jueves, 19 de enero de 2012

Lo que existe - continuación del anterior



Saludos de nuevo ML.


Me sale humo de la cabeza jajaja intento entenderlo pero no hay forma.


Bien, voy a ponértelo un poco mas difícil.
Hay una presencia que pese al movimiento del tiempo no ha variado, eso, ese ver, ese darse cuenta de que uno existe es a lo que llamas el "si mismo" "la presencia invariable" es común a todos lo seres sensibles de este planeta. El darse cuenta o la presencia que siente ML es igual que la que siente David, los pensamientos que circulan por la mente de ML también los tiene David solo que no es la misma la clase de pensamiento o imagen pero a efectos humanos íntimos somos idénticos, vale. Quiero saber si fuera de la percepción (sin percepción) el pájaro que canta alegre en el balcón existe. No hay duda de que ese pájaro, el sol, la luna, la señora que anda con una bolsa de la compra existen, se están dando lugar en el momento que yo experimento, hay un movimiento que es acción que se esta dando, esta sucediendo, ahora bien, el hecho de que un percibidor se encuentre en estado de sueño profundo y no pueda percibir todo lo hablado anteriormente no exime de su existencia, o eso es lo que creo, entiendo que cuando uno esta en un estado en el que no hay objetos no exista identificación y por lo tanto dualidad, pero mientras uno esta en ese estado ¿por que deja de existir todo si cuando este vuelve al estado de vigilia todo esta en su sitio y el tiempo ha transcurrido? entonces ¿que quiere decir eso de que nada existe fuera de ser percibido?


Voy a argumentarte un poco de lo que me he podido dar cuenta; Somos como una sonda consciente que recoge información de esta sopa cósmica y transforma e interpreta mediante unos sistemas de percepción que conocemos como sentidos, hasta aquí bien, esta sonda que es la encargada de recoger información en forma de datos e interpretarlos tiene un sistema para hacerlo, ese sistema son los sentidos y la ilusión espacio tiempo aquí uno se puede mover y dar cualidades a los objetos, ojo, digo dar cualidades por que los objetos carecen de ellas pues la realidad es diferente a cada observador ( cuan diferente puede resultar la realidad para un camaleon y no por ello ser nuestra forma de percepción la que prevalezca ) cuando el cerebro que es el aparato receptor de información se encuentra en un estado de consciencia pasivo (sueño profundo - no alerta) no existe recepción de información que a su vez podemos traducir humanamente como visualización de objetos, mi pregunta es ¿el hecho de que esta sonda receptora en un mundo sin forma este en "off" da lugar a la inexistencia del mundo? ¿como es posible esto? ¿cuando David esta en Sueño profundo ML no existe? aquí me quedo dando vueltas jajaja y por lo tanto no etiendo eso de que los objetos no existen fuera de ser percibidos.


Saludos


Respuesta


No entiendes porque te pasaste por alto algo que te repetí varias veces:
Tú no estas en sueño profundo, tú no estas en vigilia, ni en ningún estado...
tú, como Si mismo, eres el Presenciador de los estados de la conciencia, y la mente como función de la conciencia solo puede funcionar en la vigilia y el sueño con sueños... no en el sueño profundo. La mente es la que recoge la información y la traduce. Te estas identificando con la entidad cuerpo-mente-emoción, que se transforma y tiene su historia, que nace y que muere. Esta entidad es el instrumento de Ti mismo, de Si mismo, para manifestarse y presentarse como separada de la existencia objetiva. La ilusión es precisamente, que Si mismo, Presenciación Pura, se identifica y auto-define como alguien con un cuerpo, que nace, que se transforma y muere. Si mismo es sin forma, no posible de concebirse, porque es lo que concibe, no puede conocerse porque es lo que conoce, no se puede definir, porque al definir, se está objetivando, separando, como si los rayos de su luz al reflejarse en la conciencia muestran imágenes que son tomadas como si fueran si mismo.


Es preciso que te reconozcas a ti mismo como lo esencial (no-dual) que no es un sujeto que observa objetos (dualidad). Al reconocer esto, se hace evidente que no hay dos, tu y yo, o tu y otra entidad, como ser real. Solo hay reflejos múltiples en la conciencia que funciona como un espejo de la luz de Si mismo. Y la idea de ser una entidad es lo que te hace creer que hay otras entidades independientes con voluntades separadas.


Dispuesta a seguir indagando si aún quedan dudas, un abrazo, 
Maria Luisa


Voy a dejar reposar esto, parece un intento intelectual por entender lo incognocible.


Saludos.


miércoles, 18 de enero de 2012

Lo que existe

Saludos a los dos,

Me vuelvo a poner en contacto con vosotros por el hecho de que hay algo que no llego a comprender muy bien; en las lecturas de los antiguos maestros del advaita como Nisargadatta Maharaj habla de que en el estado de sueño profundo la manifestación de los objetos y por lo tanto espacio-tiempo desaparecen y que estos (los objetos) no tienen existencia independiente. ¿como podemos entender esto?

Gracias de antemano.
XX


Para aclarar mejor el e-mail anterior os mando un fragmento de una de sus charlas donde aparece lo que os comentaba anteriormente. Saludos

Toda "existencia" es un proceso continuo de objetivación. Sólo existimos como uno de tantos objetos y, como tales, sólo en la conciencia que nos conoce. Cuando cesa la objetivación, como sucede en el sueño profundo, desaparece el universo objetivo.
Siempre que uno se concibe como una entidad aparte, como persona, no puede percibir el paisaje total de la realidad impersonal. Y la idea de una personalidad independiente se debe a la ilusión del espacio y el tiempo, los cuales no tienen existencia por sí mismos, pues sólo son instrumentos, simples medios para hacer cognoscible la manifestación.


Saludos afectuosos XX.

Si mismo es conciencia, como luz que ilumina la existencia. La existencia, o sea, aquello que existe (como objetos), son contenidos de conciencia. Sin la conciencia de ellos, ellos no existen. En la conciencia se dan tres estados mentales. La vigilia, el sueño con sueños y el sueño profundo. En los dos primeros estados, la mente está presentando contenidos, en el sueño profundo la mente está en absoluto reposo, por lo tanto no muestra contenidos. Los objetos existentes están en los estados de vigilia y sueño con sueños. Los objetos suceden en la conciencia como objetos, tal cual... objetos que son observados por un sujeto. Pero tanto el sujeto como el objeto, son a su vez presenciados por Si mismo, como pura luz consciente que es. Por eso se dice también que el yo como sujeto separado no es el Si mismo real.

Espero esto aclare, un abrazo
Maria Luisa

Si, estoy de acuerdo, pero cuando uno esta en sueño profundo deja de existir el mundo objetivo o eso se dice, es precisamente esto que no entiendo, pues también se dice que los objetos no tienen existencia FUERA DE SER PERCIBIDOS son nociones en la mente del percibidor. ¿entiendes como hago esta pregunta y a donde quiero llegar? si no es así seré mas explicito.

Gracias de nuevo.

Hola otra vez,XX.
Precisamente porque los objetos no tienen existencia fuera de ser percibidos, cuando lo percibido es sueño profundo - ausencia de objetos - no hay existencia alguna fuera de Si mismo. Si mismo presencia el sueño profundo, solo que ahí no hay nada que presenciar, ni siquiera el sentido de existir como cuerpo o como personalidad o como alma, nada. En este sentido, tú no estás en sueño profundo, tú eres el Si mismo, solo se le da el nombre de sueño profundo a ese estado en que no hay objetos existiendo. Los objetos, o mejor dicho, las objetivaciones mentales, aparecen y desaparecen, no tienen existencia propia, son imágenes, sensaciones, efectos de los sentidos, pero si no hay percepción consciente que los sostenga, ellos simplemente no existen. Algunas cosas existen como recuerdos, son la memoria de datos que se está percibiendo. No son objetos de los sentidos, sino impresiones de la memoria.

El percibidor no es un sujeto entre otros sujetos... el percibidor es el Si mismo, Uno sin segundo.

Te lo voy a decir de otro modo.

Los objetos, como mencionas, no tienen existencia fuera de ser percibidos. Recuerda que la explicación es que Si mismo es pura presenciación, Ser - Conciencia. Ser o Si mismo presencia los movimientos de la conciencia cuando esta se mueve. La función ordenadora de los contenidos de conciencia, la mente, se presenta con los tres estados mencionados. La mente es la constructora de la identidad, del sentido de existencia temporal y espacial, de la sensación de ser un sujeto separado de otros sujetos, al que llamas yo, el que crees ser. La mente presenta esta identidad en dos de los estados (vigilia y sueño con sueños) pero en el sueño profundo, así como en estados de inmersión llamados samadhi, meditación profunda, etc., la mente no está presentando contenidos, y menos aún presentando el sentido de identidad. Sólo está presente la pura presenciación. Con esto te quiero recordar, indicar, que los objetos existentes, el mundo, el universo, etc, sólo se muestran como contenidos cuando la mente está activa y te identificas como un sujeto separado que observa objetos.

Para cerrar, te reitero que tú como Si mismo nunca estás en sueño profundo, el sueño profundo es un estado de la mente en el cual no se sabe de identidad, ya que esta es un objeto y dijimos que no hay objetos en ese estado. Sólo deduces que hubo ese intervalo, cuando aparece la mente de nuevo asumiendo que eres alguien (una identidad) que estuvo durmiendo, como si tú fueras el cuerpo.

Abierta a seguir aclarando, te saludo de nuevo.
Maria Luisa

(Continúa en siguiente publicación)




martes, 3 de enero de 2012

Feliz Año y... ¿Qué significa conocerse a si mismo?



¿Qué significa conocerse a si mismo? Algunos creen que conocerse a si mismos es equivalente a conocer lo que hay en su interior, pero siendo este un término – interior - muy ambiguo, ya que es imposible encontrar un sitio en nosotros que podamos llamar interior, habría que revisar qué significa: “lo que hay en el interior”. También preguntarse, ¿el interior de dónde o de quién? Por otro lado se presume que se puede conocer uno a si mismo si presta atención a cómo hace las cosas, cómo piensa o cómo siente, ¿cómo? De antemano se suele suponer que prestando atención a ello podemos hacer modificaciones tales que nos hagan mejores, más precisos, más exitosos o capaces. Ante esto es entonces también necesario averiguar si hay alguna diferencia entre el cómo soy y lo que realmente soy… porque así como una nube es agua evaporada y luego condensada en preparación para precipitarse - pero siempre agua - la forma de la nube o el cómo es la nube (cúmulo nimbo, estrato, cirro, etc., o la forma que adquiere como conejo, ave, luna, cara) es muy cambiante. Del mismo modo, el cómo somos puede ser relativamente fijo por un tiempo, o en apariencia fijo, pero no se puede negar que tiende al cambio antes o después. Si el cómo soy cambia, entonces ¿significa que lo que soy no es fijo? Mucho se ha mencionado, y lo saben quienes han escuchado o leído a los sabios antiguos y actuales, que si algo cambia no es absolutamente real. Por eso, volviendo a lo inicial: ¿es cierto que conocerse a si mismo es conocer el cómo soy? ¿Podría decir de mí que no soy absolutamente real?

Cuando tenía cuatro años era una niña muy dócil, mis padres estaban encantados, claro, era fácil de criar y ellos sentían que tenían algo así como un premio a su saber hacer, quizás como si ellos me hubieran construido. Ha pasado algo de tiempo, unos 48 años desde entonces, y no parece que hoy en día pueda decir que me presento como niña ni como dócil, sino quizás muchas veces llegue a parecerles a ellos, a mis padres, como una piedra en el zapato. El cómo soy es sumamente variable, el humor puede cambiar como el clima, las emociones afloran al recordar historias o engancharme con las situaciones, el cuerpo, uf, qué decir, cada mañana al despertar es un suplicio comenzar a moverlo a estas alturas de su historia. Aunque cada vez más noto como las ideas tratan de definir lo que se me va presentando, como si poder especificar con precisión acerca de cualquier situación significara adueñarse de una verdad, es algo muy recurrente que la razón, el intelecto y la conceptualización destaquen una y otra vez en la pantalla de la conciencia algo así como letreros guía: por aquí si, por aquí no… como si el modo como se recorre un camino fuera algo fundamental. Pero un día alguna idea encaja mejor sobre una situación que otra idea que se tenía el día anterior. Así que las ideas, los pensamientos, son también muy cambiantes. Y me queda claro que nunca representan la verdad acerca de nada. El cuerpo, las ideas, las emociones, las historias que forman el pasado y la imaginación que dibuja un futuro, el clima, las formas del mundo, los sueños, todo, cambia, se transforma. En mi memoria se albergan construcciones y destrucciones, y puedo contar muchos relatos de una sola vida como si hubiera realmente transitado por ella.

En algún momento consideré también, como muchos, que había algo llamado “interior”. Recuerdo una noche, hace más de 15 años, que me quedé mirando fijo a los dibujos de una alfombra muy grande que cubría el piso de aquella que entonces era la sala de mi enorme vivienda, y observándolos, en procura de salir de las emociones muy intensas e incomprendidas que me albergaban, desee ser tragada por aquella alfombra, aquellos dibujos, tragada, sumergida… quería desaparecer en ella… transformar todo lo que pudiera estar componiendo lo que yo creía que era mi ser… quería “ver” mi interior, mi subconsciente, todo lo que se mantenía oculto pero estaba ahí. Mi recuerdo de aquello representa una situación sumamente intensa y fuerte, rememora instantes de apremio. Quería conocer mi interior. Desde entonces, y desde antes también, hubo una búsqueda de la Verdad. Primero comenzó con el deseo de mirar adentro, ya que lo que veía afuera no me dejaba nada claro. Luego fue quedando más comprendido que observando el interior (subconsciente) o el exterior (lo que los sentidos me informaban), descubriendo el cómo era yo (que ya aclaré que es cambiante)… no podía decir, por más alumbrado que quedara, nada cierto acerca de lo que verdaderamente soy.

Algunos maestros o apuntadores, terapeutas u orientadores, sugieren prestar atención a lo que pensamos, hacemos o sentimos, así como tomar conciencia amplia de todo lo que nos rodea, o que se alberga en el susodicho interior. ¿Para qué? Veamos el enfoque que esto puede tener a mi modo de ver.

En cuanto a la importancia de la atención es preciso comprender lo siguiente:
Conocer nuestra personalidad o el cómo somos a modo general, o reconocer las situaciones que nos motivan, sea cual sea el juicio que hagamos sobre ellas (buenas, malas, convenientes, desagradables), o reconocer los pensamientos o sentimientos que tenemos en un momento dado, ya sea a ratos o de forma constante, puede ser importante en una primera instancia, algo así como un primer paso en esta investigación. Entender cómo se forma constantemente nuestra postura y actitud frente a las situaciones y condiciones, como maneras de adaptación emocional o que definen nuestra apariencia de frente a las otras personas, es también importante, o relativamente importante en el proceso de correr velos que nos confunden la mirada. Entonces podremos dar el paso que es radical, viendo que lo más crucial y revelador es darnos cuenta, reconocer, comprender, que nada de lo que podamos alumbrar con nuestra atención - es decir, nada de lo que podamos comprender racionalmente o diferenciar conceptualmente, ya sea porque me diga que soy Sagitario, o de tendencia intelectual o emocional o combinada, o que pertenezco a una tipología sicológica tal o cual, o nada de lo que pueda sentir en un momento dado, o hacer, o especular - puede definir el origen desde donde esta atención nace…

Y aquí surge lo fundamental… ¿quién soy que me doy cuenta? ¿Quién está prestando atención?... si mi atención puede tomar nota del cuerpo, ¿de dónde surge esta atención?, ¿del cuerpo?, ¿del cerebro?, ¿de los ojos?

Lo que atiendo, una idea, una sensación, miles de ideas o de sensaciones… una explicación, una situación,… lo estoy conociendo, viendo, atendiendo… y cada cosa, pensamiento, situación, dura un rato… y luego cambia… algo nace, se transforma, muere… pero esto que soy, que observa y sostiene con su atención estas cosas, no se mueve, no nace, ni muere…. Lo que observo, lo que veo, puede ser un intento de definirme… pero, ¿cómo lo que es alumbrado puede representar fielmente el origen de la luz que lo alumbra?

Cuando trato de definir este ser, este yo, este mí, desde donde la luz surge, se hace obvio que cada definición está apareciendo ante mí, siendo alumbrado y destacado por mí… así…
nada puede definirme… lo que soy es indescriptible.

Soy, punto final…

He vivido muchas vidas en un solo transcurso del tiempo de este cuerpo. He construido y destruido, armado y desarmado… o podría decir, que he soñado muchos sueños que llevan un hilo conductor, mis edades, las edades de este cuerpo. Cuando tenía 4 años, cuando era adolescente, cuando me casé, cuando me gradué, cuando me divorcié, cuando viajé a la India, cuando me encontré con este y con aquél, cuando peleé y me reconcilié, actitudes, comprensiones, posturas falsas o auténticas, todo esto lo he estado viendo siempre desde el mismo sitio en que estaba cuando mis ojos se abrieron por primera vez al mundo… (aunque no tengo memoria de un momento como ese) considerando siempre que cuento el cuento de la vida de mi cuerpo como el hilo conductor de todas estas historias. Desde Mi observo las historias, o la sola historia, y todas las cosas con que me he ido definiendo, estos añadidos, son como decoraciones, máscaras, vestimentas usadas por un tiempo en algunos de los ramales de la vida transitada para darle sentido a los roles asumidos, y este tránsito, realmente, no es sino una sumatoria de recuerdos que solo pueden ser conocidos, recordados, siempre en el presente, ahora. Y aún más allá de eso, este ahora, como punto intermedio entre un supuesto pasado y un supuesto futuro, es como una diapositiva en una cinta fotográfica, que está siendo atravesada por la luz de mi atención… El origen de la atención, esta indescriptible belleza de este ser íntimo, fijo, inalterable, propio, Único… este origen de la existencia es… si algo puedo decir… eterno en el no tiempo e infinito en el no espacio, pleno y absoluto en Si mismo. Eternamente presente e infinitamente pleno en la capacidad de saber, conocer, alumbrar, como lo que ve y conoce pero no puede ser visto o conocido.

¡Feliz Año!, en este instante, esta diapositiva cuyo antes llamamos 2011 y cuyo después se apellida 2012. Llenándolo con toda la luz que este momento puede mostrar, luz que al impregnar el ahora, mi razón, el concepto, le da el nombre de Amor.

Maria Luisa

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