martes, 6 de septiembre de 2011

El estado impoluto de ser, ese donde brilla con fuerza el espíritu




“Solamente sé el Ser”, fue la instrucción que mi antiguo maestro me dijo en India hace unos 12 años, y esto era incomprensible, pues me decía a mi misma, pero si el ser lo soy siempre… así que no se trataba de “lo único que tienes que –hacer- es ser el Ser”, no, no era eso… se trataba, y se trata, de ser (el) ser y no ser lo que no soy, es decir, en el fondo estaba implícito esto: “no seas el ego”. Pero cuando se hace un mandato como este: no fumes, no bebas, no toques… la atención se queda prendada de ello, y entonces se fuma, bebe, toca. Así que “solamente sé el ser” ... que significa, “no seas el ego que no eres”… tiene esa implicación, ese significado realmente. No te prendas de ser esto y lo otro, ser así o asao.

Por costumbre somos el ego que no somos. Y ¿cómo es que somos lo que no somos? Precisamente esa es la ilusión, ese es el trabajo al que suele abocarse la mente, no ya por elaborar un día a día que, digamos, misteriosamente, se presenta como quien descubre un sendero en la oscuridad alumbrado por la linterna de la atención y descubriendo cómo el devenir se va modelando espontánea y conscientemente, sino esa elaboración constante y enajenante que pretende construir una personalidad destacada, exitosa, mejor, dominante, poderosa, y que pueda ser apreciada y deseada por los otros. Esa es la gran pérdida de energía, la persecución de la zanahoria en frente del conejo, y este corre y corre sobre la correa de la máquina eléctrica gastando su fuerza. Es perseguir la felicidad que depende de los eventos. Otra ilusión. Perseguir algo que se logre, algo que pueda llegar, olvidando que todo lo que llega se va.

Soy y Existo como esta etérea conciencia llena del gozo de sí misma, de su plenitud, de si misma, su completa perfección, en que nada falta, jamás ha faltado. Nunca ha habido un pasado, ni habrá un futuro, porque el tiempo que se mide con la mente dimensionadora, conceptualizadora, es la mayor de las ilusiones de la existencia. “Regresar” a esta conciencia (que siempre es) es dejar de armar una persona con su personalidad, es dejar que mi naturaleza humana se cuide a si misma, porque cuando no hay una intención separadora, la Inteligencia sabe cuidar de sus expresiones del mismo modo que se demuestra en la naturaleza biológica y fenoménica que baila su baile desde siempre. ML


7 comentarios:

gorka dijo...

Gracias Maria Luisa!

Sigues poniendo luz en la oscuridad...

_/\_

José Manuel dijo...

Perfecta la explicación de ese mandato implícito: "no seas el ego que no eres" que, por costumbre, imposición, etc. solemos ser.

Gracias María Luisa, un abrazo.

MARIA LUISA dijo...

Gracias Gorka, hay días en que "brilla con fuerza el espíritu" :D y no queda otra que dejar salir esa "luz" o comprensión que es como un bálsamo y a la vez una fiesta. Creo que ese símbolo que pones son unas manos juntas, así que: Namasté.

MARIA LUISA dijo...

Gracias José Manuel. Y qué gran diferencia hace vivir esta vida completamente, en la comprensión de que las tensiones, dudas, temores, no nos tocan cuando el ego que las sufre simplemente no se sostiene porque ya no hay apego que lo retenga. Un abrazo para ti.

gorka dijo...

Si ML, son unas manos juntas...

_/\_

Paz en unidad dijo...

Preciosidad ese establecerse en la Conciencia de ser lo que somos, si querer conquistar las apariencias y sumirnos en ellas.

Siento esa frecuencia también...

Gracias querida Maria Luisa!

Carmen

MARIA LUISA dijo...

Estupendo, un abrazo grande Carmen

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