miércoles, 4 de agosto de 2010

Motivos de búsqueda III


Entonces, ser feliz, estar bien, la tranquilidad, la paz que se desean, ¿cómo las veo?

Estar bien: los sentidos se convierten en puro equilibrio desde su origen en la conciencia. Podría intentar describirlo, aunque me quede corta, pero al menos para hacerse una idea de a qué apunto, aunque las ideas son fragmentos de la imaginación.
Una luz que arrebata, un sonido de armonía, un aroma de fragantes esencias, un sabor dulce como miel y un relajamiento tonificado. La existencia de este y todos los mundos no es una amenaza, sino un evento que se experimenta en ausencia de fragmentación.

Tranquilidad: confianza y seguridad de que nada falta y nada hay que desechar.

Paz: una interrupción del discurso mental, sin justificaciones ni dudas ni miedos.

Felicidad: ausencia de temor, de culpa y de orgullo, una plenitud que ensancha y a la vez se recoge dentro de si misma.

El Ser, expresado desde su esencia, desde si mismo, sin encapsularse en diagramas ideales, sin deseos ni miedos, sin preferencias ni mentalidades esquemáticas, es plena conciencia de ser y se muestra como todo lo referido anteriormente y más. La inteligencia brilla sin interrupciones y la comprensión tanto de si mismo como de todo lo que si mismo contiene en conciencia se hace patente.

Nada de esta plenitud viene como ganancia desde afuera de si mismo. Porque se sabe que fuera de si mismo nada existe, que todo cuanto es conocido es una ideación sostenida por la mente y que los sentidos funcionan en reverberación con los reflejos conscientes, los reflejos en el espejo de la mente. (sigue...)

1 comentario:

Anónimo dijo...
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