domingo, 5 de septiembre de 2010

Reposo absoluto y movimiento de felicidad


Ha sido un domingo tranquilo y solitario, donde me chupé unos cinco capítulos de serie corridos. ¡Me encanta la ciencia ficción! Siento un delicioso dulzor de ser, y ante algunas reflexiones que se presentaron en la reunión de ayer tarde con R.Malak y también esta mañana en nuestro acostumbrado Chat dominical, mis pensamientos han estado en un laborioso ordenamiento hasta que he tenido que presentarles la luz de la inteligencia esencial desde el silencio, para que quedaran quietos finalmente, consumidos por la comprensión. Y este es el despliegue de ella puesto en palabras.

Lo absoluto de Mi mismo, cuya cualidad es ser conciencia felicidad, en reposo como lo hay en el fondo del océano sin corrientes, es un reposo pleno de si, perfectamente pacífico y silencioso, infinitamente amplio en su eternidad sin tiempo ni espacio. Por otro lado, se presentan ocasionalmente corrientes oceánicas que son como el movimiento de la conciencia, de esta pura conciencia de ser, un movimiento de armonioso gozo que es presenciado por Mi mismo. Este movimiento surge espontáneamente, se sostiene y luego cesa. Como una respiración.

Por el poder de ser consciente, el Si mismo presencia esta manifestación de su movimiento, y sin causa conocida, estoy de pronto haciéndome consciente de ser, al asociarme a un cuerpo, apareciendo la sensación de ser y la idea de ser yo, generando una centralización aparente de Si mismo, en el mundo fenoménico.

Ha sucedido Maya, la ilusión generada por una reflexión consciente, como una imagen que aparece en un espejo. Este espejo es un símil referido a una función de la conciencia: la mente.
Donde en realidad no hay dos, aparece por ilusión, el sujeto conocedor y los objetos conocidos.  La mente produce la ilusión de la dualidad. Lo real es no dual, no hay dos Si mismos, no hay dos objetos, ni sujeto-objeto. Desde lo absoluto de Mi mismo nada es real, salvo Mi mismo.

La mente es saberme y comprenderme en el tiempo y el espacio. Pero la mente no sirve para comprenderme más allá del tiempo y el espacio. La mente es cognitividad, conocimiento, memoria, contraste, pasado y futuro, imaginación. Conceptos. Eso es mente. Esta mente trata de definirme, adjetivando el ser a partir de un cuerpo y una personalidad. Mente, cuerpo y emociones conforman una individualidad, que en lo absoluto, en total reposo consciente, no existe. La individualidad es una sombra de Mi mismo, un reflejo, una ilusión, una ola en el océano. Es el instrumento de Mi mismo, como oportunidad no buscada de conocer algunos aspectos de mi infinita potencialidad expresiva.

2 comentarios:

Z. dijo...

:) a mi también me encanta la ciencia ficción en todos sus soportes: libros, pelis, series :))) y por supuesto leer tus reflexiones.
Un abrazo Maria Luisa!

MARIA LUISA dijo...

:D Gracias Zanara. Un abrazo grande y cálido.

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