sábado, 27 de octubre de 2012

Vivir la “enseñanza”



Hola Maria Luisa, 
Buscando videos q hablan del advaita encontré sus videos. Hace algún tiempo estoy leyendo algunos libros relacionados con el tema Advaita, y me identifiqué mucho con esa clase de enseñanza, pero tengo problemas en olvidar los errores que cometo durante el día, una palabra mal dicha o una reacción, entonces tengo dificultad de comprender esa parte del conocimiento advaita, puesto q me parece ser algo muy pasivo. Cuando las cosas van bien es fácil pero cuando las cosas van mal me pierdo y no se como conectarme con esa realidad. No se si fui claro con mis explicaciones, quedaré muy agradecido si puedes ayudarme.
abrazo
 
Cuando se comienza a ver la enseñanza advaita con inteligencia, es muy natural que resuene y uno se identifique. Lo primero que hacemos es notar racionalmente que tiene mucho sentido. Entendemos y aceptamos la lógica de la enseñanza.
Cuando escuchamos sobre esto, suponemos que hay un estado perfecto. Esto nos atrae, lo deseamos. Pero aquí hay dos problemas. Primero, que solo conocemos “estados”, es decir, todo lo transitorio. Los estados son transitorios, cambian y no permanecen, por lo tanto, ningún estado es en si mismo la realidad. El segundo problema es que tenemos una idea preconcebida de la perfección. Suponemos que perfecto es no sentir tensiones, dolor, complicaciones… idealizamos la perfección como si fuera no sentir… Fíjate en esto: no sentir tensión es relajación, no sentir dudas es tranquilidad, no sentir miedo es seguridad… no sentir dolor es bienestar… etc etc etc. Entonces, es como si quisiéramos borrar todos los movimientos de la vida… las emociones, pero… no somos máquinas, somos vida. Por esto es que cuando las cosas van bien, hay tranquilidad y plenitud, y lo relacionamos con la realidad que hemos ideado y pensamos: “aquí estoy conectado”.
La plenitud o benevolencia que se menciona acerca de la Realidad de Ser no se refiere a sentir algo… como cuando sentimos relax, paz, tranquilidad, satisfacción. Se refiere a un reconocimiento de Ser que brilla por si mismo como benevolencia, beatitud, plenitud. No es algo del mundo manifestado, no es algo que resulta de algún estado. Solo es la cualidad natural del Ser y saber “Soy”. Un saber que no necesita ser mencionado ni pensado para saberse.
Decir que se quiere “conectarse con esto” no es muy acertado, porque Esto es lo que somos. No es cuestión de conectarme con lo que soy, porque eso soy, ya lo soy… Se trata de reconocer más bien lo que “no” soy. De ese modo no me engaño. No soy nada que se mueva… Esto puede verse de dos modos que son lo mismo: 1. Lo que soy no se mueve. 2. Lo que soy es TODO lo que se mueve (sin dejar nada fuera). Por tanto, todos los movimientos relacionados con la identidad, los complejos, las dudas, los méritos, la satisfacción por los logros, las molestias por los errores, son cosas de la exigencia mental por la excelencia… son cosas que buscan lograr un ego perfecto, un reflejo perfecto. Esta es la raíz de la moral que pretende generar personas funcionales, eficientes, que sean un aporte para la sociedad tal como se ha concebido.
Ahora mi recomendación es la siguiente.
Cuando notes los reproches por algo que llamas error, solo nota como estos se presentan ante ti: la presenciación pura que no se mueve y que eres… Nota cómo el pensamiento va poniendo etiquetas, categorías según algún patrón o esquema ideado. Solo eso…. Observa todo ello SIN JUICIO… entonces lo Real está brillando sin la interferencia de la sombra (el ego)… y solo se está presentando en la pantalla consciente un aspecto del film de la vida… un recuadro temporal que así como llegó se irá… 

viernes, 26 de octubre de 2012

“Conciencia” y “Conciencia de”… una paradoja?


La realidad se escurre a todos los intentos de darse cuenta con intención. Y es que toda intención lleva por detrás un deseo de logro, por tanto es un proceso funcionando, lo que llamamos MENTE.
Se precisa comprender las bases primero: Lo esencial, como ser-conciencia, se manifiesta como “ser consciente de“. No hay dos: lo Esencial y alguien consciente… lo que hay es “Conciencia” y “Conciencia de“, es decir, Conciencia que es y Conciencia como es. El “como”, son los modos de tomar “conciencia de”. Es el mismo Ser, la misma Conciencia, lo que se da cuenta siempre y ES siempre.
Ser Conciencia como Si Mismo… de Si emana el potencial de ser consciente, se manifiesta, se presentan contenidos emanados de si mismo en la pantalla de conciencia.
Nunca ha habido entidades dándose cuenta… lo que hay es darse cuenta de movimientos que se presentan como si fueran una entidad. De ahí la identificación que sucede. Por tanto, Maria Luisa (nombre puesto a mi expresión tempo-espacial) no se da cuenta como entidad, sino como Conciencia. Por eso no hay un asunto tal como que Maria Luisa se rinde o Maria Luisa se entrega o Maria Luisa reconoce, etc. Lo que hay son modos de ser consciente: duda, cuestionamiento, comprensión, entrega, reconocimiento, etc.
Por tanto, visto racionalmente, todo esto parece una paradoja. Visto directamente sin filtros, es cristalino y claro.
Maria Luisa

miércoles, 10 de octubre de 2012

ELECCIÓN


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Muchas emociones… podría decir que en el ambiente… también decir que el ambiente está en la conciencia y esta es pertenencia solo del Ser… uno sin segundo… Esta última afirmación, porque este es un blog dedicado a reflexiones acerca de la no dualidad… y quiero contar acerca de mi experiencia del proceso electoral recién vivido en Venezuela.
Estoy en Caracas. Aun cuando llevo muchos años sin interesarme en los asuntos de la política, esta es una ocasión en la que no puedo obviar lo importante que es la situación para mi familia y amigos venezolanos, los que siguen viviendo en Venezuela y los que viven en otros países también. El sabor de un Momento esperado por todos los venezolanos.
Mas todo pasa…. como una corriente de aire, como un río, como olas en el mar.
Nos hacemos promesas, proponiendo actos a futuro y muchas veces con un apego intenso, como si la vida dependiera de ello. ¿Cómo poder prometer algo? ¿Cómo cumplir una promesa cuando la corriente del movimiento, de los hechos, es incontrolable?
Nada hay fuera de la conciencia. Todos sus contenidos están ahí… pero no siempre distinguibles. Toda posibilidad de experiencia, sensaciones, emociones, interpretaciones, ideas, definiciones. Algo de fino hay en la atención que ilumina ciertos contenidos conscientes por sobre otros. ¿Qué tan desapegada puede estar esta (la atención) como para poder observar ampliamente todas las posibilidades?
En la amplitud total desaparece el vínculo personal, se diluye la idea separadora, se acaban las preferencias… entonces, ¿cómo elegir?
Me observo metiendo el meñique en tinta indeleble, y queda el sello de haber elegido. He “cumplido”. La familia queda contenta, los amigos no critican, hay evidencia de la acción solidaria y por sobre todo ello se ha llevado a cabo el rol que corresponde, lo que toca.
Aquí en Venezuela hubo un movimiento intenso en pro de generar un cambio político después de muchos años de permanencia de un mismo gobernante. La intención de cambiar estaba allí, en el aire, pero también, junto a ella, estaba la intención de mantener la situación tal cual. Cuando alguien se pronuncia a favor de una intención, supone o espera que tiene la fuerza suficiente para su logro.  ¿Dónde está la amplitud abarcadora que mira la perspectiva completa? Si esto fuera personal y común todos seríamos videntes. Si fuéramos videntes, ¿habría acción con intención? Por otro lado, ¿es posible desligarse de la fuerza de la ola que empuja a que el personaje cumpla con sus roles? El drama personal, es decir, la historia, continúa. Entonces, ¿de qué podemos desprendernos en verdad?
Tres días después de las elecciones, tras haber visto como cada cual asumió la derrota o el triunfo según sus preferencias, pasamos un día delicioso entre familia. Cuando vengo a Venezuela y visito a mi familia, disfruto el contacto completamente, en redondo. Ayer fue un día así, distendido, asumido. Ya no había expectativa, todo había pasado… y por el momento, por el instante, no pasa nada… aquí estamos, conversando, jugando, comentando, mi mamá pintando, mis hijos mostrándome vídeos en su notepad, mi sobrina contando cómo se desenvolvió perfectamente en su rol de cocinera del comando de campaña, mi papá haciendo comentarios políticos transformados a la luz de un resultado visible, sin vuelta atrás (por ahora). Todo pasa y no pasa nada. La vida, a la luz del personaje que encarnamos, es una gama enriquecida de colores, preferencias, experiencias. Sabor de vida. Todo esto acompañado con sabor de pabellón criollo como almuerzo.
La expresión del desapego no estaba presente mientras se hacía la cola para votar. La expectativa en el aire era una vivencia inevitable…. Haya o no haya idea de ser, el nerviosismo, el entusiasmo, el temor, son sensaciones palpables entre la multitud… inevitables.
La preciosa Conciencia omni – abarcante que soy, que somos todos en esencia, está siempre, siempre, eternamente y más allá del tiempo… en el presente activo y continuo, como el mar que sostiene todos los movimientos de sus corrientes, las olas, los procesos y manifestaciones. En plena conciencia del continente de conciencia como Ser real, las diferenciaciones se diluyen, las preferencias, el sentido individual y separado, la expectativa de futuro, lo que pasó y lo que pasará no se distinguen… la perfección está siempre presente. Cuando la conciencia se centraliza como “yo”, queda la obligación inevitable de saborear las diferencias, las preferencias, y apreciar toda la gama de expresiones, porque así es como es… así se manifiesta la conciencia… Y también está la posibilidad del gusto del sabor profundo, intuito, el sabor de ser que sostiene todo esto. Apreciaciones que parecen contradictorias, y sin embargo son simultáneas. Porque esto es lo que hay que comprender: la Conciencia como continente es infinita y sostiene todo, es permanente… en cambio la conciencia centralizada, el yo y sus circunstancias, es la vivencia de la manifestación que ocurre como contenido de conciencia; es cambiante, intermitente y no permanece con una sola definición. Y eso que soy es ambas, sin embargo es no dual porque la esencia es conciencia y nada más, por eso, uno sin segundo.
Maria Luisa

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