jueves, 21 de enero de 2010

La incertidumbre del no saber



Hay cosas que se escapan al entendimiento porque se escurren de la capacidad racional, cosas como lo que llamamos sufrimiento, injusticias, o cuál es el sentido de “mi” vida. Se busca explicar estas cosas por medio de lo religioso, lo filosófico o lo científico, y en esa explicación, encontrar un sentido satisfactorio que otorgue la sensación de estar en control. A veces parece que se logra esto temporalmente. Todo ello sostenido en nuestro sentido de identidad, esa identidad que se refiere a los aspectos limitados de ser, como los asuntos del cuerpo, idealizaciones acerca de uno mismo y del mundo en que se vive, y la espera de una emotividad que deseamos que sea armónica y feliz.

Está claro que cuando nos contentamos con las referencias conceptuales que logran darnos un entendimiento sin ir muy profundo en la esencia de todo asunto, o nos contentamos con especulaciones basadas en premisas y creencias que hemos adoptado como “nuestras verdades”, será necesario hacer ojos ciegos a aquellas cosas y aspectos que a pesar de todo se salen de nuestra comprensión. Porque de que las hay, las hay. Este contentamiento o satisfacción, aunque temporal sin duda, nos ofrece además la comodidad de la seguridad: “yo lo sé”.

Los acontecimientos, antes o después, se ocupan de sacudirnos y sacarnos de ese lugar cómodo. Al fin y al cabo, las emociones no se pueden elegir, y cuando surgen, surgen y se sienten, por más empeño que nos demos en orientarlas, y qué decir del tratar de controlarlas.

De este modo, cuando nos encontramos con orientaciones que nos llevan a indagar más profundo, donde se deja lo superficial de los conceptos y se penetra en el área de “no saber”, no saber incluso lo que soy, al perder el control que supone poder explicarlo todo, se siente una incomodidad con esos señalamientos, ya que estos no son complacientes para satisfacer las demandas del manejo intelectual, emocional o de acción. 

La vía de la indagación profunda que cuestiona todos los paradigmas en que nos hemos sostenido, es una de valentía, de atreverse a dejar la aparente seguridad que ofrecen las ideas y todas las explicaciones conceptuales. ¿Se promete algo como final de esto? No, definitivamente no hay promesas ni ofertas. No hay méritos que obtener, ni el premio de alcanzar la felicidad. ¿Por qué? Por la sencilla razón, y usaré la razón explicativa, de que la felicidad - esta que no depende del acontecer - ya Soy, y de que la verdad de la realidad ya está aquí, y todo este asunto trata solamente de darse cuenta de ello, en el presente, no hay futuro para lo Real. Por tanto, así como no hay nada que ganar, tampoco hay algo valioso que perder, porque solo se deja el error de habernos identificado con “el controlador”. Y esto es libertad, la que siempre ha sido, las alas que no usábamos creyendo ser polluelos de gallina aunque éramos águilas, el rugido escondido del león que se creía cordero.  

6 comentarios:

AGUSTIN FERNANDEZ DEL CASTILLO SUARDIAZ dijo...

Hola Maria Luisa,

A mí me ayuda ver, que una vez que vas aflojando y soltando ideas, conceptos y seguridades, en ese camino hacia atrás, la siguiente tarea es identificar que toda la materia, que es lo que nos falta por soltar, no es más que sufrimiento, el del mundo, que todavía ni hemos asumido ni hemos visto la necesidad de llevar como traje puesto todos los días.

El elemento fuego, es pura inquietud. El elemento fuego, es miedo de tener miedo. Y todo eso, la mente, que antes se agarraba a los conceptos etéreos y que pisan poco tierra, de repente, al ir soltando, se encuentra de bruces con su "parejita" interior . Con toda esa inquietud difusa sin racionalizar y sin mirar directamente, que será de por vida, eso que llamamos el universo y su sufrimiento.

Respirar conscientemente va trayendo una a una, cada una de esas cosas que ahora mismo están abrasadas en nuestro interior y en nuestras entrañas.

Afortunadamente, el Amor que somos, solo nos va a ir pidiendo que sin prisas, integremos e iluminemos nuestras abrasaduras.

La vida de la manifestación, hay que ir comprendiéndola a partir de los 5 elementos y la materia y el fuego, son los que más pesan y mas abrasan.

La mente era demasiado fría para meterse inicialmente en todo este lio de las abrasaduras, los miedos y los calores. Por eso se limitaba a interpretar y no ser la VIDA.

Buen día,
Agustin

MARIA LUISA dijo...

Hola Agustín, me ha encantado tu expresión a la vez fogosa y quieta, caliente y fría. Gracias por compartir una perspectiva alquímicamente poética, que te aseguro ha sido parte de mi en muchas ocasiones y ha quedado volcada en escritos alguna vez. Por los terrosos caminos que veo y los aireados vientos que soplan, parece que este medio puede seguir asumiendo un espacio para exponer y compartir entre las muchas "brasas" que expresan el fuego de lo manifiesto, el ser y el existir, entre todas, iluminando y ofreciendo calidez en la vida real, y no en el ilusorio sufrimiento, ese que se quema a la luz de la plácida respiración consciente, alerta y silenciosa, que no juzga, sino consume. Un cálido abrazo.

César Bacale dijo...

Hay una libertad mas alla de esta libertad.
Unas alas mas alla estas alas.
Un rugido mas alla de este rugido.
Y esta en la verdad de cada momento.
En la mente clara que refleja todas las cosas tal y como son, sin pretender cambiarlas.
En la compasion y en la comprension total hacia todos los seres.
La realizacion del jiva es fascinante, pero no está completa.
La realizacion solo se completa cuando el jiva-mukti se transforma en bodhisattva.
Y el amor actua instantáneamente en cada momento, sin obstáculos, sin trabas.
Un abrazo.

MARIA LUISA dijo...

Qué hermoso César, muchas gracias y otro abrazo. Es cierto, el sí mismo se actualiza a cada instante en una expresión espontánea que llamarla amor es muy acorde, porque me veo en tí y saber que tú tes ves en mi es lo máximo... siendo tú y yo no dos en la realidad. Lo primero... amar a Dios por encima de todas las cosas, te muestra tu naturaleza real... e inmediatamente te muestra la naturaleza real de todos los seres, que son muchos en la diversidad y lo mismo en esencia, de allí... lo que sigue es: amas al prójimo como a ti mismo.
Namasté

sankaradas dijo...

Hola María Luisa.

Precioso post, lleno de sabiduría.

Poco puedo añadir solo que me has recordado una frase que suelo decir.
Cuando no te mueves, te mueven.

Un abrazo

MARIA LUISA dijo...

Cierto Amigo sankaradas, lo paradójico del ser inamovible "dentro" del cual sucede su propio movimiento, sin que por ello logre desplazarlo de sí mismo... ¿hacia dónde se movería?
Un abrazo
Namasté

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