miércoles, 14 de mayo de 2014

Sobre el fondo permanente titila la existencia


| | | | | | El puntero titila sobre el fondo blanco donde aún no comienza la expresión… | | | | | |  Basta decirlo – escribirlo - y ya comenzó. Se ha dado.



Es como el nacimiento de algo… antes nada… después nada…. Entre medio este algo que al final se vuelve nada de nuevo. Todo es tan efímero como el pensamiento.

Siento mi estómago lleno, satisfecho, después de unos ricos fideos con una carne muy suave que ayer dejé cocer por varias horas, y es que me encanta compartir el almuerzo con mi hija y su pareja, por lo que dedico las horas que sean necesarias a la cocina. Me resulta mágico, que después de haber vivido tantos años separada de mis hijos por razones un tanto complicadas de explicar, y habiéndolo sufrido como cualquier madre lo haría, esté viviendo esta circunstancia tan especial. En el fondo es para agradecer que Venezuela esté tan revuelta, ya que me ha traído a mi bebé amada a la proximidad de mi propio hogar. Pasarán unos meses hasta que ellos tomen vuelo y se desprendan profesionalmente, haciendo su vida privada. Mientras tanto, me doy el banquete de abrazarla cada mañana y decir unos simples buenos días.

En esta línea que voy escribiendo el puntero sigue titilando, | | | | | | marcando el ritmo de la creación. Me vienen pensamientos. El lavó los platos, siento agradecimiento. Ella tiene su champú nuevo para el cuero cabelludo reseco. La amo. El viaje al dermatólogo fue largo pero fluido pues vivimos lejos de la parte más desarrollada de la ciudad. Es caro viajar por autopistas, y al principio hacerlo me daba vértigo porque nunca había manejado a tanta velocidad, pero ahora se da más suavemente y sin tensiones.

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En el patio el sol brillante de otoño está secando la ropa. Eso me recuerda que hay plantas que conviene replantar. ¡A lo mejor germinan las semillas de manzana que planté ayer! Y es que todavía no conozco el ritmo de la naturaleza en este Chile que es una etapa diferente de la vida. Chile con sus cuatro estaciones. Ya puedo contar casi 7 años. Antes, Venezuela, trópico, tan diferente. Y todos los viajes a India… y antes de eso muchos lugares también.

Estampas de memoria se presentan ante la luz. Historia. Presente y pasado se hilvanan… y ahora son puros pensamientos. Pensamientos sobre lo que siento y lo que hago, lo que sentí e hice… pensamientos como nubes que pasan por el cielo de conciencia plena.

Lo que pienso, lo que siento, lo que hago… y a todas estas… ¿quién soy realmente? (Lo investigaré con un diálogo que imagino.)

- “En esencia no eres la persona”

- ¿En qué momento me convertí en persona?

- “Nunca”

- ¿Y cómo es que siento que soy esta persona?

- “Por identificación”

- ¿Identificación con qué?

- “Con las ideas que tienes sobre ti”

- ¿Si no soy esta persona quién soy?

- “El que observa la pregunta”

- ¿Cómo verificar que quien observa la pregunta no es la persona?

- “La observas, pero no eres un personaje, una persona, una identidad, una entidad, un cuerpo, menos aún un nombre.”

- ¿Cómo lo sé?

- “Lo sabes porque todo lo que conoces es tu propio saber, está en ti y en ningún otro lado.”

- La identificación con este personaje es fuerte, parece que soy este cuerpo, que me conforman mi historia, las cosas que creo, la genética, la cultura, la familia. ¿Cómo saber lo que realmente soy, lo que en esencia soy?

- “Percibes el mundo por medio de los 5 sentidos, si estos dejaran de funcionar no habría un mundo que percibir y si no hubiera un mundo, ¿dónde cabría la persona?”

- Si cierro los ojos aún puedo escuchar y tocar las cosas. Podría ubicarme aunque fuera ciega. Si perdiera el tacto, el olfato y el gusto solo tendría el oído como referencia, y si caminara chocaría con los objetos y mi cuerpo se magullaría. Si además fuera sorda no sabría dónde estaría parada, pero al caminar igual chocaría con los objetos y las paredes no me dejarían ir más allá aunque no pudiese sentirlas, por lo que aún sin sentidos aparentemente el mundo seguiría ahí. Mi cuerpo igual necesitaría comer, dormir, excretar, moverse… mi cuerpo seguiría en el espacio. Quizás, entre los objetos de posible existencia, solo existiría el cuerpo para mi… con sus placeres y sus dolores. Pero además existirían mis pensamientos y sentimientos. Mis recuerdos, mis sensaciones, mis anhelos y añoranzas. Mi sistema psicológico armaría un mundo para mi, y al dormir soñaría con mundos y situaciones diferentes. Pero me sería imposible comunicarme con otro ser sino solo en los sueños. Ciertamente no habría para mi sino el mundo que puedo sostener conscientemente. Un mundo mental.

- “¿Y en qué se diferencia este mundo mental del mundo sensorial que tomas como real?”

- Pues al haber sentidos mi experiencia es más rica y completa, puedo proyectar qué hacer con más amplitud. ¿O quizás con menos? Posiblemente, si lo pienso bien, hay menos límites en la imaginación que en el mundo sensorial.

- “¿Y te das cuenta de que tanto el mundo sensorial como el mundo imaginario están sostenidos en tu conciencia?”

- Si. Aún así eso no me permite deducir que no soy el personaje y que no soy el cuerpo aunque fuera incapaz de sentirlo. Tengo conciencia, pero no concibo que la conciencia me tenga a mí, a esta persona.

- “Antes de cualquier cosa observada, percibida, sentida o pensada, está la conciencia pura, siempre presente. Sin ella nada podría ser conocido. Como un cielo donde flotan las nubes, estas nubes representan los objetos de la conciencia. La conciencia es permanente, siempre presente. Los objetos contenidos en ella son transitorios e impermanentes, como nubes pasajeras: recuerdos, descripciones, imágenes, sensaciones, sentimientos y emociones, palabras, conceptos, creencias, dogmas, esperanzas, anhelos, deseos, personas, cosas. Percepciones sensoriales, sueños, alucinaciones, mundo, universo…. Tiempo y espacio. Todo ello objetos en la conciencia pura. Y además… la idea de ser esta persona, definida por creencias, condicionamientos, trayectoria, apellido, idiosincrasia y demás.”

- Observo la idea de ser esta persona al mismo tiempo que percibo con los 5 sentidos del cuerpo. ¿Cómo saber que soy algo más allá de la persona que conforma mi cuerpo?

- “Sigue observando, hazlo sin juzgar. Vienen los pensamientos: soy esto, quisiera ser esto otro. No los juzgues, ni buenos ni malos. No los rechaces, pero tampoco los retengas. Que pasen como nubes pasajeras. Tú permanece en pura observación.”

- ¿Significa que debo dejar de hacer las cosas que normalmente hago?

- “Puede ayudar dejar el cuerpo quieto al principio, por un rato, unos minutos. Una disciplina y constancia para conocer el movimiento de la atención. De esta manera se va perfeccionando la observación sin juicio al comprender que nada pasa por el hecho de dejar que los pensamientos que vienen así mismo se vayan. Después podrás mantener esta observación en plena acción.”

- He practicado esto, sin embargo, aunque se siente tranquilidad durante la práctica, cuando retomo el quehacer cotidiano regresan las inquietudes de siempre. ¿Es importante la tranquilidad?

- “No te ocupes de la tranquilidad, tú ocúpate de la observación. Observa como la intranquilidad aparece y no juzgues si eso es bueno o malo. Así como viene la inquietud, ella se va.”

- Mi mente me juega malas pasadas. Surgen pensamientos terribles de cosas que me dan mucho miedo.

- “Todos esos pensamientos son contenidos de conciencia, aparte de esto, solo podríamos llamar mente a la función de conciencia que ordena y clasifica esos pensamientos, es decir, los juzga. Por ello, si no juzgas cualquier pensamiento, cualquier sensación, incluso cualquier miedo, dejarás de elaborar historias interminables, y estos, así como aparecieron, se irán.”

- ¿Y esto a dónde me conduce? ¿Cómo me ayuda a conocer mi esencia, mi verdadera naturaleza?

- “Considera que la conciencia es la única realidad, que no hay interrupción entre la conciencia que conoce y el mundo conocido. Estos parecen separados como producto del juicio, por la ilusión de dualidad. En la medida que los pensamientos van disminuyendo en cantidad - pues pasan como nubes que no atrapan tu atención - el cielo consciente se va despejando, demostrándose como la realidad subyacente, la esencia inmutable y permanente. Los pensamientos como ‘mis cosas, mi historia, mis deseos, mis anhelos’, dejan de ser acariciados por los atentos ojos de la observación sin juicios.”

- Aparte de los pensamientos están las sensaciones corporales y las emociones que me distraen. ¿Es eso un impedimento?

- “La observación sin juicio se hace completa en los tres aspectos: cuerpo, pensamientos y emociones. Cuando esto es abarcado completamente, se da de forma natural la plenitud que llena el corazón y cubre todo. “

- ¿Y qué paso hay que dar entonces?

- “No hay más pasos, ese es el primer y último paso. Ya estás en casa, el hogar de donde nunca saliste. Nada que hacer al respecto. El hacedor se sumerge y los deseos se diluyen, todo es pleno y confiable. La razón queda entregada a la intuición, la inteligencia opera por sí misma, todo acontece como tiene que suceder, nada está separado en la conciencia. Todo ello es presenciado por la esencia eterna, Si mismo, lo que verdaderamente eres. Lo no nacido, inmortal, tal como siempre ha sido pero en apariencia lo habías pasado por alto.”

- ¿Quiere decir que dejaré de ser persona?

- “En las apariencias de este universo contenido en el tiempo y espacio, en este intervalo consciente donde te estás manifestando como un observador diferenciado, todo sigue mostrándose igual. En el fondo ya tienes la comprensión de lo real y no te engañarás de nuevo con la imagen que aparentas ser en el espejo de la mente.”

- ¿Pero entonces, a pesar de esta comprensión, voy a seguir sufriendo?

- “La belleza, el amor y la comprensión son una presencia íntima que barre con los temores e incertidumbres, la seguridad en el Si mismo real es la certeza plena que embalsama la existencia. Una vez se ha comprendido y se hace obvio que el sufrimiento es producto de la identificación, basta retomar la mirada desde la realidad. Imagina que el sufrimiento es como la oscuridad, bastaría dar luz para que la oscuridad desaparezca.”

- ¿Retomar la mirada desde la realidad es la observación sin juicio?

- “Precisamente. Es pura observación, pura conciencia, sin intermediar los condicionamientos y los juicios. Es lo que también se llama mirar sin la mente, es decir, sin el aspecto consciente que arma ego y separación, aparte de eso la inteligencia consciente esencial sigue expresándose en todos los ámbitos de la vida. Y esta vida, que aparentemente transcurre en el tiempo, es el movimiento de la esencia. Nada hay que no sea Si mismo, insondable misterio que el pensamiento no puede abarcar ni explicar.”
Y así finaliza este imaginario diálogo. Me quedo ahíta, sumergida en el profundo océano de dulzura y belleza donde prima la ausencia de separación, donde en un abrazo de buenos días no hay dos, sino amor.


Maria Luisa | | | | | | (la firma es netamente funcional) | | | | | |



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