sábado, 11 de junio de 2011

Silencio y Realidad



La Realidad, en términos absolutos, es indescriptible, y lo que se ha escuchado acerca de ella son descripciones. Todo aquél que declara una certeza acerca de lo Real (sabio), sabe y dice bien, que lo que expresa son descripciones y no prescripciones. Por lo tanto si la Realidad es indescriptible, lo que están describiendo estos que saben o dicen saber son interpretaciones relativas de algo que en última instancia es absoluto. En el lenguaje humano por medio de la palabra, se usan símbolos escritos y fonemas sonoros que en casi todas las lenguas han surgido para describir lo que es percibido y que es compartible, para comunicarse con el lenguaje escrito y hablado.

El silencio mencionado por los sabios y videntes está referido a esa comprensión que es anterior a la palabra, es decir, esa comprensión absoluta que sólo puede vivenciar uno por sí mismo y que es incomunicable en su forma total. Al momento de usar la palabra para comunicar, y sobre todo para transmitir al que aún se basa en sus limitadas certezas de este mundo cotidiano de sentidos y sensaciones físicas, condicionadas por la experiencia de la causalidad (vida terrenal), se requiere usar palabras que tengan sentido para el que escucha o lee, y estas se basan sólo en cosas reconocidas dentro del ámbito comprendido o aceptado como existente. De ahí se deriva la influencia que tenemos que reconocer que sucede al momento en que cada sabio (el que sabe por certeza y vivencia directa) transmite su comprensión en medio de un ámbito cultural específico. La cultura es precisamente ese medio conceptual que un grupo de personas comparten y que estructura sus modos de comunicación y comportamiento social. Así es como se ve sabios sufiés, hindúes, chinos, japoneses, cristianos, occidentales, alemanes, griegos, etc etc etc.

Cuando se menciona el silencio en este sentido, claramente no se está refiriendo a ninguna otra cosa que a la ausencia de conceptos estructurantes, los cuales solo tienen sentido para efectos de conjugar un lenguaje para la comunicación. Silencio del sabio se refiere a una comprensión no basada en trabajos intelectuales, ni esfuerzos mentales, entendiendo por mente en este caso a la función organizadora de líneas de pensamiento conceptual, o sea, de fórmulas para la comunicación.

Y este es el sentido que se señala cuando se dice que la comprensión de la realidad está más allá del razonamiento, y por tanto más allá del esfuerzo intelectual… y no quiere decir un más allá en el tiempo o en un espacio perteneciente a otro mundo más sutil o similar, sino más allá referido a que es algo que se desprende de la palabra, se libera de ella y de las ideas preconcebidas, de los recuerdos y de la relación entre experiencias que están en la memoria. Eso significa más allá… No es más allá de ahora, sino quizás más acá de ahora, tan próximo que no cabe ni un dedo entre la Realidad y tú. Cuando se dice que la Verdad no se alcanza por medio de la mente es a esto a lo que se refiere, que no hay ninguna estructura, ninguna escalera conceptual que te pueda llevar peldaño a peldaño hacia ningún espacio de comprensión de lo Real.

Cuando se indica el silencio, es a este silencio al que se refiere, silencio de conceptos, de ese ruido se explicaciones y proposiciones, dudas y respuestas teóricas que rebotan en la cabeza como un juego de ping pong. Este silencio significa que la mente se recoge en su fuente, no para anularse, sino para proceder sin juicios estructurados por pre-concepciones.

Y como lo que se devela en este modo de mirar es indescriptible por la palabra humana, es que muchos sabios no explican de qué trata eso de la Realización (comprensión de lo Real), y se limitan a apuntar a ese silencioso mirar, esa observación sin juicios como decimos con R.Malak… en que lo indescriptible se muestra por si mismo, a Si mismo. Cada quien tiene que verlo, vivenciarlo, reconocerlo, saborearlo. Se apunta a ello, se usan muchas técnicas para romper el esquema habitual del pensamiento, paradojas, cortes, saltos, contradicciones que dejan perplejo el proceso del pensar alineado. Cuando esto sucede, el ego, que no es otra cosa que una estructuración conceptual del ser, aparece como amenazado. Pero toda esa amenaza es tan sólo un juego de reflejos en el salón de los espejos de la mente estructurada y la mecanicidad de los procesos racionales. El que Ve es siempre íntegro, ningún espejo por más distorsionada que presente su imagen puede romperlo ni fragmentarlo. Puedes ver fragmentación, pero eso no significa que tú estés descompuesto. La fragmentación se debe a un espejo conceptual, una creencia o cúmulo de ellas que no reflejan jamás tu verdadera realidad inmutable y para la que uso estas palabras constantemente: Ser Conciencia Felicidad, que brilla por si misma sin depender de ningún espejo donde reflejarse.

Maria Luisa

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