sábado, 26 de febrero de 2011

NO SOY LO QUE PIENSO


 
¿Por qué la dificultad de saber que siempre sabemos lo que en esencia somos?

El otro día Malak me dio una frase para meditar sobre su significado: "El conocimiento siempre está allí... la senda apunta a disolver los obstáculos que impiden que este saber se vea."
Saber, por sí mismo, es Conciencia Esencial. Antes de autodefinirse, se sabe. Siempre sabemos que en esencia… somos. Siempre sé que soy, sin necesidad de decirlo o recordármelo. Saber que soy es idéntico a Ser Conciencia, y más allá de esto, nada hay y nada es. Esto es el Conocimiento más absoluto. El Conocimiento de ser es profundamente silencioso y nada carece en sí mismo, en cuanto a conocimiento de ser. En Él la plenitud y el vacío son idénticos, pues está lleno de sí mismo y vacío de cualquier limitación. Al no carecer, es pleno, y ni siquiera la palabra felicidad requiere ser pronunciada.

Cada talento encuentra su expresión, lo infinito colorea con el olvido a los embates de la mente, como el agua viva de la belleza se presenta desde el corazón sin principio ni fin. El tiempo no la detiene, es la luz misma que presenta su expresión tanto como su búsqueda, al beberla transforma a la diversidad en lo que Es. Se descubre que no soy el cuerpo ni la mente y el amor del sí mismo está en la manifestación. De este modo pareciera que lo esencial se expresa, lo cierto es que es testigo que con su luz resplandece la ilusión de los objetos externos. R.Malak

¿Cómo puedo describir el hecho de que parezco ser algo limitado y separado?

Aparece la expresión de sí mismo como una emanación en la conciencia, como siendo en el tiempo y en el espacio, lo que se llama: NACER. Nacido al mundo, y el mundo nacido en el sí mismo, como multitud de contenidos conscientes: PERCEPCIÓN. Cuerpo-mente-emociones como un instrumento de expresión y de percepción… recibe y da. Y así se da cabida a la RELACIÓN, entre yo y los otros, entre lo que soy y si mismo, en infinidad de expresiones en la Conciencia. Este despliegue se hace posible debido a la manera en que se mueven y relacionan los contenidos conscientes, en una función de movimiento y ordenamiento llamada MENTE, generando la multiplicidad contenida en la Unidad de conciencia que soy, que veo y que conozco.  Se hace posible la dualidad de percepciones en la no-dualidad de Ser.



Mi nombre (tu nombre, los nombres)

Todos saben: yo soy. Es al preguntar ¿quién eres?, que aparecen las respuestas. Soy Juan, soy Maria, soy Ester, respondemos. El nombre que nos dieron, cuando aprendimos a asociarlo, era evidentemente una palabra que me señalaba a mi…quizás al principio, con dos o tres años, no había una reflexión racional acerca de exactamente a qué se estaba nombrando con esa palabra: María. Los padres vemos en nuestros bebés, por lo común, no al Ser esencial e indescriptible, sino a una criaturita amada, con un pelito, un color de ojos, un modo de reírse o de llamar la atención, que lo caracterizan. También vemos nuestras expectativas de todo aquello que este bebé estaría, bajo nuestro anhelo, destinado a hacer y lograr. Con el nombre que le ponemos estamos designando a una persona, un cuerpecito, un carácter y todo lo que esperamos de su futuro.

Los papás le ponen nombre a una personita que sueñan que cubrirá sus expectativas.  Pero el si mismo, el ser que está experimentando las sensaciones de ser en este mundo, tan solo asume un nombre para sí mismo.

Cómo se centraliza la conciencia

El niñito, o sea, “yo cuando era chiquita”, a pesar de la constante sorpresa pulcra de toda mi mirada, solo escuché que aquel nombre al que debía responder en este mundo de socializar era: Maria Luisa. Y eso era simple una vez se asumía. Luego pasa el tiempo y empiezo a relacionar mi nombre con la imagen en el espejo: mi cuerpo. Poco a poco… mi percepción se fue llenando de un modo de ver llamado: yo y el mundo en que estoy. Maria, este cuerpo, y todo aquello que tengo que hacer. Y es ahí cuando olvido... no olvido realmente, sino que cubro de persona a toda mi expresión, que en principio era tan solo un constante descubrimiento de formas, sonidos, texturas, olores, sabores, caricias, hambre, dolor y placer, pero aún sin nombre. Empiezo a aprender nombres y a manejar una habilidad: la razón. Por encima de mi inocencia, la razón. Entre juegos y horarios de aseo, comidas y dormir, empiezo a ir al colegio, donde me enseñan a pensar… y me muestran el “pensamiento correcto”. Bueno, una historia muy común a miles de millones, ¿cierto? Pues pasamos por alto lo importante que es ver cómo sucede esto. Con este proceso perdimos la habilidad de sorprendernos a cada instante y disfrutarlo sin esfuerzo, para vivir una vida nublada de ideas. Y bien es cierto que muchas de ellas están destinadas a aprender a socializar, a aprender a movernos por el espacio sabiendo proteger nuestro cuerpo, pero muchas también fijaron un sello, una estructura por medio de la cual juzgar todo lo que experimentamos.

Al otorgarle a las ideas y al pensamiento todo el poder, arrasamos con la originalidad y suponemos verdades en lo escrito en los periódicos, los libros, lo que dicen los comentaristas, los políticos… o las afirmaciones escuchadas en casa, o del vecino, o del maestro de turno. Entonces ante las contradicciones entre unos y otros, aunque no sepa cómo o por qué, debo tomar partido. Parece que para definirme, comprenderme y comprender cualquier cosa, tengo que adquirir una manera de pensar acerca de todo. Y me visto de algún traje ajeno.

Así que cuando llega el momento de querer la comprensión acerca de lo esencial, del mismo modo supongo que tengo que adquirir unas ideas para pensar sobre ello. Comienzo a investigar “quién soy” a través de palabras, porque supongo que alguna idea expresará lo que soy esencialmente. Esto, para el buscador acérrimo, que tal vez por años ha practicado yoga, meditación, experiencias esotéricas, etc., y que pretende ir más allá de las palabras por medio de la experiencia, sigue siendo una piedra de tranca. La razón siempre se hace presente, pues por la simple “razón” de que es una potencialidad en nuestra forma de expresión: lo humano. ¿Y por qué es una piedra de tranca, un estorbo? Porque el pensamiento, como muy bien lo dijo Descartes, sólo existe porque yo soy. Y se nos pasa por alto que soy lo que Ve los pensamientos, por tanto, ningún pensamiento me puede definir. Así que cuando no pienso, ninguna duda aflora.

Siempre “sé que Soy”... y nunca puedo definir exacta y certeramente “qué es” lo que soy. Creer en lo que me define es mantenerme velado bajo el hipnotizante influjo del pensamiento. Así que cuando las ideas ya son tan arraigadas que es difícil sacarlas de cuajo, es valiente atreverse a cuestionarlas, y sobre todo, es invaluable ser capaz de cuestionar si lo que pienso que soy, realmente lo soy. De ahí, la señal: encuentra de dónde surge el primer pensamiento yo.

En la indagación espiritual, la razón no se pierde, se usa a conciencia, de una manera alerta y despierta, con toda su fuerza, pero sin que nos domine. Usar el discernimiento y permitir que lo razonable se muestre, sin otorgarle el valor de Ser Verdad. Aplicado con sentimiento y otras bondades de la esencia, nos despeja la vía para una observación libre de todo juicio, que se muestra, por sí misma, como el trasfondo de toda idea, experiencia y emoción. Y he aquí que en ello sigo siendo como siempre lo he sido, en lo que trasciende el tiempo, espacio y todo nacimiento o muerte.

Y para otro día me queda descifrar por qué ninguna experiencia que tenga tampoco puede definir lo que soy. Pero adelanto esto: soy lo que presencia la experiencia, del mismo modo que soy lo que presencia el pensamiento.

Maria Luisa

martes, 22 de febrero de 2011

SABER LO QUE SOY



Alguien dice que quiere saber lo que él es. ¿Qué “cosa” será eso? Eso… “lo” que él es. Habiendo descartado el cuerpo y cualquier emoción como cosas que le puedan definir, queda descartar cualquier pensamiento, como objetos que se refieran a “lo” que él es. Y si descarta todo pensamiento… ¿cuál puede ser la respuesta a lo que él es? Es fácil comprobar que cualquier respuesta es un pensamiento. Si por ejemplo digo: soy el alma inmortal… ¿a qué me estoy refiriendo? ¿Acaso no se precisaría toda una elaboración especulativa para responderlo?

El fuego en una chimenea es siempre fuego, y nos encanta, atrapa nuestra atención… miles de formas están sucediendo allí, un movimiento constante y sin embargo, es siempre fuego y nada más. Tan rápido, y a la vez tan quieto.

Quietud o movimiento, sin importar cómo se tome... están sostenidos en esta presenciación. Se acaba el observador, se acaba lo observado y queda la pura observación… absorta en si misma. Y aún así sigo siendo en ello.

Al principio parece que se ha unido el observador a lo observado… luego se descubre que nunca hubo dos, aparte de la interpretación mental. Y esta interpretación a su vez es como el fuego… pensamientos que bailan como las llamas en la conciencia que las observa.

Así el universo… un baile de explosiones y más explosiones… la obra de arte suprema, el misterio desplegado.

Maria Luisa:
Te estoy pegando mis apuntes como van saliendo porque es día de escritura.
R.Malak:
Medita sobre esto que te colocaré... que es lo que conversamos hace unos días.
Maria Luisa:
A ver.
R.Malak:
El conocimiento siempre está allí... la senda apunta a disolver los obstáculos que impiden que este saber se vea.
Maria Luisa:
También podría verse como que... el no saber siempre está allí... y en El aparece como saber, todo lo que es preciso ser sabido en cada instante.
R.Malak:
No, el saber siempre está allí... no es algo que sea impermanente.
Maria Luisa:
El saber entendido como conciencia pura.
R.Malak:
Así es... no es un producto.
Maria Luisa:
Sin embargo cuando no hay un objeto sabido, o un conocimiento sostenido... no hay nada que saber.
El conocer queda latente y es idéntico a no saber. Es como... que en el silencio se sostienen los sonidos. Los sonidos se conocen y se dice... hay escucha. Pero cuando no hay sonidos, ya que estos son intermitentes y a veces no surgen... solo hay silencio y nada hay que escuchar, sin embargo, está latente el poder escuchar.
R.Malak:
Explícate
Maria Luisa:
La luz siempre está... pero si no hay un objeto en que esta se refleje, la luz no es vista.
El saber siempre está, como posibilidad de saber.
Sin embargo, en el sueño profundo... ¿qué se sabe?
No hay nada que saber, ni siquiera necesidad de saber, porque tampoco hay no saber...o sea, no hay duda.
De ahí.... que el preciado saber, atesorado, en esta aparición como objeto que refleja la luz... no se quiera perder.
La eseidad, como mi misma iluminada por la luz, es decir, el yo que aparece como el conocedor, es la oportunidad de saber de si mismo, no hacia la proyección, sino en la introspección. Pero sin el punto de eseidad.... no hay ni extroversión ni introspección.... solo latencia, el Poder quieto... inmanente... sin haber explosionado.
…………………………………….

A todas estas Malak se retiró a sus quehaceres y me pregunto si se debe a lo espeso de la reflexión o a que estaba desvariando. Sé que me dejó reflexionando para armar mi periódico texto semanal. Me doy cuenta de la densidad de estas reflexiones, pero no las puedo evitar. Entiendo que él me pidió meditar, o sea, revisar profundamente el significado de que el Saber (de sí mismo) siempre está ahí, y que la senda (de investigación espiritual que proponemos) consiste en disolver los obstáculos que parecen impedir que este saber se vea de manera evidente.

Cuando me introduzco en esa espesura de la reflexión, las palabras se vierten y vierten, como el agua que sale de una cantimplora sin tapa y tirada en la arena sedienta del desierto. De tan espesas, sólo pueden ser absorbidas en el instante antes de que el seco terreno se las trague para siempre. Más quisiera ser un poco más ligera en las expresiones, pero de nuevo, parece que no lo puedo evitar. No me es viable frenar la expresión espontánea que se derrama, por sí sola, como luz, como agua, como fuego.

Es cierto que el Saber (lo que Soy)… está siempre…más aún…entendido como Pura Conciencia no es otra cosa que el Ser mismo. Todos sabemos que somos, aunque varíen tremendamente los conceptos acerca de “qué” somos. ¿Quién va por ahí preguntándose quién soy? Sólo los loquillos que hemos cuestionado lo que nos dicen nuestras ideas impuestas. Llamo amistosamente loquillos a todas esas intensas genialidades capaces de cuestionar lo supuesto. Volviendo al asunto: “la senda apunta a disolver los obstáculos que impiden que este saber se vea”. Bien, haciendo caso a la recomendación, entraré a meditar sobre este tema.
……………………….
Pasado el momento, me doy cuenta que hemos repetido hasta la saciedad este asunto, y como ya se convierte en una tarea obligada esto de ponerme a meditar el tema no es algo que me surja con espontaneidad, por lo tanto, no me queda más que dejar aquí unos extractos, y más abajo, el enlace a nuestra página Web, donde hay más que suficientes señales, a mi modo de ver, que expresan una y otra vez lo primordial de este asunto. Y finalizo diciendo, que la senda no es un proceso que nos lleve a algo nuevo, sino un camino de retrospección, hacia el origen que jamás se ha perdido. Saber como Conciencia esencial que Soy y que se derrama en felicidad, manifiesta como gratitud, alegría, paz, belleza, creatividad, espontánea expresión de “los mil soles de la existencia” (un símil poético que… no sé qué significa, pero me agrada).

“R.Malak: Las personas tienen una divinidad inherente, la naturaleza esencial de todos y cada uno, es divina y una sola. Esto no se sabe debido a las tendencias implantadas para mantener el vehículo (cuerpo), lo que provoca ignorancia y confusión. En su ignorancia, todos, o la mayoría, se identifican con el cuerpo, la mente y las emociones. Al trascender estas expresiones (no eliminarlas), vuelve uno a reconocerse en lo Absoluto, lo cual es pura bienaventuranza.” (Resplandor No-dual 6.4)

“R.Malak: El que perdió sentido en su quehacer, sus relaciones o los principios que sostienen su vida, comienza a cuestionarse si existe un modo auténtico que le de sentido de ser y una explicación viable, o un modo de acceder a la felicidad verdadera. La No Dualidad puede presentarse en un principio como una filosofía teórica y no como una vivencia inmediata y certera. Pero aún en ese caso se presenta al menos como un mapa o una señal. La observación sin juicio… se convierte en una vía posible, que sólo se descubre practicándola.” (Resplandor No-dual 21.14)


Y con esto queda sellado mi auto compromiso semanal. Un beso, un abrazo, todo el amor. Namasté o cualquier otra expresión que indique la belleza de Ser -todos, cada uno y nadie en particular- esta inmensidad sin fronteras.

MariaLuisa





miércoles, 16 de febrero de 2011

Mente – Función Automática




Leí todos los libros de Harry Potter y los disfruté como si fuera una niña, deleitada con cada aventura. Recuerdo especialmente dos anécdotas que me pueden servir para tratar de comunicar más adelante algo que me resulta muy difícil de plantear. Una sucede el día en que los recién llegados niños, estudiantes de magia, tenían que aprender a volar en sus escobas. Las instrucciones de la profesora eran sencillas: monten en su escoba, den una patada y… ¡a volar! Sin preparativos, sin preliminares, sin teorías…. Y allá fueron todos… sin problemas volaron. La otra anécdota es cuando ya más grandecitos debían aprender a desaparecer. Tampoco había instrucciones teóricas, sólo había que “hacerlo”. Esto costaba un poco más, así que tenían que intentarlo muchas veces y corriendo el riesgo de perder algún miembro del cuerpo en cada intento. Dejo esto aquí a ver si más adelante lo rescato como alegoría y referencia.

En estos días hemos estado conversando con R.Malak acerca de una característica de la mente, el automatismo. ”Como personas no nos expresamos con naturalidad y nos entregamos al automatismo de la mente, a los procesos, a los hábitos, a los modos ya aprendidos, a las cuestiones establecidas.”

Muchas veces ya, hemos mencionado que a la mente la consideramos una función de la conciencia cuya especificación es presentar lo dual, la comparación, las medidas. Los juicios. Y que es la constructora de un yo personal que se mueve en el tiempo lineal, en el espacio tridimensional de un mundo de cotidianidad, donde los esquemas, paradigmas, sistemas, se organizan para dar un sentido virtual de existencia. Exactamente como un programa informático computarizado. Esta característica de ordenamiento sistémico es como la elaboración de una cadena de ADN, o como la construcción tradicional de una estructura de ladrillos… primero las bases, luego las columnas, luego las vigas, ocasionalmente un arco y de ahí los entramados que dan soporte a pisos superiores. Todo el mecanismo para formar estas estructuras (mundo, sistemas planetarios, yéndome a lo macro, o átomos, moléculas, células, órganos, yéndome a lo micro) es un automatismo generado en la conciencia: la mente. Y sus bases son leyes universales necesarias como prerrequisito para la construcción de este universo y de este mundo.

“La mente está ahí... No hay un hacer personal, es automatismo puro. Al mirarlo se asume: “yo lo hago” y se continúa creyendo que ese hacer es propio.” R.Malak

Cuando el Si mismo se ve proyectado hacía “afuera” en un mundo, ya todo este mecanismo está funcionando para dar un sentido de realidad. De hecho el cuerpo (organismo biológico) es el primer sistema en que el ser se autodefine, como pivote dentro del entramado del mundo donde “yo vengo a existir”. Es por esto que la sangre es bombeada y corre por las venas, el sistema digestivo se ocupa de alimentar, el sistema de excreción hace de las suyas, los sentidos son operativos para captar señales, el cerebro recibe impresiones nerviosas y las traduce en imágenes y sensaciones, el sistema endocrino se ocupa de presentar y liberar hormonas al sistema circulatorio generando la experiencia de emociones-sensaciones, y así todo el aparato orgánico está prediseñado, muy a pesar de que yo sienta o crea que tengo una voluntad sobre él.

Lo que acabo de intentar describir es el instrumento de expresión, el organismo cuerpo-mente-emociones. Pero, ¿expresión de qué? De las emanaciones y manifestación de Si mismo por medio de este instrumento de conciencia. Conciencia que capta y sostiene, como un trasfondo de soporte, todo el entramado para que se den las experiencias, para experimentarse. Este instrumento es un mecanismo de energía consciente, donde cada parte está relacionada con otras partes, como la malla de una telaraña.

“Conocer el funcionamiento de la mente es vital. Mientras no se conozca, se cree, se asume, que se está siendo dueño de la vida, cuando tan sólo se está en la versión automática.
La mente está funcionando en forma permanente y uno cree que es el pensador, cuando en realidad se está identificando con lo pensado. Eso ocurre hasta que se da cuenta de que el pensamiento y su cadena de datos están funcionando en forma automática. La gente por lo general no se da cuenta de ese automatismo que es la mente.
Hay varios modos en que podemos representar cómo se mueve esta mente automática: sátvico, tamásico y rajásico. (Mente pura, mente aletargada, mente activa) Las personas no se dan cuenta que estas tres características siguen siendo maneras automáticas que se alternan.” R.Malak
  
Una mente pura, tranquila, sigue siendo mente. Su pureza y tranquilidad no puede ser permanente. La característica funcional de la mente es moverse, genera el tiempo, el espacio, las sensaciones diferenciadas, esto no deja de acontecer por mucho tiempo. Este funcionar se sumerge un rato, pero luego resurge, siempre está ahí ya sea activo o latente. Los sabios han mencionado frecuentemente un símil que dice que la luna que se ve perfectamente reflejada en un pozo de aguas tranquilas y limpias, no es la luna sino su reflejo. Que hay que mirar hacia ella directamente.
¿Esto qué significa? Pues que la cuestión es darse cuenta del que VE la mente, eso que observa tanto su pureza, su aletargamiento como su actividad. Eso es permanente, está aquí ahora y no hay que alcanzarlo, ni esperar que se revele. Se está mostrando a cada instante. La espera, la expectativa, el propósito, establecer una meta, el tiempo… todo eso es parte del automatismo mental. No hay salida de ello por medio de ese sistema de seguir creyendo en el tiempo y el logro. Y se preguntará, ¿entonces cómo? Pues simple: da una patada al piso, y ¡vuela!

Voy a recuperar el símil de la historia de H. Potter. Los niños magos, por su naturaleza, son magos. Pues del mismo modo, el Si mismo es consciente y se da cuenta, y esta es su naturaleza… darse cuenta en forma permanente. No hay que alcanzar el darse cuenta. Ya es. Lo que les hizo volar a los pequeños magos fue la entrega y la confianza en la instrucción de su profesora.  

“No apuntamos a controlar la identidad. Lo nuestro es desprendernos de ella y vivir lo  que somos realmente. No somos la identidad pero vivimos como ella y desconocemos la herramienta que usamos. Al desconocerla ella funciona en automático y de ese modo evita que el instrumento cuerpo sea destrozado por  descuido o negligencia. Hay una serie de instintos, hábitos, conductas, procesos, maneras, que hacen que el instrumento se mueva automáticamente y protegido. Dichos procesos están dirigidos por la ley del karma o causalidad, la cual establece leyes de carácter general para que este funcionamiento no sea excesivamente egóico y va dejando los condicionantes que rigen la vida y que incluso pueden ser heredados de padres a hijos.” R.Malak

Lo que sucede es que la mente es como la lengua degustadora de exquisiteces pero que también descarta los malos sabores, y está tras el deseo constante del placer. Esta es su función constructiva. Sin embargo, su naturaleza es dual y lo constructivo tiene su opuesto en lo destructivo. Así como busca el placer, rechaza la experiencia indeseada produciendo el sufrimiento. La búsqueda de un placer permanente, llámese “la vida rosa de la realización”, está apuntando a un mito, una utopía producida por la ilusión mental. En cambio el gozo permanente de la paz y felicidad que no se buscan - porque ya es - es apreciado al mirar desde el Si mismo, consciente de que la mente está ahí, presentando sus alternativas, pero sin engancharse en ellas.

Una y otra vez, el hábito de ser una identidad, formado por la memoria de datos y el automatismo constante de la mente que elabora y procura proteger el ego, produce la apariencia de ser algo sólido, limitado y vulnerable que busca la perfección de una experiencia de plenitud. Este hábito automático se trasciende al reconocer la naturaleza de la mente misma. Ver la mente, saber que no soy ni la pureza ni la turbiedad, no soy esa vulnerabilidad que aparece tan real, es ver desde lo que siempre he sido. Aunque la atención sea atraída como un imán hacia los movimientos mecánicos de las ideas-sensaciones-emociones, volver una y otra vez a la fuente es como el acto de desaparición del estudiante avanzado de magia. (símil) Cuando la persona es vista como una imagen que no tiene vida propia aparte del que la Ve, es la desaparición de los opuestos que me definen, las dudas, el temor y la espera. O como lo hemos llamado con R.Malak: Observación sin juicio. Y termino con lo de siempre… Ser Conciencia… y no lo olvidemos: Felicidad!  Que es vivida en este mundo al que no pertenecemos, sino en el que estamos de paso, aparentemente estamos. Temporalmente personas que son vistas en la eternidad de Ser. Porque no hay dos, ni muchos, ni mente… todo es Si mismo, realmente como una corriente indiferenciada de conciencia.

Maria Luisa
(las citas de R.Malak las tomé de nuestro Chat de ayer)

martes, 8 de febrero de 2011

CON LOS OJOS DE LO ESENCIAL


Un apuntador de la realidad se evidencia porque es práctico, con sentido común para identificar en qué lugar del bosque de errores se encuentra el que pregunta. El manifiesta que la comprensión no es difícil de lograr y dice que, contrariamente a lo que se suponga, es  muy  común, es nuestra naturaleza verdadera. 

Entonces aparece esta pregunta ¿Por qué no es accesible para todos?
Para ser más preciso, el cuerpo existe en un mundo de cosas y en el espacio de las relaciones, y al estar apegados al cuerpo, seguimos pensando que somos un complejo mecanismo material y palpable, sin darnos cuenta de lo inestable que son estas múltiples capas de  energía que se presentan como cuerpo, mente y emoción (distintas y variadas).

Cuando de pronto queda en evidencia que no somos la identidad, ese saber se convierte no en el fin sino en el principio. Lo que somos no es un nivel que está más allá de la expresión de la mente o que aparece cuando el parloteo conceptual se detiene. 

La realidad de pronto se evidencia en el despertar más importante, muestra que no somos un ser humano físico. El mundo no deja de aparentar mostrarse como es, pero el espejismo que se despliega en este desierto arenoso de la mente ya no turba la comprensión. Las imágenes surgen y desaparecen. La mente, a través de la memoria les da estabilidad siendo alimentada por el yo ego, y aparenta  tener permanencia y continuidad. Por ella construimos un sentido de existencia intermitente. Los deseos buscan la felicidad, dependen de la estructura mental, de su forma y composición.

No coincido con algunos apuntadores que  mencionan “no hay nada que obtener o hacer”. Es adecuado decir que la realización ya está, el problema de no reconocerla se presenta porque las estructuras mentales impiden que reaccionemos espontáneamente ante el juego de la vida. En fin, ver a través de nuestros ojos sin descartar que podemos ser influenciados por nuestra mente que hace diferencias y por nuestros hábitos de preferencia. Ver a través del corazón no implica mirar a través de las emociones sino que es ver con los ojos de lo Esencial, privilegio no único, es universalmente desconocido por la sola razón de que no es usado.  R.Malak

viernes, 4 de febrero de 2011

CIENCIA Y REALIZACIÓN. Apuntes.



Ayer vi una película acerca de la vida de Albert Einstein. Se la recomiendo al que guste de las biografías o de la genialidad y brillantez del intelecto agudo. Se llama “Einstein”, dirigida por Liliana Cavani, 2008. Me gustó mucho, entre otras cosas, porque aparte de lo informativa, información que en verdad no he comprobado si es genuina, presenta el aspecto humano y las complicaciones emocionales de un personaje del cual lo que conocía eran algunos de sus frutos y no la cocina donde estos fueron guisados, o sea, su vida íntima.

Ser es conciencia felicidad, sat chit ananda dicen los Vedas.
Einstein planteó y demostró que la luz es materia y la materia es luz y que el tiempo es relativo al observador. Planteó y demostró además que la luz no viaja en línea recta, como así tampoco el tiempo es lineal. Son relativos, relativos al que observa.

Sin conciencia no sería posible ninguna observación, y tampoco un observador.
La tradición no dual u ontología de la no dualidad dice que el observador y lo observado no son dos. Y plantea que esto es verificado cuando la mente diferenciadora regresa a su fuente, la conciencia esencial, y el sentido egoico de ser entidad separada desaparece. Esta verificación vivencial es llamada despertar, iluminación y, cuando es asumida por completo, se llama realización.

No es cuestión de describir o dar nombre a lo esencial y tampoco es comprenderlo intelectualmente, sino darse cuenta de lo que uno es más allá de cualquier límite, y serlo sin trabas. Un “ver” sin limitaciones, lo que permite una comprensión inteligente pero no necesariamente inteligible (es decir, conceptualizable o demostrable vía razonamiento). Ser sin añadidos, sin velos, sin estructuras, muestra un asombroso aspecto absoluto al que la racionalidad, siempre relativa, no llega.

No planteo ni creador ni creación, ni palabra ni silencio, ni causa ni efecto, ni espacio ni tiempo y tampoco pensamientos. El ojo se ha abierto reposando en los sueños, mientras continente y contenido expresan lo indescriptible de modo no dual y las aguas pacíficas corren como siempre hacia el mar interior, volviendo la mirada suave y profunda. R.Malak.

En la física cuántica se ha descubierto que las partículas se comportan en forma distinta según cómo, cuándo y desde dónde se las observa. Se plantean las mismas leyes tanto para lo micro como para lo macro, tanto para los átomos como para las galaxias. Y aún queda tanto por descifrar y comprender.

En el sentido espiritual de la vivencia mística, se reporta que la desaparición del sentido separado de un yo individual, y la comprensión o darse cuenta de la existencia ilimitada, van de la mano y se muestran en forma simultánea.

Llamar conciencia al ser no es suficiente a este respecto, cuando conciencia es supuesta como un saber que soy y saber que existo y saber que existo en un mundo y saber que las cosas existen, porque esa comprensión del concepto conciencia no demuestra que soy lo absoluto, no nacido, sin cambio y sin forma. Por otro lado, la vivencia de realización evidencia por sí misma que todo lo material (e incluso lo inmaterial como los pensamientos o las emociones o las sensaciones,) repentinamente puede ser visto como luz, y la luz como materia.

Ser es a la vez inefable e indescriptible por medio de palabras o símbolos. Indudable sí, lo único seguro al 100% es que soy. ¿Pero qué? Esa es la cuestión a investigar.

La mente, nublada por los conceptos y vocablos, teje sin fin el velo de ilusión mientras la semilla de la vida espiritual crece en silencio. El sol de lo real está siempre allí, no obstante la prisión parece ganar al esfuerzo. Se sabe que aparece como un proceso, mas la ignorancia obtusamente complica la inteligencia. Hay acción, no hacedor y observando silenciosamente, la indagación permanente muestra la felicidad como armonía y bondad. R.Malak

En realización hay darse cuenta de que soy antes de toda materia y que la luz no es sino la presencia misma de eso que soy, que a su vez se manifiesta como constatación de la propia existencia, bajo la forma de cosmos o universo, como infinitas expresiones y como sujeto incluso. De aquí se deriva que existen los objetos, cuya materialidad se hace posible gracias a la conciencia de ellos, gracias a la luz misma. Reflexionar esto con base cierta se hace posible cuando ha sido “revelado”, entendiendo “revelación” como lo que sucede cuando se revelan las imágenes de un celuloide que permanecen ocultas hasta que se sacan a la luz por medio de cierta solución química. La revelación de la realidad de ser se muestra igualmente cuando por un suceso que graciosamente podría llamar alquímico, la ola de la individualidad se disuelve en el océano de la realidad y la luz consciente de la atención clara y prístina se muestra por si misma como la auto-evidencia de Ser, no siendo algo, ni siquiera movimiento.

La unión con la naturaleza es total en la comprensión del que vive en realización, ya que está vuelto hacia lo esencial. Esto es como la luz del día, cuando el sol brilla, la luz de la vela apenas se ve. La persona cotidiana no es consciente de su realidad esencial, es consciente de sus sensaciones, sentimientos y pensamientos. Estar en la realización del sí mismo es similar a tener un agujero en el papel de la mente; la mente como un papel filtrando la luz de lo esencial. La realidad de la conciencia esencial se escurre por la abertura de la mente, a través de ella inunda de luz, cada vez más y más sin poder impedir que ello ocurra. (R.Malak. Resplandor No-dual. 14.13)

Hasta donde comprendo, la ciencia, todas las ciencias, por vías generales requieren plantear primero hipótesis, luego teorías y finalmente verificación por medio de la experimentación. Ver para creer. La investigación de lo que soy realmente sucede del mismo modo. Primero se plantea una idea como si fuera una hipótesis: por ejemplo los hindúes dicen: Soy Parabrahman como ser absoluto, o también dicen: ser es conciencia y felicidad. Esa afirmación equivale a la hipótesis conceptual que también se puede llamar planteamiento ontológico (ontológico = estudios que tratan del ser en general y de sus propiedades trascendentales). Luego viene la teoría, la que en este caso podemos ver bajo la forma de enseñanza o doctrina. Y a continuación, se busca la verificación en base a la experiencia (poner en práctica). Y eso es lo que propone, por ejemplo, el procedimiento llamado Atma Vichara: investigación en la conciencia de ser, o la indagación de Sí Mismo, es decir averiguar quién soy en esencia, en lo más profundo de la realidad de ser.

Dado que la ontología básica, como hilo conductor de la Tradición espiritual, señala que Ser es “no dos” -no tanto como una unidad, sino como no diferenciación- la verificación de ello solo puede darse en este sentido cuando no hay diferencias entre yo y lo otro. Así, solo lo que soy está presente y sin nada a qué aferrarse en esta evidencia. Si aparece cualquier concepto, es indicador de dualidad: yo y mi idea. Por eso es que la realización o auto-evidencia de la realidad no dual de ser, sólo es verificable por uno mismo, ya que en ello no hay sino Si mismo y nada más. Y esta es la razón por la que no puede ser compartido conceptualmente en forma veraz, a menos que entre ambas personas que comparten, la evidencia sea vivenciada y además manejen el mismo lenguaje. Por otro lado, puede bastar una mirada de ojo a ojo, de alma a alma, sin necesidad de palabra alguna, y en ello, una y otra se reconocen, como espejos enfrentados, e incluso se reverencian, como el mismo y único Ser. De ahí la expresión: Namasté.

Maria Luisa

martes, 1 de febrero de 2011

FELICIDAD





Cuando era pequeña tenía una vida muy buena, sin carencias. Recuerdo que sentía a ratos momentos de gran felicidad y otros una opresión en el pecho, una angustia que fue creciendo. En la medida que fui formando una identidad, esta opresión aumentaba. Ya saliendo de la adolescencia comencé a cuestionarme por qué. Por qué sentía esto. Si las condiciones de vida eran tan buenas y podía reconocerlas, ¿por qué no sentía felicidad?

Me habían enseñado que debía ser destacada, y en ello me afanaba y había éxito en ello, me iba llenando de logros. A más logros, más opresión. Insólito pero así era. De pronto estaba cargando con el peso de la responsabilidad y la bandera de la niña buena y perfectita. Todo lo que me enseñaban en el colegio y en la familia era destinado a ser mejor, más preparada, más juiciosa, más instruida. Ser buena, ordenada, perfecta y amorosa, era otro tipo de etiquetas. Estas venían principalmente de mi abuela.

“La felicidad e infelicidad vienen y se van. Si tenemos un punto de vista adecuado, el mundo se presenta tranquilo y acogedor. Generalmente la gente ignora qué o quiénes son, y hablan de haber perdido el rumbo, o hablan de mi vida, o de la vida de otros como si fuera algo que se posee o se pierde. La vida es una y nos movemos dentro de ella, no nos pertenece como las entidades que nos concebimos.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.19)

A los 19 di el primer paso en la investigación de todo esto por medio de un psicoanálisis. Cierto que enseguida salió a relucir este asunto, de que esa predisposición que tenía a tratar de satisfacer lo que se esperaba de mi y lograrlo exitosamente era una carga que estaba aceptando. Mi sicoanalista era una mujer muy preparada e inteligente y le estoy muy agradecida pero hasta aquí podíamos llegar en nuestras sesiones. Fui dada de alta aunque esa insatisfacción opresiva seguía allí. A ratos. La vida me daba unas de cal y otras de arena. En general era una buena vida, y en esos típicos vaivenes seguí hasta los 30 más o menos en que las cosas se pusieron de tal modo que comenzó un cuestionamiento existencial intenso.

“El creer que somos una entidad separada, es lo que construye el problema de todo, una vez que nos sacamos ese error aparece la verdadera felicidad. Con ello sobreviene el reconocimiento del yo soy, de modo que mientras estamos informados de la presencia y habiendo saboreado ya una vez la armonía, que se oculta bajo las apariencias, dejamos que las percepciones del mundo externo y las sensaciones corporales se desplieguen libremente en la conciencia acogedora, hasta el momento en que el trasfondo de plenitud se muestre espontáneamente.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

En todas las personas hay una profunda inteligencia que brilla como la mirada desde el origen mismo de ser. En la construcción paulatina de un ego que responda a los requerimientos sociales la identidad va cubriendo lo radiante. Entonces la inteligencia esencial, de una forma sutil, hace un llamado, como una señal de alerta que se dispara bajo la forma de sufrimiento. Ante la incomprensión de cómo los condicionamientos han cobrado la máxima importancia en nuestros modos de ver y comprender lo que vivimos, suponemos que lo que nos entregan la sociedad y el aprendizaje es lo adecuado. Así, la llamada del brillo de inteligencia y felicidad inherentes a ser, sin ser esto y lo otro, es confundida con una búsqueda de algo que debe ser obtenido. Mejores personas o más éxito, o más dinero o más cosas. O tener una pareja, o familia o compañía. En otros casos es la obtención de conocimientos. La radiante mirada se muestra opacada en esta búsqueda. Nos vamos colocando lentes, filtros.

“Si la felicidad es algo que no tenemos y hay que construirla o tiene que venir, implica que es impermanente, por tanto es algo que tiene fin. Las experiencias provocan sufrimiento y felicidad, son movimientos en la conciencia. Esa felicidad buscada provoca, después de un tiempo, infelicidad.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Así es como veo aquella carga que sentía y oprimía mi pecho. La pureza de ser que se muestra en todo niño se estaba tapando con los velos del deber ser y el hacer en busca de logros que completaran una identidad exitosa. Estaba respondiendo a lo que se requería de mí, y no es porque me sintiera malquerida, puesto que era adorada desde que apareció este mundo en mí. Era una disposición a ser complaciente que vino con todo el paquete de aparecer a la existencia. Esta semilla ya venía en la mochila de mi expresión, y con ella se fueron recibiendo, acatando, las que se fueron sembrando en el devenir.

“La vida es la manifestación de lo Divino. Cuando nos demos cuenta de eso, de la realidad que palpita en nosotros, ella nos mostrará todos los secretos, ya que ella nos impulsará a ir más allá de la conciencia limitada. Eso que soy, el sí mismo, seguirá estando a disposición de si, y es lo que constituye la felicidad más alta. Es lo que Soy.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Después de todos estos años aún continúa la historia, como nos pasa a todas las personas, vivimos en este mundo, unos sintiendo separación, otros sabiendo y viviendo la no pertenencia a nada de esto. Cada noche a dormir, cada mañana a despertarse, y este amanecer, como ya se ha hecho habitual, ha sido en verdad glorioso, gloria a disposición de cualquiera que pueda notar este espacio de no ser alguien y no pertenecer a nada, ese instante en que la placidez del sueño profundo y los vislumbres de la vigilia con la atención consciente que permite variados grados de comprensión se entremezclan. El instante del despertar anterior al apego que se produce al deber del día.

“Este caminar en la senda nos llena de felicidad, habrá llegado la hora del encuentro interior. Se reconoce con mucha claridad lo que construía la ignorancia, transformándonos en el observador de ella. Es como quitarse peso del cuerpo y de la mente, relajarse y liberar la mente y disfrutar. No se tiene que hacer nada, cuerpo y mente están cómodos y si no se tiene ningún pensamiento, eso es bueno. Ocasionalmente se aprecia con especial interés el recogerse interiormente, dejando el resto del día siempre para resolver los problemas propios del momento, aparentando ser una persona ordinaria. Con la mente se produce la dualidad, y la relación de apego con el cuerpo y el aprecio a ese estado dual, poco a poco tienden a disolverse.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 4.2)

He estado navegando esta mañana por las aguas de la felicidad absoluta e impoluta, viendo con tanta precisión todo esto. La simpleza total de ser queda enturbiada por la identidad, el constructo de una personalidad y un currículum, modos de ser y logros obtenidos o por obtener. Ser es tan libre y cándido, soy plena conciencia y felicidad, sin embargo al aparecer el yo, es como poner un clavo en medio de un espacio infinito y con un cordel llamado atención, y con los nudos llamados apego, comenzar a amarrarle sensaciones e ideas con los que construir la telaraña de la identidad.

“Lo esencial está justo aquí, en este preciso momento. Así como construimos el mundo exterior como expresión de nuestro sentir, de igual modo construimos la estructura interior. El mundo exterior responde a esta estructura interna, a nuestro modo de sentir y de hacer. Cuando ignoramos qué somos, fabricamos mentalmente un yo que pretende sustituir al Ser y nos apegamos a ese yo temeroso y necesitado, entonces la protección de ese falso sentido del yo se convierte en fuerza motivadora del actuar.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.18)

Al ver esto, plenamente consciente de todo esto, sucede una comprensión que está fuera del ámbito de los conceptos o los conocimientos. Reposando en este mirar, observación radiante y sin juicios, la paz, la felicidad y el gozo propios de ser, no esto o aquello, no yo o el otro, solo ser, se hacen patentes. Se degusta la plenitud que no pertenece a nadie, sino a lo que soy, fuera de toda definición. En ausencia del yo y lo mío, el ser si mismo brilla en toda su plenitud.

“Durante muchos años o decenios, hemos estado interesados exclusivamente hacia lo exterior, con el fin de acumular recursos, de este modo no es posible obtener la paz, la armonía, la felicidad, pues esas cosas son formadoras de semillas de la ignorancia. Cuando estamos frente a la verdad hay un antes y un después. La diferencia fundamental entre antes y después de desenvolver la realización consiste en que se percibe que este mecanismo y sus funciones se disuelven como personalidad dualística y egoísta, debido a que se da cuenta de que no es un individuo y nunca lo fue.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 4.2)

Que el hacer de la función mental siga sucediendo es algo que entonces es comprendido. Así la mente organizadora de la identidad y sus telarañas deja de estar al servicio del condicionamiento y queda a disposición del si mismo, como inteligencia esencial, como comprensión. De ahí pueden derivarse todas las cualidades hermosas de la expresión humana, ya no como adquisiciones, sino como lo natural. El amor no es algo que le pertenece a la identidad. La inteligencia, la creatividad, lo constructivo, la solidaridad… nada de eso le pertenece a nadie, porque son los aspectos naturales del si mismo, de lo divino, la esencia que se expresa sin las trabas del yo. 

“Sumidos en las actividades cotidianas, se precisa estar conscientes del sí mismo. Una vez que lo hacemos, fluyen impresiones e impulsos de ese aspecto real y Divino en nosotros mismos, el si mismo poco a poco produce su influencia, hasta que se sobrepone a todos nuestros pensamientos y experiencias diarias. Con ello aparece armonía, la belleza y las influencias elevadas de la conciencia esencial interna que llena el corazón y la mente, con inspiración real de nuestro verdadero lugar en la vida, en el universo y con todos los seres vivientes. El conocimiento externo es una cáscara comparado con el saber del Ser donde están los inapreciables tesoros de lo indescriptible esperando. Allí se encuentra la inagotable riqueza del Ser, el destello de divinidad, allí no existe la insolvencia, está lleno de tesoro espiritual, el esplendor del Ser para ser disfrutado por siempre. En verdad, aparece como trasfondo la felicidad integral, no como un estado fenoménico, lleno de experiencia de su presencia, sino que es sin residuos de sufrimiento y angustias o infelicidad, solo una felicidad completa.” (R.Malak. Resplandor No-dual. 5.2)

La realización es siempre nueva. ¡Qué alegría la ligereza recuperada, esto que nunca se perdió!
Maria Luisa

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