viernes, 20 de julio de 2012

¿Qué hay de malo en buscar placer? ¿Qué problema tiene el ir detrás de lo agradable?




Hay un enfoque tradicional que establece que la felicidad se encuentra al sumergirse en samadhi, en cambio hay otro enfoque que propone ir deshaciéndose de las identificaciones del individuo y de ese modo descubrir la naturaleza esencial.

Visto desde la identidad, el río de la vida tiene dos orillas: sufrimiento y gozo; no se puede tener una sin tener la otra. Ver lo agradable y desear es natural.
Preguntar desde dónde nace el deseo carece de sentido; toda fuente del deseo viene de la mente, nace en la mente  y termina con la mente, es dimensionada por ella. La mente es la que clasifica las prioridades y determina las urgencias cuando tienen que ser resueltos los problemas.

Al enfocarnos en el movimiento de la mente encontramos una sucesión de pensamientos, o como variante, encontramos percepciones de la  imaginación o de los recuerdos, y así sucesivamente; no podemos detectar un proceso simple, más bien vemos que en cada momento registramos una variedad de actividades que se presentan ante la pantalla de la conciencia de distintas maneras: sentimientos, pensamientos, recuerdos, imaginaciones diversas, los cuales son procesados en base a la estructura establecida y memorizada. Aunque la mente se muestre como una diversidad cambiante, de todos modos se puede detectar una coherencia y consistencia que responde a la estructura fijada por el carácter o que ha sido educada por la personalidad adquirida.

Ahora, ¿cómo salir de esa estructura rígida y cristalizada?
Se proponen muchas prácticas, así como proponen seguir a alguien que ya no se mueva en la vida por la estructura fija. Seguir prácticas es engañoso ya que no da la certeza de estar en la senda. Esto es fácil de detectar por el simple hecho de que la Realidad no está afecta a métodos, sin embargo el trabajo engañoso de alimentar a la mente es múltiple y está saturado de conceptos que sumergen al seguidor en la falsa creencia de que está entendiendo, cuando lo único que tiene es saber el nombre o el vocablo de un proceso.

¿Qué hay de malo en buscar placer? ¿Qué problema tiene el ir detrás de lo agradable?  ¿Qué determina qué es placer o qué es lo agradable? Es la mente, la cual está estructurada para discriminar lo conveniente de lo inconveniente, estableciendo códigos de búsqueda los cuales están determinados por nuestra identidad, que como expresión de la mente, como conciencia centralizada, es lo que llamamos “yo”.

La búsqueda del placer no es del placer en si, sino de lo que ha establecido la mente como placer o como conveniente, esa es la búsqueda, que se convierte en “el tesoro al final del arco iris”. De igual modo, ir detrás de lo agradable implica que han aparecido pensamientos y los pensamientos siempre son sobre cosas.
Para conocer la Realidad no se requieren pensamientos. Cualquier cosa que piense, no existe realmente. Llegar a la experiencia misma de lo esencial se sostiene en el reconocimiento de una Realidad que es tanto relativa como absoluta, siempre existente y jamás alterada - la llamo relativa cuando apunto a la mirada de lo absoluto desde la Mente-.

Al abrir un espacio en la mente hacia  el firmamento de la conciencia, comprendes que el mundo que creías construido se ha formado ante tus ojos abiertos ante la luz. Basta un instante de vislumbre cruzando el aire en el presente activo para ya no detenerse jamás. Abrirnos a la comprensión total y completa es un despertar, después de Eso no se requiere nada más.

La naturaleza esencial es originalmente pura, se reconoce que todas las cosas llegan de la naturaleza esencial, no vienen del tiempo ni del espacio, están ahí, desde siempre, como una pura observación sin juicio. R.Malak



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