domingo, 25 de noviembre de 2012

Explcando la No dualidad entre tintineo de copas


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Ayer estábamos en un matrimonio, y sentados en una mesa con otras 8 personas apenas conocidas para nosotros, en el calentamiento antes de la cena empezamos a introducirnos cuando nos preguntaron sobre qué hacíamos, de dónde éramos, en fin, algo de nuestra historia. Y no hubo más remedio que contar las cosas tal cual. Que yo soy venezolana, que conocí a Rodolfo (R.Malak) en internet por medio de unos grupos de estudio y vine a Chile porque decidimos realizar juntos un libro. Entonces nos preguntaron de qué se trata el libro. No dualidad, dijo él. Y comenzó explicando ante la cara de interrogación de los demás:
“No dualidad trata sobre la realidad absoluta y está relacionado con el ser. Para ahondar en esto comencemos revisando lo siguiente. Nos asomamos a ver el mundo a través de nuestras ideas, de nuestras emociones y de lo que hacemos. Pero sabemos que somos más que pensamientos, actos y emociones. Cuando quiero averiguar certeramente lo que en verdad soy tengo que partir por el principio de observación pura, es decir, observar lo que pienso, siento y percibo sin juzgar. Es el modo de saber que lo que soy es anterior a las ideas, emociones y sensaciones. Que estas se sostienen en que hay conciencia de ellas.”
De pronto me pareció que esto era demasiado tema para una cena en medio de cientos de personas que estaban en ese inmenso salón, unos por cercanía a los novios y otros muchos, seguramente, por puro compromiso. Mesoneros sirviendo copas de entrada, música saliendo por parlantes a metro y medio de nuestros oídos, unos en la mesa interesados en saber de nosotros y otros no, así que había conversaciones cruzadas y sin duda muchos pensamientos: un “los zapatos me aprietan” por aquí, un “quién será ese que está sentado en aquella mesa” por allá, “como se verá mi maquillaje”, “cuándo llegará la comida”, “no quiero encontrarme con fulano”, “qué linda estuvo la ceremonia”.  Aun así, me aventuré entonces a mencionar que este estudio es el mismo que ha realizado la tradición mística y espiritual desde hace más de 5 mil años y que es la base de todas la religiones serias, y que, además, está siendo coincidente con los descubrimientos de estos últimos años en el campo de la física cuántica. Entonces, la pareja que estaba en verdad interesada en la conversación, prestó más atención por pura resonancia. Resulta que su hijo es director de la cátedra de matemáticas de una reconocida universidad en Chile, y supongo que esto hizo más cercano para ellos el tema que comenzábamos a tratar. Pero realmente no era el lugar más adecuado para temas tan intensos, por las distracciones inevitables.
Esta mañana recordé ese trozo de nuestra conversación, que obviamente se desvió hacia asuntos más intrascendentes. Y me pregunté de qué manera poder explicar esto de modo que se haga más cercano, tangible y con sentido, en una situación similar. Pero me doy cuenta de que el concepto “no dualidad” apunta a un modo de investigación (llamado también auto-indagación) que tiene sentido llevarlo a cabo solo cuando has comenzado a dudar sobre lo que crees que eres, cuando te preguntas sobre el sentido de ser y de la vida, y no solo eso, sino que ya has notado la impermanencia de todos los estados del hacer, sentir o percibir y has notado también cómo los pensamientos, a su vez impermanentes, dibujan y desdibujan, sin más sostén que la creencia en ellos, todos los conceptos que tienes sobre lo que eres. Sólo de esta manera, notando desapegadamente la impermanencia de todo, te preguntas acerca de tu propia realidad, es decir, hasta dónde permaneces tú, y si acaso llegas a suponer que no eres permanente, te preguntas qué puede serlo. Permanente, o sea, verdadero en sentido absoluto.
La no dualidad, llegando al fondo de esta investigación, muestra que todo lo conocido está sostenido en el conocedor, que sin la presencia del que conoce, de esta conciencia, no hay cosas, sensaciones, ideas o sentimientos que puedan existir por si mismos. Esto se muestra de una forma completamente lúcida y no sostenida por alguna idea o concepto. Se revela. Y al hacerlo se muestra tu verdadera naturaleza como eterna e inmutable. Ante esta evidencia de pronto descubres que no hay separación real entre el conocedor y lo conocido, y que no hay más ser que el que yo soy. No hay dos. Y se demuestra que esta es la realidad que siempre ha sido así, nada que haya sido alcanzado como si fuera un estado de conciencia o una alteración en la percepción. Solamente se caen los velos del pensamiento que habían separado la realidad en dos: yo y lo demás.
Uno puede apuntar a esto, por supuesto, pero la mayoría de las personas están inmersas en construir su historia, como si el hacer fuera a determinar quién soy yo. Están sumergidas en sus ideas e ideologías, además de tener su visión cubierta por la malla de construcciones mentales y condicionamientos que se presentan con el paquete completo de la manifestación, del venir a ser, del nacimiento y su progresivo aprendizaje e interacción con el mundo. Así es como el apuntar a lo no dual no se capta por lo general, ya que muchas veces produce temor cuando se refiere a cuestionar la personalidad, la persona, el ego, el alma individual como nuestra verdadera identidad. Por eso entiendo que por muchísimos años la enseñanza de la no dualidad estuvo relegada a una modalidad de tipo secreto, sólo para los iniciados, o sea, para los verdaderamente interesados y capacitados para cuestionar e investigar. De ahí tantas ceremonias iniciáticas, prácticas preparativas para la mente, el cuerpo y la estabilidad emocional, buscando las condiciones favorables para la completa soltura de la malla del pensar. Pero hoy en día es inevitable el flujo de información y acceder a ella, y qué bueno me parece, solo que se presta también para tomarla de forma un tanto ligera y asumir la no dualidad como materia de conocimiento y erudición. También para que las prácticas, que originalmente se diseñaron para acomodar la mente, el cuerpo y la emocionalidad de forma que sean funcionales y no estorben, se tergiversen suponiendo que dichas prácticas son para “llegar a ser” y que la realización de la realidad depende de ellas, ya no como medios útiles para calmar el flujo de pensamientos y en muchos casos, incluso con suma lentitud, para llevar a una estabilidad psicológica, entendiendo que la cosa no para allí. Lo diré corto para no extender más: Se trata tan simplemente de ver ahora lo que siempre es y ha sido, la realidad absoluta. La no dualidad es un modo de conocimiento ontológico que apunta a ello.
Maria Luisa

miércoles, 21 de noviembre de 2012

El pensamiento no alcanza al amor, expresión de lo Real


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Tres textos que me llegaron en el espacio de 30 minutos aproximadamente. El primero, porque me lo envió mi amigo Roberto Machado desde Brasil. El segundo lo recogí del blog de Victoria “Lecturas Advaita”. El tercero, haciendo unas revisiones a nuestro libro, abriéndolo al azar. Tiene todo que ver en común, está claro que la señal hacia lo real puede provenir de distintas partes, pero apunta siempre a lo mismo. Comparto con ustedes.
MEDITACIONES 1969 PARTE 1. J. Krishnamurti
En el espacio que el pensamiento crea alrededor de si mismo no hay amor. Este espacio divide al hombre del hombre y en él está todo el llegar a ser, la batalla de la vida, la agonía y el temor. La meditacion es el fin de este espacio, el fin del yo. Entonces las relaciones tienen un significado muy distinto ya que en ese espacio, que no está hecho de pensamientos, el otro no existe ya que tú no existes. La meditación entonces no es el logro de alguna visión santificada de alguna manera por la tradición. Más bien es el espacio infinito donde el pensamiento no puede entrar. Para nosotros el pequeño espacio hecho de pensamiento a su alrededor, que es el yo, es extremadamente importante, ya que esto es todo lo que la mente conoce identificándose a si misma con todo lo que hay en ese espacio. Y el temor de no ser nace en ese espacio. Pero en la meditación, cuando esto es comprendido, la mente puede entrar en una dimensión de espacio donde la acción es inacción. Nosotros no sabemos lo que es el amor ya que en el espacio hecho de pesamientos a su alrededor como el yo, el amor es el conflicto del yo y del no yo. Este conflicto, esta tortura, no es amor. El pensamiento es la negación misma del amor y no puede entrar a ese espacio donde el yo no es. En ese espacio está la beatitud que el hombre busca y no puede encontrar. Él la busca dentro de las frontera del pensamiento y el pensamiento destruye el éxtasis de esta beatitud. Meditaciones 1969 Parte 2.
 FUERZA VITAL. Nisargadatta Maharaj
Esta fuerza universal, expresión de «yo soy», se manifiesta en una multitud de nacimientos y de muertes. Usted la considera como una sola entidad, como «yo he nacido y voy a morir». Ahí está su error. Esta fuerza vital toma nacimiento en formas innumerables y cada una de estas formas contiene también su propia muerte.
Éste es el gran juego de la fuerza vital, pero usted no quiere considerar más que un elemento aislado. Usted se dice «yo he nacido y, por consiguiente, moriré y renaceré de nuevo». Usted forma estos conceptos como individuo, pero usted es inseparable del conjunto de esta fuerza en movimiento.
La tierra vive bajo múltiples formas. Considere las diferentes vegetaciones, plantas, hierbas, flores, árboles. Reflexione sobre cuántos nacimientos y muertes supone toda esta vegetación. Y el agua forma parte de ella, es un aspecto de esta fuerza vital, y vea el número de organismos que viven en el agua.
OBSERVACIÓN SIN JUICIO. R.Malak
1.5 ML: En cuanto a tu propia vivencia desde que descubriste esta forma de mirar y comprender, ¿podrías decirme si la forma en que nos concebimos a nosotros mismos constituye una obstrucción para que igualmente accedamos a esta observación?
R.Malak: Como personas hemos nacido en una cultura, poseemos un lenguaje que nos distingue, información variada y mucho conocimiento. Genéticamente tenemos una estructura física y funcionamos de una manera determinada, eso es lo que se conoce como carácter y personalidad. A todo esto lo identificamos como “yo”. Muchos creen que solo con la racionalidad se puede saber de lo auténtico y que esta facultad nos entregará los mecanismos para explicarnos la vida, ser felices y vivir en forma plena. La mayoría ignora que las teorías se mantienen mientras sean capaces de continuar recogiendo informaciones congruentes. La mente, como cuervo, recoge todo lo que brilla y luego lo lleva a su nido, a la memoria. El cuervo desconoce que esas cosas brillantes provocarán problemas en su nido y no podrá dormir plácidamente. De igual forma los estudiosos racionales, con el exceso de información recogida, no tardan en darse cuenta de que la mayoría de las veces esta es contradictoria
Otros creen que mente es lo mismo que conciencia y se tiende a suponer que la mente es la que conoce. En la observación sin juicio la mente se ha detenido en forma natural, queda en “stand-bye”. Los pensamientos disminuyen y no son trascendentes, mejor dicho no son exigentes de atención. La comprensión es mayor. Aparentemente existe una distancia entre esta inexplicable apreciación y lo que se mueve a través de lo formal y usual, que es lo racional manejado por la mente, ya sea desarrollado de forma condicionada, por unas motivaciones de la vida, o incondicionada, por un gozo en la vivencia de la experiencia en sí misma.
Asumí que mi modo de ver me llevaba a seguir viviendo en el mundo con una comprensión que no es la que se conoce comúnmente y, por tanto, seguí manteniendo respeto por la diversidad de conceptos de los demás aunque pudieran diferir de los míos. La diferencia con los demás consistía en que lo que miraba era un reflejo de otra comprensión que provocaba en mí una disposición interior, que probablemente no era coincidente con la comprensión de las demás personas en el uso de la racionalidad vía mente y comprensión formal.
1.6 ML: Por favor, amplíame más cómo fue el proceso de comprensión a partir de esta forma de mirar, y dime: ¿con la observación sin juicio puede uno conocerse mejor a sí mismo?
R.Malak: Las vivencias permanentes de la observación sin juicio me ofrecieron comprensión y poco a poco fui contrastando a esta con las ideas de las tradiciones, las religiones y, en especial, con la mirada de otros que antes que yo habían caminado por sendas similares. Certifiqué que hay un modo de reconocer el gozo en este modo de conocer la realidad esencial, aunque nunca me sentí alejado de los problemas que tienen todas las personas y, lógicamente, de intentar solucionarlos, más aún en un país como el mío, el cual se encuentra aún con muchas carencias y limitaciones estructurales y con una fuerte y poderosa influencia religiosa.
La persona es la máscara, una identidad a nivel mental. Refleja la idea de cómo pienso de mi mismo, lo que deseo y temo, la representación de  hacer, tener y sentir, la cual se reafirma constantemente. El reflejo enmascara la esencia del Ser e impide saber de sí mismo, limitando la acción y la expresión debido a las ideas negativas o positivas de uno mismo, las cuales están enquistadas en el subconsciente. Las angustias y las euforias, los fracasos y los éxitos, la miseria y la gloria, los modos de comportarse, se diferencian por encima del Ser en sí mismo. La observación sin juicio permite conocer el sí mismo real y no la máscara.
Nombrar las cosas es una cualidad importante, de igual forma es conveniente clasificarlas y establecer parámetros para que sirvan de guía. El problema es que esto no es suficiente para lo trascendental, siempre queda algo afuera en ese modo de buscar. La mariposa de la verdad, clavada en el alfiler de la racionalidad, ya no está viva, y el buscador intolerante se torna en un ente frío y desapegado de la vida que no soporta las miles de formas distintas de mirar. RESPANDOR NO DUAL

lunes, 19 de noviembre de 2012

POR QUÉ ESCRIBO


Estoy sintiendo el brote de una nueva semilla en mi, quizás no es nueva, quizás estaba congelada esperando la ocasión. Esta semilla carga una fuerza sobrecogedora que sobrepasa mi comprensión. No puedo vislumbrar aún la planta que crecerá y se mostrará ahí.

Tal vez la edad, la experiencia… permiten ahora vislumbrar algo y lo que se muestran son las trabas que no dejaron nacer antes el poder y la fuerza que me abrasa.

Por ahí escuché que cuando se escribe se hace por puro placer y alguien lo debatió aludiendo que eso no es cierto, que se escribe porque se tiene algo que decir. No sé cuál guarda la verdad, me está pareciendo que los dos aspectos son ciertos. Escribo, porque al hacerlo, primero me ordeno, y segundo me permite expresarme. Ordenar me produce placer, una cierta satisfacción, un desahogo. La otra parte es la de la expresión, pero esta necesita verse reflejada como un compartir. Es como la luz de ser conciencia que se expresa sin razón sin embargo se reconoce a si misma como existente gracias a que se refleja en el espejo de la mente. Así es como escribir puede que sea solo una acción de expresión pero quedará latente la necesidad de satisfacción plena y total mientras no haya eco, para que escribir sea también comunicar y recibir el reflejo que demuestra que no solo se está diciendo, sino también compartiendo.
Lo que digo muchas veces no resuena, no produce eco. Me pregunto por qué. ¿En qué sentido se hace lejano al lector de estos textos el contenido que presento? A veces me desalienta, me digo: tengo esta necesidad aún de seguir escribiendo, pero ¿qué sentido tiene si no toco a alguien con ello? A veces supongo que lo que digo no se comprende, otras que su fuerza es demasiado arrolladora, aniquiladora, sin dejar oportunidad para el intercambio. Me sobrepasa. Entiendo que hay una cantidad de cosas que van determinando la manera como digo lo que digo, y deshacerme de ellas, limpiar el modo, no sé cómo permitir que suceda.
Es más fácil ver lo externo, describir los hechos. Contar una historia. Supuestamente más fácil, porque no habría involucramiento, necesariamente, de la fuerza psicológica que suele acompañar la experiencia de vivenciar un hecho o una historia. Sin embargo cuando un cuento se narra destacando la emoción y la cualidad psicológica de cada vivencia se hace más vivo y cercano. Es más completo. Un personaje no puede desligarse de su emocionalidad y una historia no es tal sin personajes.
Ya esto me va quedando más claro. La doctrina Advaita ha sido una adecuada descripción de lo que he comprendido acerca de mi verdadera naturaleza. Como doctrina, como enseñanza, como algo que muestra (enseña) me parece fabulosa… mas reconozco que hasta un cierto punto. La realidad no puede encasillarse dentro de ninguna doctrina y menos aun cuando la realidad que se comprende está más allá de la tendencia estructuradora de la mente. Toda doctrina es una estructura de enseñanza que puede ayudar si está bien dirigida, aunque también puede trabar porque en las estructuras mismas se encuentran las trampas que encasillan la libre y completa comprensión.
Ahora, iré al punto que me concierne en este momento. Si al comprender la naturaleza de ser se descubre la no existencia real (que se sostenga por si sola) de la persona, si al comunicar esta avasalladora revelación uno se desprende de la persona, el que escucha, enmascarado como se encuentra dentro de su personalidad, no puede, de ninguna manera, ni asimilar ni aceptar este enunciado: la persona es irreal. La exposición que se entrega a este que escucha hay que aliñarla de persona, de cuento, de historia llena de todo lo que concierne al ser manifestado. El ser manifestado es como el reflejo de la luz en un espejo, es decir, lo esencial se manifiesta como una persona, una identidad, en el caso de lo humano. Y como animal, planta, mineral y todo lo existente, en el resto de las cosas de este universo. Ahora me interesa lo humano, porque es donde nos ubicamos.
Nuestra humanidad es compleja. Es el vestido con que la luz se mueve dentro de si misma, con hilos tejidos de tiempo y espacio. (Nuevamente no se quien va a entender esto, necesito salirme de tanta profundidad, a ver, de nuevo lo intentaré).
Sabemos que somos, sin ninguna duda. Podemos percibir y darnos cuenta de la solidez de nuestro cuerpo y de las no tan sólidas emociones que nos movilizan energéticamente. Sea como sea,  nos percibimos a nosotros mismos como una densidad que se mueve en el mundo y que recorre el tiempo, sometidos a la impresión constante de experiencias que dejan huellas en esta masa de cuerpo y psique. Huellas de la edad, huellas de recuerdos dolorosos y placenteros. Estas huellas van moldeando el paquete que parecemos ser, van dando forma y produciendo maneras de ser. Estas maneras perfilan nuestras personalidades. Nos identificamos, armamos identidad con ellas. En base a esta identificación resonamos con unos o con otros. Así que cuando se plantea que no somos estas identidades perdemos el piso donde sostenemos toda la comprensión de las cosas que vivimos. Y aquí, o se penetra en el territorio de la investigación, o la comprensión queda perdida al azar de las vivencias, sin anclas que ayuden a la irreprimible capacidad de la mente de concebir y racionalizarlo todo.
Por eso la labor de compartir la comprensión de lo real es difícil, muchas veces complicado, generalmente muy lento, y la mayoría de ellas es desalentadora. Además, aquí también está la masa llena de huellas de existencia, de condicionamientos, de yo. Digo que mi comprensión me sobrepasa cuando la veo a través de este yo marcado por las huellas. Cuando no hay este yo, cuando hay placidez total, ni siquiera hay necesidad de escribir. Así que comprendo la dificultad que se plantea al pretender deshacerse de un yo que no puede desaparecer, porque cuando se dice yo, se está apuntando de dos maneras posibles: yo como esencia (donde no existen dos, tú y yo) y yo como persona. Así que siempre hay yo, porque siempre hay ser, y no hay otro ser que yo mismo, es decir, si yo no existo, ¿qué otro ser puede existir? Obviamente al escribir, si está presente la mirada desde lo esencial, basta escribir sin necesidad de recibir respuesta, y si está presente la mirada desde el yo dual, entonces junto a ello surge la necesidad de un compartir de doble vía. Es ahí donde surgen la inestabilidad, el deseo, la movilización. La manifestación es inestable, por eso siempre está en movimiento, nada queda fijo, absolutamente nada. Solo la existencia misma es eterna, la existencia de todo lo posible, la conciencia plena de todas sus posibilidades, de todos sus contenidos, es decir, de todas sus manifestaciones en movimiento constante, por siempre.
Hasta aquí llegaré por hoy. Y recibiré de muy buen grado cualquier comentario que muestre que alguien leyó todo esto hasta el final, que sea como un juego de ping pong, donde vea que alguien ha recibido alguna comunicación, ya que yo soy, tanto lo esencial eterno que todos somos realmente, como la persona que es humana, sensible y con necesidad de compartir.
Maria Luisa

lunes, 5 de noviembre de 2012

Lo que Es


Teóricamente, comprendo que no somos este cuerpo ni mente ni emoción, que somos más que eso, y hay instantes en que tengo esa certeza, pero muchas veces vuelvo a caer en el juego de creerme que soy solo esto, y lo veo como un zigzagueo. Pero fíjate que con los co-ayudantes que uso, como la meditación, la respiración, el silenciarme, que en verdad doy gracias a la vida, que puedo gozar de esos instantes, los momentos de certeza de que lo que soy Es, sin principio ni fin, se multiplican. Creo que es solo la vorágine del trabajo y que necesariamente se desvía la atención a temas prácticos, es cuando lo olvido. Hasta el momento esa situación no me ha tenido complicada. Pero algo me dice que he de estar en un 100% con mi atención a cada instante en lo que Es, aunque esté realizando labores cotidianas, no me refiero tanto en la casa, pero si en el trabajo, sobre todo en la clínica. Pero aún no lo hago. Crees que podrías decirme algo al respecto?. Gracias!


Esa pregunta que haces no es rara. Pero aclaremos algo primero. Cuando dices "lo que Es", ¿a qué te refieres?

Nosotros lo que señalamos es que lo que eres es todo lo que Es. De manera que si "mantienes tu atención 100% a cada instante en lo que Es", lo que en algún momento vas a certificar por ti misma es que lo que Es, es desde donde surge y siempre ha surgido la atención. Si surge desde ahí y no desde algún otro lado, dime, acaso no eres tú misma lo que Es? Todo lo que se despliega ante esa atención que nace de ti es el mundo con su cotidianidad, la imaginación, los conocimientos, todo. Solo no te identifiques con lo que consideras que eres, esa persona, ese cuerpo, etc. O sea, no te engañes :) Verás que solo existe y Es... lo que Es. 
 Un beso, ML 

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