sábado, 29 de enero de 2011

El Personaje Soñado III, IV y V


El Personaje Soñado III


“La persona se siente separada y extraña al mundo y a su entorno por haber perdido el conocimiento de su realidad esencial. La razón no puede expresar con palabras lo que significa esa manifestación que permite tomar conciencia de la realidad. La realización es elevarse por encima del limitado concepto que se tiene de sí mismo, volviendo a esa unidad básica en la que siempre ha estado. Se trata de una vivencia de cierto, que supera en mucho los términos con los cuales pueden explicarse las cualidades de la conciencia. Diría que es la única condición verdadera. Los estados mentales: vigilia, sueño con sueños y sueño profundo son solo reflejos de Ello.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 7.14)

El punto a ser destacado es este:
-Toda percepción ocurre gracias a que hay conciencia de ella.-

El cuerpo no es algo separado de la conciencia, sino conciencia en movimiento. Conciencia de ver, de oír, de sentir el tacto, de oler y saborear, en suma, darse cuenta de la percepción sensorial. Sin embargo, esta percepción de los sentidos no es constante y esto se verifica durante el estado de sueño con ensoñaciones en que los 5 sentidos descansan y lo que surge es otro tipo de película. En él observo otras situaciones que nada tienen que ver con el cuerpo que está en reposo. Las historias que son experimentadas en este estado, por muy enrevesadas que se muestren, son encarnadas por otro personaje, u otros variados personajes (que no se sabe muy bien si son yo o alguien más, y es que la identidad aquí se muestra como algo que no es fijo) relacionados con impresiones síquicas, aprehensiones sutiles que en la vigilia se pasan por alto. En este sentido los sueños funcionan muy bien como expresiones catárticas de lo que está sumergido en forma subconsciente durante el estado de vigilia. Y es que el estado de sueño con sueños está relacionado íntimamente con el estado de vigilia. Además de estos estados de la mente está el estado de sueño profundo en que la identidad asumida descansa por completo junto con todo el organismo. El cuerpo, la mente y las emociones descansan. Es un descanso o desaparición absoluta de contenidos conscientes, un hueco o lapso en la memoria. Así se puede comprender que las percepciones sensoriales o de cualquier tipo no son constantes, aunque la Conciencia que presencia su surgimiento o desaparición sí lo es.

Cuando nos adentramos en la investigación de lo que realmente somos, es importante comprender cómo es que se da la rotación constante de los estados mentales de vigilia, sueño con sueños y sueño profundo, para poder intuir la Presencia permanente que los sostiene, es decir, Si mismo. Los dos primeros están impregnados de identidad mientras que el último carece por completo de ella. La identidad asumida en cualquier estado es variable e inconstante y es por esto que se dice que la conciencia está soñando, sea que se presencie la vigilia o los sueños, ya que como señala R.Malak, se ha ”perdido el conocimiento de su realidad esencial”.




El Personaje Soñado IV

“…la conciencia centralizada, al reconocer su procedencia, se da cuenta del funcionamiento, reconoce la realidad que está en aparentes umbrales, para luego sumergirse en la Conciencia Esencial. Salir del sueño en que se supone estar separado del Ser, es la capacidad de darse cuenta de que la vivencia consciente se ha centralizado y manifiesta apego a lo individual.” (R.Malak Resplandor No-dual 7.4)

El país de las maravillas
Lo que llamamos el cuerpo-mente o más ampliamente: cuerpo, mente y emoción, es un instrumento, una vestimenta de conciencia que no es ajena ni separada de la conciencia esencial. Este instrumento no percibe en forma separada como una conciencia individual, sino que es el traje con que se viste la conciencia indeterminada para percibir un mundo y encarnar una historia de un personaje determinado. Para que esta historia sea creíble, la idea de ser exclusivamente lo que el instrumento determina, es necesaria. Cuando se descubre esto que menciono, ya la historia deja de ser creíble y el personaje deja de ser determinante. Entonces se ve con otros ojos, otro entendimiento y la comprensión fluye con la inteligencia esencial, abierta y no cristalizada por prejuicios de la conciencia centralizada.

Las ideas aparecen a la luz de la conciencia, y son extraídas del mar infinito donde nadan todos los pensamientos como si fueran peces, por la atención que se focaliza en ellos y los “pesca”. Entonces son ordenadas ofreciendo una historia por medio de la función que opera como conciencia en movimiento: la mente. Esta selección de datos o pensamientos depende de ciertas estructuras que se han asumido como parte de la personalidad. Millones de pensamientos posibles se pasan por alto puesto que no tienen significación oportuna en el proceso de armar la causalidad de la historia personal. Es mirar a través de la mente como el que se limita a mirar una estrella con un telescopio, sin observar lo infinito del firmamento estrellado.
foto: F. Hananda Boedihardjo
Conciencia emanando, manifestándose, luz de atención consciente que en su movimiento presenta funciones distintivas, atención que recoge las proyecciones, las imágenes. A esta operación la llamamos mente. La capacidad mental de organizar estructuras de identidad y de historias sostenidas en la causalidad, es un instrumento que permite creernos el cuento de la existencia individual, la gran aventura humana. Si el cuento no fuera creído, toda la historia se desarmaría y las experiencias a ser vividas como extremos comparativos de alegría y sufrimiento no tendrían soporte.

Esta realidad es en verdad inefable. El intelecto no puede ir a Ella, eso es cierto, y lo que sucede es que el intelecto viene de Ella. Es como un color del arcoiris, no la luz completa.

La conciencia, al volcarse hacia su manifestación, Es Expresión de Si mismo, que en su infinitud y omnisciencia, es el poder de conocer y experimentar todas sus posibilidades, conociendo, necesariamente por partes y por medio de la dualidad comparativa, toda la gama infinita de expresiones. Y he ahí que para que una potencialidad sea vivida, para que una semilla se desarrolle como planta con flores y frutos, es preciso que surja la idea de separación: el ser yo, que se asume como un individuo, un personaje separado, la sensación de ser aquí y ahora, en este lugar y este espacio, con aparente libertad de opciones en el juego limitado de la relatividad, con capacidades de interactuar y con estímulos que permiten las emociones. 
El Personaje Soñado V  
“…la senda nos recuerda que la dicha consiste en el desenvolvimiento de la plenitud de Ser que ya está presente, aunque quizás no reconocida. La conciencia base y expresión del Ser se dirige a las cosas sin quedarse ella misma en los fenómenos. Se requiere reconocer cómo se disfraza de mente y se confunde con los pensamientos, y para esto solo basta observarlos sin juicio, para que se detengan en su carrera loca, y en esta detención suave y natural se descubre a la mente que, en última instancia, se muestra refugiada en su fuente que es la conciencia esencial.” (R.Malak. Resplandor No-dual 15.1)

-La diversidad de la emoción, del sentir, se muestra como el colorido variado del Amor.- 

¡Qué asombro por la existencia! La maravilla de un logro y la tristeza de un fracaso, la alegría de una ganancia y el dolor por una pérdida. El reto, el sabor de la constancia y la perseverancia, la magnífica pasión por descubrir e inventar, el gusto por la creatividad. Por contraste se puede reconocer la belleza al distinguirla de la fealdad, lo sublime de lo sórdido. La idea o sensación de separación no es mala, ni buena, tan solo es, acontece en Si mismo. Y con ello se expande la imaginación, la percepción, el conocimiento, la experiencia, el saboreo de toda la gama de manifestaciones que se dan como conciencia y en la conciencia, producidas por la conciencia misma. Y es por esto que se dice que todo es conciencia. No entendido como que todo está hecho de átomos, no… o que todo es vibración energética… no… Todo es conciencia de la que Soy Consciente, no como individualidad, sino como Eso que todo lo sostiene.

Ver el firmamento estrellado en una oscura noche, sumergirme en las cálidas aguas del Caribe, sonreírle al vendedor de periódicos, ser abrazada por un amigo, llorar al ver una película y carcajearme al escuchar a un cómico. El alivio de acostarme a descansar cada noche y levantarme con ánimos cada mañana. Un helado en verano y un caldo en invierno. Un viaje, lavar los platos, prepararle su plato favorito a mis hijos. Celebrar la Navidad, los cumpleaños, acompañar a una amiga cuando está triste. La vida. Dar gracias a mamá por traer este cuerpo al mundo y a papá por enseñarme tantas cosas. La reunión con mis hermanos cada seis meses y hablar por teléfono con mis hijos cada vez que puedo. La vida. Es hermoso. Cuando la separación de los cuerpos no separa la vida… es precioso. Aún así, muchos, muchísimos personajes están experimentando un sufrimiento crónico radicado en una enorme incomprensión. Se han creído a tal punto ser el personaje separado, identificados exclusivamente con el cuerpo y la historia, asumiendo las culpas de no haber actuado de tal o cual forma, temiendo perder lo que tienen o no lograr lo que se proponen, que han olvidado su esencia como felicidad y amor plenos.

La auto indagación es investigar la realidad de ser, ¿en dónde se encuentra lo absoluto y dónde queda lo relativo?, y esto ocurre en la persona, en el personaje, que luego de notar cómo la vida en su movimiento presenta alternativas de gustos y disgustos, se pregunta acerca de lo absolutamente verdadero, no conformándose con las parcialidades que sufre. Se cuestiona por qué intuye que hay una felicidad plena pero no logra experimentarla. En este caso, -que se ha mostrado como la búsqueda de lo divino, como la búsqueda de la Verdad, como el anhelo por la real sabiduría, como esa bendita necesidad de fundir el corazón en lo más esencial-, en este caso que nace no de un deber sino de la pasión en que el conocimiento quiere conocerse a si mismo, acontece el sumum de la experiencia del conocimiento humano, que termina en el re-conocimiento de que el personaje no es sino un traje temporal, una ilusión de ser separado que se asumió como un sueño en la conciencia. Conocimiento no entendido como algo aprendido, leído o reflexionado, sino conocimiento como quien conoce lo que es quemarse el dedo con el fuego. Conocimiento de primera mano, inmediato, íntimo, innegable... Certeza. Re – Conocer, volver a conocer lo que nunca en verdad dejó de Ser… Conciencia de ser, siempre aquí presente, nunca perdida, tan solo velada. Por esto, la búsqueda no llega a ningún lado fuera de uno mismo.

Bellísimo el despliegue de Ser indescriptible, que en su magnánimo poder presenta, encarna y se experimenta a si mismo como ser descriptible,  como yo, la persona humana. Y entonces, en esta Realización se goza a Si mismo desde su expresión parcial, como una bendita manifestación consciente que no puede sino expresar alegría y agradecimiento, que se derrama en la verdadera felicidad de Ser. El cuerpo, la mente y las emociones son entonces asumidos, conquistados, para la proclamación de esta presencia, sin que se vuelvan ya elementos separadores, sino que son integradores de toda vivencia. El personaje ya no es soñado, no está perdido, sino que es lo que siempre fue y había olvidado, es el infinito ser que se muestra encarnado, hecho carne. Esto que eternamente ha presenciado todas las historias del devenir, Esto… no cesa jamás. Ser Conciencia y Felicidad permanentemente emanando, derramándose en si misma. Y así la Realización se hace carne.

Maria Luisa

viernes, 28 de enero de 2011

El Personaje Soñado I y II (parte 1 y parte 2 de 5)


El Personaje Soñado I

“Para el maestro todas las religiones y filosofías son diferentes modos de señalar la verdad. El manifiesta que los argumentos a favor o en contra de alguna de ellas, son manifestaciones sectarias e indica que las discusiones teológicas u ontológicas son juegos de niños. Percibir un aspecto de la Realidad atesorándolo, y no percibir los otros aspectos, e incluso negarlos, constituye un reduccionismo inadecuado. En cada religión, filosofía o doctrina, hay un proceder hacia el saber de la Realidad.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 8.27)

Al leer ciertos textos y mirar videos dedicados a la exposición de la mirada no dual, noto que los que se dedican a la investigación por medio del intelecto en la vía espiritual, algunas veces hablan del personaje soñado, del sueño y del despertar. “Despertar de la conciencia”. Suena bien aunque me pregunto, ¿acaso la conciencia está dormida? Si la conciencia está dormida ¿quién y cómo sabe de ello? Considero que es digno de investigarse.

Cuando comencé a escribir este texto, que consiste en varias partes en que lo separé para que se pueda leer por regulares dosis sin indigestarse, y antes de encontrar la cita que tomé de nuestro libro con R.Malak (la que puse anteriormente), estaba movida por una tensa confrontación que sentí hacia ciertas indicaciones que he estado leyendo, provenientes de algunos seguidores y expositores del Advaita. Esta sensación estaba en paralelo con una serie de ideas que se revolvían tratando de ordenarse para expresar a la vez mi sentir y mi comprensión. En este funcionar mental, mi atención quedó inmersa en el proceso y pasaron algunos días en que no podía expresar lo que comprendo más allá de lo intelectual precisamente porque la mente estaba teniendo preponderancia. De este modo, caí en la trampa, justamente, de lo que Malak está señalando en esa cita. Cuando la encontré, en una búsqueda al azar dentro del libro para que ilustrara este escrito, sentí una señal de alerta. Me estaba parcializando con ciertos puntos de vista, justamente, como dice allí, atesorándolos. Así que la he considerado tan preciosa que la tomé como el inicio de toda esta reflexión acerca del “Personaje”, para estar atenta y no caer en la trampa que cristaliza una comprensión que intento compartir sin imposiciones, sino más bien como una invitación a cuestionar lo que creemos y que siempre nos hace tomar partido por un aspecto, separándonos de su contrario. 

Se habla de este personaje – el personaje soñado - llamándolo “organismo cuerpo-mente” y en ello suceden dos indicaciones curiosamente opuestas entre si. Por un lado se dice que este organismo es un objeto inerte en la conciencia, y luego esto se contradice cuando mencionan al mismo tiempo que el organismo piensa, hace, desea y se mueve en forma condicionada. Entonces no puedo dejar de observar que esto es como suponer que el reflejo en el espejo (el supuesto objeto inerte) tiene la capacidad de ver, pero aquí me digo, para ver tendría que estar vivo y tendría que ser independiente del sujeto original que observa el reflejo. Necesariamente viene esta reflexión: La capacidad de conocer no está en lo conocido, así, en mí… ¿qué es lo que conoce?, ¿dónde se encuentra ello?, ¿acaso puedo colocar en algún lugar esta capacidad de ser consciente? Y otra pregunta más: ¿acaso el reflejo es en verdad un objeto?

Maria Luisa



El Personaje Soñado II



“La realidad, al manifestarse, parece estructurarse de la siguiente manera: la conciencia se centralizó como el "pensamiento yo soy" o eseidad  y se manifestó convirtiéndose en el aparente creador y manipulador de su entorno, permitiendo moverse con un dominio mayor, lo que impulsó a creer que es un ente separado del Ser. El sí mismo está aquí, sin embargo se trata de volver al sí mismo en conciencia, y los deseos y dudas desaparecerán. El sí mismo es el observador de los estados de la mente como el sueño profundo, el sueño con sueños y la vigilia, así como de los procesos del cuerpo y las emociones, por tanto es la observación misma de toda estructura.” (R.Malak. Resplandor No-dual 16.8)


Lo que propongo es esto: el personaje no está ni vivo como ente independiente, ni inerte ya que es obvio que sentimos muy fuertemente nuestros organismos. Y diré así: -El personaje soñado no es soñado por la identidad. La vida soñada tampoco. Todo es soñado por Si mismo y ese soñar es Conciencia.- También podría decir: la Conciencia, siendo lo que sostiene la existencia de todo lo percibido, siempre está despierta, pero en ella se presentan infinidad de modos, unos parecen sueños, otros parecen realidades.

El asunto crucial entonces consiste en averiguar si yo, a pesar de sentirme muy persona y muy humana, soy distinta, soy un reflejo, soy un aspecto, soy un destello, soy un objeto dentro de la conciencia, o soy la conciencia misma, así que veamos. El personaje (la persona que experimenta su historia) con quien se está muy identificado, sintiéndose intensamente como “yo”, no es un objeto inerte en la Conciencia, ya que la identificación - como conciencia de ser el personaje - se muestra viva. Este personaje intensamente asumido no es algo inerte pero tampoco es un sujeto independiente con libertad absoluta de elección. Asumir una cosa o la otra sería fragmentario (dual) y limitado por la comprensión meramente intelectual, y no viva, de lo que expresa el señalamiento hacia lo no dual. La proposición que ofrezco para ser atendida es la siguiente: El personaje o persona, en cuanto a ser, es la conciencia misma, que se ha centralizado percibiendo sensorialmente lo que sucede por medio de un cuerpo específico y se identifica con lo experimentado por medio de ese cuerpo como algo mío y distinto a lo de los otros, y a su vez percibiendo e interpretando con el filtro del deber ser aprendido a través de la sociedad, la cultura, el medio ambiente y demás. El personaje, así entendido, es la conciencia que pasa por alto su realidad indeterminada y se está determinando con lo que está almacenado en la memoria, deja que su instrumento de percepción, incluidos el cerebro y el sistema nervioso con la memoria particular de tal organismo, determinen su transitar en el mundo del tiempo y el espacio.

Hay cuentos tradicionales y antiguos referidos a esto, que cuentan cómo el actor de una obra teatral, vestido como mendigo y actuando como tal, al dejar la escena, lo natural y que le corresponde es considerar su traje y su actuación como algo inerte que puede ser dejado a un lado, y no seguir identificado, en forma alienada, con su papel. En este sentido puede deshacerse del personaje al concluir el acto, pero mientras dura la función no le es posible ya que hace más creíble la historia en la medida que más compenetrado está con su rol. ¡Acción! dice el director de una película… y este instante se corresponde con el momento en que se asume al personaje, y comienza el tiempo y el espacio de la historia.

Del mismo modo, desde el Si mismo se presencia cómo acontece un instante en que la identificación se produce, en que la atención se queda pegada al yo construido como persona, y esto comienza con el pensamiento yo. Entonces el pasado y el futuro cobran tanta importancia como si fueran reales - ya que sin memoria y sin proyecciones se pierde la noción de quién soy como alguien definido - quedando la atención consciente atrapada en el devenir. Y esta es la conciencia centralizada, el sueño en que se vive una historia. ¿Se puede despertar de esta situación mientras el tiempo dado al instrumento sigue vigente? Si, con toda seguridad, es un hecho que acontece … tal como un Resplandor.

Maria Luisa

(sigue, porque queda aún por decir)





lunes, 24 de enero de 2011

CERTEZA




Las cosas más ciertas son las que nos vienen de la experiencia directa. No es lo mismo creer algo que saberlo de primera mano por haberlo experimentado. Aun así, hay experiencias que suceden y luego son interpretadas, y muchas veces la interpretación no tiene nada que ver con el hecho en si mismo. Sin embargo, a mi parecer y entendimiento, es tan válida, o tan dudosa, una interpretación como un hecho… y comprendo que esto no es fácil de aceptar.

Apelo a la dulzura de lo real, ya que ante los hábitos de pensamiento resulta bastante crudo lo que veo para ser dicho. Confío en que la belleza de la verdad pueda primar como un fondo sostenedor de estas pronunciaciones. Así, con el centro abierto y las manos desnudas, me propongo dudar de cualquier premisa para que lo cierto se haga presente por si mismo.


Se supone que los hechos son los hechos, reales, innegables. Y en cambio que las interpretaciones están veladas por prejuicios, condicionamientos y más. Por ello se le suele dar validez a un hecho pero se cuestiona su interpretación. Aquí voy a dudar incluso de la realidad de cualquier hecho. Y la proposición es la siguiente: para que un hecho sea conocido, es preciso haberlo percibido, y para percibir se requieren ciertas condiciones de los sentidos de percepción. Puedo estar cierta de lo que he visto con mis ojos, y de todos modos puedo estar equivocada. A lo lejos, una figura puede ser una roca o un animal. La vista me puede engañar. Así, ¿cómo puedo estar absolutamente segura de que un hecho sea real?

Es evidente que a nivel cotidiano, el de la socialización que da por sentada la existencia de un mundo poblado por personas, se llega a acuerdos, consensos, por medio de los que lo que la mayoría ve o acepta se asume como cierto. Y es así como se diferencian hechos reales llamados realidad, de hechos ficticios relacionados con las apreciaciones de una sola persona o una minoría, que pueden diferir de lo consensuado, a las que se les atribuye la declaración de estos hechos como efectos de su imaginación. Pero esta investigación que propongo parte de la base de validar lo que experimento de primera mano: ¿qué es lo que yo veo?, ¿de qué soy consciente?, ¿hasta dónde puedo constatar lo que es real y lo que es ficticio?

Un hecho es percibido en un momento y al instante siguiente queda sólo como una referencia en la memoria. Sé que la memoria puede ser muy traicionera, las fantasías pueden envolver los recuerdos y colorearlos en formas muy elocuentes.


Con todo y esto, las percepciones resultan muy certeras al momento de capturarlas y aunque estén envueltas por la interpretación, sólo yo sé con certeza acerca de todo ello, tanto de lo percibido como de su interpretación. Es algo que nadie me puede quitar. Para hacer esto corto, lo que quiero decir es que yo y solo yo le doy realidad a lo que percibo. Solo yo acepto o rechazo, entiendo o dudo, siento, sé. Y esto es innegable. Nadie sabe por mí, nadie siente por mí. Por lo tanto soy la base de mi propia realidad. Es absoluto que soy y es absoluto que nada es conocido si no es por mí. Es la mente, como función diferenciadora que es subjetiva y relativa, la que le da sentido a cualquier percepción, ya que al instante de la escucha, no se sabe qué es lo que se está escuchando, luego es que se le da un nombre. Pero soy yo quien a su vez percibe la mente y la sostiene.

Profundizando más, se puede entonces sospechar acerca de la existencia de las cosas como separadas de mí pero no puedo sospechar acerca de que soy y soy consciente. Hilando fino, con atención nacida de lo más hondo, constato que aparte de mi, nada existe. ¿Quién es este "mi" a que hago referencia? ¿Una entre muchas personas? ¿Cómo sé de la existencia de las personas? Algo se está dando cuenta de todo, de las dudas y de las certezas, y eso lo sé. En este umbral de atención consciente donde todo ha sido cuestionado, donde ninguna respuesta conceptual es valorada, hay algo indudable: me estoy dando cuenta, aunque no pueda definir lo que soy y a pesar de que toda mi personalidad se haya diluido y las identificaciones hayan perdido pie. Entregada en este no saber cómo definir quién soy, me estoy dando cuenta y es indudable que soy consciente de que no puedo emitir un concepto acertado sobre lo que soy… mentalice o no, soy consciente y lo sé. No me puedo definir porque soy más allá de la mente y los conceptos, soy lo que los sostiene, lo que los ve y aquí aplica lo de que el ojo no puede verse a si mismo, y sin embargo más allá de eso, esta infinita presencia que soy sabe de si misma.


Se revela solo, por sí mismo…
No es la persona, como entidad, la que sabe, sino la conciencia eterna que realmente soy y somos. Como luz que mira por los ojos, siente por la piel, escucha por los oídos, observa los sueños, ve las fantasías y se da cuenta de las complicaciones mentales, así es este Ser, pleno, luminoso, no nacido. Ser Conciencia Felicidad…

Es infinitamente profundo como un océano este saber… en que se llega a comprender que ninguna experiencia, ni siquiera la vivencia, ni siquiera el presente... son reales por si mismos, sin embargo, esta comprensión es la puerta que se abre a la absoluta libertad… pues es sabido que nada hay que haga frágil o vulnerable al ser si mismo, y a la vez todo cobra sentido desde si mismo. Eres el creador, sostenedor y destructor de tu realidad.

Maria Luisa

(Imágenes de: Hengki Koentjoro)

lunes, 17 de enero de 2011

LA VIDA NO ES UNA ILUSION


-El Ser Conciencia, como presencia permanente e inamovible, se está asomando a su propia expresión (movimiento de felicidad), como luz que emana de sí y se refracta en millones de colores a través del prisma de la yo-soy-dad. Un prisma de tres caras llamadas cuerpo, mente y emociones.-
 Esta figura metafórica ayuda para comprender que la esencia de ser es conciencia que se vive a sí misma como yo y los demás en:
1. un mundo creado por los sentidos,
2. en un tiempo y un espacio generados por la mente, la memoria y la capacidad de generar dualidad,
3. y en la experiencia llamada sentimiento, emoción y sensación.

La esencia, en sí misma, es pura vibración energética o consciente de vida armónica que se podría también denominar felicidad inmanente, y que percibe su propia expresión a través de este instrumento o prisma del “yo soy”.
Lo que el Ser o Si mismo percibe de sí a través del espejo de la mente cuando está tamizado por juicios y comparaciones egoicas, es parcial y fragmentado.

 
A su vez, en la percepción de quién está percibiendo, se encuentra revelada la totalidad no fragmentada de Ser, de una manera íntima, inmediata, silenciosa y carente de cualquier necesidad, incluida la necesidad de conceptualizar, idealizar, pensar o vocalizar. 
Yo Soy es real, sin embargo la irrealidad la menciono como: yo soy esta cosa o esta otra, esta persona o esta otra, este carácter o este otro, esta personalidad, este ser humano limitado. Esa es la ilusión o irrealidad en que la mirada se ve envuelta de una forma hipnótica y engañosa, cuando se cree ser lo que no se es, con el consiguiente sufrimiento y sensación de fragmentación.

  Lo real de si mismo, siendo plenitud, se mueve emanando como una corriente vital, como un río de conciencia que fluye desde cero hasta el infinito, siendo cero = a nada, e infinito = a todo. O viceversa. Un río que no nace ni muere, una corriente continua de conciencia emanando, siendo iluminada y a la vez percibida, desde si mismo, en si mismo, como si mismo y para si mismo. La observación o atención consciente, como la luz que Ve y Conoce, anterior a los juicios duales que propone la mente (función de conciencia), es vitalidad permanentemente plena. 
La identificación se produce debido a semillas de memoria. Memoria genética, aprendida dentro de la ilusión de existencia de los muchos seres, lo que me enseñaron mis padres, la educación, la cultura, la interacción con el medio ambiente, las huellas o impactos emocionales y marcas sicológicas, todo ello en una rueda de causas y efectos que va armando y ordenando la mente bajo la forma de la memoria del “yo” en el tiempo.
Así se arma una identidad para este Ser, una identidad que como forma asume una posición en el mundo manifestado, y se mueve en el tiempo desde un pasado donde se inició hasta un futuro donde morirá. Es la película de mi vida. Esta vida es ilusión, no así la Vida que sostiene todo este movimiento consciente. Vida eterna, no nacida. Esta Vida es real, no es una ilusión.
 
Al descubrir la ilusión que es el tiempo, inesperadamente la atención se desprende del sostenimiento de la identidad. Esto se muestra al darse cuenta de que siempre es ahora y que el pasado y el futuro son ideas, recuerdos, proyecciones que están ocurriendo ante esta conciencia ahora.
Descubrir la ilusión del espacio se muestra cuando me doy cuenta de que es sólo en base a la interpretación de la percepción sensorial, que le doy realidad de existencia a las tres dimensiones espaciales, debido a los sentidos de la vista, oído, olfato, gusto y tacto. Averiguar quién soy sin estos, como si fuera sorda, muda, ciega y sin sensación táctil, de una manera profundamente inmediata, íntima y silenciosa, donde no puede caber ni la más mínima señal de duda muestra todo como certeza que se verifica, como una revelación más que como una respuesta conceptual.
El mundo en la vigilia y el mundo en el sueño con sueños se muestran en rotación constante ante la conciencia, donde lo que los diferencia es la duración en el tiempo y la continuidad y orden que les otorga la mente. Son estados mentales presenciados por si mismo, la conciencia sosteniendo el movimiento de los estados mentales. De este modo el mundo se muestra como el movimiento de la conciencia ante esta presencia que soy, no allí afuera, sino aquí, en mí.
La experiencia humana no es ajena sino la propia expresión de si mismo y en esto se muestra este compartir en que la salida del laberinto de los errores de comprensión, el olvido de lo que soy, es alertado una y otra vez ante la campanilla de la indicación que recuerda: no soy lo que veo, sino el que Ve.
Ser Conciencia Felicidad
 
Maria Luisa

miércoles, 12 de enero de 2011

LA MIRADA RADICAL


La mirada radical es tan pero tan radical,
que solo luz puede ver.
Siendo yo y siendo ser….
Yo como centro de una rueda,
ser como circunferencia de la rueda.
Rueda como movimiento
que solo en los radios puede notarse.
Tanto el centro como la circunferencia,
no se mueven…
solo se nota el movimiento
en el desplazamiento de los radios.
Al mirar todos los radios a la vez,
estos no se notan,
como al mirar un ventilador
no se ven las aspas,
sino un círculo,
parece sólido o parece vacío.

Soy lo total y soy el punto yo
en ello no hay diferencias

Los radios o rayos son la expresión desde mi hacia mi misma

La circunferencia lleva implícito su centro, tácito, inevitable.

Un centro sin circunferencia sería solo un punto.
Todo punto requiere un plano donde ubicarse.
¿De qué tamaño el plano y dónde se sostiene este?
Las dudas comienzan cuando no hay certeza.
La certeza se muestra sólo cuando no hay juicio o dualidad.

La parte como elemento aislado es tan solo una objetivación.
¿Dentro de qué podría ocurrir yo? ¿Y quién soy para poder hacerme esta pregunta?
¿Quién sabe de la respuesta?

Significa que todo es conciencia…todo. Y lo se. Como el si mismo todo lo se, inseparable porque soy Eso. Como el centro del universo o  como el universo mismo, soy la conciencia, lo que amalgama todas las cosas y todos los movimientos.

Maria Luisa
12-01-2011






lunes, 10 de enero de 2011

ANESTESIA



Inconciencia de ser, y…. ¡de pronto! … hay conciencia de que estoy siendo algo, sumergiendo mi atención en la identidad, asumiendo estar, asumiendo alivio o asumiendo miedo o asumiendo dolor, como si fueran míos. Apareció la mente como ese funcionamiento que genera un continuum aparente, una continuidad de ser alguien que se puede contar un cuento a si mismo. Y este es el cuento de mi experiencia con la anestesia.

Una semana antes el médico me dijo que era necesario hacer una operación, cosa que acaté y a la que me entregué. Llegado el momento, con un relativo buen ánimo, fui llevada en silla de ruedas, con una aguja fija en el antebrazo, hasta la sala de operaciones. Lo inevitable… y entonces me piden que me siente en la camilla, que me acueste en la camilla, (y ver esas típicas tres brillantes lámparas en lo alto), que extienda un brazo a un lado sobre una tablilla, y me lo amarran… que extienda el otro al otro lado, y lo amarran… y algún enfermero pasado de chistoso me dice: esto es para que no pueda salir corriendo. ¡Ups! Entregada, como si me fueran a crucificar. Sólo un instante me restaba para recordar un propósito que me hice 10 años atrás en otra intervención quirúrgica, una especie de experimento de toma de conciencia que en aquella oportunidad no pude completar. Y el propósito era: tomar nota del evento en que la conciencia ordinaria desaparece debido a la anestesia, y el instante en que vuelve a surgir. Con esto en mente, la mente desapareció… todo desapareció……………………… pero no todo, y esto lo supe después.

No soy experta en anestesia ni mucho menos, pero me queda claro que inhibe el sistema nervioso, con lo cual el funcionamiento de la memoria y la capacidad de asociación consciente con las acciones y reacciones del cuerpo quedan desconectados. El cuerpo quedó entonces (según el cuento) a merced de una violencia, acaecida como intervención quirúrgica, de la cual no pudo defenderse. Cómo es que hay esta inteligencia que mantiene los fenómenos en sucesión de causas y efectos por medio de la memoria, es algo que no puedo explicar, pero es evidente que el cuerpo, mucho más allá de que haya o no una voluntad personal o un ego que pretenda protegerlo, se defiende solo. Es como que el cuerpo no es más que un conjunto de memoria genética. ¿Y por qué digo esto?

El cuerpo reaccionó con una tembladera inevitable, intensa, al instante en que apareciera ante mí la conciencia de estar despertando en la sala de recuperación. O sea, apareció la mente que decía: aquí estoy, este es mi cuerpo, esta es mi situación, y entonces surgen las reacciones. El cuerpo estaba primero inerte debido a la desconexión del sistema nervioso con la voluntad, pero al instante que resurge la voluntad asomándose por los ojos del cuerpo, una inevitable reacción psíquica, a sabiendas de haberse sometido a una violencia que de ninguna manera se hubiera aceptado en pasividad estando en una situación de control de la memoria de datos, sucede bajo la forma de temblores y espasmos. Así reaccionó el cuerpo cuando la voluntad de ser se reasoció con él. A la vez estaba latente el deseo de una mano amiga que se posara en mi piel, la piel de este cuerpo que me identifica en este sueño de vigilia mundana, con un cariño que reafirmara: todo está bien.

Desde la silenciosa y muda, pero no sorda, presenciación inmóvil pude ver cómo en este umbral en que renace la memoria individual, la eseidad, desaparecía un sueño que era azul, indefinido, no sé si plácido, pero sin duda inocuo, que se me escapaba, que no podía recoger: imágenes, figuras, algo que se movía, … se desvaneció este para dar paso ahora a las imágenes, sonidos y frío gélido de una borrosa habitación helada donde algunas personas, dos o tres enfermeros y enfermeras se movían pendientes de mi retorno. Dolor, vista nublada, sonidos, temblor, espasmos, horror, el paso de la inmovilidad al desgarrador movimiento voluntario. Así se adueñó la mente de este cuerpo dando inicio a una nueva historia. En este umbral inmóvil donde resurge la continuidad, pude rearmar una secuencia sabiendo que mi atención había estado en algún sitio que debía dejar, para retornar a otro sitio en que debía ubicarse ahora. Pasar de un sueño a otro. Planos paralelos de existencia, como sueños superpuestos de los que el sentido individual no puede participar simultáneamente. Pero al menos quedó un regalito a la memoria… ahora el espejo de mi mente pudo constatar la inexistencia de la ausencia.

Esta vivencia inevitable en plena atención consciente, puede sonar algo extraña o fuerte al ser relatada, pero fue el experimento que tenía pendiente desde hace diez años… observar con hechos fehacientes cómo la inconciencia simplemente no existe, por medio de una atenta investigación del proceso de anestesia. Fue impactante la verificación de que la anestesia no produce la inconciencia, y esto tiene sentido ante la comprensión y certeza previa que ya tenía asumida en mi memoria de datos, de que la conciencia no le pertenece al cuerpo. La conciencia está aquí siempre como lo que soy, en verdad ajena a lo que esta presencia y contiene, y es la mente, ese funcionar que se apropia de una continuidad, una memoria y una identidad, la que hace decir: yo soy esto, este cuerpo.    

Así da comienzo este nuevo año, este nuevo sueño…. Nuevo en verdad, siempre nuevo. Porque nada se queda, jamás. Nada acontece que se pueda llamar real. Todo nace y muere ante mi eternidad consciente. Y esto que fue vivencia es ahora tan solo una mariposa sin alas, pinchada con el alfiler de la memoria: una experiencia. Mas como dice el sabio: nada es ni deja de ser, y lo real de lo que soy es pura presenciación sin dueño, sin forma, ni ubicación, más allá del tiempo, en la eternidad de un presente activo en paz silenciosa.

Algo quisiera decirle a todos los cirujanos y directores de hospitales, clínicas y ambulatorios donde se practiquen operaciones quirúrgicas con anestesia total: Ofrezcan un voluntario o voluntaria que tan solo con manos suaves y voz cálida reciba a este nuevo nacer al mundo a la presencia de ser en el cuerpo. Una caricia y una frase de acogida, una suave presión en el brazo y sentir compañía puede ser lo que salve del peso que significa recobrar un cuerpo, sin duda afectado y adolorido. Ustedes que están investigando las terapias del dolor, añadan este pequeño detalle. Porque una vez el si mismo se muestra como existente en este tumultuoso mundo, el maravilloso milagro es el amor, y por algo nos vemos como reflejos interminables, muchos seres aparentes en el espejo de la conciencia. Es el amor lo que salva.

Maria Luisa
10-01-2011

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