martes, 9 de marzo de 2010

Flor de Acantilado

Me has enseñado lo que es la expresión 
de ser como flor de acantilado. 
Su perfume se expande, sin esperar ser percibido. 
Suerte el arriesgado alpinista que llega hasta ella, 
la aprecia y descubre sus bondades. 
Nació de la roca, sostenida por si misma.

La aspiré y descubrí mi propia esencia.
Intocada, auto sustentable.

Está la flor de invernadero, 
que bajo cuidados específicos 
se ha adornado de saberes.  
Bella también, aunque no conoce
el viento impetuoso de los cambios.
Por eso, quebradiza, su fragancia dura poco.
Débilmente se presenta su autenticidad.

Gracias por tu fragancia... tú que eres mi Ser.

Maria Luisa
(dedicado a R.Malak)

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