sábado, 29 de noviembre de 2008

INICIO A LA MIRADA NO DUAL



El Si Mismo es Ser, Conciencia, Felicidad.
Es la base permanente, inafectada, completa y total. Más allá de ello, nada es y nada hay. No ha nacido, no se transforma, no muere. No se traslada de un sitio a otro, pues no está ubicado en un espacio. Es antes de toda conceptualización o concepción. Por tanto no está sometido al tiempo. Es absoluto en Si Mismo, eterno e inmutable. Es Conciencia en si misma, paz plena llena de gracia y por tanto completa y absoluta felicidad que no depende de nada, pues solo en si misma Es.

Como un sol radiante, muestra su rayo iluminando la primera sensación Yo Soy que ocurre en si mismo.
El Si Mismo es el origen y sustrato permanente de todo contenido de conciencia. Es el Corazón de toda existencia, cualquiera que sea. Lo que existe, es un contenido en la Conciencia del Ser.
De si mismo surge toda la manifestación. Lo primero que se manifiesta, iluminado por el rayo “sensación de Yo Soy”, es el “pensamiento o conceptualización –yo soy-”.

Conjuntamente a este pensamiento, hay una asociación con un cuerpo físico, un cuerpo emocional y un cuerpo de conceptos que me definen. La definición de “mi”, es identificarme como una persona, un ser humano, y decir, “yo soy Maria Luisa, con esta historia, este pasado, este cúmulo de experiencias”. Esta identificación es el ego. Son ideas sobre-impuestas a la primera “sensación original de Yo Soy”, que pasó a ser el “pensamiento yo soy” y de allí pasó a completar ese pensamiento con “yo soy esto y lo otro”.

De esta manera, lo absoluto irradia una expresión parcial de si mismo, como un reflejo.
El organismo compuesto por los cuerpos: físico, emocional y mental, es el reflejo y la expresión del Si Mismo.
De esta manera, “cuerpo-mente-emociones”, funcionan como ventanas hacia la manifestación. De allí se desprende, que las acciones son el movimiento del cuerpo, los pensamientos son el movimiento de la mente y las sensaciones son el movimiento emocional. Estos movimientos son contenidos de la Conciencia original del Si Mismo. Nunca se han separado de El. Son percepciones que le ocurren a Uno.

Debido a la asociación con un cuerpo físico y sus historias, la confusión comienza cuando la identificación limita lo infinito. Se produce entonces una parcialización del punto de vista de conciencia, que se ha centralizado en un cuerpo físico que está en apariencia moviéndose en un mundo.

El cuerpo presenta los sentidos de percepción: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Debido a ellos es posible dimensionar una presencia de “nuestro” cuerpo dentro de un espacio tridimensional.
La mente presenta la conceptualización y ordenamiento por medio de pensamientos, medidas, tiempo (pasado y futuro), juicios (gustos y disgustos), dando la apariencia de sucesos en una linealidad de causas y efectos.
Las emociones presentan el modo de interacción del organismo con su entorno y consigo mismo, por medio de sensaciones tales como alegría, tristeza, miedo, ira, y todo lo que conforma el mundo psicológico y emocional.
El cuerpo sufre de transformaciones a lo largo del tiempo. Es impermanente. Así mismo, los pensamientos, ideas que sostenemos, son constantemente cambiantes, aparecen y desaparecen como un tren de datos. Las emociones están sujetas a muchas variables tanto debidas a los procesos biológicos del cuerpo, como debidas a las asociaciones de nuestras ideas. Son continuamente cambiantes e impermanentes.

Por tanto, es fácil discernir entre lo que es permanente y lo que no lo es.
El Si Mismo es permanente. Cuerpo, mente, emociones, son impermanentes.
El Si Mismo es el propio y verdadero Ser de uno mismo. No somos ni el cuerpo, ni la mente, ni las emociones. Somos la Conciencia de todo ello.

En este sentido, el cuerpo, la mente y las emociones están en mi… yo no estoy en ellas.
Yo Soy el Si Mismo que nunca ha nacido, pura luz de Conciencia infinita que contempla todo el movimiento de si mismo dentro de si, como un río, como una corriente constante de conciencia.
Cuando la Conciencia presencia lo fenoménico, está volcada hacia fuera (en forma figurada y metafórica)… proyectada en el tiempo (pasado con el que se construye futuro)… y vuelta hacia lo cotidiano (el hacer y el deber ser).
Cuando la Conciencia está en su fuente, sin perturbación y consciente de si misma, está volcada hacia adentro (forma figurada y metafórica).

La diferencia entre estas dos condiciones consiste en el apego a los pensamientos, a las ideas que nos definen formando un ego y un sufridor, un exitoso, una persona que ha nacido y sujeta a los trastornos de los problemas que presenta la vida cotidiana (formada por la mente misma), y que teme morir, pues se ha identificado con un cuerpo mortal, por lo que busca perpetuarse lo más posible, y por tanto está sometida constantemente al temor de las contingencias y transformaciones. El temor a desaparecer (sostenido en la falsa noción de ser una entidad condicionada) es lo que produce la necesidad del fortalecimiento del ego o identidad. Por esto, la primera creencia de “yo soy este cuerpo, esta alma individual dependiente del bien y del mal (como suponen algunos), este conjunto vibratorio de emociones”, esta creencia, es la raíz de la confusión. Esta creencia nos mantiene atados a un recorrido virtual por el laberinto del bien y del mal, del deber ser, del apego, del placer y el dolor, y por supuesto, del sufrimiento.

Así es como funciona. No se puede impedir este funcionamiento, ni tiene sentido tratar de hacerlo, porque es como un despliegue que ha surgido de la primera semilla “yo soy este cuerpo”. Reconocer el origen, la raíz de este despliegue, reconocer el primer “pensamiento yo soy”, ya pone la atención en su fuente. Es decir, la Conciencia observa cómo este pensamiento aparece y, al reconocerlo, el pensamiento mismo tiende a irse, así como todo pensamiento… ellos vienen y van. Cuando el pensamiento yo soy se va, queda la conciencia que no se identifica… brillando por si misma, plena de si, y se muestra como felicidad, alegría in-causada, el sustrato mismo como la Realidad.

La mente surge de la Conciencia, y en ella misma se sostiene, para regresar y sumergirse de nuevo en ella. La mente es la Conciencia vuelta hacia fuera, pasado y futuro, memorias, juicios y medidas. Como herramienta cotidiana es necesaria, no así como demostradora de la Realidad. La conciencia de lo cotidiano no es permanente, por lo siguiente. La mente sufre de tres estados transitorios y alternados. Estos son conocidos por todos como: la vigilia, el estado de sueño con ensoñaciones y el estado de sueño profundo. Solo en la vigilia se presenta el mundo cotidiano. En el estado de sueño con sueños se presenta una liberación aparente de los contenidos conscientes que durante la vigilia han sido obviados. En el estado de sueño profundo, desaparece toda noción, y queda la conciencia sin mover los contenidos. Estos tres estados de la mente ocurren como emanación o contenidos de la Conciencia siempre presente.

En el estado de vigilia es posible darse cuenta del sufrimiento causado por la falsa limitación del sentido de ser. Es ahí, en este estado, cuando es posible a su vez, darse cuenta de estas limitaciones y rastrear los pensamientos hasta su origen, el primer pensamiento yo soy, regresando a la fuente en plena conciencia y atención despierta. En ello se revela la Realidad, que es el Si Mismo, nuestro propio Corazón.

En resumen, el Si Mismo se manifiesta y aparece una sobre-imposición de “sentido de eseidad limitada”, causada por la mente. Sobre ello se construye el ego, como la función de proteger esta eseidad. Esta es la causa del sufrimiento, pues produce apego al placer y la autosatisfacción, y rechazo al dolor que es producto natural de las contingencias del río de la vida. El apego a lo conocido, al pasado, a la seguridad, mantiene el temor ante la realidad siempre cambiante de la manifestación. Reconocer nuestra fuente y verdadera identidad resuelve todo el problema, ya que al desprenderse de la identificación errónea, se abre la comprensión y todo es aceptado tal como es. Entre otras cosas, que el cuerpo se protege por funciones naturales inherentes a su autoconciencia, que las emociones son antenas también de protección instintiva, y que los pensamientos son el despliegue conceptual de la inteligencia esencial que es conciencia en movimiento. Pero que ninguna de estas cosas Yo Soy… Esta aceptación no es todo, ya que está implicado el sentido racional que la describe. Se trata más bien de ir más allá de la comprensión racional, y recobrar la conciencia de la Conciencia, más allá de la mente, más allá de las percepciones y más allá de las sensaciones… es ser la condición no cambiante de Si Mismo, Ser lo que somos, Ser lo que Soy. Conciencia auto-luminosa y plena en si misma.

Maria Luisa

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Umbrales de Conciencia





Pregunta: Entonces, ni el esfuerzo ni el no esfuerzo es la solución, creo que la clave puede estar en el estado de presenciación, el sentimiento que despierta o se descubre gracias a la comprensión.
Tanto sentimiento como comprensión intelectual son variables que se mueven dentro del espectro de lo infinito de Ser, como reflejos en lo manifiesto. Ninguna de ellas nos lleva a reconocer el Si Mismo, sino que en el estado permanente del Si Mismo, todas las variables son observadas, presenciadas, y desde esta “condición no condicionada”, los efectos en la racionalidad son reflejos fieles de la realidad, y a esto se le llama comprensión. La comprensión sucede en el complejo cuerpo-mente-emociones, como un reflejo del estado no cambiante e incondicionado, de la observación pura y prístina que el Si Mismo proyecta desde si, sin interferencias.
Sabiendo lo que no soy, me desligo de ello. Ese reconocimiento me obliga a dar un paso atrás deshaciéndome de la identificación. La no identificación es propia del estado no dual de lo real de Si Mismo.

Aunque en apariencia uno se encuentra vestido de un cuerpo sensible, o mejor dicho de una serie de cuerpos de diversos grados vibratorios, uno es lo que es esencialmente, pura conciencia, y estos cuerpos son esta misma conciencia que mediante diferentes frecuencias vibratorias percibe las posibilidades que llamamos manifestación.

La percepción física es producto de lo más grueso en la percepción, lo más denso. Emociones son otro tipo de vibración, y racionalidad o conceptualización es otro modo vibratorio. Todos ellos, y otros más, conforman diferentes umbrales de conciencia. La atención, como proyección consciente, produce que alguno de estos umbrales se destaque por encima de los otros, en formas alternadas o simultáneas. Así se producen las diversas e infinitas variedades de identificación. El Si mismo original, Uno como Conciencia, se vuelve multiplicidad en si mismo. La búsqueda de sentido ocurre en el nivel vibratorio de cuerpo-mente-emociones, generando el sueño de la vida en que el Ser se proyecta como individuo, experimentándose en toda la diversidad posible, en expresiones de toda cualidad, desde, por ejemplo, una ameba, hasta un ser humano, desde la célula hasta el organismo de un caballo o de una Sequoya (inmensos árboles de mucha edad).

La racionalidad presente en el ser humano, cuando se sustenta en lo evidente y verdadero, produce sentido real de existencia. No es que por presentarse una conceptualización o explicación ordenada, clara, específica y con sentido, uno sea más Ser de lo que ya Es. Lo que sucede realmente es que, entre otras cosas, el sufrimiento es comprendido, por tanto es más fácil desarraigarse de lo que lo produce. Lo que produce el sufrimiento es el apego a la identificación temporal que el Si Mismo experimenta, cuando la atención está fija en el campo vibratorio de la percepción en alguno de sus modos. Por otro lado, la oportunidad de esta manifestación como ser humano, es expresar lo original, descontaminado, del Si mismo, como una expresión de luz, amor, libertad, comprensión, y la pureza desprovista del condicionamiento social, colectivo y particular, desprovista del “deber ser” moral, religioso, político, familiar, de grupo, de doctrina, y descontaminada de los aprendizajes. De manera que se comprenden las reglas del juego, y en ellas, se sigue moviendo el individuo (el vestido vibratorio) como elemento de interacción consigo mismo en las manifestaciones aparentes de los otros seres.

En el convencimiento de ser un ser humano, de estar atrapados en un cuerpo y sujetos a tiempo y espacio, nos limitamos a la conciencia desde un punto de referencia, el cuerpo. Por eso, cuando se menciona la observación, se confunde con la observación de lo objetivo que se aprehende por medio del campo de percepción sensorial, con los sentidos físicos. Esto produce una referencia, que desde el cuerpo, hace que el mundo sea percibido como una variedad de fenómenos. Esta limitación esconde lo real, puesto que se está siendo consciente de la conciencia parcial y temporal, de lo transitorio y no se está siendo consciente, o al menos eso parece, de la totalidad del Ser Conciencia que es lo real.

No es una obligación conocer o re-conocer la realidad. Cuando se presenta la necesidad de este re-conocimiento, es cuando aparece el buscador de la verdad. Se requiere que esté muy claro que en la variedad de lo manifiesto, o de lo fenoménico, solo se encontrarán respuestas parciales. Que en los conocimientos objetivos, solo se hallarán objetos. Que en los conceptos, solo hay flechas apuntadoras a un significado detrás de ellos, por lo tanto, ningún aprendizaje sacado de los libros consiste en la verdad. Es sólo participando de la propia frecuencia de vibración consciente descontaminada y pura, que se saborea el Si Mismo en si mismo.

En esta búsqueda de experimentación se corre el riesgo de perderse dentro de las experiencias, antes de haber dado con la revelación espontánea de la Verdad. Cuando se busca la realidad esencial, nada de lo que se mueva debe ser considerado como la Verdad. Por tanto, orientarse a lo permanente, no cambiante, es tan simple como reconocerse en el propio Ser real que uno mismo Es. Este es el Corazón, considerado como el origen, desde donde germina toda posibilidad consciente.

Maria Luisa

lunes, 10 de noviembre de 2008

Ego, pensamiento y realización

Chat 10-11-08
Maria Luisa: La base del ego es “yo soy”
El ego se forma debido al pensamiento
Debido al pensamiento: yo soy
Porque el pensamiento, en su proceso de formación, no se conforma, por así decir, con solo “yo soy”, ya que necesita concretar. Por tanto, el pensamiento completa el pensamiento “yo soy”..con: “yo soy esto o lo otro”. Por ejemplo, yo soy Maria Luisa, o yo soy mujer
Y aquí comienza la confusión, pues se produce una identificación con lo concreto, que no es más que puros pensamientos
No hay nada concreto.... son pensamientos... por eso es ilusión
Yo Soy es Conciencia
De la conciencia emanan los pensamientos
La Conciencia es sin forma.... pero en ella se producen las formas, cual espejismos, debido a la conceptualización o concreción del pensamiento
Conciencia no es solo el proceso de pensar, sino toda percepción
Concretar las percepciones bajo la forma de pensamiento, produce el mundo por el cual, en apariencia, el "yo soy este cuerpo" se mueve
Así que es una sumatoria de pensamientos
Incluso el hacer, es una sumatoria de pensamientos
No hay ningún hacer...sino procesos de pensamiento que se suman
Esta es la ilusión del tiempo y el movimiento en el tiempo y el espacio
R.Malak: todo bien...
Teóricamente bien..
Prácticamente, ese paquete de pensamientos toma una forma que parece real, se siente real.. Y se sufre cunado se sufre y se goza cuando se goza
Maria Luisa: si... comprender como se forma eso.... verlo efectivamente, es liberarse de ello
Los mismos procesos que forman el sufrimiento, como procesos mentales.... son los procesos que pueden “traducir” la comprensión (que es inmediata e intuitiva)...de manera que mentalmente se equilibra todo
R.Malak: eso
Eso es hacer que la mente vuelva a su fuente
la conciencia
Maria Luisa: ahora veo
La mente produciendo pensamientos de comprensión y no de confusión
R.Malak: la mente no produce pensamientos
los pensamientos todos son producto de la conciencia
Maria Luisa: si, cierto
R.Malak: eso es básico.
Los pensamientos no pertenecen a uno... o a la mente... sino que son de la conciencia...
Se recogen como propios..
y se arman construcciones
Maria Luisa: cierto, dentro del mismo juego del ego
de manera que al evidenciarse esto.... se comprende cómo todo es visto o conocido desde la conciencia
sin la falsa idea de ser una entidad pensante
R.Malak: y eso es realización
Maria Luisa:

Amigos

Buscar en este blog