jueves, 23 de abril de 2009

Por qué la orientación?



Buenos días. Me preguntaban anoche, que por qué todo esto. Todo esto significa, todas estas explicaciones acerca de algo llamado realidad esencial. Y me digo: ¿por qué? Cualquiera pensaría que hay una intención de ser salvadores del mundo. Salvadores de almas? Yo no se por qué, si yo misma me levanto con esta inquietud que me desafía y me reta. Me obliga a explicarme a mi misma, la razón de mi dedicación.

El otro día un amigo que se aplica a mostrar cierto enfoque filosófico hablaba de que hay quienes nacen con vocación de enseñar. Es cierto eso. Quizás desde pequeños andaban dando orientaciones hasta a sus padres. Por otro lado puedo ver a mi mamá, que casi nació con los pinceles en su cuna y pasados unos pocos años ya estaba enseñando a pintar… claro que esto era para ganarse la vida, porque a sus hijas no les enseñó por vocación, aunque lo que si está claro es que nadie le enseñó cómo enseñar. Solo se desplegó su propio saber innato, que quizás, o tal vez obviamente, fue un don al que se le aplicó la técnica.

El tema es, por qué hablar, escribir, conversar, acerca de lo que llamamos nuestra naturaleza esencial. Que de antemano, y como primer punto, exclamo que es pura dicha, felicidad completa que no tiene una causa ni una razón, ni se sostiene en nada de lo que llamamos vida, logros, metas, éxito, nada de eso. Cómo se comienza hablando de esto cuando nadie ha preguntado. Es decir, para qué ofrecer agua al que no tiene sed. Y en verdad, se escapa de mis manos este dar, es como si la propia fuente, por su propia naturaleza, emana agua y más agua, sabiendo que todo el reflejo se alimenta de esta agua, o sin saberlo, porque en la naturaleza las cosas ocurren sin necesidad de explicaciones. El árbol crece durante siglos y se asienta en la pradera como un rey, el gusano se vuelve mariposa, la mariposa se posa en la flor, la flor suelta su perfume, el sol brilla, las nubes pasan, la lluvia acontece, el rayo parte un árbol, que había tardado siglos en dar su gloriosa forma. Pasa la tormenta, el aire queda limpio, prístino, y la tierra mojada, buen suelo para que las semillas vuelvan a explotar, y nuevas generaciones florezcan. Así es la ronda de lo natural, y a nadie tiene que dar explicaciones, ni de por qué sucede, ni de cómo sucede.

Pero, y el gran pero, aquí están las dudas, aquí están las preguntas. Por qué? Cómo? Cuándo? Y a esta mente quién la invitó a este festín de la vida?

Es tan intenso, interesante y profundo el manantial de respuestas que se acumulan, sin la capacidad de hacer fila, para brillar, todo de un golpe, que desearía tener una vara mágica para poder comunicar esta comprensión que brota de cómo es todo esto. De cómo la misma mente que pregunta es el ordenador que aclara las respuestas, pero no por su propia potencia, sino que su capacidad se debe a la electricidad que se expande y transforma por si misma, desde el potencial hasta su expresión, como un rayo, si, un rayo que parte en dos las dudas.

Aparece una pregunta, y de la mano trae la respuesta. Y es que la naturaleza esencial es pura inteligencia y sabiduría. Una flor no puede sino abrirse cuando está bien alimentada por nutrientes y luz.

Pues bien, la comunicación de la enseñanza espiritual ocurre porque si. Ocurre porque hay dudas, y porque hay preguntas. Por doquier hay dudas y preguntas, aliñadas fuertemente de temores escondidos. Y la gente vibra de miedo aunque muestra aparente seguridad en su personalidad que mucho tiempo le ha llevado construir. Las fortalezas de la personalidad tienen todas sus flancos débiles. Toda fortaleza estructural se erige en función de proteger y donde hay protección es porque hay miedo. Y miedo, amigos, es lo que produce sufrimiento. Un sufrimiento que se ve por todos lados, en los ojos de los habitantes temporales de un metro atestado en plena hora de salida laboral. Miedo que se esconde tras una personalidad que te atiende tras un mostrador de la compañía telefónica. Miedo y dudas, necesidades y angustias, en el joven empresario que toma su celular mientras hace la cola para pagar los servicios de su casa, y con aprehensión le explica al cliente detrás de su auricular, que el dólar bajó y conviene comprar rápidamente, y su estrés suda por todo su cuerpo lleno de miedo, terror, pues esta sería la oportunidad de ganar un buen dinero, y si no acumula, cómo pagar más deudas de servicios y todos los objetos, viajes, o necesidades, realmente necesarias? Quizás si. Pero miedo.

Carencias, tristezas, pérdidas, hambre. Ansias, inseguridad, y hay quienes piensan en lo último ya, cansados de vivir el estrés de completarse. Cómo comienza todo esto? Y sobre todo, más importante, cómo termina?

Y aquí la respuesta directa. Comienza con la incomprensión, la confusión. Y termina con la claridad, la comprensión. Así de simple.

Y la enseñanza espiritual, o mejor decir orientación, ya que nada nuevo hay que agregar ni aprender, que compartimos, se trata de permitir que la comprensión que ya está en ti aflore y se muestre. Que la inteligencia que le da vida a tu cuerpo y sostiene la existencia de todo el universo que conoces, se muestre y brille en todo su potencial, su esplendor, como un bálsamo de plenitud que siempre ha estado como tu propia esencia. Y esto no son palabras nuevas…ya tantos lo vienen diciendo… y ojalá se comprendiera de un solo trazo, que esto no es algo que se alcance, ni se logre, ni por acumular conocimientos, ni por alguna clase de evolución. Si así fuera, estaríamos poniendo aún muy lejos la posibilidad de que la realidad se muestre ahora mismo, en el lugar donde siempre ha estado. La realidad que te afirmo, con plena certeza, que es plena, gozosa y que nada necesita, como tu propio Ser. Y que te está permitiendo tomar conciencia de estas palabras, y de esta comunicación que apunta directamente a tu centro, tu corazón, tu punto neutro, ese, donde la personalidad no tiene cabida, porque es Uno en ti, y Uno en mi. Ese que siempre ha sido… y lo sabe…. Lo sabe.

Maria Luisa

1 comentario:

Anónimo dijo...

Un gusto, volver a leerte.

Un abrazo,

AdA...

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