sábado, 22 de octubre de 2011

Realización y observación sin juicio



Realización es la Realidad permanente, indescriptible, aunque podría mencionar que es Eso que acoge todo lo que percibo, siento y pienso. Es permanente, eso también lo puedo decir, o sea, no cambia ni se transforma en su esencia, mi esencia. Es invulnerable, no porque no haya sentir, sino porque nada de lo que se sienta lo hace más o menos Ser… y hablo de Eso, cuando es Esto.

Vamos por la vida sintiendo una vulnerabilidad que nos hace temer. Estamos tan identificados con el cuerpo, que es muy vulnerable, que creemos que lo que le suceda al cuerpo me sucede a mí. Es natural todo lo que acontece en función de proteger al cuerpo, de ahí que el miedo es un mecanismo de alerta para ello. Me veo con un cuerpo, me veo sintiendo y temiendo y deseando y es tan evidente esta percepción que la tomo como indicadora de la realidad de mi ser, de mi existencia. Volcada hacia fuera olvido el origen.

Por otro lado hay instantes de dichosa tranquilidad donde no me ocupo del acontecer en el sentido de que no me pre-ocupo… como en una fluidez en que todo sucede sin necesidad de intervenir, sin negar o rechazar y sin desear algo distinto a lo que es. Esos instantes gloriosos nos suceden a todos. La mamá que amamanta a su bebé, en ciertos espacios de esta acción, está en la dicha sin siquiera pensar en lo que está sucediendo, sin juzgarlo ni nombrarlo. Lo mismo sucede con los amantes en el arrebato de su atracción, donde sus cuerpos se unen y se mueven como una sola ola del océano. El guerrero en la batalla, siendo héroe en acción, no tiene espacio para pensar si lo que hace está bien o mal… y en ese instante de arrebato no hay diferencia entre el éxtasis de ser y la acción que sucede. El artista que está pleno en su obra en los momentos cumbres de creatividad no necesita decir, yo estoy haciendo esto y me está quedando muy bien, y esto lo pueden verificar los artistas… el cantante, el cocinero chef, el poeta, el que atiende a los damnificados en las horas de catástrofe… el que ayuda al compañero de excursión a salir de un atolladero… instantes dichosos porque no hay separación entre la acción y quien la observa… no hay un juez.

Estos instantes son los que llamamos de Observación sin juicio. Son momentos de verificación del sabor de si mismo, de la observación o conciencia clara que está siempre sosteniendo todo lo que es vivido, de la realización, es vivencia pura sin la intervención de una identidad, de la construcción que he hecho acerca de lo que soy, sin definiciones sobre mi. Estas no son necesarias para que la vida sea Vida… Es en el interés del intercambio con otras personas, cuando quiero lograr algo buscando mi propio beneficio, que me vendo.

Por ejemplo, me vendo mostrando mi currículum de vida. Y para esto he trabajado intensamente, por años, con estudios, trabajos, y actividades que he considerado que sumarán características convenientes para describir el producto a la venta: yo. Atrapado en el movimiento del costo-beneficio me convierto en esclavo de mis deseos de logro, suponiendo que el éxito laboral, empresarial, académico… será dador de dicha, de felicidad. Sin duda, al instante de recibir una medalla en la graduación académica, hay dicha, porque el logro es sinónimo de alivio, ya se hizo, se acabó, ya no hay que pensar en ello… ¿se entiende? Cuando no hay deseo de logro se muestra la dicha. Pero cuando esta felicidad se sostiene en estos pequeños momentos no se debe a que sea un producto, sino al contrario, se debe a que el esfuerzo por construir identidad ha cesado por un momento. Quizás por un instante fugaz no estoy pensando: lo logré. Esto de nuevo es observación sin juicio…

Un partido de fútbol, un concierto de música, una exposición de arte, un paseo por el campo, esquiar en agua, en nieve, patinetear, el grito de guerra, el canto del que barre el piso, limpiar maleza del jardín, preparar la comida, hacer tareas domésticas, llevar los niños al cine, jugar, cantar, bailar, limpiar… mirar… Ser. Observación nacida de esta presencia eterna… y a esto se le pueden sumar las ideas, las dudas, los temores, las ansias… y también se le pueden quitar sin que la acción en si misma se modifique. Observación plena… u observación llena de dudas y miedos, ansias y molestias por lo que “me pasa” o “me pasó” o “me pasará”.  Si me olvido de mi, me recuerdo de MI y esto no es necesario ni pensarlo ni formularlo, ni siquiera pretender sentirlo… solo acontece y se verifica en los instantes donde los pensamientos han pasado a segundo o tercer plano, dejados de lado, silencio profundo que no ha sido planificado, que no es un resultado, sino que es esta plenitud incendiaria que está siempre presente como luz que alumbra, acoge, contempla, Es.

Maria Luisa

3 comentarios:

gobiantao dijo...

Estimada, lo que señalas en simirar a lo que se menciona en el texto FLUIR... entiendo que cuando uno está en cualquier acción absorto, sin pensamiento, está UNO CON LO QUE HACES o EL SER CON EL HACER sin pensar... me pregunto, qué es lo distintivo del SER... pues al no tener definición en si mismo, simplemente hay un acto de fe en la intuición de estar en lo que siempre ha sido... ¿cuál es la funcionalidad del SER?, entiendo que la pregunta va desde el no SER... sin embargo,es la imposibilidad de escapar del lenguaje

gobiantao dijo...

Estimada, lo que fluye parece estar en el SER, en el entendido que se hace sin pensar y se fluye en inspiración, equivalente al Flow o Fluir de Michael C. LO entiendo bien, ahora desde lo funcional o pensado, qué sentido tiene el SER... parece no puedo escapar del lenguaje y sólo puedo quedarme en la intuición o creencia, saludos

MARIA LUISA dijo...

Apreciado gobiantao
Gracias por comentar, me agrada esto que comentas: "cuando uno está en cualquier acción absorto, sin pensamiento, está UNO CON LO QUE HACES o EL SER CON EL HACER sin pensar"

Me has estimulado a escribir algo que pondré en el próximo post, así que te invito a leerlo :D un abrazo!

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