lunes, 25 de enero de 2010

Relativo y Absoluto



Nuevo lunes, si es que lo puedo clasificar, a esto, al hecho de que me he levantado de la cama y el sol brilla ya intensamente sobre la ciudad y la gente en la calle se dirige a sus trabajos, cosa que ayer no hacía. Es lunes claramente. Alguien colocó en el facebook la foto de un hermoso amanecer, donde el sol sale tras los edificios de la ciudad, dejándoles a ellos destacando el contraste de lo oscuro. Un nuevo amanecer. Una nueva impresión de que ha pasado un día, de que ha pasado el tiempo. Lo cual me recuerda un video que vi hace poco, que me hace comprender que los científicos, los físicos específicamente, consideran el tiempo como el movimiento lineal, secuencial, de fenómenos encadenados por la causalidad. Y a esto lo quieren medir, en función de un tic tac fijo, pero que se les vuelve una complicación al tomar en cuenta la ubicación y velocidad del desplazamiento del observador que está midiendo. La medición del tiempo depende del observador.


Y ahora otro recuerdo de otro video ya más lejano en mi memoria (¿en el tiempo?) que menciona el comportamiento de la luz tanto como partícula como onda, y otra vez, con el resultado de que tal comportamiento depende del observador. En la medida que se profundiza en las investigaciones acerca del comportamiento de los fenómenos, se va evidenciando que la base para su comprensión se encuentra en el observador que percibe estos fenómenos.

El observador en estos casos está ubicado como un objeto en relación a estos fenómenos. Yo, como observador, un sujeto que observo esos fenómenos como objetos. Yo en el espacio, defino todo el espacio. Yo en el tiempo, defino el tiempo. Yo como mente, defino las formas. Al salir de  la mente, al moverme de lugar de observación y desubicarme, salirme del espacio y del tiempo, los fenómenos no son más que una fluidez de movimientos en la conciencia. Sin comienzo y sin final, porque ya no estoy midiendo. Ya no hay pasado ni futuro, ni días ni horas, ni marcas de calendario, ni nacimiento ni muerte. No hay temores ni dudas. No hay quien tema, ningún sujeto, solo conciencia, solo el Si mismo.

Bueno, como no soy científica, y en todo caso dudo que los científicos hayan podido especificar la mirada mística, por llamarla de algún modo, aunque sé que muchos científicos en sus profundizaciones llegan a ella y se enamoran de la esencia que todo lo sostiene, muy posiblemente cometa errores de apreciación conceptual que los físicos saben manejar excelentemente. Aún así, este es el cuadro que estoy pintando.
Tampoco es que pretenda entrar en asuntos metafísicos, solo que hay líneas muy finas que separan unas miradas de otras. Llamemos como llamemos a esto de mirar desde lo esencial, lo que es… es como es. Indefinible finalmente. Indescriptible.


Y ahí, bajo este espectro, para algunos abrumador e intolerable por lo insondable, volvemos a lo conocido, lo cotidiano y seguro, lo explicable: al personaje que camina en la calle, ese que va con su maletín directo al banco para organizar sus finanzas. Es lunes, y siendo como es en esta ciudad le pronostico una larga espera, mucho tiempo hasta que lo atiendan. Y es bastante probable que llegue a desesperar. Fue mi caso la semana pasada, así que solo reflejo mi propia experiencia. Para ahorrar tiempo, tomé número en forma simultánea en dos departamentos, y para no perder mi turno, me movía de un extremo a otro del pasillo, haciendo cálculos. No me ganó la desesperación, porque profundamente, el observador que testifica los movimientos de mi cuerpo, los cálculos controladores que hace mi mente, y la emoción de ver cómo los números iban cambiando en ambas pantallas, este observador, se encuentra siempre fuera de tiempo y espacio, fuera de cuerpo y emociones. Y no se mueve. Es… y mira. Plenamente. Este observador… este que no tiene nombre o forma…. Este… soy de verdad. Y el observador observado - y valga la redundancia cuando procuro señalar este escurridizo asunto -  es mi persona, que en lo fenoménico también soy, con nombre, historia, y un carácter al que no le gusta esperar.


Ontológicamente, junto a R.Malak hemos dado nombres precisos a estos dos aparentes observadores, a estas dos modalidades de la conciencia. Siempre una conciencia, no dos, siempre el mismo Ser en su realidad esencial, aunque para la investigación la clasificamos del siguiente modo. La mirada desde el personaje que se mueve en el tiempo y el espacio, definido por su cuerpo, sus ideas y sus emociones, incrustado en la vida cotidiana, lo llamamos conciencia centralizada. La mirada que abarca y contiene no sólo a este personaje, sino también al cosmos donde aparece existiendo, es la conciencia esencial. Cuando me limito a considerarme definida por mi expresión, mi reflejo como conciencia que se ha centralizado, y desconozco aparentemente la esencia de mi, se dice que estoy en la ignorancia de la realidad. Digo aparentemente porque el si mismo o lo esencial ni se conoce ni se desconoce… es. Y el señalamiento que hacemos, es que nada hay que hacer para llegar a ser lo esencial que ya somos. Si no fuera por ello, por la luz que ilumina cuanto se hace conocido, la luz que es tanto onda como partícula, la luz que llamamos también comprensión, saber o sabiduría, si no fuera por ella, nada tendría existencia. Y esta luz, eterna presenciación más allá de las clasificaciones, brilla en autoconciencia de su propia plenitud. Lo absoluto.

Escribiendo estas líneas, disfrutando, o procurando disfrutar el calor del verano, asumiendo una presencia, ya no la llamo reflejo, ni la llamo relativa o absoluta, ni la llamo nada. Soy, y ya no importa si soy esto o lo otro. Respiro, y todo sucede.



10 comentarios:

César Bacale dijo...

Claro y diáfano, Mª Luisa.

Pero... ¿todo lo que hay es liberarse de la ignorancia de la percepcion de la consciencia centralizada, y simplemente ser y descansar en la consciencia esencial?
¿Por que pues existe la consciecia centralizada?
¿Cual es su funcion, cual es el objeto que la crea?
Por que esta ahi tambien, o sea se, porque muchos y no uno, aunque seamos uno en esencia?
Si la consciencia esencial ya esta completa, si no necesita nada, porque se manifiesta, por que us funciones mente-cuerpo, por que algo en vez de nada?
¿No sera el objeto de todo esto la experiencia?
Son preguntas que me acompañan desde que "tengo consciencia".
Gracias, y un abrazo.

César Bacale dijo...

Definitivamente falta "algo"...
La relación entre ese absoluto y el relativo.
la funcion del relativo con respecto al absoluto.
La tarea de la funcion mente-cuerpo.
¿cual es?
¿Expresar el absoluto en lo relativo?
Pero si todo lo expresa....

MARIA LUISA dijo...

Querido Cesar, qué buenas preguntas y apreciaciones. Son estas las que mueven a la indagación espiritual y filosófica en el ser humano de todos los tiempos. Para no tratarlas superficial y apresuradamente aquí, te indicaré que en el libro que escribimos con R.Malak procuramos dar respuesta a estas cuestiones.

Preguntas como estas:
Según algunas doctrinas, se dice que fuimos creados por Dios. Si fuimos creados por Dios, ¿cuál fue su propósito? ¿Es el mundo irreal? ¿Existimos como creación o como emanación? ¿O acaso somos la fuente de lo que emana?, y si es así, ¿cómo se explica el viaje de regreso hacia el lugar de donde nunca hemos salido? ¿Como manifestación qué soy? ¿Cómo reconocemos físicamente eso que soy? ¿Cuándo hay ego? ¿Realmente se termina el ego?, y siendo así, ¿significa que se acaba toda relación con el mundo? ¿Qué nos debe mover realmente, acaso la búsqueda de paz interior?

Estas, entre otras más, se encuentran en el capitulo 20. Acerca de la Creación. El libro está disponible para ser descargado gratuitamente, y el link está expuesto en la página del blog. Un caluroso abrazo.

20.11 ML: ¿Acaso la manifestación del hombre es para que lo Absoluto se refleje a sí mismo?

R.Malak: Si lo Divino necesitara reflejarse estaríamos atribuyendo cualidades humanas a ese Absoluto, por tanto no sería Absoluto, tendría necesidades. Las cualidades que se le adjudican al Todo son con el fin de entender su expresión. Las ideas pueden llevarnos a confundir y a suponer que estamos fuera de lo esencial, e incluso, a complicaciones mentales que nos inquietan y a una lucha permanente, en lugar de procurar un ajuste entre los umbrales que se observan en la conciencia.
La división entre el mundo material y el espiritual es aparente, y esto debe ser asumido plenamente, de ese modo podemos sentirnos en realización ante el sí mismo. Cuando decimos: así es la vida, tal como se muestra; cuando aceptamos este momento como es, podemos sentir un espacio de profunda paz. Ya mencioné que lo Divino no crea al hombre, sino que, al igual que toda la creación, el hombre es una emanación no separada del Todo. Por tanto, hablar de Dios como sintiéndose a sí mismo distante, es una explicación que no está acorde con mi mirada.

Anónimo dijo...

la unica manera de bajarse del carro del tiempo es dejando de interpretar .

Pedro Cardenas Arauna dijo...

En nuestro interior mas profundo tenemos una nocion unica de la realidad y esa es nuestra identidad llegar a ella es el trabajo espiritual

MARIA LUISA dijo...

Hola anónimo, gracias por tu contribución. Es interesante lo que dices, y así de escueto como lo planteas, añadiré algo para sumarle.
Al dejar de interpretar... por completo... ¿con qué defines a ese alguien que se baja o se sube?.
:D Saludos

MARIA LUISA dijo...

Hola Pedro, gusto en saludarte por aquí. Muy bello comentario, gracias. Te pregunto, en pos de profundizar, tal como planteas: ¿cómo "llegas" a tu identidad?, ¿cuánto camino has de recorrer para llegar a ti mismo?
Un abrazo

César Bacale dijo...

Gracias Mª Luisa, lo leere sin duda.
Y bravo por las conestaciones. Yo añado:

1.Quien se baja del carro del tiempo, y quien interpreta o deja de interpretar?. A lo que yo se la interpretacion es el único vehiculo del que disponemos para comunicar eso que esta mas alla de la interpretacion y del tiempo.

2.Y quien llega a esa identidad y como?
Desde que todo, profundo o superficial, interno o externo, es eso.

José Manuel Martínez Sánchez dijo...

Sabias palabras,
Hari Om.

el buyo dijo...

sin origen sin limites pero imposible no tener un punto central
hay se consibe el sentir...el infinito no escapa de tener un relativo centro posicional...comienza la densidad...se decide a controlar...y cuando se conoce a si mismo el sueño se desencadena...luego lo que conocemos..y a nosotros sera igual pues la logica es invariable como la luz de hecho nuestra logica es obtenida de esta..aunque me gusta decir que cuando hablamos de luz no me refiero a lo perceptible de ella sino a sus valores que nuestra matematica no la puede describir y es alli que nace el limite del ser humano y el limite este es 300.000km en 1 segundo..pero claro añado algo mas la luz no viaja ella convive en dos formas lo oscuro lo luminoso..oscuro veo cuando los ojos cierro..oscuro veo cuando lo oscuro esta disperso...la luz es lo oscuro concentro...que la energia comprime hasta apoyarla en los objetos que graciosamente vemos

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