sábado, 7 de noviembre de 2009

Existencia - Existence

EXISTENCIA


Existo, vengo a ser, como conciencia y energía. Antes de venir a ser, sólo el Ser es, sin movimiento, pero potencialmente energía pura. Podemos compararlo con la Luz, como se ha descrito en varios textos antiguos, la luz de mil soles que no deslumbra a los ojos físicos, pues se ve con el ojo de la conciencia.


En este sentido, luz es tanto la conciencia que ilumina el conocimiento, como la energía que deviene en movimiento. De esta energía se manifiesta onda o partícula, generando la materia, a su vez dependiente de un observador. Simultáneamente vengo a ser como el observador de la materia, el perceptor de la emoción y el conocedor del pensamiento. Donde no hay dos, surge la multiplicidad, la forma y el nombre, por medio del conocimiento “yo soy”.


El Ser se manifiesta a si mismo como múltiple, orgánico, un ser vivo moviéndose en el universo de los entes vivos, en el universo de la energía cósmica. La conciencia permite saber de la expresión si mismo, a veces concebida como reflejo, a la vez que del entorno que rodea a su expresión orgánica.


En este devenir, los organismos vivos, como plantas, animales, amebas, células, no expresan el saber de si mismos, sino que sólo se mueven según las semillas o tendencias que los conforman y delimitan. Saben de si, mas no interfieren con la voluntad universal. Lo que es, es. Y viven en el presente.


El humano, en cambio, aparte de ser una expresión orgánica, se ha “hecho hombre a Su imagen y semejanza” y esto implica una relación de conocimiento intrínseco donde el saber de sí muestra a su vez voluntad creadora, de la cual por el principio egoico, se apropia del acto definiendo una identidad.


La diferencia fundamental entre el hombre y los demás organismos se encuentra en su capacidad de realizar su profunda realidad esencial, en conocimiento y derecho, ya que es expresión del Ser tanto orgánicamente como en conocimiento, es decir, tanto energéticamente como en conciencia, conocimiento y saber, con la capacidad de expresarse con fonemas y símbolos, presentando conceptos con significado. Esto se encuentra representado en el génesis judeo cristiano, como la orden que dio Dios a Adán de ponerle nombre a todas las cosas.


Esta realización se refiere a conocer dentro de si mismo (en si mismo) ese Ser in-manifestado que es pura Luz. Significa reconocer su esencialidad como sustrato sostenedor de toda existencia, el punto anterior al nacimiento de la sensación y conocimiento “yo soy”.


Reconociendo esta realidad inmanente, el Ser o Si Mismo, despliega en su manifestación una comprensión unitiva. Su manifestación, es decir, el conjunto de instrumentaciones o funciones que permiten la diferenciación, son entendidas y aceptadas como los medios para conocer su expresión fenoménica. Y a su vez, en un silencio más allá del movimiento, se encuentra su auto-conocimiento como la esencia que conforma y sostiene todas las cosas.


Un hombre así, vive en el mundo sabiendo que no es de este mundo. Acepta el devenir comprendiendo las limitaciones para pretender cambiarlo, de modo que se hace lo que se puede, no siempre lo que se quiere. Tanto el placer como el dolor emocional son comprendidos y aceptados como consecuencias de los modos de intercambio entre el observador y lo observado, entre la persona y sus circunstancias.


Sin embargo, la presencia de la observación constante y sin juicios, la Conciencia esencial, es permanentemente asumida por si mismo, como el sustrato que testifica el movimiento que de sí emana. Las diferencias se comprenden como maneras necesarias para que la historia de vida se despliegue y la experiencia permita quemar sus propias tendencias en el fuego de la comprensión como vía precisa para la final extinción o regreso definitivo al lugar de origen, del cual nunca salió realmente, sino como la ilusión generada por su propia emanación.


Y esto me lleva a revisar lo que significa tiempo y espacio, por tanto es preciso hablar de la mente, como aspecto funcional de cognición que ordena y encadena los pensamientos, dando forma conceptual a las vivencias y convirtiéndolas en experiencias que permiten la comparación y el contraste. Es preciso comprender la dualidad que la mente presenta, entenderla como el contenido de la conciencia no dual.


Esto ha sido para mí partir de la base, plantear el sustrato ontológico que me permite luego desglosar en forma conceptual la comprensión de la existencia, del ser, de mi misma. Por recomendación de mi Sat Guru (la sabiduría intrínseca), y bajo la expresión de R.Malak, esta mente tan poderosa mía, que cuando está sin ocupación se pone a generar problemas, ha sido encomendada a expresar al menos una página diaria donde puede desbocar la lava ardiente que sale del volcán de mi pasión. Trataré de no ser demasiado complicada en mis próximas exposiciones.

Namasté. Maria Luisa


EXISTENCE


I exist, I become, as consciousness and energy. Before becoming, only the Self is, without movement, but potentially pure energy. We can compare it with light, as described in several ancient scriptures, the light of thousand suns which does not dazzles physical eyes since it is seen with the eye of consciousness.


In this sense, light is as well consciousness illuminating knowledge as energy in motion. This energy manifests as wave or particle generating matter, which in turn is dependent on an observer. Simultaneously I have become the observer of matter, the perceiver of emotion and the knower of thought. Where there are not two, emerges the multiplicity, shape and name, through the knowledge 'I am'.


The Self manifests itself as multiple, organic, a living being moving in the universe of living beings, in the universe of cosmic energy. Consciousness knows the expression of itself, sometimes conceived as a reflection, as well as the environment surrounding its organic expression.


In this manifestation, living organisms such as plants, animals, amoebas, cells, do not express the knowledge of themselves, but only move as expressions of the seeds or tendencies that shape and define them. They know of themselves, but not interfere with the universal will. What is, is. And they live in the present.


Humans, however, besides being an organic expression, have "become man in His image and likeness", and this implies an intrinsic relation between self-knowledge and a creative will, which because of the egoic principle, makes it his property generating an identity.


The fundamental difference between humans and other organisms consists in man´s ability to realize his deep essential reality, in knowledge and right, since he is an expression of Being both organically and consciously, that is, both energetically and in awareness – knowledge, and with the ability to express himself with phonemes and symbols, introducing concepts with meaning. This is represented in the Judeo-Christian origins, as the instruction that God gave Adam to name all things.


This realization is meant to know inside (in itself) the un-manifest Self that is pure Light. This means to recognize essentiality as the substratum that sustains all existence, that point before the birth of the sense and knowledge “I am”.


Recognizing this immanent reality, The Self or Being, displays in its manifestation a unitive understanding. Its manifestation, namely the set of tools or functions that allow differentiation, are understood and accepted as the means of knowing his phenomenal expression. And at the same time, in a silence beyond movement, there is self-knowledge as the essence that shapes and sustains all things.


Such a man lives in the world knowing that he is not of this world. He accepts happenings by understanding the limitations of any pretension to change them, so that he do what he can, not always what he wants. Both pleasure and emotional pain are understood and accepted as consequences of the modes of exchange between the observer and the observed, between the person and his circumstances.


However, the presence of constant and non-judgmental observation, essential Consciousness, is permanently taken by himself, as the substrate that testifies the movement that emanates from it. The differences are understood as ways to ensure the deployment of the story of life and experience allows the burning of its own tendencies in the fire of understanding, as the required path for the final extinction or permanent return to the place of origin, which was never really left, but as the illusion created by its own emanation.


And this brings me to review what time and space mean, therefore I must speak of the mind as a functional aspect of cognition that arranges and connects thoughts, giving conceptual form to the experiences and turning them into memories that allow comparison and contrast. We must understand the duality that the mind presents, understood as the content of non-dual awareness.


This has been for me a start from the base, to raise the ontological substrate that consequently allows me to break down in a conceptual manner my understanding of existence, of The Self, of myself. On the recommendation of my Sat Guru (inherent wisdom), and under the expression of R. Malak, this mind of mine, so powerful that when idle is set to cause problems, has been entrusted to write at least a daily page where I can run wild leaving the burning lava of the volcano my passion is. I´ll try not to be too complicated in my next expressions.

Namaste. Maria Luisa

2 comentarios:

Z. dijo...

Hola María Luisa: hace tiempo que sigo tus comentarios y también los del Chat junto a R. Malak. Son sin duda una joya, para disfrutar (sacar fruto) con su lectura. Simplemente leo e interiorizo.
Quería, por eso, daros las gracias por tanta claridad, dentro de este mundo conceptual.
Namasté!!

MARIA LUISA dijo...

Es bello saber que el despliegue es compartido. Estuve mirando en tu blog, muy buenas selecciones que estimulan comentarios, y esos comentarios me han estimulado para una próxima entrega que se me ha desplegado, y que colocaré como la siguiente entrada... un abrazo, ML

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