lunes, 21 de diciembre de 2009

Beber un café. (R.Malak)




La generalidad de la gente se encuentra apegada a su forma psicológica, a su cuerpo físico, a la estructura ambiental, social o cultural. Esta tendencia provoca estar en una constante preparación para proteger y acorazar la identidad. Es obvio  que ello ocurra de esta manera, se justifica por las condiciones que impone la sociedad e incluso por la búsqueda constante de gratificaciones las cuales nos impulsan a alejarnos del dolor real o inventado  y  por ende intentar dejar lejos la infelicidad. Para muchos el mundo es lógico, racional y dual. El proceso racional ordena y muestra cómo se percibe la existencia, vuelta siempre hacia la búsqueda del costo-beneficio. Para otros, el mundo es sólo emocional y de colores, sonidos y belleza artística. Y para los más, solo viven en las acciones y el movimiento de los logros y la competitividad permanente, los proyectos por hacer son fuertes, poderosos y atractivos.

Las razones que se tengan para moverse, ya sea dentro del círculo lógico, emocional o de la acción o de los logros, pueden ser múltiples y variadas. Lo interesante es que hay un modo no considerado, de estar en la vida y de observar el mundo, que no es nuevo y está siendo aceptado con mucha fuerza y buscado con dedicación. Este es el modo no-dual, que deja lejos lo impermanente de la vida, para que lo real tome sentido de autenticidad.  Este modo plantea que el mundo es una ilusión y que la realidad no se presenta a los ojos y por ende no es posible reconocerla. Menciona que lo apreciado solo es aceptado por el filtro de la identidad a través de las ideas y conceptos, una idea dentro de infinitud de ideas.

Ver la vida con ojos nuevos sólo puede ser posible si la mente regresa a la conciencia, la fuente de la cual procede. Para ello tiene que provocar, dicho de una manera entendible, una introspección intuitiva, en contraste con la forma racional y lógica e intelectual. Esta comprensión se presenta como un resplandor, que significa apreciar desde lo esencial la vida, la que antiguamente se percibía dentro de la confusión de la mente dualista. Esto que digo podría dar la impresión de que se requiere una disciplina para ver lo real, para ver lo esencial de las cosas. La mayoría podría pensar que la manera lógica, de acuerdo a la opción fenoménica o sea por comparación, es una manera equivocada de ver. No es así, solo que  lo que estoy mencionando es que hay un modo más real, más auténtico, más integral, más natural, y ello ocurre o comienza a presentarse cuando se plantea la opción de dejar de lado el modo tradicional, dualista.

De pronto, en forma inesperada, no causal ni casual, estamos de frente al resplandor no-dual, como esa comprensión que sobreviene. Explicado de otra manera, por ejemplo: nosotros, usted y yo parecemos vivir del mismo modo, la duda se plantea en que lo que yo veo no es lo mismo para usted que para mi. Incluso si tomamos café, en la acción existe un abismo entre su opción de beber café y la mía. Usted bebe café, yo bebo el resplandor no dual y lo bebo hasta el tope de la taza.

Le llamo resplandor a esa comprensión, por la rapidez con que ocurre y por el modo como los hábitos son contemplados en su real dimensión, por la conciencia y desde la conciencia, lo que provoca que vayan desapareciendo uno a uno los antiguos hábitos y apegos, ya que ellos quedan sin el filtro del ego, de frente, como ilusiones. La complicación de enseñar la realidad, es que no soporta explicaciones racionales. Es imposible conducir a nadie a través del análisis intelectual. Esta comprensión es sugerida, anunciada, intuida, apuntada, no aparece como una experiencia, se presenta como algo vivo, como una vivencia que no resiste argumentaciones posibles de ser transmitidas a los demás, salvo que el que escucha la haya tenido previamente.

Lo que puede hacer el apuntador es sugerir, mostrar el camino, de tal modo que la conciencia, con su estilo en el movimiento llamado atención, pueda ser dirigida de manera que la mente dualista se recoja en ella. La aparente dualidad desaparece, el tiempo es el ahora que se muestra como la eternidad y el espacio se muestra como lo infinito. Después del resplandor las indicaciones estarán por todas partes. Cuando la mente como función de la conciencia ha sido diseñada desde la misma conciencia, el resplandor no dual aparece por todos lados. Un sonido inesperado, una observación apropiada o inapropiada, un incidente casual, una flor que aparece, un movimiento de luz, son la oportunidad para que la conciencia se abra a la inteligencia esencial. Un suceso insignificante se presenta lleno de si mismo y de realidad. R.Malak


Feliz Navidad, en conciencia de la Luz




Hay bastante agite en las calles. Mucha gente yendo a comprar regalos y autoregalos. A veces en este caluroso y veraniego Santiago de Chile escucho algún villancico y me hace mucha gracia cuando aparece el que habla de la “Blanca Navidad”. Alguien me recordaba cómo en las playas del trópico a veces cuelgan de los postes, a modo de decoración, unos carteles o cartones representando pinos nevados con bolitas de colores. Pensamos la Navidad a través de muchos símbolos que se han vuelto reflejos colectivos y vivimos por medio de estos pensamientos. Y de vez en cuando el sonido en el momento adecuado, de “Noche de Paz”, puede (o no) producir un toque profundo, un antiguo y lejano recuerdo de conexión, que quizás cuando niños, sentíamos con un aspecto espiritual, de sentimiento, de amor.

Para algunos puede que estas fechas de celebración les recuerden que son representativas del nacimiento del que se convirtió en un gran maestro, con su ejemplo y su enseñanza: Jesús de Nazaret. Para otros son fechas en que se aprovechan los beneficios económicos recogidos a final del año laboral, como utilidades, para gastarlos en los objetos, eventos o viajes que tanto desean. Y para otros, son momentos de fastidio por tantas cosas con las que se ven obligados a cumplir con las exigencias de este trueque de dame y te daré, donde prima el motus: costo-beneficio.
En todo caso, no está de más recoger el aspecto simbólico que conecta nuestro sentir, nuestro pensar y nuestro hacer, con el origen del Ser. La conmemoración de una situación que se da a cada segundo, el nacimiento de un nuevo ser humano, como expresión de lo Divino. Y el reconocimiento de una profunda realidad que este niño, en su vida, tiene la oportunidad de comprender y asumir. Somos la expresión de lo esencial, que toma forma, nombre y adquiere una identidad provisoria, como avatar, encarnación de Dios, que se experimenta a si mismo y a toda su emanación, como si fueran dos, él y el mundo existente. Y nuestro constante apuntar, junto con R.Malak, consiste es este reconocer, disponiéndonos a “escuchar” la evidencia de esta realidad intrínseca, que casi siempre obviamos y dejamos pasar, viviendo a través del pensamiento y las estructuras adquiridas. Reconocer que tenemos la opción de disponernos en forma adecuada, para que lo Real se evidencie por sí mismo como un Resplandor No dual.

Así, nuestros deseos para todos los que reciben este mensaje semanal del grupo al que pertenecemos, que este Arte de tomar conciencia de la Luz Esencial se nos haga favorable y nos permita ser, cada uno, una vela encendida que ilumine el mundo, y que como chispa pase de mano en mano, en la unidad de todos los seres humanos, como expresiones del Uno indivisible, no dual. Y con esto, que sean una fiestas alegres, motivadoras y llenas de luz y paz.
Amor para todos,
Maria Luisa y en nombre de R.Malak

lunes, 14 de diciembre de 2009

Más allá en la comprensión


Atreverse a ir más allá en la comprensión, soltarlo todo… y ver…
Las explicaciones que nos da la mente, siempre van conformando la cadena del orden que necesitamos, que queremos, para dar sentido racional a todo. Así es la mente… así es toda esta ilusión de expresiones… reflejos… apariencias… emanaciones… recepciones… ¿qué es lo real en todo esto? El si mismo es lo real…yo, el Ser inmutable y no nacido… y veo que a todo le doy sentido o se lo quito, usando la mente… yo, con una comprensión que puede mostrar o no un reconocimiento de la realidad, soy el poder que a todo le da existencia. Ese yo no es persona, pero se muestra como persona… no tiene propiedades, pero todo le pertenece. De esta manera, todo lo que se va expresando con conceptos tales como sincronicidad, relaciones, coincidencias, fluir, gracia, emanaciones, soltura, delicia… a todo eso… soy yo quien le da sentido.
El maravillarse con algo… que quizás llamamos magia, felicidad, gracia divina… está siempre a mano… y depende solamente del sentido que le de a lo que observo, siento, percibo, capto, razono. En función de las bases que use para relacionar mis percepciones, así será el sentido que les dé. Mientras más filtro, más estructuras, ideas o creencias… más cristalizada es mi experiencia. Mientras más elásticas sean mis concepciones… más elástica es la experiencia. Y sigue siendo relativa a mí, que soy quien todo lo experimenta, Eso que sostiene toda experiencia, vivencia o como se quiera llamar.

La existencia misma está sostenida en la creencia de que existe. No hay escapatoria… todo lo que veo, toma forma y sentido en dependencia del cómo lo veo. La disolución de toda existencia es consumación en luz pura… y esto, es algo a lo que también yo le doy el sentido que le doy.

Esto que escribo no es complaciente… es mi verdad, mi comprensión hecha palabras y mi sentido convertido a la razón. Son mis conceptos… son mi magia… mi fuego… mi ardor, y en pleno derecho los despliego, los entrego, los suelto. Porque el fuego arde sin poder evitarlo.

viernes, 11 de diciembre de 2009

Yo-Yo y la Diversidad



Proliferan y se amplían los ámbitos del compartir desinteresado, o podría decir que movido por un interés que no va más allá del propio regusto por saborear la belleza intrínseca del Ser. Todos compartimos el mismo Ser esencial, este “yo” que señalamos al tocarnos el pecho, este que siente y conoce, desde lo más prístino y limpio, esa sutil hermosura que llevamos dentro (dentro o fuera…) desde el mismo momento en que reconocimos “yo soy” en esta vida.

La existencia es como un yo-yo… y es gracioso este símil, porque por un lado se refiere, recordando el tradicional juguete, al movimiento de exhalación e inhalación… o podría decir, de emanación y a la vez recogimiento… de movimiento que nace y muere… y por el otro, recuerda el constante señalamiento de Ramana Maharshi, el I-I… Yo-Yo… como referencia a que sólo el Ser Es… yo, primeramente, constantemente y ultimadamente. Es decir, una permanencia más allá del tiempo, donde todo lo que nace y muere es presenciado con total amplitud magnífica. Y lo más extraordinario de esto, es que Ese que presencia no es otro que mi verdadero Yo. Lo hace y lo ha hecho desde siempre y para siempre… no tocado por el tiempo ni confundido por los filtros de la mente o la identidad.

Volviendo al inicio de este tema, aumenta la expresión de muchas voces y miradas cuya instancia es revelar, mostrar, compartir, en una emanación impersonal aunque llena de “yo soy”, o sea, pura presencia del si mismo, sin ego porque el motor es el Amor, entendido el Amor como la fuerza del Ser y no como el apego a las formas. Mencionar “yo soy” es muy delicado, porque aunque en el fondo de los fondos no hay más “yo soy” que un Ser no dual, los juegos de Maya parecen mostrarnos a cada momento que “yo soy” es alguien separado de lo que ve y experimenta, y, una vez imbuido de esta ilusión, me creo un ser individual que lucha por forjarse el destino que se ha figurado. Es engañosa esta ilusión de separación, sin embargo descubrir esto nos ofrece la llave de comprensión que permite seguir el flujo de esta vida trazada, como un río, sabiendo de la dualidad inevitable que implica toda experiencia, sabiendo que no es posible deshacerse de ella, de esta dualidad, y aún así, permitiendo que mi honda mirada no se enturbie con la duda o el temor acerca de mi verdadera naturaleza no dual, intocada y eterna. Y mi punto de referencia conceptual es que en lo real que no es dos, se sostiene toda dualidad.

Desde el silencioso lugar solitario donde muchos tecleamos o leemos, sabemos con bastante certeza, gracias a esta herramienta llamada computadora, que no hay soledad sino una enorme gama de expresiones a lo largo de este planeta y que nos sostenemos unos a otros, como reflejos compartidos, donde la experiencia es universal, impersonal, mirada desde infinidad de ángulos. Porque el Ser es extraordinario, indescriptible, en este poder de hacerse a sí mismo hombre, transitando una vía, un río, un proceso, aunque con la opción de la constante recordación de “ser El que soy”. Y esta certeza, en la soledad que no es solitaria, se muestra con evidencia cuando, al dar un paso atrás como lo haría un testigo no involucrado, se observa todo el movimiento de la manifestación, de las formas, de los nombres, es decir, de la mente, y se comprende que todo ello existe gracias a la conciencia que de ello tiene el si mismo, yo… quien realmente soy.

Silencio y soledad en esta presencia, lumínica y poderosa… sostiene todas las percepciones y también las suelta, porque ellas, las percepciones sensoriales, vienen y se van. Yo me mantengo siendo, porque mi presencia como base de toda existencia es inmutable y nunca vino de ningún lado. Soltar el amarre a la memoria que me da identidad puede sonar aterrador, pero el sí mismo sabe lo que “hace”, y si permite que la identidad se vaya, así sea por un momento, para auto-revelarse en su infinita realidad, es porque sabe lo que es mejor, y si el bien es retomar la identidad, así será. Esto me recuerda un antiguo poema, escrito desde la dualidad de la búsqueda, que para finalizar, recogeré del baúl de los recuerdos.

Volaré

Me sentaré a empollar mis alas.
Cuando ellas salgan, serán primero como un pequeño embrión,
un gusanito que buscará estirarse,
y en el estiramiento
se irán desplegando
junto con todas mis ideas,
y mis alas, mis brazos, mis miembros,
se estirarán con ellas,
buscando un más allá.
Más allá de mí,
un fuera de mí,
una extensión de mi alma,
para poder despegarme,
y salir flotando,
o a flote,
y volaré, y me alejaré, ida y vuelta.
Y estando lejos
voltearé
miraré primero al mundo
y luego viraré
me miraré,
compararé,
y verificaré,
o dudaré y quizás me pierda,
me entrará el temor de no reconocer el camino de regreso,
y tal vez me aterre por perderme,
pero si vuelo alto,
y mi alma está conmigo
no debo temer,
pues trataré de llegar tan alto,
hasta Dios,
o hacia Dios,
y si no lo alcanzo, al menos estaré más cerca,
y me acompañará, y El dirá.
El me indicará el camino,
y si el bien es volver, regresaré renovada,
seré nueva y entraré de nuevo en mi cuerpo,
en mi vida,
y no seré la misma.
O si.

Gracias a todos los que comparten miradas, ya sea en búsqueda o mostrando los tesoros encontrados, porque en esta maravilla milagrosa que llamamos vida, lo que se toma como Maya o ilusión, no es más que Lilah o un juego del Ser, experimentándose a si mismo en sus infinitas posibilidades. Besos a todos.

miércoles, 9 de diciembre de 2009

Rezar - Orar



Rezar

La realidad de lo divino absoluto siempre está ahí. Cuando nos movemos entre los vericuetos de la mente y las emociones parece que estamos distantes de lo divino*. No importa cuánto esfuerzo hagamos, la comprensión parece esfumarse. Así es como alguien me decía ayer que sentía una enorme distancia entre lo que yo le decía y lo que él podía ver.
Mientras estamos viviendo esta vida, es imposible escaparse de los sentimientos, nadie deviene una máquina. Ya sea que el sentir se derive de nuestras ideas previas, ideales, expectativas, nuestras impresiones en la memoria, conformismo o rebeldía, o venga de reacciones involuntarias desde el propio mecanismo hormonal.
La calidez de lo divino, su amor incondicional, su impersonal y acogedora beneficencia siempre está disponible, si lo pedimos. ¿Por qué hay que pedirlo? Porque nos pone en la disposición adecuada, entona la mente y permite que fluya la inteligencia esencial que ilumina y baña de relax a nuestro organismo. Y nuestras ideas quedan en “stand bye”, entre las miles de posibles ideas que están contenidas en la conciencia, sin pescarlas.
La vida pasa entre dos riberas de lo placentero y agradable o lo desagradable y doloroso. No hay remedio para esto. Los picos de la emoción se mueven en función de cuán arraigadas están nuestras expectativas.
Moverse en la comprensión permite entonarse en la conciencia luminosa que cuida, otorga, limpia y ayuda. Sin que necesariamente las circunstancias se modifiquen a favor o en contra de nuestros deseos personales, todo lo que pase, todas las experiencias que vivimos, son acogidas, aceptadas imparcialmente y sin lucha, ante la luz de comprensión que viene de lo esencial de nosotros mismos.
En este entonamiento, se puede decir que estamos siendo uno con lo esencial, no diferentes de Ello. Esto no significa que la persona se vuelva conformista, sino que las cosas suceden bañadas en luz que las comprende.
Algunas situaciones o pensamientos disparan una cadena de sensaciones emocionales que pueden llegar a atormentarnos de tal modo que sentimos distancia entre mi ser y lo divino. Recordando al instante que en algún momento ha habido fusión consciente con lo divino, sin que hablemos de fe, más bien de certeza, en este “re-cordar”, lo cordial o corazón, centro, punto esencial, se vuelve prioridad de atención, y en ese instante, se produce la inmediata unión. Cierto que nunca hubo división o separación, aparte de alguna sensación o creencia, pero estas, las sensaciones y creencias, tienen el poder de confundir, y esto es a lo que se le llama Maya o ilusión. Estando imbuidos de Maya, no hay ninguna voluntad que pueda sacarnos de allí, aparte de solicitar, pedir, rezar. Es a esto a lo que se le llama rezo… pedir auxilio, para que la ilusoria separación se diluya como una bendición, siempre en mi, siempre en la Conciencia, valga recalcar. Pedir, solicitar auxilio, es ponerse a disposición, para que lo divino de mi se muestre y me abrace amorosamente, evidenciando el gozo implícito en el Ser, que es plena luminosidad consciente, acogedora, sublime y sanadora.

Maria Luisa
09-12-09

(*En esta exposición me refiero a lo divino como palabra que resume lo real absoluto, lo no dual, lo verdadero del si mismo.)


domingo, 6 de diciembre de 2009

Cambiar el mundo?



Mucho se habla de la hermosa idea de cambiar el mundo para convertirlo en un lugar de armonía y fraternidad, el lugar que nos correspondería como expresiones de la vida esencial que somos. Encuentro, partiendo del sentido común, que quien no conozca la paz en sí mismo, muy poco puede hacer o proponer respecto a la paz compartida. Y para afirmar esto, me baso en la siguiente reflexión. Mientras no sea capaz de comprenderme, ¿cómo puedo comprender a otro? ¿Cómo proponer los cambios? Si algún ideal es lo que sostuviera para esto, tendría que haber comprobado antes su perfecta efectividad en mi misma.

Así que lo primero es partir de lo más profundo de mi misma. Ahora, ¿partir hacia dónde? Tendría antes que saber dónde estoy. ¿Dónde se encuentra mi comprensión? ¿Desde dónde miro todo? Y luego, ¿bajo qué lupa, lentes o telescopio observo?
Es fácil comprobar que siempre, siempre estoy en el momento. En el momento es que sé de todo. Este momento tiene la cualidad de ser siempre presente y ocupado por mi presencia. También podría decir que mi presenciación es la que sostiene siempre todo momento, que no es otro sino este. Y es en este momento donde recojo ideas, sensaciones, sentimientos. ¿A dónde puedo ir, más allá de este mismísimo instante de pura mirada?  Es claro y evidente que las cosas cambian, las situaciones, los estados mentales, las sensaciones, las emociones, las experiencias. La pregunta ahora sería, ¿detrás de qué experiencia voy que creo que obteniéndola lograré saber algo más contundente, real o absoluto que lo que sé ahora?, ¿algo que me diga más de lo que soy realmente que lo que puedo saber ahora mismo? ¿Qué sé ahora mismo? Sé que yo soy, sin duda. Sé que soy la presenciación que mira todo lo que aparece ante mí. Pero, ¿qué lente estoy usando para mirar? ¿Uso las ideas? ¿Uso las sensaciones o emociones? Sea lo que sea que use para observar, será siempre un filtro que me define eso que observo. Una idea, una sensación o una emoción. El filtro y lo que observo es siempre cambiante, y así es cualquier experiencia que pueda obtener. Lo que sea cambiante, ¿cómo podrá darme una respuesta definitiva acerca de lo absoluto? 

Ante mi mirada y comprensión veo claramente que este camino que emprendí cuando este mundo apareció para mí, no es sino desde mi misma hasta mi misma, o sea, no hay meta realmente. Por eso lo que se considera avance es solamente despojarse de las identificaciones con todo aquello que no soy de verdad. Ya soy, y así como soy, sé que todos son, en esencia, perfecta plenitud y felicidad, pero parece – y esto es observable -  que se hubiera olvidado y por eso, en busca de una felicidad que satisfaga el ego en detrimento del bien de otros, se generan tantos conflictos en el mundo. Así que para cambiar este mundo complicado y confuso, lo preciso es comenzar por reconocer mi profunda realidad inherente. En este sentido está claro para mí que no hay más avance que comprender, sin tratarse de lograr u obtener. Nada que aprender. Casi diría que es más cuestión de restar que de sumar. Restar confusiones y la realidad brilla sola. Comprendiendo lo que no es real, se evidencia que todo está sostenido en la realidad de conciencia que ilumina la experiencia de vida, y que esa vida no es otra más que el si mismo.
Maria Luisa



lunes, 30 de noviembre de 2009

Resplandor No-dual


La comprensión de la realidad no dual en un lenguaje accesible y actual bajo la forma de diálogo.
“La realidad de conciencia es la base de los estados mentales, es la observación de los cambios, de todo surgimiento y crecimiento, desarrollo y consecuente decadencia, de todo lo que se construye y se destruye. El universo se muestra como un espejo del propio movimiento del si mismo como conciencia reflejada. Y esta comprensión silenciosa, libre de la idea de estar comprendiendo, es pura plenitud que llena el vacío producido por la ausencia de ego.” (26.7)
La metodología del texto está construida sobre la base de principios místicos desplegados en este hermoso caminar por la senda, promoviendo una observación sin juicio y espacios alternativos que conduzcan a desenvolver la realización del Ser. Este mirar nos vuelca hacia el sí mismo, abriendo paso hacia lo Esencial responsablemente, con nuevos modos de certeza libre, viviendo de cara a la vida plena.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El estado natural

El estado natural de ser, tal como lo veo, es uno de comprensión, aceptación y paz. Es la condición anterior a los juicios y condicionamientos. Es la capacidad de ser consciente de la vida, en comprensión simple y llana, ni racional ni irracional. Es aceptación de todo fenómeno que aparece y paz emocional. Es decir, con el instrumento formado por cuerpo, mente y emociones respondiendo en forma armónica. El estado natural no es algo que se pueda buscar transformando el instrumento, sino que es lo que ya es, antes de los deseos.

Menciono ser consciente de la vida, entendiendo por “vida” a la manifestación del ser. Conocer el mundo y ser capaz de apreciarlo. No me refiero a la historia de vida. Y por conocer el mundo no me refiero a viajar por el mundo, ni por visitar sus recovecos o paisajes. Conocer significa para mí abrir los ojos y ver el cielo, escuchar la fuente de agua en el paseo peatonal, los ruidos que presenta el movimiento de la ciudad, oler los aromas del desayuno que prepara el vecino. Conozco, percibo y sé de lo que me rodea. También sé de mi cuerpo y de su respiración, su latido.

Es fácil apreciar el estado natural de ser cuando despierto en la mañana, aún antes de abrir los ojos, o abriéndolos, da igual. Solo ser. Antes de la conversación mental que elabora explicaciones acerca del sueño tenido en la noche, o acerca de los proyectos del día, ahí hay paz que escucha al mundo y a la naciente vigilia. Esto es, antes de que los deseos acaparen mi atención, y con ello generen la necesidad de satisfacerlos, que también, es un impulso que puede acaparar mi atención. Desde este estado tranquilo de comprensión y armonía me puedo dar cuenta que no tengo la necesidad de prestar atención a los deseos ni a la idea o el impulso de satisfacerlos.

Mi estado natural es una condición de placidez que escucha, en forma tranquila y alerta, tanto lo externo al cuerpo, como lo interno al cuerpo. Escucha el mundo que habla con sus fenómenos y escucha una comprensión que se despliega como inteligencia que proviene de la esencia.


No recuerdo cómo era ser un bebé, aunque puedo suponer que esto es el mismo estado natural de un niño en su cuna, pura felicidad expresada en un cuerpo relajado y unos ojitos claros, cuando aún no avisa de hambre o humedades en el culito, frío o alguna otra circunstancia que desacomode su cuerpo. El bebé aún no tiene una carga de memoria con experiencias o requerimientos de logros grabados por su educación. No tiene conflictos racionales ni sabe de símbolos o palabras para expresarse. No busca nada, porque nada se le ha perdido.

Antes de todas las expectativas para llegar a ser felices, ya somos, no felices, sino felicidad.


En el estado plácido y completo antes de interpretar o juzgar nada, escucho lo externo al cuerpo. Esto significa, soy consciente de cómo tengo percepciones por medio de los sentidos, vista, olfato, tacto, gusto y oído. Reconozco las vibraciones recibidas que hacen resonancia con instrumentos como el tímpano, las papilas gustativas, los nervios ópticos, la piel con sus capacidades táctiles. Yo tomo nota y apreciación de lo que estos sentidos me ofrecen, una vez que traducen de toda la vibración por medio del cerebro, de lo que es ese mundo donde se encuentra este cuerpo. Por eso digo que el cuerpo es un instrumento para conocer el mundo. Sin embargo, quien conoce no es el cuerpo, sino yo, la Conciencia, el Si mismo.


Pasemos a lo interno. Independientemente de lo que las vibraciones que forman el universo físico me dicen, hay otras vibraciones que llamo pensamientos. Conforman un nivel más sutil que el cuerpo y mundo físico. Veo los pensamientos como el conjunto infinito de posibilidades de interpretación, que da forma y orden a las percepciones. Los pensamientos están todos en el fondo de la Conciencia, como peces que nadan en el océano. Así como en la superficie del mar llega un barco con un pescador y atrapa uno de los miles de millones de peces que hay sueltos por el fondo, del mismo modo, con la atención pesco algunos de los infinitos pensamientos que están contenidos en el fondo de la Conciencia Esencial. Pescar un pensamiento significa para mí, darle forma conceptual, por medio de símbolos y sonidos, o sea, la palabra, a una posibilidad. Así formo conceptos y explicaciones, que llamo “racionales” en la medida que sean entendibles por varias personas como modos de comunicación.

Busco el modo de exponer, así que sigo “escuchando” lo que se despliega desde el Si mismo, como inteligencia esencial. He separado percepción física de pensamiento racional. Sin embargo, todas las vibraciones, tanto las ondas y partículas que conforman lo físico, como las sutiles frecuencias que llamo pensamientos, son contenidos entrelazados y no separados en la Conciencia Esencial. El caso es que a esta combinación de funciones que perciben y ordenan los contenidos conscientes la llamo cuerpo-mente. Ambos, el cuerpo y la mente, entendidos como instrumentos que la Conciencia utiliza al centralizarse formando una individualidad.

Conciencia Esencial la entiendo como todo lo que es, toda posibilidad, incluye el cosmos entero: “soy”. Y Conciencia Centralizada la entiendo como el modo que tiene esta Conciencia infinita de ubicarse en un lugar y tiempo determinado, por medio de un cuerpo-mente, para experimentar algunas de las posibilidades infinitas de su auto-percepción: “yo soy aquí y ahora”.


El cuerpo es un instrumento de percepción y vivencia y la mente es un instrumento de interpretación de la vivencia, convirtiéndola en experiencia. En definitiva, son funciones de la conciencia.


Hay un instrumento más que añadimos a estos, ya que lo emotivo no cuadra en forma exclusiva dentro de ninguno de los otros dos. Así, el tercer instrumento que conforma la Conciencia Centralizada es la emoción. La emoción es la manera sensible de interpretar las percepciones, relacionando las vibraciones físicas con la interpretación mental que hacemos de ellas. Por eso, las emociones se despiertan cuando un pensamiento trae de la memoria alguna previa experiencia que dejó una imprenta o cuando el funcionamiento glandular del cuerpo desprende los productos bioquímicos que permiten que la emoción sea sentida. Así, uniendo movimientos glandulares e historia personal (experiencias de vida), se producen las emociones, que hacen que el instrumento con que se ha centralizado la conciencia no funcione en forma mecánica como una máquina, sino que se genera mi capacidad de “ser” sensible (en este caso, ser lo concibo como verbo), donde la sensibilidad emotiva es un ingrediente fundamental para la interacción de mi con otros, produciendo las posibilidades infinitas de experimentación que llamo vida. Un organismo “cuerpo mente emoción”, o como decía, la Conciencia Centralizada, se forma para vivenciar un conjunto determinado, finito, limitado, de estas posibilidades. Sin embargo, la Conciencia Esencial, como es toda potencialidad, cuando se centraliza, lo hace por medio de miles de millones de formas, infinitas, y así es como todas estas posibilidades pueden ser conocidas por si misma, el Si Mismo.

Retomando el tema del estado natural. No es por medio de la modificación de lo conocido, es decir, de los hechos, ni por medio de modificar la forma en que los interpretamos, es decir, nuestros juicios, ni por medio de cambiar una emoción por otra, que se logra el estado natural de comprensión, aceptación y paz, en resumen, felicidad. El estado natural es natural, es innato, esencial, no se logra ni se alcanza, porque ya es. No viene por transformación. Se evidencia cuando está ausente la identidad con una y otra cosa, una u otra definición de mi misma. No es ausencia de percepción, ni ausencia de pensamientos, ni ausencia de emociones, sino que es ausencia de identificación o apego con estas. Es lo previo y al mismo tiempo, lo que permanece. Es la condición imprescindible para que haya conocer y saber, para que haya sensación e incluso interpretación. Es el fondo esencial del Si mismo, sin identidad, impersonal. Es puro ser en conciencia de la felicidad. Y en última instancia, es lo absoluto que se está mostrando a si mismo en su plena posibilidad de belleza, armonía, pureza, verdad, calidez, inteligencia, claridad, amor, paz y luz que ilumina y sostiene todo lo conocido, siendo el conocedor y lo conocido, como “no dos”, en su luminosa esencialidad.


Maria Luisa

viernes, 20 de noviembre de 2009

El despertador de la resonancia.


Es bello saber que el despliegue es compartido. Desde la sacra hondura del fondo de “yo soy”, cada cual, cada uno, o sea, cada organismo, está siendo usado por la conciencia esencial que se da cuenta de todo.

Aparecen las preguntas acerca de quién puede alcanzar lo real, preguntas que se hacen como ideas. Son la mente que está filtrando la percepción, buscando sentido.

Hay un solo “quién”: yo, ¿quién más? Yo, diferenciando, me considero separada… o unida… y yo me doy cuenta de ello, yo soy, yo vivo, yo sé. ¿Quién soy yo? Yo soy esto infinito que siempre ha sido. Y de ello me doy cuenta sin necesidad de formular las palabras. La palabra divide y separa, porque define, y para definir necesariamente excluye por medio de juicios, dualidad. En el proceso intelectivo que genera conceptos, se buscan fonemas y símbolos que representen lo que vemos, sentimos, percibimos. No siendo dos ni muchos, el ser manifestado como muchos hombres, mujeres, organismos, personas, este ser, este infinito Ser, se comunica consigo mismo, se habla y se devuelve el significado como un reflejo ante el espejo, como un eco en lontananza.

Comprender este mecanismo expresivo, este movimiento dentro del si mismo, como emanaciones de expresión, como sonido, como imagen, luz, onda energética, que se desprende del Si Mismo, significa “ver” desde el Si Mismo. La luz es visible como forma cuando la onda choca con la partícula, pero ambas, onda y partícula, son luz, energía, Conciencia.Visto en forma más simple, menos científica, es como decir que yo, que me veo persona, sostengo una vida, una historia. Me he identificado con este cuerpo y con un cúmulo de recuerdos. Mi atención se alterna entre pensamientos de dolor y de placer y como un ave, pica de los frutos dulces tanto como de los amargos.

Yo, lo infinito, la luz primordial, he iluminado esta presencia en el tiempo y el espacio, me he manifestado para sentir, conocer, toda la potencialidad de mi propia expresión, apareciendo en un plano fenoménico donde me he concretado como forma, cuerpo y sangre, que respira el aire del espacio que me rodea. Entra y sale el aire de mi propia Vida. Y en este espacio que entra y sale de mi aparente forma concreta, por este espacio, yo como forma me desplazo. Al ubicarme como sujeto, he creado el espacio donde se encuentran los objetos. Aparezco, parece que estoy, parece que soy definida, y lo parece muy seriamente, porque el cuerpo que me viste es un instrumento de percepción consciente que me da un sentido de ubicación en un mundo de tres dimensiones.

La conciencia, que es pura esencia de si mismo, se ha centralizado en un punto dentro de un espacio, formando realidades virtuales por medio de la percepción y su interpretación. Miro por los ojos hacia “adelante”, escucho por los oídos en “derredor”, siento con la piel que me envuelve todo el aire, calor o frío que me rodea, huelo, saboreo, respiro… y lo sé. Yo Soy, desde lo infinito, en lo infinito y me he modificado como algo dimensional en movimiento. Me produzco como algo finito, limitado, me relaciono con todas las expresiones que nacen de mi, como infinidad de otros sujetos, y me atengo a registrar una vida que comienza en el seno de una familia y se mueve en el tiempo de lo social, del aprendizaje, donde me voy llenando de expectativas que cubran toda la potencia con que he venido a manifestarme. Vengo con un cúmulo de tendencias, inclinaciones de lo posible, emanaciones o rayos luminosos que quieren ser experimentados.

El “yo soy” se ha convertido en “yo soy esto finito y limitado”. Y en esto consiste mi propio engaño, pues le creo a la interpretación mental, perdiendo en apariencia el contacto con la luz esencial de si mismo. Picando de los frutos dulces y amargos de la experiencia, moviéndome en el río de la vida que se define entre dos riveras de placer y dolor, busco horizontes, metas, ilusiones de un devenir, un alcanzar, un logro. Yo, que soy luz infinita, eternidad, identificada con el organismo y la presencia temporal, trato de completarme en plenitud, y supongo que por medio de la transformación del instrumento expresivo, llegaré a ser… ¿ser qué? Es el “ego”, esta idea de separación, de voluntad independiente, esta necesidad de perpetuar lo temporal y de convertir lo limitado en infinito. Mirando hacia la expresión externa que está delineando esta virtualidad llamada mundo, atenta a los estados cambiantes de la mente, envuelta en las apariencias que me presenta la vigilia y el sueño, desprendo mi atención del centro mismo de Ser, y me confundo en tinieblas, espejismos, sombras. Me he envuelto en un laberinto de identidades, buscando, buscando, una felicidad que creo haber perdido o nunca tenido. ¡Vaya! Qué sueño. Qué imaginación.

Entiendo, con la intelectualidad, que todo esto es efímero, quizás impreciso, aún así trato de explicarlo y no hay posibilidad de definir lo indescriptible. Y más allá de toda doctrina y dogma, recojo los conceptos que se presentan como opción.
Mi amado reflejo que muestras confusión: Si toco tu punto sensible, el agujero profundo de tu centro, si meto el dedo en la llaga y te hago reaccionar como el timbre de un despertador, ya eso me complace en profundidad. Porque tú, que buscas y dudas, que no sabes quién eres, no eres sino Yo. Eres yo, y por eso te toco, me toco, para despertar mi esencia en ti.
Amada luz que permite la claridad: gracias por resonar y ofrecerme la oportunidad de mirarme en el límpido reflejo de este espejo claro y diáfano de la comprensión. Donde no hay dos, en lo eterno, mi constante emanación resuena en frecuencias de onda y partícula, cuando lo que soy es Ser en Conciencia de su propia Bienaventuranza.

Maria Luisa

sábado, 7 de noviembre de 2009

Existencia - Existence

EXISTENCIA


Existo, vengo a ser, como conciencia y energía. Antes de venir a ser, sólo el Ser es, sin movimiento, pero potencialmente energía pura. Podemos compararlo con la Luz, como se ha descrito en varios textos antiguos, la luz de mil soles que no deslumbra a los ojos físicos, pues se ve con el ojo de la conciencia.


En este sentido, luz es tanto la conciencia que ilumina el conocimiento, como la energía que deviene en movimiento. De esta energía se manifiesta onda o partícula, generando la materia, a su vez dependiente de un observador. Simultáneamente vengo a ser como el observador de la materia, el perceptor de la emoción y el conocedor del pensamiento. Donde no hay dos, surge la multiplicidad, la forma y el nombre, por medio del conocimiento “yo soy”.


El Ser se manifiesta a si mismo como múltiple, orgánico, un ser vivo moviéndose en el universo de los entes vivos, en el universo de la energía cósmica. La conciencia permite saber de la expresión si mismo, a veces concebida como reflejo, a la vez que del entorno que rodea a su expresión orgánica.


En este devenir, los organismos vivos, como plantas, animales, amebas, células, no expresan el saber de si mismos, sino que sólo se mueven según las semillas o tendencias que los conforman y delimitan. Saben de si, mas no interfieren con la voluntad universal. Lo que es, es. Y viven en el presente.


El humano, en cambio, aparte de ser una expresión orgánica, se ha “hecho hombre a Su imagen y semejanza” y esto implica una relación de conocimiento intrínseco donde el saber de sí muestra a su vez voluntad creadora, de la cual por el principio egoico, se apropia del acto definiendo una identidad.


La diferencia fundamental entre el hombre y los demás organismos se encuentra en su capacidad de realizar su profunda realidad esencial, en conocimiento y derecho, ya que es expresión del Ser tanto orgánicamente como en conocimiento, es decir, tanto energéticamente como en conciencia, conocimiento y saber, con la capacidad de expresarse con fonemas y símbolos, presentando conceptos con significado. Esto se encuentra representado en el génesis judeo cristiano, como la orden que dio Dios a Adán de ponerle nombre a todas las cosas.


Esta realización se refiere a conocer dentro de si mismo (en si mismo) ese Ser in-manifestado que es pura Luz. Significa reconocer su esencialidad como sustrato sostenedor de toda existencia, el punto anterior al nacimiento de la sensación y conocimiento “yo soy”.


Reconociendo esta realidad inmanente, el Ser o Si Mismo, despliega en su manifestación una comprensión unitiva. Su manifestación, es decir, el conjunto de instrumentaciones o funciones que permiten la diferenciación, son entendidas y aceptadas como los medios para conocer su expresión fenoménica. Y a su vez, en un silencio más allá del movimiento, se encuentra su auto-conocimiento como la esencia que conforma y sostiene todas las cosas.


Un hombre así, vive en el mundo sabiendo que no es de este mundo. Acepta el devenir comprendiendo las limitaciones para pretender cambiarlo, de modo que se hace lo que se puede, no siempre lo que se quiere. Tanto el placer como el dolor emocional son comprendidos y aceptados como consecuencias de los modos de intercambio entre el observador y lo observado, entre la persona y sus circunstancias.


Sin embargo, la presencia de la observación constante y sin juicios, la Conciencia esencial, es permanentemente asumida por si mismo, como el sustrato que testifica el movimiento que de sí emana. Las diferencias se comprenden como maneras necesarias para que la historia de vida se despliegue y la experiencia permita quemar sus propias tendencias en el fuego de la comprensión como vía precisa para la final extinción o regreso definitivo al lugar de origen, del cual nunca salió realmente, sino como la ilusión generada por su propia emanación.


Y esto me lleva a revisar lo que significa tiempo y espacio, por tanto es preciso hablar de la mente, como aspecto funcional de cognición que ordena y encadena los pensamientos, dando forma conceptual a las vivencias y convirtiéndolas en experiencias que permiten la comparación y el contraste. Es preciso comprender la dualidad que la mente presenta, entenderla como el contenido de la conciencia no dual.


Esto ha sido para mí partir de la base, plantear el sustrato ontológico que me permite luego desglosar en forma conceptual la comprensión de la existencia, del ser, de mi misma. Por recomendación de mi Sat Guru (la sabiduría intrínseca), y bajo la expresión de R.Malak, esta mente tan poderosa mía, que cuando está sin ocupación se pone a generar problemas, ha sido encomendada a expresar al menos una página diaria donde puede desbocar la lava ardiente que sale del volcán de mi pasión. Trataré de no ser demasiado complicada en mis próximas exposiciones.

Namasté. Maria Luisa


EXISTENCE


I exist, I become, as consciousness and energy. Before becoming, only the Self is, without movement, but potentially pure energy. We can compare it with light, as described in several ancient scriptures, the light of thousand suns which does not dazzles physical eyes since it is seen with the eye of consciousness.


In this sense, light is as well consciousness illuminating knowledge as energy in motion. This energy manifests as wave or particle generating matter, which in turn is dependent on an observer. Simultaneously I have become the observer of matter, the perceiver of emotion and the knower of thought. Where there are not two, emerges the multiplicity, shape and name, through the knowledge 'I am'.


The Self manifests itself as multiple, organic, a living being moving in the universe of living beings, in the universe of cosmic energy. Consciousness knows the expression of itself, sometimes conceived as a reflection, as well as the environment surrounding its organic expression.


In this manifestation, living organisms such as plants, animals, amoebas, cells, do not express the knowledge of themselves, but only move as expressions of the seeds or tendencies that shape and define them. They know of themselves, but not interfere with the universal will. What is, is. And they live in the present.


Humans, however, besides being an organic expression, have "become man in His image and likeness", and this implies an intrinsic relation between self-knowledge and a creative will, which because of the egoic principle, makes it his property generating an identity.


The fundamental difference between humans and other organisms consists in man´s ability to realize his deep essential reality, in knowledge and right, since he is an expression of Being both organically and consciously, that is, both energetically and in awareness – knowledge, and with the ability to express himself with phonemes and symbols, introducing concepts with meaning. This is represented in the Judeo-Christian origins, as the instruction that God gave Adam to name all things.


This realization is meant to know inside (in itself) the un-manifest Self that is pure Light. This means to recognize essentiality as the substratum that sustains all existence, that point before the birth of the sense and knowledge “I am”.


Recognizing this immanent reality, The Self or Being, displays in its manifestation a unitive understanding. Its manifestation, namely the set of tools or functions that allow differentiation, are understood and accepted as the means of knowing his phenomenal expression. And at the same time, in a silence beyond movement, there is self-knowledge as the essence that shapes and sustains all things.


Such a man lives in the world knowing that he is not of this world. He accepts happenings by understanding the limitations of any pretension to change them, so that he do what he can, not always what he wants. Both pleasure and emotional pain are understood and accepted as consequences of the modes of exchange between the observer and the observed, between the person and his circumstances.


However, the presence of constant and non-judgmental observation, essential Consciousness, is permanently taken by himself, as the substrate that testifies the movement that emanates from it. The differences are understood as ways to ensure the deployment of the story of life and experience allows the burning of its own tendencies in the fire of understanding, as the required path for the final extinction or permanent return to the place of origin, which was never really left, but as the illusion created by its own emanation.


And this brings me to review what time and space mean, therefore I must speak of the mind as a functional aspect of cognition that arranges and connects thoughts, giving conceptual form to the experiences and turning them into memories that allow comparison and contrast. We must understand the duality that the mind presents, understood as the content of non-dual awareness.


This has been for me a start from the base, to raise the ontological substrate that consequently allows me to break down in a conceptual manner my understanding of existence, of The Self, of myself. On the recommendation of my Sat Guru (inherent wisdom), and under the expression of R. Malak, this mind of mine, so powerful that when idle is set to cause problems, has been entrusted to write at least a daily page where I can run wild leaving the burning lava of the volcano my passion is. I´ll try not to be too complicated in my next expressions.

Namaste. Maria Luisa

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Des- Ilusión o ver la Realidad - Des-illusion or to See Reality


Des- Ilusión o ver la Realidad. 4 nov 2009


Identificados con el “cuerpo - mente- emoción”, la tarea es descubrir qué es esta identidad, qué Es este “yo”. He notado que por medio de preguntas es posible quebrar la estructura condicionada de la formación de ideas y el proceso esquematizado de la mente, lo que provoca no saber qué decir. O sea, de pronto o artificialmente, las personas se Des- Ilusionan, pierden la ilusión que las mantenía atadas a la identidad tan querida y amada. Al no tener el piso teórico que habían vivido toda su existencia ya no están cómodos. Que se les recuerde que su amor por el sufrimiento es exclusivamente por su propio gusto se les hace inadmisible. Esta situación provoca que muchos salgan huyendo despavoridos con muchas excusas, mucho trabajo, problemas familiares, falta de tiempo, "me dedicaré a buscar otros modos de entretenerme," "las exigencias diarias me impiden asomarme a lo que dices", etc.


Cuando hay apego a la ilusión de lo fenoménico, se cree que el individuo existe en forma separada. En la observación sin juicio el observador es lo observado y viceversa, más aún, lo observado y el observador desaparecen para quedar la observación. Esto provoca un sentido de vida en la comprensión. La realización es constatar que sobreviene una constante inteligencia que no tiene pertenencia. La observación sin juicio destaca que no hay propiedad de ese conocer, es auto comprobable y manifiesta certeza y seguridad. Es un saber no dual, manteniendo la mente en una actitud de alerta pasiva sin gasto de energía, al beber de la misma esencia a la que pertenece.


¿Es posible sostener esto? La conciencia lo sostiene todo y sin ella el cuerpo es sólo materia inerte. Al no estar la conciencia centralizada desaparece todo lo conocido, la conciencia es consciente sólo de sí misma, y cuando está vuelta hacia fuera toma la particularidad de centralizarse y suponer que es una individualidad separada. Las cualidades de pureza de la conciencia se mezclan con las características de la funcionalidad de la mente, con su inercia o movimiento, y en su actividad, o manifestación de la energía, se sumerge en la confusión y la ilusión. Sosteniendo la manifestación como forma, soy lo absoluto sin forma, como lo indescriptible, absolutamente incondicionado, atemporal y a-espacial.


Recuperar la comprensión de nuestra divinidad y el camino a la nobleza innata y natural, es más que una obligación, es un sentido de vida que ordena y llena de paz. Dar con una vida espiritual auténtica es difícil, y un estudiante puede pasar varios años en la búsqueda. Lo que resulta muy adecuado es conectarse con un enlace tradicional, con una senda espiritual, con una disciplina, que además de ordenar la mente con la ayuda de un maestro auténtico, pueda guiarlo hacia la evidencia de la realidad. R.Malak



Des-illusion or to See Reality


Identified with the “body – mind – emotion”, the task is to discover what this identity is, what this "I" is. I've noticed that through questions it is possible to break the conditioned structure of the formation of ideas and the process outlined in the mind, causing not to know what to say. So, suddenly or artificially, happens a Des - Illusion, the person loses the illusion that kept him or her tied to the identity so dear and beloved. Lacking the theoretical ground that they had lived all their lives, they are no longer comfortable. To be reminded that their love for suffering is only on their own accord becomes not admissible. This situation causes many to flee in terror with many excuses, lot of work, family problems, lack of time, "I'll come to look for other ways to entertain myself," the daily demands prevent me from looking out for what you say ", etc.


When there is attachment to the illusion of the phenomenal, it is believed that the individual exists separately. In the observation without trial the observer is the observed and vice versa, even more, the observed and the observer disappear, leaving only observation. This offers a sense of life in the understanding. Realization is to confirm that an intelligence not belonging to anybody ensues constantly. Non-trial observation shows no property of this knowledge, it is self- ascertainable and expresses certainty and security. It is a non-dual knowledge, keeping the mind in a passive alertness without expenditure of energy, while drinking from the same essence to which it belongs.


Can this be held? Consciousness holds everything and without it the body is only inert matter. When there is no centralized consciousness all that is known disappears, consciousness is aware only of itself, and when it turns outwards it shows the peculiarity of being centralized assuming to be a separate individuality. The pure qualities of consciousness get mixed with the characteristics of the functionality of mind, with its inertia or movement, and in its activity or manifestation of energy, is thrown into confusion and illusion. Supporting form as the manifestation, I am the absolute without form, indescribable, absolutely unconditioned, time-less and space-less.


Retrieving the understanding of our divinity and the path to the natural, innate nobility, is more than an obligation, it is a sense of life that gives order and allows peace. To find an authentic spiritual life is difficult, and a student can spend several years in its search. What is very suitable is to get connected with a traditional link, with a spiritual path, a discipline, that besides ordering the mind with the help of a true teacher, can guide him to the evidence of reality. R.Malak

jueves, 29 de octubre de 2009

Inicios-Beginning (R.Malak)



Inicios

En relación a este tema, la recomendación habitual de las organizaciones filosóficas y de las corrientes espirituales apunta a la comprensión de uno mismo. Dicen por ejemplo: "obsérvense a sí mismos, investiguen su interior, apunten más allá de sus características superficiales".

Por otro lado, la vida cotidiana que es lo común, lo habitual o esperado, nos nutre de respuestas, muchas veces contradictorias, y las dudas planteadas y el sentido de la vida quedan inestables. De cara a las situaciones fenoménicas, los problemas se asoman como una realidad interpretada que tiene un significado subjetivo en este mundo que compartimos. El sentido de pertenencia garantiza el desarrollo de una forma funcional, y como estamos habituados a vivir en forma estable y rutinaria, generalmente, cuando nos coloca en situaciones de riesgo, dudas o incertidumbres, nos sentimos frustrados.

Es obvio que el punto de vista que mira hacia afuera no satisface a la mayoría, es así que los más incómodos inician la búsqueda hacia algo permanente. Ellos, personas involucradas en la búsqueda de lo esencial, lo primero que hacen es revisar el trasfondo psicológico, religioso y social que cada cual carga y comienzan por explorar las distintas corrientes que ofrecen como propaganda salir de ese estado, ya sea tanto por medio de la filosofía occidental como por la oriental. Algunos se asoman al misticismo y muchos revisan ideologías con distintos enfoques, para después de un tiempo quedar saturados, más que satisfechos.

Es en estos momentos cuando se comienza la revisión individual más exigente. Ante la presencia de un conjunto de sensaciones y cambios en nuestro día a día, aparece como síntoma muy claro y preciso un estado de frustración existencial que afecta nuestra vida. Algunos lo denominan como vacío o pérdida del sentido de vida, que es una especie de sentimiento de frustración interior o de incapacidad para sentir las cosas y los seres.

No es menor el grupo de buscadores que se sumerge en un proceso de buscar estados alterados de conciencia y suponen que esos estados les darán la información necesaria o adecuada. Todo el conocimiento recogido solo apunta a material que se refiere exclusivamente al funcionamiento de la mente, su ubicación, y las características de ella. Más aún, no se encuentran referencias precisas en cuanto a qué es la mente y su importancia en este proceso de existencia. Las definiciones que mencionan los filósofos modernos, como descripciones teóricas, están muy alejadas de provocar esa paz buscada. Las filosofías y religiones son sistemas de pensamiento, y el pensamiento fragmenta la realidad, la corta en pedazos y en partes conceptuales, fáciles de entender, aunque con ellos es difícil de tener la certeza de su papel como instrumentos de sentir, hacer o moverse dentro de la vida.

Definir implica colocar límites, con la verbalización, al razonamiento intelectivo que se analiza. Las clasificaciones y conceptos definen las características del objeto respecto a las cualidades que no poseen los otros objetos. De igual modo, los sentidos físicos construyen una división entre objetos materiales e ideales. En este proceso, el conocimiento se presenta tan solo como una especie de seguridad que se basa en las partes relativas estructuradas por él. Ni el lenguaje es original, ni los vocablos y conceptos son auténticos, todos ellos derivan de lo que ya está registrado en la memoria.

El pensar, como proceso de la mente, es una función que ordena los pensamientos, y estos, como son producto de la memoria, no pueden ofrecer un sentido nuevo, ya que este proceso ha sido condicionado en los primeros años de nuestra vida, ya sea por la cultura, la educación o la sociedad en general. Técnicamente, el pensar es un reordenamiento de los pensamientos que giran en la conciencia, como recuerdos o como una reflexión de ideas de la memoria, y se muestra como una ideación. Cuando uno comienza describiendo los estados de la mente, sus movimientos, nos damos cuenta que la mente es la función de la conciencia y sus estados conocidos como vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, se refieren exclusivamente a una funcionalidad.

Al observar con atención, la mente se silencia, el estado de vigilia en el cual nos encontramos se desvanece, esa magnificación del estado consciente de vigilia desaparece, los juicios quedan detenidos, lo se y aparece la certeza, no hay preguntas, presencio los movimientos de la mente que organiza los pensamientos, que como nubes pasan por el cielo. Esto es el regreso a donde no me he movido nunca. No hay dudas ni miedo, solo certeza, ni vacío ni lleno, es sin descripción. Ya no hay preguntas de ningún tipo y tampoco hay respuestas, sino algo así como un resplandor, que ilumina todos los rincones que pudieran estar oscurecidos. La secuencialidad de los pensamientos deja de tener sentido, o sea, ya no se encadenan como procesos lógicos, todo se torna natural y pacífico, suavemente estable. Si pudiera definir, es la conciencia sin centralización que percibe sin cuestionamientos, inmutable e indescriptible. R.Malak


Beginning

In relation to this issue, the usual recommendation of philosophical and spiritual currents points to the understanding of oneself. They say for example: "Observe yourself, enquire through your interior, point beyond the superficial characteristics.”

On the other side, daily life, which is common, usual or expected for us, nourishes us with answers, very often contradictory, and the doubts and sense of life stay unstable. Face to face with phenomenal situations, problems emerge as an interpreted reality that provides a subjective meaning in this world we share. The sense of belonging ensures the development in a functional way, and since we are used to live in a stable and routine manner, usually, when we are put at situations of risk, doubts or uncertainties, we become frustrated.

It is obvious that the point of view that looks to the outside, gives no satisfaction to the majority, so the most uncomfortable ones start their search for something permanent. People involved in the search for the essence, the first thing they do is to review the psychological, religious and social background each one carries as a load, and begin to explore the different schools that offer as propaganda the means to get out of this state, whether through western or eastern philosophies. Some overlook the mysticism and some others review ideologies with different approaches, and after a time they become saturated, more than satisfied.

It is at this stage when the most demanding individual revision starts. In the presence of a set of feelings and changes in our day to day, it appears, as a very clear and precise symptom, an existential frustration that affects our lives. Some call it emptiness or lost sense of life, which is a kind of internal frustration or inability to feel things and beings.

The group of seekers, who are immersed in a process of looking for altered states of consciousness, assuming that these states will give them the necessary or appropriate information, is not a minor one. All gathered knowledge points only to aspects that relates exclusively to the workings of the mind, its location and characteristics. Moreover, precise references as to what the mind is and its importance in this process of existence are not found. The definitions mentioned by modern philosophers, as theoretical descriptions, are very far from offering that sought peace. The philosophies and religions are systems of thought, and thought presents fragments of reality, they cut it into pieces and conceptual parts, easy to understand, although with them it is difficult to be certain of their role as instruments for feeling, doing or moving within life.

Definition involves placing limits with verbalization to the intellective reasoning being analyzed. The classifications and concepts define the characteristics of the object as different from the qualities possessed by other objects. Similarly, the physical senses construct a division between material and ideal objects. In this process, knowledge is presented only as a kind of security that is based on the relativity of the parts structured by it. Language is not original nor words and concepts are authentic, all derived from what is already recorded in memory.

Thinking, as a process of mind, is a function that sorts the thoughts, and these, being products of memory, can not offer a new meaning, as this process has been conditioned since the early years of our lives, either by culture, education or society in general. Technically, thinking is a rearrangement of the thoughts swirling in consciousness, as memories or as a reflection of ideas and is displayed as a construct. When one begins describing the states of mind, its movements, we realize that the mind is the function of consciousness and its states known as waking, dreaming and deep sleep, refer exclusively to its functionality.

By observing closely, the mind is silenced, the waking state in which we are fades, this magnification of waking consciousness disappears, judging stops, I know and certainty appears, no questions are asked, just witnessing the movements of mind which organizes thoughts that pass across the sky like clouds. This is a return to the place from which I never moved. There is no doubt or fear, only certainty, no emptiness or fullness, it is without description. There are no questions of any kind and there are no answers, but something like a shining that illuminates every corner that might be obscured. The sequencing of thoughts no longer makes sense, that is, they are no longer chained as logical processes to which cling. Everything becomes natural and peaceful, smoothly stable. If I could define, it would be consciousness without centralization that perceives without questioning, immutable and indescribable. R.Malak

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