. Y esto es indescriptible. Ninguna filosofía, doctrina o manojo de palabras ni de imágenes puede describir la realidad atemporal, pues aunque lo que soy no tiene forma, la lágrima que se desliza por una mejilla está ahí demostrando algo muy misterioso. Un tesoro innombrable.

Ninguna cosa, es todo. Y El Todo es todas las cosas… A pesar de las complejidades que el intelecto es capaz de producir, es el instante tan simple del susurro, del aliento, del contacto (considerado hacia fuera o hacia adentro, no importa), lo que enciende esa chispa de comprensión sin palabras, de sentido total de ser. De ser la vida misma. Como ese toque de y con mi anciano tío, que personalizó en nuestro clan familiar al sabio, en la medida de su estructura como médico pediatra, como auxiliar y pivote de la familia en muchas ocasiones, quizás muchas más de las que él pudo imaginar, porque siempre, siempre, en su larga vida, mostró una solidaridad y ecuanimidad sencilla, sincera y libre de arrogancia, de apoyo hacia afuera, a cada uno, aunque por dentro tuviera sus quiebres, temores y angustias, como toda persona que no haya hecho contacto directo con su esencia primordial, esa que todo temor despeja. Aquel toque, aquel infinitesimal momento quedará en mi memoria, sabiendo que él sabía que todo estaba bien… que todo está bien… y aunque la vida, como historia, biografía, es intensamente bella, así como quebradiza… el brillo que resplandece en la comprensión y clamor inmediato opaca completamente toda la ilusión de haber sido algo, de haber tenido algo, porque Todo se Es, antes y después del tiempo llamado “mi vida”.

Maria Luisa

(1) Namasté: Saludo desde el ser que habita en mí, al ser que habita en ti, reverenciándolo como uno y el mismo.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Al temple del fuego


El herrero da golpes precisos a la hoja de acero, la calienta y luego ¡zas! El golpe. Templa el metal y afila su borde. Así es el trabajo del Maestro.

La espada del discernimiento requiere templanza, porque las ilusiones, que como el moho o el óxido se adhieren a la hoja, pueden ser muy molestas mientras se busca la comprensión que corta de lleno el error.
Buscar la comprensión implica ver sin apego, sin deseo, sin esperanza… ver y solo ver hacia adentro… no dedicarse a ver lo múltiple.
Lo múltiple pasa por el cielo como aves… dejarlas pasar… y ver al que ve.

Hacia adentro…. Ver la profundidad infinita de uno mismo… ¿es que es tan difícil notar que es imposible que deje de ser? ¿Acaso no soy quien siempre está viendo, sabiendo y conociendo todo? ¿Desde cuándo conozco? ¿Cuándo comencé?
Nunca, jamás he tenido comienzo.

¿Cómo puede ser posible que deje de ser? ¿Quién soy que no puedo morir? Es demasiado obvio, al sondear esta infinita profundidad, que no puedo morir… entonces, ¿quién soy?

Reconocer la identidad, toda la gama de experiencias, comportamientos, deseos, ideas, memorias, cuerpo, ego… todo eso es la identidad… pero ¿quién la conoce?

El mismo que ve hacia adentro, es el que ve hacia fuera. La misma luz que ilumina el error está iluminando la comprensión. No hay dos, no hay dos orígenes… solo hay infinitos focos iluminados que se destacan cuando la luz apunta a los múltiples contenidos de conciencia.

Siempre, yo soy yo…. Esta palabra yo está naciendo de lo infinito de mi misma o Si mismo… no hay dos. Esa palabra yo puede apegarse a mi contenido consciente, la identidad, o puede tan solo quedarse allí, sin añadidos…. Designándome a Mi, el Si mismo, único e insondable Ser que soy, la pura omnisciencia plena de amor, sin diferenciar entre yo y lo otro, porque nada hay aparte de Si mismo. El aroma de la flor no está separado de ella, del mismo modo que el mundo manifiesto, como expresión de conciencia, no está separado de Mi…esto que siempre Ve. 
Maria Luisa

lunes, 22 de noviembre de 2010

Sobre la mente


He estado conversando con R.Malak acerca de un concepto bastante impreciso: Mente.  
Yendo directo a exponer sobre ello.... hemos comprendido la mente como una función de conciencia. Específicamente, no puede ser atrapada ni señalada como algo definido existente, ni puede ser ubicada en si... en ningún lugar del cuerpo, sino que los efectos de su funcionamiento se pueden notar por los rastros que deja en el cerebro, el sistema nervioso, el cuerpo en general y las emociones, como la máquina ejecutora que estos conforman.

En cuanto a la cuestión de la identidad...  la mente se presenta como un espejo donde se observa un reflejo. Este reflejo es la identidad.

La función mental se ocupa de formar la imagen de uno mismo, entre otras cosas construye modos de ver, memorias de una historia personal, una personalidad y carácter, recuerdos e impresiones que marcan huellas. Todo eso se sostiene como esa imagen para definir las características del sujeto (yo). Este sujeto llamado yo es una ideación mental, la primera ideación. Todo el problema del sentido de vida y deseos, carencias y necesidades de todo tipo, así como miedos, dudas, etc., están sostenidos en esta imagen. La imagen de mí, la personalidad que muestra el espejo de la mente es lo que adoptamos como identidad, diciendo: eso soy yo. A esto se le llama también ego. La relación consciente con la imagen creada forma una identificación con la identidad o ego, porque me creo el cuento que recojo de las memorias.

La mente funciona como un aglutinante de un conjunto complejo de impresiones, dando forma al individuo y a su manera de comportarse, así como formateando su perspectiva de comprensión. La conciencia queda de este modo filtrada como una centralización pareciendo funcionar desde un sujeto. Se produce la apariencia de que ser consciente está siendo posible gracias al instrumento, a la maquina centralizada como cuerpo, como si el reflejo pudiera ser consciente o estar vivo.

La identidad es cambiante según se van recogiendo distintas impresiones, pero el Si mismo que observa y es consciente de la sensación de ser y de la identidad, no cambia. Lo que observa el espejo de la mente como funcionalidad y el reflejo de la identidad, es eso que realmente soy.
Maria Luisa

martes, 16 de noviembre de 2010

VELOS DEL TEMOR SOBRE EL RESPLANDOR DE LO ESENCIAL


La madurez espiritual, tal como la veo, es el deseo de tocar y reconocer la impecabilidad de ser. Cuando no hay esta madurez, la atención está dispersa entre las experiencias que se tienen, todo lo que es variable. Por eso, según lo que atrapa mi atención, es que busco.

Cuando hay asuntos pendientes en mi mochila de tendencias y mi atención está atrapada en el devenir, las situaciones cambiantes de la vida me atraen más que el deseo de auto-reconocimiento como lo divino esencial de Mi. Por eso muchas terapias, libros y profesores o maestros de todo tipo se dedican a ayudar a encontrar lo que cada quién está buscando o necesitando, como por ejemplo, crecer personalmente.

El buscador ha leído, escuchado y conversado mucho, tal vez durante algunos años, y ya hay una semilla sembrada en él, la semilla del deseo de beber agua viva. Pero paralelamente hay otros deseos no comprendidos. Se dice que se entremezcla lo humano y lo divino. Lo humano podría comprenderse como reflejo de lo divino, mi expresión de ser. Lo humano no está ni puede estar separado de lo divino, por eso se entremezcla y en este lapso de espacio tiempo siempre estará entremezclado. El asunto es: ¿vives en confusión, en miedo, en angustia?

Se suele confundir la vida en realización, con algún extraño estado de insensibilidad, pero la expresión es pura sensibilidad, ¿cómo no habría de sentir? El cuerpo es sensibilidad pura, lo mismo las emociones, y la mente busca darle sentido a todo ello. Todo eso es la expresión de ser... lo humano.
Se refiere a lo que toca vivir en el tiempo, en el espacio, aquí y ahora. Es la experiencia constante de la vida, la experiencia, pero no lo esencial. Ir detrás de las experiencias tiende a perdernos en el laberinto del devenir, la mente y el ego. En cambio la vivencia, que es la conciencia de la experiencia aquí y ahora, es estar fuera del laberinto. Eso hace toda la diferencia ya que fuera del laberinto no hay confusión.

No significa esto, que, en cuanto a funcionar adecuadamente, no se usa todo el potencial de la mente. Planificar no es inadecuado, tomar precauciones es muy conveniente, usar las experiencias del pasado para comparar las posibilidades del futuro es inteligente. Ahora, el asunto es saber si buscas la felicidad en el futuro o la reconoces aquí y ahora. La felicidad entendida como el pleno gozo de ser.

Muchas personas admiten que no viven esa felicidad, y me pregunto, ¿cómo imaginan que es la felicidad? Se requiere en este sentido hacer una distinción. Una cosa es estar feliz, otra cosa es la felicidad misma. Estar feliz se refiere a que un personaje experimenta situaciones que complacen sus expectativas, en cambio felicidad se refiere a ausencia de temor, ausencia de angustia, ausencia de deseo por lograr algo para experimentarla.

El temor es un velo muy fuerte que oculta la felicidad y está en tus manos develarlo. Mientras haya una fuerte sensación de ser alguien que tiene temores, el develarlo depende de ti. Si lo dejas al azar, esa disposición que tienes no ayudará. Muchas veces, lo que la persona hace es observar lo que siente y tratar de analizar por qué se siente así o por qué está sintiendo una fragmentación, sin salir de su laberinto mental. Y hay sutiles trampas en eso.

Cuando observas el sentir, solo observas. En cambio cuando intentas explicarlo o razonar los por qués, ya estás introduciendo el juicio. Cuando haces esto le estás dando valor a lo que te dicen tus ideas, y son precisamente las ideas las que presentan los temores, siempre ofreciendo contrastes... eso es justamente la fragmentación. El temor que suele rondarnos es como una neblina que no se disipa, siempre en el fondo de nuestra mirada. Puede haberse producido por el recuerdo de alguna experiencia que impactó en forma brusca, violenta, y resulta indeseable que se repita. Ese miedo constante funciona como un regulador y un impulsor a proyectar deseos específicos a ser alcanzados, suponiendo que así podremos estar felices o seguros. Es conveniente ver estos temores, sacarlos a la luz y tratar de que no sigan impidiendo una clara mirada. Sin embargo lo que trato de mostrar es lo que es ahora y siempre ha sido, lo que soy, que es anterior a todo miedo e incluso se debe comprender que está presente cuando el miedo surge. Ordenar mi funcionamiento psicológico es muy adecuado, pero no es imprescindible para reconocer la realidad. Basta testificar todo ello, desde afuera, sin necesariamente racionalizarlo, ni pretender transformarlo. La claridad se ocupa muy bien de transformar las cosas una vez se está mirando desde Si mismo.

Se cree que cada sentimiento tiene un por qué, y pregunto: ¿será seguro que esto es así? Se puede razonar los sentimientos, si, se le puede aplicar historias a todo lo que vamos sintiendo, pero ¿has probado a sentir sin explicarlo? ¿De dónde sale la necesidad de averiguar por qué sientes así o asá? Una respuesta típica es que sirve para conocerse. ¿Quizás conocerse racionalmente? Otros desean saber qué es lo que quieren de la vida. Algo así como tener un listado de gustos y aversiones.

El asunto es: tú sientes y no necesariamente tienes que explicarlo. Cuando pretendes explicar los sentimientos, el miedo, incluso la alegría, entonces revisas en tu memoria el sentimiento que tuviste. Si conocerte a ti mismo significa revisar lo que recuerdas, lo que estás conociendo son las memorias y te estás definiendo con ellas, permitiendo que estas pongan una etiqueta al ser que eres. Con eso vas formando una identidad. ¿Es tan difícil darse cuenta de cómo funciona esto?

Esto es de suma importancia, lo tenemos en la punta del tenedor, así démosle un buen mordisco. Solo ahora puedo sentir. Primero siento y luego analizo.
Puede ser, desde el punto de vista causal, que se haya disparado el sentimiento o emoción debido a algo que estaba pensando, pero también puede ser que solo suceda, sin causa conocida. Ahora soy... sin duda soy, y supongo que si puedo ponerle un concepto a lo que estoy viviendo podré conocerme mejor.

Por eso se termina creyendo que soy lo que mis ideas dicen y han etiquetado a partir de las experiencias que recuerdo. Es esto exactamente lo que llamamos: vivir por medio de la mente. Algo que constantemente estamos señalando junto con R.Malak para poder ver lo evidente: soy anterior a cualquier idea que tenga de mí o de cualquier cosa. La realidad no se capta con la mente. Esta mañana Malak me comentó: “Con la mente no se puede saber eso. Es como si la nieve quisiera conocer el agua. Apenas la toque se derrite y se transforma en lo que siempre es... (agua)”
Maria Luisa





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