viernes, 6 de septiembre de 2013

Ser Conciencia. ¿Dónde queda la función-mente? ¿dónde el yo?


Pregunta: Cuando presto atención a un contenido de la Conciencia ¿Es la conciencia observándose a sí misma?
Cuando presto atención a un contenido de la Conciencia ¿Soy yo observándome a mi mismo?
¿Dónde queda la función-mente? ¿dónde el yo?

Respuesta: Tu pregunta es clave, importante para entender cómo es que si lo que soy es conciencia y todo es conciencia, por qué es tan aparente que yo soy esta que está aquí y que nota y se da cuenta de todo lo que me rodea, incluso de las imágenes mentales que no tienen que ver con lo físico.

Yo es la palabra aplicada al sentido de ser aquí, de ser ahora. Es el modo de concebir que percibo aquí lo que está allá. Aquí yo y allá lo demás. Es para denotar que percibo el acontecer ahora y este es diferente del que percibí ayer. Yo tiene sentido cuando hay la aparente separación entre observador y lo observado, es decir el espacio, y además el tiempo, puesto que lo que percibo en este instante no es igual a lo que recuerdo, a lo que tengo en la memoria bajo la forma de imágenes. Esta separación es producida por la función diferenciadora llamada mente.

Conciencia es como el océano, un infinito darse cuenta. Y sostiene en si misma todo aquello de lo que se da cuenta, de lo que me doy cuenta. Para darme cuenta de algo, necesariamente surge el sujeto observador: yo.

Mente es como la fuerza oceánica que mueve las aguas y produce olas diferentes. Es una función organizadora de contenidos de conciencia y la que forma el sentido de yo separado. La mente no es algo en si misma, es la función de conciencia que ordena, matiza, concibe, sus múltiples posibilidades de experimentación. La conciencia se experimenta a si misma percibiendo, sintiendo, pensando, y agregándole el sentido de ser algo separado de las experiencias, gracias a dicha función llamada mente. Lo que Soy se convierte así en el experimentador.

Se produce una ilusión, y se llama ilusión porque el sentido de separación no puede sostenerse por si mismo, sino que imprescindiblemente está sostenido en la conciencia. Por tanto, conciencia es permanente, la base, y la mente y el yo son intermitencias impermanentes, que generan concepciones en el darse cuenta. Estas intermitencias surgen y desaparecen, son como la respiración, inhalas, exhalas. En la vigilia hay yo, en el sueño profundo no hay yo.... ahora hay yo porque me siento separada de ti, ahora no hay yo porque solo hay profunda paz, alegría y amor.... y así, como las olas del mar.

Todo esto no basta entenderlo, es preciso notar la vivencia que lo demuestra, porque si no es así, el velo ilusorio de esta fuerte apariencia de separación surge una y otra vez matizando la comprensión intelectual, generando dudas y preguntas. Incluso, la fuerte atracción hacia los objetos concebidos a través los sentidos, mas el apego a situaciones catalogadas de placenteras y el rechazo a situaciones catalogadas como no placenteras, son causantes del sufrimiento, que indica estar en confusión.

Soy conciencia, y este mundo se manifiesta en mi, lo contengo. Soy Conciencia Esencial como continente. Sin embargo de pronto estoy filtrando los contenidos conscientes por medio de los sentidos que están en el cuerpo, veo a través de los ojos, oigo a través del oído, siento a través del tacto, huelo y saboreo, entonces parece que estoy contenida en un cuerpo dentro de este mundo, me he centralizado.  Veo otros cuerpos, otras personas que me dicen: tú eres ese cuerpo. Y estas personas, estas entidades con las que interactúo producen en mi sensaciones afectivas, emociones, amor, sentimiento. Lo que ellas dicen, por ejemplo mis padres, si me han producido afecto y apego, cariño y confianza, comienza a organizar un norte en cuanto a qué pensar. Recojo las ideas que me ofrecen y voy armando verdades acerca de la vida. Se forman las estructuras del pensamiento, del sentido de la vida. Hay muchos factores que intervienen aquí: ideologías familiares, sociales, culturales, de medio ambiente, políticas, etc. Además de todo esto, la memoria, función de la mente, va recogiendo y guardando los recuerdos, y todas las vivencias se van clasificando convirtiéndolas en experiencias. De este modo, la función mente va comparando cada vivencia nueva con aquello que está en la memoria, las experiencias pasadas. Esto me gusta, esto no. Quiero esto y eso no. Me gusta lo que pasa o no me gusta. Aparece el deseo de repetir lo placentero y el deseo de encaminar todas las vivencias hacia ello. De manera que cuando el acontecer muestra situaciones que no coinciden con lo que la mente va trazando, sucede el rechazo. Sufrimiento.

Así más o menos es como se monta el cuento. Llega el momento en que me cuestiono todo esto, porque se intuye que la felicidad es mi derecho. Y es natural que así sea, puesto que en esencia soy conciencia plena, plenitud, que es idéntica a la felicidad verdadera, y es verdad porque es lo esencial. 

Resumiendo, y en cuanto a tu pregunta.
Tú eres lo Real, Ser Conciencia en Plenitud, y "yo" es el nombre que te das para la interacción con los objetos de la conciencia, diferenciándote. 
La mente es una función de conciencia que hace esto: genera un yo y lo demás.

Espero se haya aclarado. Sigue preguntando, un abrazo.

1 comentario:

David dijo...

http://www.youtube.com/watch?v=YnFLUqowIu0&feature=share&list=PL257DDDC97FD94A77

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