miércoles, 31 de marzo de 2010

Imaginación


Crecí en paralelo de playa y ciudad. De Caracas a La Guaira no había sino 5 días de colegio y dos de mar. Sabor a salitre es una memoria de mi emigración de Europa a Suramérica a los 4 años, en un barco de los 50. Sal en la piel y el óxido de los tornillos luego fueron parte intrínseca de mi juventud. Amores y desamores adolescentes, imaginaciones maravillosas de un futuro, el que yo iba dibujando. Y el recuerdo de delfines en la proa de la lancha que nos llevaba a Caribito. Con los pies libres en la punta exacta, agarrada feliz de la pequeña barandilla, era la perfecta situación para que en la soledad del viento todo lo posible se desplegara en estímulos a ser alcanzados algún día. Cómo quería ser, qué quería ser, cómo quería mi vida. Eran las libertades anteriores al compromiso. En algún momento nuestras proyecciones parecen de pronto ser reales, porque ya habíamos armado las leyes que definirían nuestros pasos.

Hay estudios acerca de la imaginación, cuyos comienzos probablemente se encuentren en los ámbitos de la especulación filosófica. Se ha supuesto que imaginar es la capacidad mental de producir imágenes que no vienen directamente de la percepción de objetos que se encuentran efectivamente presentes, sino de una evocación de memoria.
Este entendimiento está basado en la idea de que en verdad hay un mundo externo, un mundo llamado real, que es descubierto por el cuerpo, por los setidos, y que es el cuerpo el que percibe ese mundo.

Por otro lado hay proposiciones, explicaciones, como la que hace Michael James en el siguiente párrafo, partiendo de la enseñanza de Ramana Maharshi.

“…cuando sentimos «sé esto», este conocimiento implica una consciencia conocedora o sujeto llamado «yo», una cosa conocida u objeto llamado «esto», y una acción o proceso de  hacer llamado «conocer». Estos tres componentes constituyen la tríada básica de la que está compuesta toda forma de conocimiento objetivo… ¿Por qué decimos que todo conocimiento que implica esta tríada es un conocimiento falso o erróneo? En primer lugar, decimos eso debido a que cada componente de esta tríada es un pensamiento que formamos en la mente por el poder de imaginación. Sin el poder de imaginación, es decir, el poder de formar pensamientos, no podríamos experimentar ningún conocimiento otro que «yo soy». Así pues, todo conocimiento otro que «yo soy» es esencialmente imaginario.”

Lo que los científicos, los filósofos y los sicólogos no toman en cuenta en sus investigaciones, es que la mente, entendida como función de la conciencia, no es algo que esté ubicado en el cerebro, y que no depende del cuerpo físico.  Sino que es un proceso impersonal, no perteneciente a una entidad separada… es un proceso de la conciencia que está libre de tiempo, espacio, forma y delimitaciones de ningún tipo. Esta conciencia es idéntica al Si mismo, o dicho de otro modo, es lo que en realidad Soy.

Como esto no es posible de ser verificado como un conocimiento exterior, como algo objetivo, es que se señala la necesidad de verificarlo por uno mismo, a lo cual llamamos realización, y por medio de una claridad de comprensión que se produce como un destello repentino y que muestra lo que llamamos el resplandor no dual.

Luego de algunos años, he regresado a este mar. Ayer venía bajando en el carro con mi amiga y salió una conversación acerca de los dirigentes espirituales autóctonos de estas tierras caribeñas, los santeros. Ella me contaba algunas experiencias que tuvo hace años con estos grupos donde se ofrecen sanaciones, velaciones y orientaciones para mejorar la salud, conseguir trabajo, recuperar el esposo o ganar la lotería. Y me contaba cómo el Brujo incorporaba el espíritu de un vikingo sabio y poderoso, que llegaba dando instrucciones y haciendo iniciaciones en sus adeptos. Algunas operaciones quirúrgicas, o emulaciones de estas, curando columnas vertebrales torcidas, rodillas hinchadas o pulmones dañados, según su propio diagnóstico, recomendando medicinas preparadas con sábila, miel de abeja, piña y otras cuantas frutas, velas, inciensos y esencias aromáticas. Y entonces, la pregunta. Maria Luisa, ¿esas incorporaciones eran de verdad? Y qué otra cosa puedo decirle mas que todo lo que puedas imaginar viene a existir, siempre que las condiciones estén dadas. Que sí, que son verdad y también, que no lo son. Que hay de todo. Mentiras, sinceridad, especulación y creencias, pero que al fin y al cabo, el ser es Uno, y las entidades diferentes son producto de la imaginación.

Lo no dual es el ser que soy, que como conciencia, contiene a todo lo que la función de la mente puede mostrar, es la percepción misma y es capaz de generar imágenes, como formas, ideas, palabras, sensaciones, y todo lo referido a conocer . Y es cuando el Ser se identifica con la idea y sensación de “yo soy”, que comienza a diferenciar por medio de la dualidad, yo como algo separado y distinto de lo que veo, conozco, pienso, perciblo y… obviamente… imagino.

Por esto se dice tanto que el poder de la imaginación todo lo puede. Y claro, no es más que la acción de formar imágenes. Todo lo que vemos, oimos, sentimos, olemos, saboreamos y pensamos, son formas de la percepción que estamos convirtiendo en imágenes, en mundo, en universo, en formas.

Digo “estamos” pero me refiero al Si mismo, Uno en la multiplicidad.

Maria Luisa

martes, 30 de marzo de 2010

Canto al trópico

Le canto al trópico … con mente, emoción y cuerpo.
Le canto al mundo que he parido.
Al mundo que ha nacido, en mi memoria de eones.

Final del día, y mientras juego solitario te siento en mi.
Los sapitos cantan, cri, cri cri, o quizas tui tui tui…
¡qué sonido tropical! Infla, insufla… rebosa de paz…
Hay cosas que daba por sentado, son tan comunes, tan simples.
Como este canto apaciguador que en esta tierra avisa siempre
que el movimiento del quehacer se ha terminado,
que ya se puede descansar.
Es bello el trópico. Siempre lo di por sentado, por obvio, cotidiano.


Después de dos años en Chile, donde me enamoran sus elegantes sauces, el brillo con que llenan los aromos floridos el paisaje, la limpieza del cesped, la belleza de un orden en su naturaleza, es que puedo apreciar (amar, valorar) el apabullante trópico lleno de sonidos salvajes – sí, el tui tui tui es sumamente salvaje – y la maleza, aquí llamado monte, que insistentemente plaga la grama, allá en otros lugares césped. Porque así como este monte crece sin control, lo hacen miles de especies, los árboles se nos regalan, el color nos inunda, el verde nos llena las pupilas y se adorna de tantos brillantes colores cuando se acerca el mes de abril.

El trópico donde devastan los incendios en la sequía y las inundaciones cuando caen los aguaceros. Y están mis otras tierras, las bajas del sur, mis otras tierras, donde arrasan los terremotos. Y con todo lo malo que es un incendio, hoy me permitió, este aire tan ahumado, ver que la luna llena era roja. Precioso, a la vez que lamento que arda el cerro.

Qué bella es la naturaleza.

Final del día, casi medianoche, y juego solitario dando cansancio a esta mente a la que le encanta resolver problemas. Siendo así le doy juegos, para que no los invente donde no existen, a los problemas.
Y respiro, plena, recordando el día. En absoluto presente y permitiendo la reflexión.
Hay cosas que se dan por sentado, comunes, obvias, simples. Como respirar. Como este insuflar vida que a la vez plena de felicidad mi pecho. Después de 50 años respirando, soy completamente agradecida de que este bombeo constante me haya permitido tantas aventuras.  La naturaleza de mi carácter indagador, cuestionador, transformador. Atrevido.

Atrevimientos de mirar lo obvio como nuevo, lo viejo como recuerdos, lo innovador que se refresca en cada respiración, en presente, ahora, siempre ahora.

Emociones me han arrebatado, lo hacen muchas veces, y se aúnan en un solo sentir de Ser. Completo, redondo, eterno.

Las reflexiones se van mostrando, incluso hay unas inexpresables, abstractas, informes.

Y el cuerpo se relaja pidiendo ya su descanso.

Bello. Soy… y para qué decirlo.

Misterioso insondable Ser. Arrolladoramente infinito, y espléndido en expresiones. Mundo… soy tú.

Conciencia de ser, conciencia de ver, saber, sentir de mi expresión. Luz que rebota en la materia, como reflejos de ilusión. Luz…. La bella luz de mi ser, que ilumina la existencia.
Luz, que en ausencia de ego, permite ver todo y apreciarlo, como rayos finísimos de Si mismo. Por eso, mundo, soy tú, en corriente contínua de conciencia, donde lo esencial se muestra como esta eternidad de cambios.

martes, 23 de marzo de 2010

¿Consciente de "mis" actos?

En mi larga familia hay un nuevo bebé. Cada día, a sus actuales seis meses, abre los ojos y notamos fascinados (sus tíos, sus primos, abuelos) cómo mueve sus músculos y sus abiertos ojos, descubriendo cada vez más el mundo que sus sentidos le ofrecen, y también el contacto con todos nosotros. A veces, con la misma fascinación de un grupo de campistas alrededor de una fogata nocturna, nos quedamos observándolo embobados como su estuviéramos hechizados por la maravilla, todos con la misma cara de asombro inocente, que él, como espejo, nos muestra.

Mi propia mirada se asoma por esos ojos. ¡Qué encanto! Un misterio que en silencio no somos capaces de racionalizar, un darse cuenta que nos ocurre a los que observamos el fuego titlante de la vida en esa carita, que sin duda se presenta pero no captamos en su profunda realidad. Mi ser es en todos y en mi bebé se muestra aún pristino.

Comienza a agarrar cosas, y en una de esas, tira del mosquitero que envuelve su cuna. Su madre lo ve y dice, hay que regañarlo para que no lo haga. “Ups!”, expreso en silencio para mi… “comienza el condicionamiento”. Pronto me iré de la ciudad por varios meses y quién sabe cómo encontraré a mi inocente en la próxima visita. ¿Cuántos velos le habrá tendido la experiencia y la huella del deber ser sobre su inicial y libre mirada?

Al pasar el tiempo de nuestra vida, este espacio temporal de secuencias y experiencias que se suman, nuestra inicial placidez de ser se va nublando. La suma de aprendizajes sociales nos va llevando a buscar completar ilusamente nuestro sentido de vida, como si algo nos esperara al final del recorrido para otorgarnos el premio de la felicidad, el mérito de haber vivido “como debe ser”, y quizás una llave para entrar al paraiso que sólo se le ofrece a los “muertos”. Y en este proceso de mejoramiento o cumplimiento de algún destino, suponemos que entre los logros a ser alcanzados se encuentra uno llamado éxito espiritual.

Así, buscando saber de mi misión en esta vida, busco y remiro lo que otras personas dicen, los llamados maestros, gurus, orientadores. Y sálvame Dios de los confundidos y que confunden. Y por ahí veo los que indican que hay que tomar conciencia, hacerse consciente, ser más consciente. ¿Acaso mi bebé no es pura conciencia de ser que maravillada y felizmente descubre su mundo? ¿No es ya pura conciencia? Claro, yo soy adulta, cargo con todo mi bagaje de aprendizajes, una racionalidad entrenada y aprendí a mirar la vida, el mundo y el universo, a través del pensamiento. Un pensamiento teñido de previas conjeturas. Así que desde este racional entendimiento pretendo entender la esencia. Mi pureza se cubrió de ego, y a partir de esa identidad formada pretendo apresar algunas ideas que definan la inmanente realidad, tal vez para obtener una identidad llena de conocimientos, un ego erudito. Aunque suene duro diré: ese ego se va a la tumba junto con todos sus vestidos temporales. Esos conocimientos no sirven de nada a la luz eterna que se asomaba por los ojos infantiles, plena de felicidad inocente. Una luz que jamás ha estado ausente, ya que es la que permite a su vez conocer todos mis pensamientos.

Ser consciente de “mis” actos se supone como un enfoque espiritual. ¿Qué significa pretender ser consciente de mis actos? ¿Juzgar si son o no convenientes? Y eso, ¿para qué? Para sumar méritos al ego que se va formando. Siempre que el yo sea el centro de la actividad pensante implica juicios, porque se cuestionará el deber ser y el cómo comportarse.
Eso no es espiritual, sino centrado en el ego. Ahora, esto que planteo podría parecer doctrinario, por lo tanto se necesita reflexionar, profundizar y discernir al respecto.

¿Qué es lo espiritual? Se habla de la esencia, de lo Divino, de la inmanencia sutil de ser. Mientras se piensa es muy dificil penetrar en esto. Se trata más bien de un no pensar, y de ser consciente de ser, lo que nos permite aprehender lo esencial. La pura presenciación que tiene mi bebé en su cuna, plácido y feliz, es una expresión de lo real de ser, pacífico, puro, pleno. Los pensamientos, pensar, hacer jucios, sirve para los enfoques de la mente, pero no tiene cabida en el silencioso presenciar. Esa observación, que como luz, ilumina al observador, lo observado y el acto de observar, tal y como los sabios antiguos lo han señalado. Y como lo llamamos junto con R.Malak: Observación sin juicios.

Ser consciente, socialmente nos lo han indicado como tomar nota de nuestra forma de comportarnos, como si hubiera un accionar correcto y uno incorrecto. Aquí entran en juego las doctrinas religiosas que más que nada ayudan o encarrilan la comprensión para funcionar en forma más adecuada y armónica dentro de la sociedad. Pero no está referido a la comprensión espiritual.

Lo espiritual no tiene que ver con el yo, con la persona construida y sostenida, sino con la esencia. La esencia es el origen de todo y a la vez la sustancia de todo, y ciertamente es de donde nace mi sensación y mi idea de yo, pero este yo que se siente y se piensa no es la esencia.

El sustrato permite conocer. Y conocer es lo que nos permite saber de cualquier cosa, incluso de la sensación o concepto de yo. Cuando se vive por medio de las ideas, es decir, mirando lo que nos dice el pensamiento, se vive en lo viejo, en la memoria, lo pasado, lo que ya no está vivo. Esto produce una distracción del instante presente, actual y vivo de ser. Sólo ahora tiene existencia todo, toda sensación, sentimiento, emoción o idea. Y es la conciencia de todo esto lo que se señala, desde el punto de vista espiritual, en cuanto a sostenerse en lo esencial, pues es desde lo esencial, desde la Conciencia esencial, que se percibe y vivencia la vida misma, el ser mismo, la conciencia siendo consciente de si.
Maria Luisa

domingo, 21 de marzo de 2010

¿Para qué existo?

Como abejas sin hogar, zumba la duda en el que se siente separado, en la búsqueda de sentido existencial. Para qué? Para qué?
Si muero quedará un vacío de mi? a dónde voy cuando me muero?
Y digo, si no has nacido, cómo podrías morir? Qué vacío puede haber fuera de tí? Si todo lo contienes tú, como conciencia. Se vacían los contenidos, pero tu conciencia es plena apertura que sabe de si misma, plena de sol y de paz, felicidad y totalidad.

Mientras me diluyo en la miel de la vida, ni la razón ni los juicios anidan en el panal del corazón. La colmena de la existencia funciona como un todo armónico, aromático y dulce. Desde el punto de equilibrio se observa como el desbalance se inclina a favor y en contra, según el cúmulo de intereses. Pero en el punto cero de distancia y tiempo, nada se mueve en el Si mismo, mientras sostengo, como conciencia y testigo, todo ese movimiento.
Maria Luisa

La negra abeja de la mente zumba en la búsqueda de sentido existencial, mientras la miel de la vida anida en el corazón, la razón y los juicios separados de la colmena no logran dar con el todo armónico aromático y dulce de lo esencial. R.Malak

viernes, 19 de marzo de 2010

La felicidad, Ananda, plenitud. Por R.Malak


Ananda, palabra sánscrita que podemos entender como entusiasmo, risa, beatitud, felicidad, pertenece a la tríada Sat-Chit-Ananda como los atributos del Ser, y significa además bienaventuranza y plenitud.
Ideológicamente se asume que la plenitud está referida a una situación de paz alcanzada en una supuesta interioridad. En este sentido se cree que logrando ciertas experiencias meditativas o estados mentales, también llamados erróneamente estados de conciencia, se obtiene dicha plenitud, partiendo del individuo (o sea, desde la mente) hacia lo Divino. Por otro lado, no se relaciona normalmente este concepto con el de felicidad ya que a esta la supeditamos a situaciones en que nuestras expectativas de vida estén completadas.

¿Qué es la felicidad? Agregaré lo que dice el diccionario filosófico. “Felicidad: del latín felicitas; en general un estado de satisfacción debido a la propia situación del mundo”.

En alguna ocasión nos cuestionamos, ya sea superficialmente o con cierto grado de profundidad, acerca de la felicidad, qué es o cómo mantenerla, y por ende los cercanos a la espiritualidad lo hacen con mayor razón. Por felicidad, desde un punto de vista espiritual, me refiero a un contento con uno mismo, a pesar de cualquier suceso. En ese sentido es sinónimo de plenitud y armonía, no referido a un estado anímico ni al alcance de situaciones con que la individualidad pueda completar sus expectativas, sino una certeza de Ser que no es tocada ni por los embates de los elementos de la naturaleza, ni por las contingencias de la vida de relación personal. Tampoco es un logro experiencial, sino la condición natural del Si mismo.

Ahora, ¿cuántos pueden o podemos tener esta certeza de la felicidad? Para una gran mayoría solo consiste en tener más cosas, aumentar las posesiones, cumplir los planes más sensibles, tener una compañía ideal, poder, conocimiento, dinero, etc. Las aspiraciones que nos movilizan son preferentemente el poder, la ambición por el dinero y el placer. Cuando estos se alcanzan, se presentan nuevas y más intensas ambiciones, lo que indica que esa felicidad vuelta hacia lo exterior solo es impermanente.

La felicidad no es un producto, es activa, dinámica, se muestra más como una función de la vida o mejor dicho de la Conciencia Esencial, como lo indica la trilogía arriba señalada. No es un objeto pasivo, que esté en alguna parte o en el futuro, y que podamos alcanzar con esfuerzo o sacrificio. La felicidad está a nuestro alrededor todo el tiempo, forma parte de nuestro ambiente, nos satura, nos envuelve, es parte de nuestra vida. La felicidad no es una cuestión de existencia, porque si así lo fuera estaría controlada por el tiempo y el espacio. No es algo por lo cual tenemos que comenzar a luchar para conseguirlo.

No ha estado nunca dentro de las expresiones de lo Indescriptible el que las personas deban sufrir, sino que la felicidad se presenta como un derecho de la vida, y lo que impide reconocerla es nuestro propio modo de ver, es el egoísmo con que nos envolvemos en la imagen de la individualidad. Mientras supongamos que solo nosotros importamos, nos estamos perdiendo de gozar la felicidad. Es esa actitud de orgullosa independencia con la que supuestamente levantamos la muralla divisoria y egoica en que la felicidad no puede ser conocida, porque ella es puro amor. Solo cuando quitemos la muralla ilusoria de egoísmo la felicidad podrá seguir emanado como siempre lo ha hecho. La felicidad no es una calle de una sola via, más bien es una avenida de doble sentido; es mutua y recíproca; entrega dones tanto a quien los da como a quien los recibe.

Cualquiera que observe la naturaleza podrá ver que ella es generosa en todas sus manifestaciones y entrega sus frutos a todos sin restricciones. Compartir la felicidad es el canto de lo divino. Encerrarse en la cárcel de la mente de los hábitos y de la estructura condicionada provoca sensaciones de angustia y depresión. La búsqueda de comodidades y buena salud es natural en todos los seres vivientes, es un condicionado conveniente que está dirigido por la mente, y lo hace excelentemente, ya que esta ha sido diseñada para ello, para obtener cosas. Desde la época de las cavernas las personas saben que la dualidad es indispensable para elaborar juicios y para la funcionalidad que permite y coopera con la manifestación de la vida, así como saben que la noche sigue al día, que lo feo es contrario a lo bello y lo malo es menos conveniente que lo bueno, pero el éxito funcional dentro de la dualidad está equilibrado con la capacidad de vivir en armonía con la potencia de la Conciencia Esencial, más que con el egoísmo árido y disfuncional. La felicidad es la Conciencia moviéndose en la dualidad. R.Malak



(La foto es de Firman Hananda Boedihardjo)

jueves, 11 de marzo de 2010

¿El ojo se puede ver a si mismo? Por R.Malak




Sumergidos en lo cotidiano, en el mundo de las formas, nos encontramos en la aparente prisión que se conoce como la ilusión (maya), y pretendemos con mucho anhelo lograr identificar los lazos de las acciones acumuladas (karma), de ese modo encontrar las mejores alternativas para tener un buen pasar. Ambas situaciones, tanto estar inmerso en la ilusión de individualidad, como tratar de resolver el acontecer relativo al individuo, aunque son fenómenos, pertenecen a la realidad, no son ajenas a ella. Por eso, a mi juicio y según otras opiniones, se requiere investigar profundamente Eso que se ha envuelto de universo saturando toda la vastedad del mundo exterior e interior, que además comprende toda la naturaleza e incluye de igual modo los estados de la mente.

El acontecer de todo, incluyendo nuestra presenciación, es lo Divino (o como le llaman los hindúes: Brahmán). La realidad última es la esencia de todo y de todas las cosas, e incluso es más allá de cualquier esperanza de conceptuar eficazmente. La tarea imposible es esperar que la racionalidad de la mente pueda entender, pues Ello está fuera del tiempo y del espacio aunque los contiene. En suma, es impensable, ya que de El nace todo, y dentro de El se sumerge y se sostiene todo.

Coincido con los maestros antiguos con que lo Esencial  tiene dos aspectos. Vale decir que un aspecto es ese imposible de determinar, mas allá de cualquier intención  por describir algo de lo cual nada se puede expresar, es no calificado, y el otro aspecto se caracteriza por que hay algo que se puede expresar, no como concepto sino como vivencia, un estado de Ser en silencio en que las cualidades de sujeto y objeto, entre observador y observado, se aúnan en la observación sin la mente que separa y dimensiona.

En el primer aspecto las distinciones no se presentan, y en el otro están complementadas sin separación. Si pudiera expresarlo en palabras diría que en el primer aspecto no hay quien pueda detectar, como si se estuviera bajo el agua y se te pidiera explicar a viva voz lo que Es, y en el segundo la dualidad se integra en la no dualidad, en plenitud y amor, de ese modo es posible expresarla en todas su formas. Al conocer cómo ocurre esa situación se encuentra el modo de liberarse de los conflictos provocados por la ilusión y las acciones acumuladas.

Observamos que las fuerzas de la naturaleza en el acontecer trabajan unas sobre otras y aunque uno se sienta separado y distante de los conflictos, aunque sepamos que es solo ilusión, el solo hecho de comprenderlo abre la posibilidad de romper las cadenas de esa incomprensión e ignorancia.  La vida de la persona pasa a ser un entrenamiento con el fin de armonizarse con la naturaleza y el universo de lo Esencial y destrabar el uso equivocado de la mente.

No está de más decir que lo Esencial e indescriptible no es posible ubicarlo en una categoría de persona, ni es esto, ni eso, ni nada que pueda ser expresado con palabras o conceptos. No es tan solo lo que percibimos, lo que imaginamos, sino que es Todo, incluso lo inimaginable. Tampoco es un estado, aún cuando todas las expresiones referidas al sujeto estén ausentes y no exista referencia a los objetos. Lo real está ahí, en todas las partes de la emanación, todo lo trasciende y no hay un solo milímetro del universo donde no se encuentre. En pocas palabras, es infinita plenitud del Si mismo.

Saber de ello es conciencia de Ser en plena beatitud, no es cuestión de cualidades de lo Esencial, ni siquiera de atributos que se puedan saber, más bien Es. La limitación del lenguaje se afirma en la experiencia de los fenómenos e impide que pueda aplicarse a lo que no está en esos parámetros. La dificultad de la persona está expresada en que ha presenciado lo real  y supone e imagina, por las características de la experiencia, que es un sujeto que observa y que hay objetos observados. Todas son las cualidades de la mente-cuerpo-emoción, y se asume lo que no es por sobre lo que Es.

Cuando se disuelve esa confusión aparece la conciencia esencial, y cuando lo Esencial es comprendido por la persona, en esos momentos, se conoce como un Resplandor desde el Si mismo, ya no como mente-cuerpo-emoción, sino como Ser conciencia felicidad. El ordenamiento impuesto por el amor que diseña las normas mediante las cuales tenían que funcionar los contenidos en la conciencia, llamadas karma y maya, se ve a la luz de las personas como expresiones  psicológicas o quizás como referencias morales. Esto ocurre por el efecto de la mirada fragmentada que tenemos de este ordenamiento mental. Esta equivocada interpretación ejerce el influjo de separatividad y todo se torna confuso y extraño. Darse cuenta de lo real implica actuar de acuerdo a Eso, lo que borra de un solo trazo la confusión y provoca que el ojo vea todo, incluso verse en Si mismo, desde Si mismo. R.Malak

martes, 9 de marzo de 2010

Flor de Acantilado

Me has enseñado lo que es la expresión 
de ser como flor de acantilado. 
Su perfume se expande, sin esperar ser percibido. 
Suerte el arriesgado alpinista que llega hasta ella, 
la aprecia y descubre sus bondades. 
Nació de la roca, sostenida por si misma.

La aspiré y descubrí mi propia esencia.
Intocada, auto sustentable.

Está la flor de invernadero, 
que bajo cuidados específicos 
se ha adornado de saberes.  
Bella también, aunque no conoce
el viento impetuoso de los cambios.
Por eso, quebradiza, su fragancia dura poco.
Débilmente se presenta su autenticidad.

Gracias por tu fragancia... tú que eres mi Ser.

Maria Luisa
(dedicado a R.Malak)

viernes, 5 de marzo de 2010

A siete dias del terremoto, dos modos complementarios. Por R.Malak y M. Luisa

(Foto de Firman Hananda Boedihardjo)
 
Maria Luisa dice: 
Fenómenos naturales, conciencia esencial en pleno despliegue, con toda la fuerza de su energética expresión, demostrando el continuo y constante cambio, movimiento, transformación, libre de toda estructura, pasando por encima de cualquier necesidad mental humana de poner orden y control sobre los acontecimientos y de buscar seguridad apresando lo que no puede ser atrapado, como agua que se escurre entre los dedos… manifiesto e in-manifiesto no son dos realmente, mas que dos aspectos de la misma realidad, la luz de conciencia es a su vez la luz como río de Vida... y así como temblaba la tierra temblaba todo este cuerpo, siendo uno... una sola e-moción presenciada, a la que luego la mente le pone el nombre de miedo.

Poco a poco se deja ver la calma profunda y verdadera, que siempre está como trasfondo de todos los movimientos que van y vienen.

A siete días del terremoto.

Hoy es 5 de Marzo de 2010 en Santiago de Chile. Parece que finalmente toda mi eseidad encontró descanso tras una buena noche de sueño en mi propia cama. Aunque debo reconocer que el sofá de mi amiga L, estrechito y todo, no me deja dolor de espalda por las mañanas. Doy gracias por tantas cosas…

Fue el susto más grande que haya experimentado en estos 50 años de vida. En este país los temblores están a la orden del día, y después de dos años instalada aquí, con algunos viajes intermedios a mi querida Caracas, ya me estaba acostumbrando a los cortos y suaves temblores ocasionales y periódicos. Tanto así estaba acostumbrándome, que la madrugada del día 27 de febrero, cuando mi cama comenzó a moverse, me dije, qué bien, disfrutemos esto. ¡Pero qué va! La cosa no tenía aspecto de querer pararse. Todo comenzó a sonar, todo se movía… ¡todo! Qué intenso. En verdad no recuerdo qué fue lo primero que hice, si fue buscar unos zapatos, ponerme algo de ropa o solo ver dónde me podía sostener parada. El caso es que pasaban los segundos… y los minutos, y me veía agarrada de una pared que separa los dos ambientes de mi pequeño departamento, pidiendo que esta situación horrible parara. ¡Para ya! ¡Para ya! Casi dos minutos, y las cosas caían al suelo, sonaba a vidrios rotos, se fue la luz, en todos lados, y creo que cerré los ojos. Parecía interminable… pero todo pasa.

Ya van seis días desde entonces, en que los temblores del susto remanente de mi cuerpo se han mezclado con los 200 y tantos remezones que han sucedido. Y he aprendido varias cosas. Muchas.

Antes de seguir con este impulso de compartir con ustedes mi experiencia, no quiero dejar de expresar el agradecimiento porque, a pesar de todo lo terrible que ha sido para varias regiones de este país, la situación se haya dado a las 3 y media de la madrugada, en que todos (o casi todos, porque doy fe que en la plaza donde se encuentra mi edificio había unos habituales borrachines, con la misma juerga de siempre) estaban durmiendo en su cama. La cuestión de la hora es tan importante, ¡tanto! Un solo ejemplo bastaría para mostrarlo. La oficina de mi amiga L. se vino abajo a los 45 segundos de comenzar el sismo. Estaba vacía (de personas). Ni pensar qué podría haber pasado si esto hubiera sucedido con 12 horas de diferencia, por ejemplo, 3 de la tarde, plena faena laboral. Uf. Así que gracias, gracias, gracias. Y no sólo por L, sino por tantos otros, por todos, en fábricas que se incendiaron, puentes que se cayeron, un metro subterráneo que hubiera sucumbido ante el terror de los miles que suelen transitar en él. Así que el movimiento nos agarró en pleno momento de descanso, limpios, en su mayoría, de las usuales inquietudes de la vigilia.

Tengo algunas reflexiones que no puedo evitar desplegar. La comprensión de algunos asuntos sobre mi existencia (temporal, espacial, como entidad, como persona) y sobre su relatividad respecto a lo absoluto de Ser, sucede cuando los juicios no están presentes y se ve claro que ya nada más hay que comprender, todo está completo y siempre lo ha estado. Sucede cuando la atención no es arrastrada por los urgentes requerimientos de supervivencia, que absorben toda la atención del instante, donde los procesos racionales que emulan la comprensión no entran en funcionamiento. Simplemente no pueden. O sea, está claro que hay instantes de apremio y de instinto en que las ideas quedan suspendidas o quizás se suceden tan rápidas que parece que no hay opción de asimilarlas. La racionalidad queda totalmente perpleja. Y la emoción recorre todo el cuerpo, como si este fuera la tierra misma temblando. Ocurre un terremoto en la eseidad. A la fuerza, cuerpo, mente y mundo son una sola corriente de conciencia desplegando toda la fuerza energética auto-contenida. Emoción es movimiento, viene de “emovere”.

Sin embargo la vida sigue, las vivencias no se paran y la mente sigue haciendo conjeturas acerca de cada evento experimentado, sacando nuevas conclusiones. Y es que así es la mente, una función que saca conclusiones. Sabiendo que todo ya está completo en el Si mismo, esto solo se reconoce, se vive, se siente y se sabe, cuando la mente no está actuando con su tendencia a la separación y clasificación de cada cosa, empezando por mi propio ser como entidad separada de algún lejano Dios sobre-poderoso, del mundo y de todos los seres. Sucede la realización de paz, serenidad y belleza real, cuando la mente no está vuelta hacia fuera, hacia los fenómenos como algo separado de uno mismo. Y queda claro, una vez más, que el sentido de vida no se puede sustentar por mucho tiempo en las situaciones inevitablemente inestables, porque ninguna estructura dura para siempre. Al surgir la desazón existencial, doy testimonio, a todo el que quiera escuchar, de que es posible darse cuenta y realizar en esta vida, la realidad de lo que somos, lo verdaderamente estable, infinito, perpetuo del Si mismo iluminador y sostenedor de todo cuanto viene a existir.  Y solo ahí es real la paz, la felicidad y la armonía de la esencia natural e intrínseca que es el fondo profundo de cada uno. Así, sigamos viviendo, brindando apoyo, luz, claridad, compañía y amor, sin dueño de todo ello. Gracias, gracias, gracias. Maria Luisa



R.Malak dice:
Movimientos sísmicos en Chile, vivimos unas experiencias impresionantes. Nosotros, los de este país, hemos aprendido a enfrentarnos a las adversidades de la naturaleza, intentando comportarnos de modo que las construcciones estén de acuerdo a los requerimientos de la zona. Aún así la violencia del sismo afectó a muchos edificios, cosa que Uds. han visto en los noticiarios. Queda ahora reconstruir lo que el terremoto y el maremoto han destruido, seguir manejando la crisis con la atención en lo fundamental, recuperar la normalidad, restablecer el abastecimiento de los servicios básicos y la red de comunicaciones. Otro aspecto que se tendrá que considerar es el efecto post traumático que provoca en las personas, como: pesadillas, insomnio, ansiedad y otras secuelas. Puede haber depresión en toda su gama de efectos, alteraciones del comportamiento, etc. Aparece claramente el sin sentido en la vida, produciendo un efecto de incertidumbre. Son pérdidas relevantes en términos de identidad, y se requiere reconstruir las referencias para recuperar esa cualidad, sobre todo cuando la vida ha estado sustentada preferentemente en el mundo exterior, en las cosas.

Las preguntas obvias que se presentan a los que intentamos mostrar lo esencial son variadas y múltiples, como ejemplo, la más simple y de gran complejidad es:
Si Dios es perfecto, ¿por qué ocurren estas catástrofes?
La respuesta de los maestros tradicionales apunta a que nosotros suponemos que estamos separados del mundo y de los demás,  y son esas acciones de comprensión equivocada las que provocan sufrimiento.

La mente, como función de la conciencia, en su actuar, está diseñada para moverse en la dualidad, construyendo la ilusión de la separatividad, y luego interpreta muy a pesar nuestro, para luego recoger las consecuencias equivocadas de estas invenciones ilusorias. El sufrimiento es un producto y una consecuencia de la mente discriminadora; cuando la mente vuelve a la fuente de donde procede, se evidencia que no hay sufrimiento, todo es comprendido.

La mente constantemente está comparando y dimensionando, su trabajo es verificar lo adecuado y diferenciar de lo incorrecto, por tanto, presiona de distintos modos para que el cuerpo se mueva y tome decisiones. La mente, en su trabajo inmediato, juzga, comenta y evalúa cada situación a una velocidad increíble, se mueve hacia el pasado recogiendo experiencias anteriores o hacia el futuro dimensionando posibles consecuencias y logra que veamos el presente, no de modo real, solo con los hechos tal cual como están sucediendo, sino como un presente condicionado, ya estructurado por las ventanas mente, cuerpo, emoción.
La realización del Si mismo muestra la prisión de la mente y permite vivenciar la realidad sin las interferencias que condicionan, siendo el que observa sin juicio las situaciones, tomando las decisiones en el momento que vayan ocurriendo, y no hay un tú o un yo atravesando las experiencias. Ellas, las experiencias, ocurren en forma espontánea, existiendo por si solas en la conciencia. Las situaciones pasan y seguirán pasando, esto no es una enseñanza para que sea practicada. La conciencia no se puede mirar desde la mente, sino al revés, es la conciencia la que mira a través de la mente. Todas las prácticas y los procesos son asuntos de la mente, todos los sadhanas y ejercicios son cosas de la mente. Todo lo que ocurre a la mente es porque se ha centralizado la conciencia. La mente se muestra impermanente y afecta a sufrimiento y dolor, con conflictos desde la alegría hasta la armonía inestable.  La mente, que consiste en un grupo de ideas, un paquete de pensamientos estructurados por el ego controlador, define y se viste de cuerpo como una unidad biológica con un cúmulo de energía que se despliega como conciencia emotiva. Nada de eso es lo Real. El mundo, Dios y el individuo que se ve afectado por las circunstancias que ocurren y que seguirán ocurriendo, son todas creaciones de la mente. Por tanto lo que haya que hacer se hará, las acciones serán beneficiosas mientras  no exista la propiedad de estar haciendo esas mismas acciones. Al realizar lo Esencial, esto es lo único que se requiere y lo demás ocurre sin obstrucciones. R.Malak

lunes, 1 de marzo de 2010

Saludos Desde Chile. Paz en momentos de perplejidad.

Queridos amigos, hemos recibido tantos afectuosos y cálidos saludos de muchos, a lo que estamos muy agradecidos por esa gentileza, tanto R.Malak (quien no tiene conexión a Internet en casa por ahora) como yo. Sepan que ambos estamos bien, así como familiares, amigos y allegados.

Son momentos difíciles para esta región, la mitad del largo Chile, y en la medida de lo posible, brindar apoyo principalmente de amistad, encuentro, y respirar tranquilidad, compartir la luz desde el Si mismo, que brille en todos, por sobre las inquietudes emocionales y físicas, así como por sobre la sorpresa que se lleva la mente al ver que estructurar es adecuado, pero no es todo. La Vida es movimiento, la naturaleza lo demuestra y desde la conciencia que se ha centralizado en cuerpo, mente y emociones sucede la perplejidad. Sostenerse en lo esencial, la luz de vida que no cesa, sin comienzo y sin final, y respirar paz, amor y luz.

Maria Luisa

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