jueves, 30 de diciembre de 2010

FELIZ NUEVO AÑO 2011


 
¿Puedo elegir los deseos?
Por ejemplo, puedo tener sueño, pero no querer dormir.

Ver que todo es irreal, incluso estar aquí… deja en shock al proceso lineal del pensar.

La misma mente que construye la complicación, tiene que des-construirla.

Érase una vez que es ahora,
todo este saco de tendencias,
como inmensa burbuja que contiene
las voces de miles de expresiones
en que Dante, Miguelangel,
Ella Fitzgerald, David Bowie,
Valmiki  y Teresa de Jesús
han dejado huellas de expresiones,
coloridos y canciones,
esculpidas en las zonas erógenas de la existencia…
y cómo un águila toma en vuelo libre una mirada
a ver de cuál presa se alimenta
en atención que da vida a una vibrante sensación.

Aventuras he tenido, inundaciones, terremotos, caníbales, cambios de residencia, de países, de núcleos… de clanes y hasta de familias… ufff… ¡y tanto más!


La identidad nace y renace, muchas veces incluso en el curso de una misma línea de tiempo llamada “esta vida”. Pero “esta vida” no es La Vida, sino la historia que cuento de algo (algo llamado identidad).

La Vida nunca muere
y la muerte no es
sino el pensamiento de cesar,
cosa que el pensar no puede asimilar,
pues el pensar es lo contrario al cese.
La muerte de si mismo
en verdad es inconcebible
al darte cuenta de que nada real
ha nacido jamás.

Funcional significa que las leyes de este mundo sigan funcionando… gravedad, tiempo, espacio, que el cuerpo siga funcionando dentro de un universo que funciona… pero ¿acaso no es todo eso una creación mental?

Si descubrir la realidad significa ver como todo lo construido por la mente no es real en sentido absoluto, entonces incluso lo funcional es irreal. Una vez se sabe la realidad, ¿qué sentido tiene querer mantener cualquier clase de irrealidad aunque se llame a esta funcional?

Y algo que viene latiendo desde lo inmemorial, sellado en tinta un día llamado 11 de mayo de 2004.

El amor no se basa en lo seguro…su sustancia es la incertidumbre
El amor nada tiene que ver con la mente ni con los pensamientos
Amor es libertad

Para ser libre hace falta valor.
Atrás queda la seguridad de lo conocido…

Mi deseo es la libertad
Mi esencia…el amor

Incertidumbre es libertad

El único temor es a la pérdida de las estructuras mentales…
Temor de la mente
¿Quién quiere vivir en semejante cárcel?

El profundo deseo que me impulsa es la libertad…la del amor…
El amor en sí, como la esencia de mi misma… Dios.


¡Feliz Año Nuevo 2011!!!
Jajajaja…. ¿Por qué no puede ser posible? ;) Así es como construimos nuestras supuestas realidades y llenamos de esperanzas un futuro que habremos de recorrer una y otra vez, de muchas formas distintas, en muchos universos y mundos, creados por este incansable pensamiento que se forja como perlas en un collar, y otro y otro…

Mas en este amor sin fondo nada se trata ya de una identidad… abrazo a todos con infinito cariño… todos los reflejos de mi eterna existencia.


martes, 21 de diciembre de 2010

El origen o desde atras de mis ojos


El otro día llegó a estas manos una cámara pequeñita, muy ligera, así que fascinada me fui a recoger un paseo bajo la forma de película. Iba en el auto con una amiga ascendiendo por las sinuosas calles de Valparaíso, capturando al fin lo que hacía tiempo deseaba: algunas bellas construcciones que originalmente estarían limpias, impecables y que ahora tienen el tinte del tiempo, la erosión, el smog, los terremotos, los incendios, quedando percudidas, patinadas y anticuadas. Una mezcla interesante de estilos que dejan traslucir los variados medios económicos con que se construyeron, la huella de una época. Y la ubicación en un entorno aún más interesante y hermoso, colinas por donde se traman vías por las que subimos, bastante escarpadas a veces, con la magnífica presencia del Pacífico al mirar atrás.

Desde atrás de mis orejas, desde atrás de mis ojos, desde atrás de mi cerebro veo todo y aparece como que hay cosas y que se hacen acciones. También hay la apariencia de que pienso cosas y que elijo pensamientos… como si fuera con una cámara filmando el devenir, lo que llamamos vida. Camarógrafo silencioso que no interfiere con lo captado, sino que va dirigiendo la mirada… como una linterna que enfoca cosas, una a una, en un cuarto oscuro.
Tratando de conocer el funcionamiento de mi nuevo juguete, noté que cada vez que apretaba el botón de grabar comenzaba una linealidad de imágenes que terminaba cuando algún atasco en el tráfico de vehículos me invitaba a cesar la grabación. De manera que inevitablemente fui obteniendo pequeñas filmaciones. Abre el obturador, cierra el obturador, y allí, atrapada, una pequeña historia, lo visto en ese lapso. Supuse que tendría que hacer una edición posterior para armar una película con cierta continuidad y sentido, eliminando lo indeseable.

Hay instantes en que las percepciones quedan a un lado... fuera, desaparecidas, como haber cerrado el obturador de la cámara, pero ni se piensa en eso…entonces, ya sea que se vea lo que luego recojo como mundo o que se vea un vacío absoluto de formas, colores o luces… incluso vacío de oscuridad… (vacío = ausencia) … se vea algo o no se vea… está claro que no hay algo y no hay alguien que vea algo… solo ver... un ver que Yo como Si mismo sostengo. Un ver que a través de un ciego también sucede, porque este ver es más allá de los sentidos. Un ver que es saber y no admite dudas, más que nada porque no hay pensamientos acerca de la duda (ni acerca de la certeza)… quizás ningún pensamiento, quizás pensamientos impersonales, pero la posibilidad de Ver siempre está ahí. La linterna está ahí, encendida o no.

El Ver que sostiene todo lo visto… aparte de lo visto no hay cosas ni sensaciones existentes, sino la única existencia que es… este Ver.
Ver y escuchar… escucho la luz, escucho la forma, escucho la idea.
Escuchar y sentir…. Siento la luz, siento la presencia y siento la ausencia.

El común denominador es el Si mismo y su percepción, llámese esta ver, sentir, escuchar, saber… el Si mismo y Conciencia, la permanencia de lo eterno, sin tiempo, no nato. El Si mismo más allá de la (supuesta) entidad, el cuerpo o la personalidad construida. Incluso más allá de la sensación misma, puesto que hasta las sensaciones son impermanentes.

La función mente opera como conciencia en movimiento que va delineando formas, espacio, tiempo, donde se le da un sentido a la existencia de la persona, cual un programa de edición de video, donde quedan descartados algunos eventos o percepciones incomprensibles y que no caben en todo el cuento con el que “quiero otorgarme” una identidad. Es como una selección de lo que se comprende, de lo que se acepta y que tenga relación con la identidad, la persona. Así se trama el sueño de la vida personal, con el actor principal siendo fiel al argumento proyectado, que, en el mejor de los casos,  se va editando de momento en momento.

Hay una constante impermanencia… y esta “constante” Es permanente. La impermanencia es permanente. La constante se refiere a lo que no puede ausentarse: la base, la esencia, también nombrados como la fuente o el origen, entendiendo que el agua no se separa de la fuente, sino que el chorro es una continuidad sin fragmentaciones. Y el origen no es algo de lo que se pueda desprender o separar una percepción. El origen sostiene las sensaciones, sostiene lo visto, lo escuchado, lo conocido, lo existente.

La estructura de la identidad, como una centralización de conciencia a través de la cual se filtra el Ver, está conformada por un cuerpo y una idiosincrasia. ¿Acaso la araña dirá: esta malla que he tejido es mía?
Los sueños no terminan, nada o todo, muy extraño. Soy todo y todo es mí mismo, no tengo forma ni nombre. ¿Qué es de la sal cuando se disuelve en el agua? Su forma cristalina, estructurada y cristalizada desaparece, como cuando algo toca la nada, se transforma en nada. Los sueños no terminan aunque esté en la vigilia y sigo mirando desde el fondo de los ojos.” R.Malak
Magnífico devenir (venir a ser), esta trama insondable, en que la mente no es más que la pretensión de apretujarlo, estructurándolo, como diciendo: es mío. Qué bello amor que en sí mismo se desenvuelve en y como toda persona, captando pequeños destellos de la inmensidad del Ser en movimiento, del Ser Conciencia… en Felicidad de lo Total derramándose por doquier.

María Luisa

viernes, 17 de diciembre de 2010

ILUSION



Voy en el metro desde el centro hacia la cordillera, un recorrido subterráneo entre un gentío apretado deseando llegar a destino, ansias de ver el paisaje urbano, el sol y el aire un poco más fresco.

Que esto y lo otro son una ilusión y pretender con eso evadirlo, cuando también el que quiere evadir, superar o trascender es una ilusión de igual peso, es la sustancia misma de la ilusión total. Contenidos en la conciencia, donde funciona el discernimiento que me separa de lo conocido.

Todo lo que sucede y lo que funciona, sucede y funciona en la conciencia. Aire ahogado, aire fresco, que me lleve el metro o me lleven mis pies, y me digo: ¿a dónde voy o soy llevada?

De esto soy consciente. Soy consciente de toda la gama de sensaciones, emociones y sentimientos, percepciones e ideas: la duda, la angustia, el dolor, el miedo, el placer, el alivio, la gratitud, la felicidad y los conceptos creados que acompañan a cada percepción. También la distancia, el tiempo, el pasado, el presente y el futuro… conceptos. Ruidoso, apretado, fresco, brusco, lento, transparente… percepciones sensoriales. Y aún así ahí está el deseo de salir de entre el tumulto y llegar a destino. Quietud, y lo veo.

Sensaciones, ideas, percepciones… conciencia.

Hasta aquí, se puede teorizar y más o menos asumir, todo esto, como una idea. De ahí en más, el asombroso e indescriptible conocimiento o “conocer” que por encima y por debajo, antes, durante y después de todo contenido en la conciencia… Soy. Este conocimiento alumbra con el haz de la atención, con una habilidad misteriosa, aspectos que se convierten en partes cuando interviene la función mental que hace posible la dualidad. En el trasfondo es evidente que no me he movido desde mi casa hasta la cordillera. Mi casa, cordillera, lo mío, lo que no es mío. Observo pasmada todos estos pensamientos.

Y está lo otro… la iluminación absoluta de todos los contenidos, a tal magnitud, que las medidas se pierden, las formas desaparecen, las sensaciones se convierten en una sola cuestión: Luz que se refleja, pura, prístina, brillante y como dicen los Vedas y otras referencias místicas… como la luz de miles de soles, que brillan pero no queman.

Iluminación de la cual sigo siendo consciente.

En el acto de ser consciente - y siendo conciencia que al moverme - acontece que la atención se apega a la primera sensación de ser. Así me subjetivo, de manera que en consecuencia inmediata, como un flash, lo percibido se convierte en el objeto. Eso es la dualidad. Así acontece que este mundo aparece a la existencia y me he identificado con un cuerpo que se mueve en él.

El festejo de respirar y notar las caras de miles de desconocidos desde cuyos ojos emana el mismo y único saber: “yo soy, yo veo”, un yo camuflado en tantos rostros. Aún así, cada cual mira hacia distintos lados, ignorándonos. Como un corazón cual racimo de uvas esparcidas y sin dueño.

Observando la dualidad, testificando los juicios, de la primera impresión de ser testigo, sucede que este es diluido y solo lo que soy queda, más allá del testigo. ¿Qué queda? Queda todo y no queda separación. De ahí que todo es el Si mismo y eso es lo real… y la consideración de objetos, sensaciones, percepciones y todo lo que se pueda nombrar, son ilusiones generadas por la impresión de separación de ellas.  Cuando no hay separación entre el observador y lo observado, o sea, cuando no hay juicios, cuando no hay idea de yo, cuando no hay división ni conflicto, ni nombres que me definan, solo el si mismo que soy, es.

 Y si hay juicios, separación, ideas, dualidad, conflicto y cualquier cosa… lo que soy sigo siendo, con el añadido de que se ha nublado la comprensión, apareciendo un mundo de diferencias y un yo que lo percibe.

El discernimiento espiritual, como un hacer al que se dedica la función racional, unido al silencioso observar que está siempre de fondo, permite, como primer paso (y último) traslucir las nubes del error de juicio, para entonces entregarse, irremediablemente, precipitado en las llamas de la hoguera que consume la ignorancia, retrocediendo la mente hasta su origen, dándose así la expresión libre al brillo espontáneo que, ultimadamente, aclara la confusión de haberme considerado lo que no soy.

Maria Luisa




martes, 14 de diciembre de 2010

EL COLLAR DE LA MEMORIA


Súbita reflexión sin preámbulos:
Primero es la fuerza de un sentimiento o una fuerte ráfaga emocional… luego se le pone nombre… ¿Cuándo nació el lenguaje? Quizás un experto me lo pueda decir. Me dará una fecha y una descripción del momento histórico, cultural, del “hombre que poblaba el planeta” de aquel momento. Los momentos se van juntando como cuentas sostenidas por el hilo de la memoria formando el collar de la historia.

Por ejemplo, después de una noche de sueño reparador, de esas en que las desventuras de la persona son olvidadas y el cansancio reparado, se despierta nuevo, en silencio… ¿qué día es hoy? ¿Qué tengo que hacer? ¿Qué pasó ayer? ¿Qué ideas o sentimientos estaba sosteniendo? Parece que se precisara re-cordar (trazar la cuerda de memorias) para empezar el día con una identidad y hacer lo que se tiene que hacer según la historia que estamos representando.

Sin memoria no somos alguien. ¿Sin memoria se podrá representar un rol social? Si al despertar una mañana una mujer no recuerda a sus hijos y sale por la puerta trasera a mirar la luz del día y se va de paseo admirando y disfrutando el tan sólo estar, dejando a los pequeños en la casa… ¿cómo será su recuento esa noche, cuando requiera armar la trama del día pasado? Dejo ese cuento a tu imaginación.

La memoria, la base de datos, ofrece la pauta para dar continuidad a una representación. Fatigoso muchas veces y no es de extrañar que se necesiten vacaciones, esos días en que puedes levantarte y solo estar, sin tener que pensar en el hacer.

Se requiere la memoria para las funciones cotidianas. Sin duda sirve para eso. Lo otro es darnos cuenta de cómo la identidad está sostenida en algo tan frágil como la memoria. ¿Por qué frágil? Porque se puede perder.
Si un día pierdo la posibilidad de recuperar la memoria de mis días pasados, y me pregunto ¿quién soy?, entonces ¿cuál es la respuesta?  Es posible, casi seguro, que no podría definirme, pero ¿acaso habría dejado de ser? Eso que soy seguiría allí, quizás como reconocible sensación, y sin duda como saber, saber que soy aunque no pueda saber lo que soy. ¿Y qué diferencia hace a este ser el que pueda o no definirlo? La diferencia es que le otorga una representación en la película de la vida. Es distinto saber Lo que soy, que saber cuál es la identidad que estoy representando. Por eso, saber lo que soy sin memoria de ningún tipo, tiene, desde el punto de vista racional, solo sentido para los efectos de una paz que subyace a todo el movimiento del hacer, desempeñar y representar. Esa paz es valiosa. Y esto se reconoce bajo la más pura agudeza intelectiva y, más que nada, se Ve con la observación pura, la que no depende de juicios pre-sostenidos ni de razonamientos.

Para los efectos del hacer, representar un rol sostenido en la memoria es lo que da sentido a nuestras biografías. Y con la debida preparación y aprendizaje nos hace entes autosuficientes socialmente, es decir, sin dependencia de nadie para cuidarnos en los asuntos básicos. La memoria es crucial para la supervivencia. La memoria que da sentido de identidad es el medio que sostiene a la persona. Sin memoria no hay “persona”, ni siquiera entidad, puesto que hasta una planta, una célula, están basadas en la memoria del ADN.

La memoria también es la que me hace recordar una experiencia transformadora... me hace recordar las enseñanzas y también las charlas con el maestro, incluso que él existe. R.Malak dice:
“La memoria es inestable e impermanente... es la constructora de los rollos y de las debilidades, la que arma la identidad... las trabas y los conflictos... es la misma memoria la que quita la capacidad de asombro... y nos hace ver las cosas a través del velo de la costumbre. Ver con ojos nuevos... es ver... sin el peso de la memoria”.

Entonces, en una primera instancia, la reflexión inmediata acerca del asunto de la realidad está referida a: 1. La identidad es memoria. 2. Ser sin identidad es lo subyacente.
Primero soy, y debido a una memoria de datos armo una identidad. Hay investigadores de lo espiritual, quienes reportan su insatisfacción debido a una constante fluctuación entre la paz de ver sin conflictos y la identificación con los procesos e información de la memoria que produce ansiedad, duda, inestabilidad. Esto significa que no hay una certeza acerca de cuál es el punto de vista que se acerca a lo real, que sirva de ancla estabilizadora que ayude en forma constante a disipar el error o incomprensión. Menos aún hay la certeza que se está buscando en la investigación, acerca de qué es real y qué no lo es. La certeza llega como un relámpago, un resplandor.

“Al ocurrir el resplandor, lo sustantivo se muestra sin esfuerzo; nada que lograr porque el logro es sinónimo de acción, sinónimo del verbo. Ha ocurrido el resplandor como salto en la comprensión, mirar distinto, observación tangible, nadie observa, no hay juicio. Mediante la observación sin juicio se renuncia a todo. Si no nace una cosa, nada nace; esto ocurre como un saber intuitivo. Los que no lo ven, hablan de métodos como si fueran diferentes unos de otros, se pierden en la multiplicidad de métodos, girando sin fin”. R.Malak

Por tanto, sin memoria… solo ser-conciencia indiferenciada. Y darse cuenta de esto, haciéndolo propio, sabiéndose ser a pesar de todo hacer, y con una certeza cual tesoro, implica dejar de darle tanta importancia a la persona que nos representa como un papel en la película de esta biografía. Ese darse cuenta necesariamente tiene que estar acompañado de la felicidad que se muestra en esta comprensión, en este resplandeciente mirar, para que se cumpla la certeza. Esa felicidad, ese Ananda que no le pertenece a la identidad, sino a Si mismo, es la certificación que no deja ni una mínima huella de duda acerca de lo que habría de completarse por medio del hacer. Nada que completar, esta película de tiempo y espacio es una ilusión de devenir, venir a ser, siendo. Sólo ser-conciencia-felicidad… siendo. Y la absoluta comprensión de que la felicidad no está al final de un recorrido.

“El propósito de la creación es el cumplimiento del deseo. Cada gota, cada semilla y cada raíz conectadas como hilos de luz, llegan a mi tarde o temprano. La repetición da idea de causalidad. Si a todo lo veo como lo esencial, entonces todo es indescriptible, y si todo lo veo como el mundo fenoménico, entonces todo es dual. La percepción depende del que observa, ya sea con o sin juicio”. R.Malak

La resolución de lo real y la opción de vivir en ello y como ello, no es optativo del proceso racional. La observación sin juicio se muestra como “Aquello que es Esto” y que mira siempre, desde siempre y para siempre, tanto lo claro como lo confuso.

“En esta pradera de tiempo espacio, en que lo sensible se mezcla con los intereses y toda rama, planta, hoja, flor y frutos no se comprenden en su dimensión, es la mente la que crea el mundo de sujeto y objeto. La relación entre ellos la resuelve el ave de la comprensión, que en el cielo sin forma de la conciencia no manifestada sueña que hay yo”. R.Malak

Al instante sin palabras, en el momento sin tiempo, en este presente activo en que desaparece el vínculo con el proceso del pensar, como si este fuera una nube transitoria ante el sol de la luminosa mirada desde Mi mismo, de pronto, de inmediato, se diluye toda nubosidad.

“De un viaje estoy en el corazón, como el aire que respiro, miro desde la profundidad de los ojos. Soy esencia, aunque relativo en apariencia, en sueño profundo mi mente está sumergida y fuera de los estados soy paz silente. Un deseo pequeño da comienzo a una acción y una chispa incendia un bosque de errores, abro los ojos y estoy viéndonos en transparencia”. R.Malak

¿Y a qué más palabras?
No hay dos: Lo que es y lo que no es; no hay dos: el ente manifiesto y el Ser in-manifiesto; no hay dos: realidad e ilusión; no hay dos: noúmeno y fenómeno, ni ser y no ser, ni claro ni oscuro… No hay yo ni ausencia de yo… No “hay”.
Solo Ser-Conciencia-Felicidad… en sí y por doquier.

Maria Luisa

miércoles, 8 de diciembre de 2010

JUEGOS DE PALABRAS … MODOS DE COMUNICACION


JUEGOS 

DE           PALABRAS … 
MODOS 
                          DE 
                              

                              COMUNICACION



……palabras sueltas

Meditación Comprensión Realización Esencialidad Significación profunda
Sentido de vida Ser Estar Hacer Sentir Pensar Decidir Atención Silencio
Movimiento Sufrimiento Confusión Estabilidad Paz Armonía Amistad Creatividad
Belleza Dimensión Adimensional Tiempo Realidad Atemporal Sensación Eseidad
Sentimiento Emoción Energía Conciencia Felicidad

que forman sentido...
cuando se unen entre si...


En meditación acontece la comprensión de la Realización,
como una esencialidad con significación profunda
que ofrece a su vez un sentido de vida.
El Ser, a diferencia del estar y el hacer
(como efectos de una necesidad de la personalidad
que se mueve por medio del sentir, el pensar y el decidir),
es atención en el silencio
al movimiento que se despliega
ante la mirada del existir.
El sufrimiento y la confusión quedan diluidos y trascendidos
en el sentido de que la persona
se disuelve en estabilidad y paz.
Una armonía natural se muestra entonces
como amistad sin prejuicios, sin costo
y cuyo único beneficio es la creatividad
que emana de esta belleza en la dimensión infinita
o a-dimensionalidad, donde el tiempo ya no es medido,
pues la realidad es a-temporal
donde la sensación de eseidad se convierte
en puro sentimiento que reemplaza a la emoción cambiante,
como energía de la conciencia en felicidad.

Maria Luisa

martes, 7 de diciembre de 2010

¿Ser la flauta o ser el viento?


Al estar identificados con el vehículo “cuerpo-sensación-mente-emociones-sentimientos”, es como el conductor que cree ser su auto. Si el auto sufre un choque, el motor se daña o el neumático se desinfla, sería como creer que a mí, la dueña del auto, me ha sucedido algo.

Cuando se trabaja en función de armonizar el cuerpo y se sigue identificado con él, se cree que soy el cuerpo y que si este está armónico, yo estoy armónica. Y supongo que si el cuerpo muere, yo muero.

Cuando se trabaja organizando pensamientos, ideas y conocimientos para que sean atinados, se ordena la mente. Y si me creo el cuento, la mentalidad generada define mi persona. Por ejemplo: soy sabia, soy ignorante.

En este mismo sentido, cuando se trabaja armonizando las emociones es la misma cuestión. Ecuanimidad emocional implicaría que soy alguien estable, pacífica y amorosa.

Los trabajos que ordenan el instrumento están dedicados a transformar las experiencias y a saber usar el instrumento frente a las contingencias del devenir. Al final, sostenidos en la identidad (creyendo ser cuerpo, mente y emociones), nos medimos en función de las experiencias que presenciamos. Si la experiencia es gloriosa nos sentimos bien y si es inestable nos sentimos mal. En este caso de nuevo hay una identificación con la sensación. Tal como sea la sensación, así me defino, y por eso trabajo afanosamente en recomponer el vehículo de expresión “cuerpo, mente y emociones”, para que las experiencias sean jubilosas. Porque si el vehículo falla, yo fallo.

El conocimiento de Si mismo real, en cambio, se refiere a darse cuenta de qué es lo que se da cuenta de las experiencias. ¿Es el cuerpo? ¿Es la mente? ¿Es la emoción? O es la conciencia.

Cuando la atención se vuelca en ella misma, se evidencia que lo que se da cuenta es lo que siempre es, en cambio las sensaciones, experiencias y objetos, son cambiantes, im-permanentes, van y vienen.

Recientemente recibí una invitación a mirar unos videos de un instructor que da algunas recomendaciones para la meditación. El invita a volverse vacío, a hacerse hueco como una flauta de bambú a través de la cual pasa el viento, un instrumento que es vacío y deja el aire fluir… Esta es una bella indicación, pero si no se reconoce en uno mismo y como uno mismo que no se es el instrumento hueco, sino la esencia que lo mueve, no hay realización. Hay otro ejemplo muy mencionado, que es el de no considerarse el hacedor de las acciones… Del mismo modo, si se sigue creyendo ser el cuerpo, el individuo, el instrumento, se asume que este está a merced de un poder superior que lo mueve a él y a las situaciones. Yo movida por un poder superior. Vaya, esto es una desviación de la comprensión.

Lo que Soy es el viento, lo que Soy es el poder que todo lo mueve, ni la flauta ni el “no hacedor”. Ser Conciencia Felicidad es un buen grupo de conceptos que define lo que Soy como la esencia del existir que es consciente de su movimiento dichoso.

Maria Luisa

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