viernes, 4 de marzo de 2016

Observación sin juicios


Generalmente se considera observación a estar atento a algo, por ejemplo, ver pasar la gente por la calle desde una ventana. Esta no es la observación que mencionamos.

La observación entendida como "observar algo" suele estar acompañada por pensar acerca de eso que se observa. Siguiendo con el ejemplo, uno desde la ventana ve pasar la gente por la calle, muy atento, y va destacando a las diferentes personas: esa señora es gorda, ese caballero está cojo, ese joven es moreno y debe ser un inmigrante, ese niño grita mucho, es un maleducado, etc etc.... así, esta observación acompañada de pensamientos se convierte en una clasificación de las personas, es decir, las juzga.
Es difícil encontrar que alguien mencione que está en observación sin más, sin clasificar, sin juzgar, sin añadir una historia a lo que observa.

La observación sin juicios significa que no se agregan pensamientos ni historias a lo observado. Más aún, no se agregan pensamientos como: yo estoy observando. Por supuesto, menos se agregan ideas como: lo estoy haciendo bien, o lo estoy haciendo mal.
Observación sin juicios indica observación sin añadidos. Los añadidos son velos que obscurecen. Las interpretaciones no forman parte de la observación sin juicios.

Cuando uno comprende esta señal, a qué se refiere la observación sin juicios, comienza observando, comienza con la sensación de ser el observador. Se da cuenta en un principio de que aparecen pensamientos por la fuerte costumbre, aparecen los prejuicios, las creencias, las historias. El paso a seguir es dejar que estos pensamientos aparezcan sin engancharse de ellos, permitir que pasen como nubes en el cielo. Si hay juicios, dejar que estos sean parte de lo observado, que vengan y se vayan.
Primero tú te sientas en la ventana de la observación, en el umbral entre el interior y el exterior, y observas las sensaciones, los pensamientos, las emociones, las historias de ti misma, y asi como vienen, las dejas pasar. Los recuerdos, las proyecciones, los miedos, las dudas... todo ello lo dejas que aparezca y que se vaya como vino.
Con la práctica, esta observación va haciendo evidente lo que es permanente, es decir, esa que observa, y lo que es transitorio, es decir, lo observado.
A este punto, esa que observa, al no sostenerse historias acerca de ella (de ti), también se va.... quedando ser sin añadidos.

Estas son las bases de la observación sin juicios, que al principio parece una práctica, al final demostrará que es la realidad misma.
Maria Luisa

Amigos

Buscar en este blog