jueves, 25 de febrero de 2010

Nadar en las olas del amor


 

Nadar en las olas del amor
Infinito continente, este océano
Se mueven las olas del recuerdo
Tormentas y días claros
Otros de calma chicha
Algunos de agua cristalina
Y otros de reflejos de sol

En la superficie de la conciencia
Los mutantes contenidos, como olas
Ofrecen referencias temporales

En lo profundo de las aguas
El silencio muta y todo queda suspendido
de la capacidad de no respirar el mundo
Nacer es como un deseo, tan sutil…
De ver los colores y oler los olores
Definir las formas y sentir los roces

Nacer… subir a la superficie y emigrar de mi misma
Dar a luz la leve necesidad de respirar

De pronto… darse cuenta
Que todo es un constante respiro que palpita
Y jamás hubo real diferencia entre arriba y abajo, profundo y superficie
De este eterno resplandor continental

Presencia silenciosa y calma
Olas de amor que mueven mi esencia
Respirar una ola, reflejar un rayo, acoger un suspiro
Ser la infinitud y experimentar lo insondable
Una y otra vez, en el vaivén de la ola, del existir
Del venir a ser

Me embriago en este mar donde se ha fermentado todo residuo,
Nirvanado, endulzado, amalgamado, entre ser y ser mi misma

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