jueves, 27 de agosto de 2009

No Dualidad




1.
Las tradiciones dedicadas a la comprensión del espíritu universal de la existencia, como el Zen, el Taoismo, el Sufismo, el Hermetismo, la Kábala, el Cristianismo primitivo, el Advaita Vedanta, en sus expresiones señalan una sola verdad como base de toda experiencia existencial: La realidad es no dual.

2.
El fondo esencial de uno mismo, es la base previa a todo pensamiento.
Aparte de los pensamientos, no hay ninguna dualidad.
Darse cuenta que los pensamientos son observables… más aún….
que se sostienen en la observación… nos hace comprender su naturaleza.
Los pensamientos están en la conciencia, como contenidos,
del mismo modo que las especies marinas están contenidas en el océano.
Así como un pescador lanza su anzuelo y captura un pez,
la atención… aspecto fundamental de percepción consciente,
pesca los pensamientos que pasan como peces por el mar de la conciencia.

3.
El fundamento de Ser… el sí mismo… es conciencia esencial,
no nacida,
libre de toda definición,
ya que es el poder que permite definir,
libre del tiempo,
ya que es el orígen de todo orden lineal mental,
libre de forma,
ya que las formas sólo existen en dependencia a ser concebidas,
libre de cualquier nombre,
pues nombrar es la cualidad del pensamiento.

4.
Los pensamientos surgen de la conciencia, se sostienen en la conciencia y regresan a ella.
El sentido de ser emerge del si mismo, se sostiene en si mismo, toma ideas que lo definen, y se sumerge en la ilusión de ser una entidad separada y distinta del resto de las cosas.
Yo soy… ilusamente comienza a señalar a mi cuerpo como lo que me define,
mi educación, cultura y costumbres… como la construcción conceptual que edifica mi deber ser. Así, comienza el sufrimiento al debatirme entre lo que espero de la vida y lo que esta me ofrece en efecto.

5.
Como lo no nacido… me asomo al mundo por medio de tres ventanas:
El cuerpo, con sus 5 sentidos de percepción
Las emociones, con su sistema glandular
La mente, como un tren de datos conceptuales
Yo… lo no nacido… me sumerjo en la ilusión del tiempo y el espacio,
La ilusión de la forma y el nombre
Así, la imagen en el espejo es tomada como real.

6.
Soy existencia pura… conciencia esencial… y me centralizo ante la ilusión de ser lo que mi cuerpo, mis emociones y mis ideas me dicen.
Existo como conciencia centralizada,
como contenido de la conciencia esencial… el gran continente.
Yo no soy los pensamientos,
no soy las emociones,
no soy las acciones.
Estas ocurren en mi… lo no nacido.

7.
El río de la vida es una ilusión de continuidad lineal… en el tiempo de la existencia finita. Pasado y futuro se presentan… ahora… ante el testigo impersonal.
Como un péndulo… oscila mi atención tomando memorias o proyectando imaginación. Sostengo el péndulo… en su punta,… sin moverme… presenciando plenamente en un eterno presente, toda esta actividad.
El río de la vida se mueve en la dualidad… del bien y del mal… del placer y el dolor… del gusto y la aversión.
Como el testigo eterno…soy la pura observación que no hace juicios.

8.
Mis memorias son datos, tendencias, experiencias, que forman semillas condicionadas. El deseo de la semilla es convertirse en planta, con hojas, flores y frutos, y emanar su propio aroma individualizado.
La planta…como todo lo que nace, se desarrolla y decae… también llega a morir.
Mi observación no se mueve en el tiempo… solo se da cuenta de todo este despliegue de cosas que comienzan y terminan.
Los peces que nadan por el océano, como pensamientos fluctuantes, de múltiples formas y colores, son atrapados por la atención pescadora.

9.
La función consciente… como inteligencia esencial en movimiento,…se despliega como la mente,…una función que ordena y da sentido al mundo cotidiano y mi presencia en él. Cuando me vuelvo hacia las tres ventanas de lo fenoménico: cuerpo, mente y emociones, parece que olvido mi naturaleza esencial…la luz emanadora de conciencia que permite toda esta manifestación como universo, cosmos, y vida de miles de entidades en él. Cuando la mente regresa a su origen, significa que miro sin velos, miro sin juicios, miro desde la plenitud de ser.


10.
La verdad fundamental no puede ser pescada, pues los pensamientos que nadan en el océano, al ser extraídos de él, se convierten en algo carente de vida, y como cualquier pescado, no tardan en descomponerse.
En mi… ocurre esta maravilla. Me muevo por el mundo de la mente sin pertenecerle. Los pensamientos no son míos, pues no hay un yo que se apropie de ellos… pertenecen a lo esencial… Soy esa esencialidad.
Si un objeto es mío, todos los objetos son mios.
Lo que yo soy, todo ser es.
Conciencia de ser es pura felicidad. Indescriptible… inatrapable.
Vivir en Realización, es conocer mi naturaleza esencial, no como idea, sino como vivencia que reconoce su permanencia… como Ser Conciencia, sin segundo.

sábado, 1 de agosto de 2009

Comprender la Realidad



“Todo lo que digo será a la vez verdadero y falso, las palabras no llegan más allá de la mente. Los objetos en el mundo son muchos, pero el ojo que los ve es solo uno. El universo está en constante movimiento, proyectando y disolviendo innumerables formas y en la consciencia aparece todo reflejo.” R.Malak



Comprender la Realidad aparece como una urgencia en un momento determinado de la vida. Cuando se nos derrumba la torre de espectativas, cuando se nos cae el cuerpo estructural de vida o cuando simplemente todo empieza a carecer de sentido. Por eso es necesario comprender cómo se formó esta edificación, estas ideas de ser y esta esclavitud conceptual que nos amarra al acontecer.

Desde niños comenzamos a estructurar un modo de ser y comportarnos. La sociedad nos obliga a ello. Socializar, relacionarse, interactuar, es algo que sucede a todo ser vivo, plantas, animales, hombres, hasta las células interactúan. El caracter nace con el organismo y en el proceso de la socialización se forma la personalidad. Un ser puro y desprovisto de defensas aparece en este mundo, y necesita armar su coraza, su máscara, su traje para relacionarse. Aunque nace puro, y eso significa feliz, se ve obligado a armar un ego. Se nace en felicidad, en un medio agresivo y competitivo, donde lo mejor que puede suceder es tener unos padres amorosos y cuidadosos, que con inteligencia sepan mantener viva la llama de la alegría innata. Dependiendo del lugar geográfico, de la cultura del momento, del medio social y económico, incluso de las modas, el modo de comportamiento se va perfilando. Un ser puro se viste de ego, cargado de moral, costumbres, códigos de conducta, y una larga lista de deber ser. Deberás ser …. Y la columna de exigencias se extiende…deberás ser así para ser feliz en la vida… y ya éramos felices, libres de estas obligaciones. La sociedad ordena las modalidades esperadas y está muy bien, solo que nos lo tomamos muy a pecho, y las ideas que nos separan como entidad o como grupo familiar o social del resto de las personas, se vuelven imperativamente importantes, nos creemos el cuento por completo, nos empapamos de ello, y el traje empieza a convertirse en un cuero que, llegado un momento, parece que nunca nos deja. Así, nos vemos en constante enfrentamiento contra aquellos que presentan opciones de vida distintas a las nuestras, y nos estresamos en una lucha por sostener nuestros ideales, que es desgastadora y nos llena de sufrimiento.

Cuando nos creemos la premisa de que en algún momento del futuro lograremos ser felices en base a los logros y el éxito que obtengamos, estamos formando la más dura de las corazas, un traje de fuerza hecho de sombras, que se vuelve aparentemente real y muy importante. Es preciso comprender esto. No se puede ver la realidad si esto que menciono se pasa por alto.

La conciencia se asoma a la vida por los ojos de un nuevo organismo, una criatura que con inocencia total comienza a observar movimiento, no sólo visual o sensitivo, sino biológico, sicológico y posteriormente racional. El Ser se asoma a la existencia por medio de tres ventanas: el cuerpo, las emociones y la mente. Esto sucede en el nacimiento. Por tanto ahora nos corresponde comprender qué es el nacimiento, si bien solo poseemos el instante presente para revisar estas ideas, sólo ahora existe, así que es cuestionable el momento en que yo nací. Solo poseemos este momento porque nunca ha habido otro que este. El pasado siempre ha sido un cúmulo de memorias, nada más que eso. El futuro, un conjunto de espectativas, fantasías y proyecciones. Solo el presente existe y lo demás es imaginación. Existe el presente pues somos conscientes de él. Así que nos preguntamos qué hay de cierto en esa idea de que yo nací. ¿Cuándo? ¿Qué nace?

Cierro los ojos, me quedo profundamente tranquila, se silencia el torbellino mental, y todas las ideas desaparecen, junto con mi historia, mis deseos y hasta toda percepción de mi cuerpo. Por supuesto desaparece el mundo. He quedado conmigo misma, sólo yo soy. Nada más que yo misma existe y de nada hay conciencia más que de esto, esta sublime conciencia de si. Se autosostiene con una evidencia arrasadora. Conciencia de si misma. Paz perfecta, y quizás un poema podría intentar describir esta ausencia de estructuras y de contenidos, este vacío pleno de si mismo, completo en eterna felicidad.
Y de pronto… aquí aparece mi cuerpo, mis sentidos y el mundo que estos perciben, los sonidos, olores, formas, colores, distancias, espacio. Aparece la mente, experiencia pasada bajo la forma de un recuerdo, y recuerdo del futuro que he forjado. Y aparece la tercera ventana, sensación, sentimiento…emoción. He nacido, y aparte de esto, no hay otro nacimiento. Nacer es a cada instante. Cada percepción es un nacimiento y así como viene se va… muere. Eso es morir, el final de cada cosa que aparece. No hay nacimiento ni hay muerte para el ser, siendo este conciencia eterna, en el permanente presente.

Soy en silencioso trasfondo, vacío lleno de plenitud, ausente de persona, personalidad, ego. Y de pronto… digo: yo soy… y al aparecer mi cuerpo y sus percepciones, mi mente y sus memorias y mi emoción y su sensación, digo: yo soy … y lo pienso, concibo yo soy. Nace el primer pensamiento. Nace ante la conciencia como su primer contenido, muy sutil, y esta sutileza inicial se fortalece con mis conceptos e ideas de ser y deber ser. Y al yo soy le agrego soy ML. Y luego toda la cadena de ideas y pensamientos que recojo de la pantalla de conciencia, armando una continuidad a la que la razón otorga sentido de ser y de existencia. De manera que pienso la vida, yo que soy vida, armo pensamientos de vida y me creo que esas ideas son mi vida. Pienso la vida sin ser consciente de ser la vida. Mi atención queda atrapada en las ideas, en el círculo vicioso e interminable de conceptos de ser, de debería ser o debería hacer o debí haber hecho. Así, la culpa, el miedo, las dudas, ocupan la pantalla de la conciencia como cosas destacadas, prioritarias, y ocurre el olvido…el olvido de ser vida. Olvido que soy felicidad y sostengo las creencias de ser infeliz y las necesidades de llegar a ser feliz… qué triste absurdo.

Parece muy real nuestra vida cotidiana, y sin embargo es solo una experiencia empírica. Cuando las ideas están sostenidas ofreciendo un sentido de vida, se hace dificil plantear esto, porque tal afirmación echa por tierra nuestras premisas y lo que ha costado tanto armar, esta identidad, puede perder sentido de repente. La identidad está aquí, es innegable. Tenemos una historia almacenada en el cerebro, con la que nos identificamos y la cual necesitamos en nuestra vivencia del dia a dia, para relacionarnos y cumplir lo que imperativamente nos impulsa, los deseos acumulados que se han convertido en órdenes ineludibles. Tenemos un libreto por cumplir en este teatro de la vida, un script que se ha ido diseñando subliminalmente, y el cual nos vemos obligados a cumplir. Y esto no es ningún problema. El problema es que nos lo creemos.

Así que estando amarrados al personaje que debe seguir este guión, cuando las estructuras se tambalean, nos ha dejado nuestra pareja, un ser amado ha enfermado, una catástrofe financiera nos deja en un hilo, o vivimos la experiencia de un divorcio… cuando se presenta una situación política que deriva en violencia, una guerra quizás, o cualquier situación que detona nuestra emocionalidad en forma extrema y nos hace perder todo sentido de existencia… se presenta la hermosa oportunidad. Es el momento de preguntarnos, de poner sobre la mesa nuestras apreciadas creencias y tener el valor de mirarlas de frente. Y con fuerza atrevernos a cuestionar: ¿quién soy? ¡Quién soy yo realmente! Llega el momento de preguntarnos cuál es la realidad que sostiene todo nuestro devenir. Mi devenir. Qué es lo real de esta experiencia.

La realización de esta realidad se abre como una comprensión espontánea que presenta con claridad manifiesta y autoevidente esta formación virtual de un yo separado de lo percibido, y nos revela el trasfondo permanente de nuestra propia esencia, como Ser Conciencia en plenitud y felicidad, no nacido. En este fondo esencial, el sujeto que percibe, los objetos percibidos y la percepción son una y la misma cosa: conciencia. No hay dos entidades, yo y la cosa observada. No hay dos seres, tú y yo. No hay dos obejetos, yo y el mundo. Es todo conciencia en si misma, sin un yo separado. Yo soy la omniabarcante y eterna conciencia, como continente y como contenido. Esta trascendente comprensión se muestra por sí misma, y no por algún cúmulo de estudios o conocimientos. No es una experiencia, sino la base que permite toda experiencia. No hay dos, el experimentador y lo experimentado. El Ser es No dual, y esta realidad se revela como un resplandor sin causa, cuando la mente regresa a su origen, la conciencia.

Es la mente el proceso funcional que genera la dualidad. Es una emanación de la conciencia que produce el fenómeno de sujeto como separado del objeto. Cuando esta función regresa a su fuente, opera en libertad de los condicionamientos, como pura comprensión, como inteligencia esencial. Esto se conoce como liberación. Liberarse de la mente no es anular la función, sino comprender el ego, comprender el fenómeno, comprender la manifestación como una emanación, como contenidos de conciencia, en la conciencia. No se trata de dejar de pensar, ni de anular el ego, ni de eliminar la mente, sino de dar un paso atrás, observar sin juicios… desapegadamente. Ahí, en ese trasfondo que toma nota, que se da cuenta, que es mi propia esencia, se despliega esta inteligencia que responde todas las dudas. Esto es estar en el orígen, en el corazón, en el centro, es mirar desde lo esencial. Nunca hemos salido de aquí, nunca he dejado de ser el si mismo, uno mismo que se manifiesta como múltiple en la conciencia, debido a la función que llamamos mente.

No soy la mente con todas las cosas que me dice, no soy el cuerpo con todo lo que me cuenta y no soy las emociones con todas las sensaciones que me producen. Soy lo que los contiene, soy lo que se da cuenta de ellos. Jamás he estado limitado por ellos, los reflejos.
Soy el ojo que mira y no se puede ver a si mismo.

Maria Luisa

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