viernes, 27 de julio de 2012

La Beatitud Esencial por R.Malak




El mundo es contacto, la totalidad de todos los contactos es actualizada en la conciencia. Lo esencial, como conciencia, se mueve y se le llama materia…

La formula de Sat-Chit-Ananda (existencia-consciencia-beatitud), se mantiene desconocida si ignoramos qué es Ser, si ignoramos  vivir en el presente activo y permanecemos sumergidos en la esclavitud de la memoria, la cual nos proyecta, ya sea hacia el pasado o a su otra arista más demandante, que es estar proyectado por la imaginación hacia el futuro, hacia el deber ser, descartando el existir aquí y ahora; de ese modo permanecemos sumergidos en la dualidad obsesiva. Ocasionalmente, escuchamos que se habla de salir de la confusión del mundo, lo que constituye el caballito de batalla de muchas corrientes espirituales, incluso algunas lo presentan como una alternativa en la que no se abandona la libertad innata.

La conciencia, cuando se tiñe de memoria y de expectativa, deviene en esclavitud. La experiencia pura no tiraniza; en cambio la experiencia atrapada entre el deseo y el temor se reconoce como impura dado que crea reacciones…

Lo que debemos tener claro es que la manifestación es una actividad emitida por la conciencia y mantenida en el universo, que es una forma diferenciada y diversa de todas las expresiones. Ahora, cuando se provoca la realización del Si mismo, el mundo no deja de parecer real, lo que se ha abandonado es la expresión dual y la cuestión dimensionada por el sujeto y los objetos; el universo desplegado ante la pantalla de la conciencia se sigue moviendo como una maravilla dejando de lado cualquier expresión de finitud, y sus expresiones diversas son reconocidas como movimientos de la conciencia en el hacer constante.
¿Por qué apresurarse? Mejor es esperar hasta que los frutos estén plenamente maduros, dulces y apetitosos, y no tomar el amanecer por el mediodía: una experiencia momentánea por la plena realización. La humildad y el silencio son esenciales, lo plenamente maduro permite la espontaneidad…

El que ha abandonado la ignorancia está en la libertad, la cual nunca había perdido dado que siempre es esencia pura. Por otro lado, la ignorancia de la naturaleza del Ser se compara, usando un símil, con la de la identidad disgregada en una “mansión” en la que hay muchos sirvientes pero no se reconoce un administrador. Los empleados han olvidado sus obligaciones y ninguno quiere hacer lo que debe, todos pretenden en cada instante ser los dueños, hay caos permanente y la mansión está dirigida por la confusión y el desorden. Ante esta cuestión las partes más coherentes de la identidad eligen un administrador provisorio debido a la inminente llegada del propietario de la mansión. Esto se puede entender como lo que sucede en una vida disfuncional: con desórdenes y conflictos egoicos; o en una vida funcional: con el administrador provisorio.

Si no descarto el hábito que se construye por el deseo, seguiré pensando que soy una persona que vive, que siente, que piensa, que soy activo, que soy pasivo, que estoy satisfecho o acongojado…
La mejor opción para que la mansión sea regida por su dueño, el Si mismo, es cuando se tiene una vida funcional, de ese modo el Si mismo se hace cargo de la identidad y es reconocido como Ser Conciencia Felicidad.

Cuando se da el matrimonio de la vida y la mente, con la presenciación plena por sí misma, es vivir en la espontánea conciencia sin esfuerzo. Si mismo en expresión continúa viviendo según sus predisposiciones (vasanas), incluso después que el resplandor no dual se haga evidente, hasta que se termine el movimiento por inercia de la rueda de las predisposiciones. R.Malak

viernes, 20 de julio de 2012

¿Qué hay de malo en buscar placer? ¿Qué problema tiene el ir detrás de lo agradable?




Hay un enfoque tradicional que establece que la felicidad se encuentra al sumergirse en samadhi, en cambio hay otro enfoque que propone ir deshaciéndose de las identificaciones del individuo y de ese modo descubrir la naturaleza esencial.

Visto desde la identidad, el río de la vida tiene dos orillas: sufrimiento y gozo; no se puede tener una sin tener la otra. Ver lo agradable y desear es natural.
Preguntar desde dónde nace el deseo carece de sentido; toda fuente del deseo viene de la mente, nace en la mente  y termina con la mente, es dimensionada por ella. La mente es la que clasifica las prioridades y determina las urgencias cuando tienen que ser resueltos los problemas.

Al enfocarnos en el movimiento de la mente encontramos una sucesión de pensamientos, o como variante, encontramos percepciones de la  imaginación o de los recuerdos, y así sucesivamente; no podemos detectar un proceso simple, más bien vemos que en cada momento registramos una variedad de actividades que se presentan ante la pantalla de la conciencia de distintas maneras: sentimientos, pensamientos, recuerdos, imaginaciones diversas, los cuales son procesados en base a la estructura establecida y memorizada. Aunque la mente se muestre como una diversidad cambiante, de todos modos se puede detectar una coherencia y consistencia que responde a la estructura fijada por el carácter o que ha sido educada por la personalidad adquirida.

Ahora, ¿cómo salir de esa estructura rígida y cristalizada?
Se proponen muchas prácticas, así como proponen seguir a alguien que ya no se mueva en la vida por la estructura fija. Seguir prácticas es engañoso ya que no da la certeza de estar en la senda. Esto es fácil de detectar por el simple hecho de que la Realidad no está afecta a métodos, sin embargo el trabajo engañoso de alimentar a la mente es múltiple y está saturado de conceptos que sumergen al seguidor en la falsa creencia de que está entendiendo, cuando lo único que tiene es saber el nombre o el vocablo de un proceso.

¿Qué hay de malo en buscar placer? ¿Qué problema tiene el ir detrás de lo agradable?  ¿Qué determina qué es placer o qué es lo agradable? Es la mente, la cual está estructurada para discriminar lo conveniente de lo inconveniente, estableciendo códigos de búsqueda los cuales están determinados por nuestra identidad, que como expresión de la mente, como conciencia centralizada, es lo que llamamos “yo”.

La búsqueda del placer no es del placer en si, sino de lo que ha establecido la mente como placer o como conveniente, esa es la búsqueda, que se convierte en “el tesoro al final del arco iris”. De igual modo, ir detrás de lo agradable implica que han aparecido pensamientos y los pensamientos siempre son sobre cosas.
Para conocer la Realidad no se requieren pensamientos. Cualquier cosa que piense, no existe realmente. Llegar a la experiencia misma de lo esencial se sostiene en el reconocimiento de una Realidad que es tanto relativa como absoluta, siempre existente y jamás alterada - la llamo relativa cuando apunto a la mirada de lo absoluto desde la Mente-.

Al abrir un espacio en la mente hacia  el firmamento de la conciencia, comprendes que el mundo que creías construido se ha formado ante tus ojos abiertos ante la luz. Basta un instante de vislumbre cruzando el aire en el presente activo para ya no detenerse jamás. Abrirnos a la comprensión total y completa es un despertar, después de Eso no se requiere nada más.

La naturaleza esencial es originalmente pura, se reconoce que todas las cosas llegan de la naturaleza esencial, no vienen del tiempo ni del espacio, están ahí, desde siempre, como una pura observación sin juicio. R.Malak



Amigos

Buscar en este blog