martes, 1 de febrero de 2011

FELICIDAD





Cuando era pequeña tenía una vida muy buena, sin carencias. Recuerdo que sentía a ratos momentos de gran felicidad y otros una opresión en el pecho, una angustia que fue creciendo. En la medida que fui formando una identidad, esta opresión aumentaba. Ya saliendo de la adolescencia comencé a cuestionarme por qué. Por qué sentía esto. Si las condiciones de vida eran tan buenas y podía reconocerlas, ¿por qué no sentía felicidad?

Me habían enseñado que debía ser destacada, y en ello me afanaba y había éxito en ello, me iba llenando de logros. A más logros, más opresión. Insólito pero así era. De pronto estaba cargando con el peso de la responsabilidad y la bandera de la niña buena y perfectita. Todo lo que me enseñaban en el colegio y en la familia era destinado a ser mejor, más preparada, más juiciosa, más instruida. Ser buena, ordenada, perfecta y amorosa, era otro tipo de etiquetas. Estas venían principalmente de mi abuela.

“La felicidad e infelicidad vienen y se van. Si tenemos un punto de vista adecuado, el mundo se presenta tranquilo y acogedor. Generalmente la gente ignora qué o quiénes son, y hablan de haber perdido el rumbo, o hablan de mi vida, o de la vida de otros como si fuera algo que se posee o se pierde. La vida es una y nos movemos dentro de ella, no nos pertenece como las entidades que nos concebimos.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.19)

A los 19 di el primer paso en la investigación de todo esto por medio de un psicoanálisis. Cierto que enseguida salió a relucir este asunto, de que esa predisposición que tenía a tratar de satisfacer lo que se esperaba de mi y lograrlo exitosamente era una carga que estaba aceptando. Mi sicoanalista era una mujer muy preparada e inteligente y le estoy muy agradecida pero hasta aquí podíamos llegar en nuestras sesiones. Fui dada de alta aunque esa insatisfacción opresiva seguía allí. A ratos. La vida me daba unas de cal y otras de arena. En general era una buena vida, y en esos típicos vaivenes seguí hasta los 30 más o menos en que las cosas se pusieron de tal modo que comenzó un cuestionamiento existencial intenso.

“El creer que somos una entidad separada, es lo que construye el problema de todo, una vez que nos sacamos ese error aparece la verdadera felicidad. Con ello sobreviene el reconocimiento del yo soy, de modo que mientras estamos informados de la presencia y habiendo saboreado ya una vez la armonía, que se oculta bajo las apariencias, dejamos que las percepciones del mundo externo y las sensaciones corporales se desplieguen libremente en la conciencia acogedora, hasta el momento en que el trasfondo de plenitud se muestre espontáneamente.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

En todas las personas hay una profunda inteligencia que brilla como la mirada desde el origen mismo de ser. En la construcción paulatina de un ego que responda a los requerimientos sociales la identidad va cubriendo lo radiante. Entonces la inteligencia esencial, de una forma sutil, hace un llamado, como una señal de alerta que se dispara bajo la forma de sufrimiento. Ante la incomprensión de cómo los condicionamientos han cobrado la máxima importancia en nuestros modos de ver y comprender lo que vivimos, suponemos que lo que nos entregan la sociedad y el aprendizaje es lo adecuado. Así, la llamada del brillo de inteligencia y felicidad inherentes a ser, sin ser esto y lo otro, es confundida con una búsqueda de algo que debe ser obtenido. Mejores personas o más éxito, o más dinero o más cosas. O tener una pareja, o familia o compañía. En otros casos es la obtención de conocimientos. La radiante mirada se muestra opacada en esta búsqueda. Nos vamos colocando lentes, filtros.

“Si la felicidad es algo que no tenemos y hay que construirla o tiene que venir, implica que es impermanente, por tanto es algo que tiene fin. Las experiencias provocan sufrimiento y felicidad, son movimientos en la conciencia. Esa felicidad buscada provoca, después de un tiempo, infelicidad.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Así es como veo aquella carga que sentía y oprimía mi pecho. La pureza de ser que se muestra en todo niño se estaba tapando con los velos del deber ser y el hacer en busca de logros que completaran una identidad exitosa. Estaba respondiendo a lo que se requería de mí, y no es porque me sintiera malquerida, puesto que era adorada desde que apareció este mundo en mí. Era una disposición a ser complaciente que vino con todo el paquete de aparecer a la existencia. Esta semilla ya venía en la mochila de mi expresión, y con ella se fueron recibiendo, acatando, las que se fueron sembrando en el devenir.

“La vida es la manifestación de lo Divino. Cuando nos demos cuenta de eso, de la realidad que palpita en nosotros, ella nos mostrará todos los secretos, ya que ella nos impulsará a ir más allá de la conciencia limitada. Eso que soy, el sí mismo, seguirá estando a disposición de si, y es lo que constituye la felicidad más alta. Es lo que Soy.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Después de todos estos años aún continúa la historia, como nos pasa a todas las personas, vivimos en este mundo, unos sintiendo separación, otros sabiendo y viviendo la no pertenencia a nada de esto. Cada noche a dormir, cada mañana a despertarse, y este amanecer, como ya se ha hecho habitual, ha sido en verdad glorioso, gloria a disposición de cualquiera que pueda notar este espacio de no ser alguien y no pertenecer a nada, ese instante en que la placidez del sueño profundo y los vislumbres de la vigilia con la atención consciente que permite variados grados de comprensión se entremezclan. El instante del despertar anterior al apego que se produce al deber del día.

“Este caminar en la senda nos llena de felicidad, habrá llegado la hora del encuentro interior. Se reconoce con mucha claridad lo que construía la ignorancia, transformándonos en el observador de ella. Es como quitarse peso del cuerpo y de la mente, relajarse y liberar la mente y disfrutar. No se tiene que hacer nada, cuerpo y mente están cómodos y si no se tiene ningún pensamiento, eso es bueno. Ocasionalmente se aprecia con especial interés el recogerse interiormente, dejando el resto del día siempre para resolver los problemas propios del momento, aparentando ser una persona ordinaria. Con la mente se produce la dualidad, y la relación de apego con el cuerpo y el aprecio a ese estado dual, poco a poco tienden a disolverse.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 4.2)

He estado navegando esta mañana por las aguas de la felicidad absoluta e impoluta, viendo con tanta precisión todo esto. La simpleza total de ser queda enturbiada por la identidad, el constructo de una personalidad y un currículum, modos de ser y logros obtenidos o por obtener. Ser es tan libre y cándido, soy plena conciencia y felicidad, sin embargo al aparecer el yo, es como poner un clavo en medio de un espacio infinito y con un cordel llamado atención, y con los nudos llamados apego, comenzar a amarrarle sensaciones e ideas con los que construir la telaraña de la identidad.

“Lo esencial está justo aquí, en este preciso momento. Así como construimos el mundo exterior como expresión de nuestro sentir, de igual modo construimos la estructura interior. El mundo exterior responde a esta estructura interna, a nuestro modo de sentir y de hacer. Cuando ignoramos qué somos, fabricamos mentalmente un yo que pretende sustituir al Ser y nos apegamos a ese yo temeroso y necesitado, entonces la protección de ese falso sentido del yo se convierte en fuerza motivadora del actuar.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Al ver esto, plenamente consciente de todo esto, sucede una comprensión que está fuera del ámbito de los conceptos o los conocimientos. Reposando en este mirar, observación radiante y sin juicios, la paz, la felicidad y el gozo propios de ser, no esto o aquello, no yo o el otro, solo ser, se hacen patentes. Se degusta la plenitud que no pertenece a nadie, sino a lo que soy, fuera de toda definición. En ausencia del yo y lo mío, el ser si mismo brilla en toda su plenitud.

“Durante muchos años o decenios, hemos estado interesados exclusivamente hacia lo exterior, con el fin de acumular recursos, de este modo no es posible obtener la paz, la armonía, la felicidad, pues esas cosas son formadoras de semillas de la ignorancia. Cuando estamos frente a la verdad hay un antes y un después. La diferencia fundamental entre antes y después de desenvolver la realización consiste en que se percibe que este mecanismo y sus funciones se disuelven como personalidad dualística y egoísta, debido a que se da cuenta de que no es un individuo y nunca lo fue.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 4.2)

Que el hacer de la función mental siga sucediendo es algo que entonces es comprendido. Así la mente organizadora de la identidad y sus telarañas deja de estar al servicio del condicionamiento y queda a disposición del si mismo, como inteligencia esencial, como comprensión. De ahí pueden derivarse todas las cualidades hermosas de la expresión humana, ya no como adquisiciones, sino como lo natural. El amor no es algo que le pertenece a la identidad. La inteligencia, la creatividad, lo constructivo, la solidaridad… nada de eso le pertenece a nadie, porque son los aspectos naturales del si mismo, de lo divino, la esencia que se expresa sin las trabas del yo. 

“Sumidos en las actividades cotidianas, se precisa estar conscientes del sí mismo. Una vez que lo hacemos, fluyen impresiones e impulsos de ese aspecto real y Divino en nosotros mismos, el si mismo poco a poco produce su influencia, hasta que se sobrepone a todos nuestros pensamientos y experiencias diarias. Con ello aparece armonía, la belleza y las influencias elevadas de la conciencia esencial interna que llena el corazón y la mente, con inspiración real de nuestro verdadero lugar en la vida, en el universo y con todos los seres vivientes. El conocimiento externo es una cáscara comparado con el saber del Ser donde están los inapreciables tesoros de lo indescriptible esperando. Allí se encuentra la inagotable riqueza del Ser, el destello de divinidad, allí no existe la insolvencia, está lleno de tesoro espiritual, el esplendor del Ser para ser disfrutado por siempre. En verdad, aparece como trasfondo la felicidad integral, no como un estado fenoménico, lleno de experiencia de su presencia, sino que es sin residuos de sufrimiento y angustias o infelicidad, solo una felicidad completa.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.2)

La realización es siempre nueva. ¡Qué alegría la ligereza recuperada, esto que nunca se perdió!
Maria Luisa

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