lunes, 30 de noviembre de 2009

Resplandor No-dual


La comprensión de la realidad no dual en un lenguaje accesible y actual bajo la forma de diálogo.
“La realidad de conciencia es la base de los estados mentales, es la observación de los cambios, de todo surgimiento y crecimiento, desarrollo y consecuente decadencia, de todo lo que se construye y se destruye. El universo se muestra como un espejo del propio movimiento del si mismo como conciencia reflejada. Y esta comprensión silenciosa, libre de la idea de estar comprendiendo, es pura plenitud que llena el vacío producido por la ausencia de ego.” (26.7)
La metodología del texto está construida sobre la base de principios místicos desplegados en este hermoso caminar por la senda, promoviendo una observación sin juicio y espacios alternativos que conduzcan a desenvolver la realización del Ser. Este mirar nos vuelca hacia el sí mismo, abriendo paso hacia lo Esencial responsablemente, con nuevos modos de certeza libre, viviendo de cara a la vida plena.

lunes, 23 de noviembre de 2009

El estado natural

El estado natural de ser, tal como lo veo, es uno de comprensión, aceptación y paz. Es la condición anterior a los juicios y condicionamientos. Es la capacidad de ser consciente de la vida, en comprensión simple y llana, ni racional ni irracional. Es aceptación de todo fenómeno que aparece y paz emocional. Es decir, con el instrumento formado por cuerpo, mente y emociones respondiendo en forma armónica. El estado natural no es algo que se pueda buscar transformando el instrumento, sino que es lo que ya es, antes de los deseos.

Menciono ser consciente de la vida, entendiendo por “vida” a la manifestación del ser. Conocer el mundo y ser capaz de apreciarlo. No me refiero a la historia de vida. Y por conocer el mundo no me refiero a viajar por el mundo, ni por visitar sus recovecos o paisajes. Conocer significa para mí abrir los ojos y ver el cielo, escuchar la fuente de agua en el paseo peatonal, los ruidos que presenta el movimiento de la ciudad, oler los aromas del desayuno que prepara el vecino. Conozco, percibo y sé de lo que me rodea. También sé de mi cuerpo y de su respiración, su latido.

Es fácil apreciar el estado natural de ser cuando despierto en la mañana, aún antes de abrir los ojos, o abriéndolos, da igual. Solo ser. Antes de la conversación mental que elabora explicaciones acerca del sueño tenido en la noche, o acerca de los proyectos del día, ahí hay paz que escucha al mundo y a la naciente vigilia. Esto es, antes de que los deseos acaparen mi atención, y con ello generen la necesidad de satisfacerlos, que también, es un impulso que puede acaparar mi atención. Desde este estado tranquilo de comprensión y armonía me puedo dar cuenta que no tengo la necesidad de prestar atención a los deseos ni a la idea o el impulso de satisfacerlos.

Mi estado natural es una condición de placidez que escucha, en forma tranquila y alerta, tanto lo externo al cuerpo, como lo interno al cuerpo. Escucha el mundo que habla con sus fenómenos y escucha una comprensión que se despliega como inteligencia que proviene de la esencia.


No recuerdo cómo era ser un bebé, aunque puedo suponer que esto es el mismo estado natural de un niño en su cuna, pura felicidad expresada en un cuerpo relajado y unos ojitos claros, cuando aún no avisa de hambre o humedades en el culito, frío o alguna otra circunstancia que desacomode su cuerpo. El bebé aún no tiene una carga de memoria con experiencias o requerimientos de logros grabados por su educación. No tiene conflictos racionales ni sabe de símbolos o palabras para expresarse. No busca nada, porque nada se le ha perdido.

Antes de todas las expectativas para llegar a ser felices, ya somos, no felices, sino felicidad.


En el estado plácido y completo antes de interpretar o juzgar nada, escucho lo externo al cuerpo. Esto significa, soy consciente de cómo tengo percepciones por medio de los sentidos, vista, olfato, tacto, gusto y oído. Reconozco las vibraciones recibidas que hacen resonancia con instrumentos como el tímpano, las papilas gustativas, los nervios ópticos, la piel con sus capacidades táctiles. Yo tomo nota y apreciación de lo que estos sentidos me ofrecen, una vez que traducen de toda la vibración por medio del cerebro, de lo que es ese mundo donde se encuentra este cuerpo. Por eso digo que el cuerpo es un instrumento para conocer el mundo. Sin embargo, quien conoce no es el cuerpo, sino yo, la Conciencia, el Si mismo.


Pasemos a lo interno. Independientemente de lo que las vibraciones que forman el universo físico me dicen, hay otras vibraciones que llamo pensamientos. Conforman un nivel más sutil que el cuerpo y mundo físico. Veo los pensamientos como el conjunto infinito de posibilidades de interpretación, que da forma y orden a las percepciones. Los pensamientos están todos en el fondo de la Conciencia, como peces que nadan en el océano. Así como en la superficie del mar llega un barco con un pescador y atrapa uno de los miles de millones de peces que hay sueltos por el fondo, del mismo modo, con la atención pesco algunos de los infinitos pensamientos que están contenidos en el fondo de la Conciencia Esencial. Pescar un pensamiento significa para mí, darle forma conceptual, por medio de símbolos y sonidos, o sea, la palabra, a una posibilidad. Así formo conceptos y explicaciones, que llamo “racionales” en la medida que sean entendibles por varias personas como modos de comunicación.

Busco el modo de exponer, así que sigo “escuchando” lo que se despliega desde el Si mismo, como inteligencia esencial. He separado percepción física de pensamiento racional. Sin embargo, todas las vibraciones, tanto las ondas y partículas que conforman lo físico, como las sutiles frecuencias que llamo pensamientos, son contenidos entrelazados y no separados en la Conciencia Esencial. El caso es que a esta combinación de funciones que perciben y ordenan los contenidos conscientes la llamo cuerpo-mente. Ambos, el cuerpo y la mente, entendidos como instrumentos que la Conciencia utiliza al centralizarse formando una individualidad.

Conciencia Esencial la entiendo como todo lo que es, toda posibilidad, incluye el cosmos entero: “soy”. Y Conciencia Centralizada la entiendo como el modo que tiene esta Conciencia infinita de ubicarse en un lugar y tiempo determinado, por medio de un cuerpo-mente, para experimentar algunas de las posibilidades infinitas de su auto-percepción: “yo soy aquí y ahora”.


El cuerpo es un instrumento de percepción y vivencia y la mente es un instrumento de interpretación de la vivencia, convirtiéndola en experiencia. En definitiva, son funciones de la conciencia.


Hay un instrumento más que añadimos a estos, ya que lo emotivo no cuadra en forma exclusiva dentro de ninguno de los otros dos. Así, el tercer instrumento que conforma la Conciencia Centralizada es la emoción. La emoción es la manera sensible de interpretar las percepciones, relacionando las vibraciones físicas con la interpretación mental que hacemos de ellas. Por eso, las emociones se despiertan cuando un pensamiento trae de la memoria alguna previa experiencia que dejó una imprenta o cuando el funcionamiento glandular del cuerpo desprende los productos bioquímicos que permiten que la emoción sea sentida. Así, uniendo movimientos glandulares e historia personal (experiencias de vida), se producen las emociones, que hacen que el instrumento con que se ha centralizado la conciencia no funcione en forma mecánica como una máquina, sino que se genera mi capacidad de “ser” sensible (en este caso, ser lo concibo como verbo), donde la sensibilidad emotiva es un ingrediente fundamental para la interacción de mi con otros, produciendo las posibilidades infinitas de experimentación que llamo vida. Un organismo “cuerpo mente emoción”, o como decía, la Conciencia Centralizada, se forma para vivenciar un conjunto determinado, finito, limitado, de estas posibilidades. Sin embargo, la Conciencia Esencial, como es toda potencialidad, cuando se centraliza, lo hace por medio de miles de millones de formas, infinitas, y así es como todas estas posibilidades pueden ser conocidas por si misma, el Si Mismo.

Retomando el tema del estado natural. No es por medio de la modificación de lo conocido, es decir, de los hechos, ni por medio de modificar la forma en que los interpretamos, es decir, nuestros juicios, ni por medio de cambiar una emoción por otra, que se logra el estado natural de comprensión, aceptación y paz, en resumen, felicidad. El estado natural es natural, es innato, esencial, no se logra ni se alcanza, porque ya es. No viene por transformación. Se evidencia cuando está ausente la identidad con una y otra cosa, una u otra definición de mi misma. No es ausencia de percepción, ni ausencia de pensamientos, ni ausencia de emociones, sino que es ausencia de identificación o apego con estas. Es lo previo y al mismo tiempo, lo que permanece. Es la condición imprescindible para que haya conocer y saber, para que haya sensación e incluso interpretación. Es el fondo esencial del Si mismo, sin identidad, impersonal. Es puro ser en conciencia de la felicidad. Y en última instancia, es lo absoluto que se está mostrando a si mismo en su plena posibilidad de belleza, armonía, pureza, verdad, calidez, inteligencia, claridad, amor, paz y luz que ilumina y sostiene todo lo conocido, siendo el conocedor y lo conocido, como “no dos”, en su luminosa esencialidad.


Maria Luisa

viernes, 20 de noviembre de 2009

El despertador de la resonancia.


Es bello saber que el despliegue es compartido. Desde la sacra hondura del fondo de “yo soy”, cada cual, cada uno, o sea, cada organismo, está siendo usado por la conciencia esencial que se da cuenta de todo.

Aparecen las preguntas acerca de quién puede alcanzar lo real, preguntas que se hacen como ideas. Son la mente que está filtrando la percepción, buscando sentido.

Hay un solo “quién”: yo, ¿quién más? Yo, diferenciando, me considero separada… o unida… y yo me doy cuenta de ello, yo soy, yo vivo, yo sé. ¿Quién soy yo? Yo soy esto infinito que siempre ha sido. Y de ello me doy cuenta sin necesidad de formular las palabras. La palabra divide y separa, porque define, y para definir necesariamente excluye por medio de juicios, dualidad. En el proceso intelectivo que genera conceptos, se buscan fonemas y símbolos que representen lo que vemos, sentimos, percibimos. No siendo dos ni muchos, el ser manifestado como muchos hombres, mujeres, organismos, personas, este ser, este infinito Ser, se comunica consigo mismo, se habla y se devuelve el significado como un reflejo ante el espejo, como un eco en lontananza.

Comprender este mecanismo expresivo, este movimiento dentro del si mismo, como emanaciones de expresión, como sonido, como imagen, luz, onda energética, que se desprende del Si Mismo, significa “ver” desde el Si Mismo. La luz es visible como forma cuando la onda choca con la partícula, pero ambas, onda y partícula, son luz, energía, Conciencia.Visto en forma más simple, menos científica, es como decir que yo, que me veo persona, sostengo una vida, una historia. Me he identificado con este cuerpo y con un cúmulo de recuerdos. Mi atención se alterna entre pensamientos de dolor y de placer y como un ave, pica de los frutos dulces tanto como de los amargos.

Yo, lo infinito, la luz primordial, he iluminado esta presencia en el tiempo y el espacio, me he manifestado para sentir, conocer, toda la potencialidad de mi propia expresión, apareciendo en un plano fenoménico donde me he concretado como forma, cuerpo y sangre, que respira el aire del espacio que me rodea. Entra y sale el aire de mi propia Vida. Y en este espacio que entra y sale de mi aparente forma concreta, por este espacio, yo como forma me desplazo. Al ubicarme como sujeto, he creado el espacio donde se encuentran los objetos. Aparezco, parece que estoy, parece que soy definida, y lo parece muy seriamente, porque el cuerpo que me viste es un instrumento de percepción consciente que me da un sentido de ubicación en un mundo de tres dimensiones.

La conciencia, que es pura esencia de si mismo, se ha centralizado en un punto dentro de un espacio, formando realidades virtuales por medio de la percepción y su interpretación. Miro por los ojos hacia “adelante”, escucho por los oídos en “derredor”, siento con la piel que me envuelve todo el aire, calor o frío que me rodea, huelo, saboreo, respiro… y lo sé. Yo Soy, desde lo infinito, en lo infinito y me he modificado como algo dimensional en movimiento. Me produzco como algo finito, limitado, me relaciono con todas las expresiones que nacen de mi, como infinidad de otros sujetos, y me atengo a registrar una vida que comienza en el seno de una familia y se mueve en el tiempo de lo social, del aprendizaje, donde me voy llenando de expectativas que cubran toda la potencia con que he venido a manifestarme. Vengo con un cúmulo de tendencias, inclinaciones de lo posible, emanaciones o rayos luminosos que quieren ser experimentados.

El “yo soy” se ha convertido en “yo soy esto finito y limitado”. Y en esto consiste mi propio engaño, pues le creo a la interpretación mental, perdiendo en apariencia el contacto con la luz esencial de si mismo. Picando de los frutos dulces y amargos de la experiencia, moviéndome en el río de la vida que se define entre dos riveras de placer y dolor, busco horizontes, metas, ilusiones de un devenir, un alcanzar, un logro. Yo, que soy luz infinita, eternidad, identificada con el organismo y la presencia temporal, trato de completarme en plenitud, y supongo que por medio de la transformación del instrumento expresivo, llegaré a ser… ¿ser qué? Es el “ego”, esta idea de separación, de voluntad independiente, esta necesidad de perpetuar lo temporal y de convertir lo limitado en infinito. Mirando hacia la expresión externa que está delineando esta virtualidad llamada mundo, atenta a los estados cambiantes de la mente, envuelta en las apariencias que me presenta la vigilia y el sueño, desprendo mi atención del centro mismo de Ser, y me confundo en tinieblas, espejismos, sombras. Me he envuelto en un laberinto de identidades, buscando, buscando, una felicidad que creo haber perdido o nunca tenido. ¡Vaya! Qué sueño. Qué imaginación.

Entiendo, con la intelectualidad, que todo esto es efímero, quizás impreciso, aún así trato de explicarlo y no hay posibilidad de definir lo indescriptible. Y más allá de toda doctrina y dogma, recojo los conceptos que se presentan como opción.
Mi amado reflejo que muestras confusión: Si toco tu punto sensible, el agujero profundo de tu centro, si meto el dedo en la llaga y te hago reaccionar como el timbre de un despertador, ya eso me complace en profundidad. Porque tú, que buscas y dudas, que no sabes quién eres, no eres sino Yo. Eres yo, y por eso te toco, me toco, para despertar mi esencia en ti.
Amada luz que permite la claridad: gracias por resonar y ofrecerme la oportunidad de mirarme en el límpido reflejo de este espejo claro y diáfano de la comprensión. Donde no hay dos, en lo eterno, mi constante emanación resuena en frecuencias de onda y partícula, cuando lo que soy es Ser en Conciencia de su propia Bienaventuranza.

Maria Luisa

sábado, 7 de noviembre de 2009

Existencia - Existence

EXISTENCIA


Existo, vengo a ser, como conciencia y energía. Antes de venir a ser, sólo el Ser es, sin movimiento, pero potencialmente energía pura. Podemos compararlo con la Luz, como se ha descrito en varios textos antiguos, la luz de mil soles que no deslumbra a los ojos físicos, pues se ve con el ojo de la conciencia.


En este sentido, luz es tanto la conciencia que ilumina el conocimiento, como la energía que deviene en movimiento. De esta energía se manifiesta onda o partícula, generando la materia, a su vez dependiente de un observador. Simultáneamente vengo a ser como el observador de la materia, el perceptor de la emoción y el conocedor del pensamiento. Donde no hay dos, surge la multiplicidad, la forma y el nombre, por medio del conocimiento “yo soy”.


El Ser se manifiesta a si mismo como múltiple, orgánico, un ser vivo moviéndose en el universo de los entes vivos, en el universo de la energía cósmica. La conciencia permite saber de la expresión si mismo, a veces concebida como reflejo, a la vez que del entorno que rodea a su expresión orgánica.


En este devenir, los organismos vivos, como plantas, animales, amebas, células, no expresan el saber de si mismos, sino que sólo se mueven según las semillas o tendencias que los conforman y delimitan. Saben de si, mas no interfieren con la voluntad universal. Lo que es, es. Y viven en el presente.


El humano, en cambio, aparte de ser una expresión orgánica, se ha “hecho hombre a Su imagen y semejanza” y esto implica una relación de conocimiento intrínseco donde el saber de sí muestra a su vez voluntad creadora, de la cual por el principio egoico, se apropia del acto definiendo una identidad.


La diferencia fundamental entre el hombre y los demás organismos se encuentra en su capacidad de realizar su profunda realidad esencial, en conocimiento y derecho, ya que es expresión del Ser tanto orgánicamente como en conocimiento, es decir, tanto energéticamente como en conciencia, conocimiento y saber, con la capacidad de expresarse con fonemas y símbolos, presentando conceptos con significado. Esto se encuentra representado en el génesis judeo cristiano, como la orden que dio Dios a Adán de ponerle nombre a todas las cosas.


Esta realización se refiere a conocer dentro de si mismo (en si mismo) ese Ser in-manifestado que es pura Luz. Significa reconocer su esencialidad como sustrato sostenedor de toda existencia, el punto anterior al nacimiento de la sensación y conocimiento “yo soy”.


Reconociendo esta realidad inmanente, el Ser o Si Mismo, despliega en su manifestación una comprensión unitiva. Su manifestación, es decir, el conjunto de instrumentaciones o funciones que permiten la diferenciación, son entendidas y aceptadas como los medios para conocer su expresión fenoménica. Y a su vez, en un silencio más allá del movimiento, se encuentra su auto-conocimiento como la esencia que conforma y sostiene todas las cosas.


Un hombre así, vive en el mundo sabiendo que no es de este mundo. Acepta el devenir comprendiendo las limitaciones para pretender cambiarlo, de modo que se hace lo que se puede, no siempre lo que se quiere. Tanto el placer como el dolor emocional son comprendidos y aceptados como consecuencias de los modos de intercambio entre el observador y lo observado, entre la persona y sus circunstancias.


Sin embargo, la presencia de la observación constante y sin juicios, la Conciencia esencial, es permanentemente asumida por si mismo, como el sustrato que testifica el movimiento que de sí emana. Las diferencias se comprenden como maneras necesarias para que la historia de vida se despliegue y la experiencia permita quemar sus propias tendencias en el fuego de la comprensión como vía precisa para la final extinción o regreso definitivo al lugar de origen, del cual nunca salió realmente, sino como la ilusión generada por su propia emanación.


Y esto me lleva a revisar lo que significa tiempo y espacio, por tanto es preciso hablar de la mente, como aspecto funcional de cognición que ordena y encadena los pensamientos, dando forma conceptual a las vivencias y convirtiéndolas en experiencias que permiten la comparación y el contraste. Es preciso comprender la dualidad que la mente presenta, entenderla como el contenido de la conciencia no dual.


Esto ha sido para mí partir de la base, plantear el sustrato ontológico que me permite luego desglosar en forma conceptual la comprensión de la existencia, del ser, de mi misma. Por recomendación de mi Sat Guru (la sabiduría intrínseca), y bajo la expresión de R.Malak, esta mente tan poderosa mía, que cuando está sin ocupación se pone a generar problemas, ha sido encomendada a expresar al menos una página diaria donde puede desbocar la lava ardiente que sale del volcán de mi pasión. Trataré de no ser demasiado complicada en mis próximas exposiciones.

Namasté. Maria Luisa


EXISTENCE


I exist, I become, as consciousness and energy. Before becoming, only the Self is, without movement, but potentially pure energy. We can compare it with light, as described in several ancient scriptures, the light of thousand suns which does not dazzles physical eyes since it is seen with the eye of consciousness.


In this sense, light is as well consciousness illuminating knowledge as energy in motion. This energy manifests as wave or particle generating matter, which in turn is dependent on an observer. Simultaneously I have become the observer of matter, the perceiver of emotion and the knower of thought. Where there are not two, emerges the multiplicity, shape and name, through the knowledge 'I am'.


The Self manifests itself as multiple, organic, a living being moving in the universe of living beings, in the universe of cosmic energy. Consciousness knows the expression of itself, sometimes conceived as a reflection, as well as the environment surrounding its organic expression.


In this manifestation, living organisms such as plants, animals, amoebas, cells, do not express the knowledge of themselves, but only move as expressions of the seeds or tendencies that shape and define them. They know of themselves, but not interfere with the universal will. What is, is. And they live in the present.


Humans, however, besides being an organic expression, have "become man in His image and likeness", and this implies an intrinsic relation between self-knowledge and a creative will, which because of the egoic principle, makes it his property generating an identity.


The fundamental difference between humans and other organisms consists in man´s ability to realize his deep essential reality, in knowledge and right, since he is an expression of Being both organically and consciously, that is, both energetically and in awareness – knowledge, and with the ability to express himself with phonemes and symbols, introducing concepts with meaning. This is represented in the Judeo-Christian origins, as the instruction that God gave Adam to name all things.


This realization is meant to know inside (in itself) the un-manifest Self that is pure Light. This means to recognize essentiality as the substratum that sustains all existence, that point before the birth of the sense and knowledge “I am”.


Recognizing this immanent reality, The Self or Being, displays in its manifestation a unitive understanding. Its manifestation, namely the set of tools or functions that allow differentiation, are understood and accepted as the means of knowing his phenomenal expression. And at the same time, in a silence beyond movement, there is self-knowledge as the essence that shapes and sustains all things.


Such a man lives in the world knowing that he is not of this world. He accepts happenings by understanding the limitations of any pretension to change them, so that he do what he can, not always what he wants. Both pleasure and emotional pain are understood and accepted as consequences of the modes of exchange between the observer and the observed, between the person and his circumstances.


However, the presence of constant and non-judgmental observation, essential Consciousness, is permanently taken by himself, as the substrate that testifies the movement that emanates from it. The differences are understood as ways to ensure the deployment of the story of life and experience allows the burning of its own tendencies in the fire of understanding, as the required path for the final extinction or permanent return to the place of origin, which was never really left, but as the illusion created by its own emanation.


And this brings me to review what time and space mean, therefore I must speak of the mind as a functional aspect of cognition that arranges and connects thoughts, giving conceptual form to the experiences and turning them into memories that allow comparison and contrast. We must understand the duality that the mind presents, understood as the content of non-dual awareness.


This has been for me a start from the base, to raise the ontological substrate that consequently allows me to break down in a conceptual manner my understanding of existence, of The Self, of myself. On the recommendation of my Sat Guru (inherent wisdom), and under the expression of R. Malak, this mind of mine, so powerful that when idle is set to cause problems, has been entrusted to write at least a daily page where I can run wild leaving the burning lava of the volcano my passion is. I´ll try not to be too complicated in my next expressions.

Namaste. Maria Luisa

miércoles, 4 de noviembre de 2009

Des- Ilusión o ver la Realidad - Des-illusion or to See Reality


Des- Ilusión o ver la Realidad. 4 nov 2009


Identificados con el “cuerpo - mente- emoción”, la tarea es descubrir qué es esta identidad, qué Es este “yo”. He notado que por medio de preguntas es posible quebrar la estructura condicionada de la formación de ideas y el proceso esquematizado de la mente, lo que provoca no saber qué decir. O sea, de pronto o artificialmente, las personas se Des- Ilusionan, pierden la ilusión que las mantenía atadas a la identidad tan querida y amada. Al no tener el piso teórico que habían vivido toda su existencia ya no están cómodos. Que se les recuerde que su amor por el sufrimiento es exclusivamente por su propio gusto se les hace inadmisible. Esta situación provoca que muchos salgan huyendo despavoridos con muchas excusas, mucho trabajo, problemas familiares, falta de tiempo, "me dedicaré a buscar otros modos de entretenerme," "las exigencias diarias me impiden asomarme a lo que dices", etc.


Cuando hay apego a la ilusión de lo fenoménico, se cree que el individuo existe en forma separada. En la observación sin juicio el observador es lo observado y viceversa, más aún, lo observado y el observador desaparecen para quedar la observación. Esto provoca un sentido de vida en la comprensión. La realización es constatar que sobreviene una constante inteligencia que no tiene pertenencia. La observación sin juicio destaca que no hay propiedad de ese conocer, es auto comprobable y manifiesta certeza y seguridad. Es un saber no dual, manteniendo la mente en una actitud de alerta pasiva sin gasto de energía, al beber de la misma esencia a la que pertenece.


¿Es posible sostener esto? La conciencia lo sostiene todo y sin ella el cuerpo es sólo materia inerte. Al no estar la conciencia centralizada desaparece todo lo conocido, la conciencia es consciente sólo de sí misma, y cuando está vuelta hacia fuera toma la particularidad de centralizarse y suponer que es una individualidad separada. Las cualidades de pureza de la conciencia se mezclan con las características de la funcionalidad de la mente, con su inercia o movimiento, y en su actividad, o manifestación de la energía, se sumerge en la confusión y la ilusión. Sosteniendo la manifestación como forma, soy lo absoluto sin forma, como lo indescriptible, absolutamente incondicionado, atemporal y a-espacial.


Recuperar la comprensión de nuestra divinidad y el camino a la nobleza innata y natural, es más que una obligación, es un sentido de vida que ordena y llena de paz. Dar con una vida espiritual auténtica es difícil, y un estudiante puede pasar varios años en la búsqueda. Lo que resulta muy adecuado es conectarse con un enlace tradicional, con una senda espiritual, con una disciplina, que además de ordenar la mente con la ayuda de un maestro auténtico, pueda guiarlo hacia la evidencia de la realidad. R.Malak



Des-illusion or to See Reality


Identified with the “body – mind – emotion”, the task is to discover what this identity is, what this "I" is. I've noticed that through questions it is possible to break the conditioned structure of the formation of ideas and the process outlined in the mind, causing not to know what to say. So, suddenly or artificially, happens a Des - Illusion, the person loses the illusion that kept him or her tied to the identity so dear and beloved. Lacking the theoretical ground that they had lived all their lives, they are no longer comfortable. To be reminded that their love for suffering is only on their own accord becomes not admissible. This situation causes many to flee in terror with many excuses, lot of work, family problems, lack of time, "I'll come to look for other ways to entertain myself," the daily demands prevent me from looking out for what you say ", etc.


When there is attachment to the illusion of the phenomenal, it is believed that the individual exists separately. In the observation without trial the observer is the observed and vice versa, even more, the observed and the observer disappear, leaving only observation. This offers a sense of life in the understanding. Realization is to confirm that an intelligence not belonging to anybody ensues constantly. Non-trial observation shows no property of this knowledge, it is self- ascertainable and expresses certainty and security. It is a non-dual knowledge, keeping the mind in a passive alertness without expenditure of energy, while drinking from the same essence to which it belongs.


Can this be held? Consciousness holds everything and without it the body is only inert matter. When there is no centralized consciousness all that is known disappears, consciousness is aware only of itself, and when it turns outwards it shows the peculiarity of being centralized assuming to be a separate individuality. The pure qualities of consciousness get mixed with the characteristics of the functionality of mind, with its inertia or movement, and in its activity or manifestation of energy, is thrown into confusion and illusion. Supporting form as the manifestation, I am the absolute without form, indescribable, absolutely unconditioned, time-less and space-less.


Retrieving the understanding of our divinity and the path to the natural, innate nobility, is more than an obligation, it is a sense of life that gives order and allows peace. To find an authentic spiritual life is difficult, and a student can spend several years in its search. What is very suitable is to get connected with a traditional link, with a spiritual path, a discipline, that besides ordering the mind with the help of a true teacher, can guide him to the evidence of reality. R.Malak

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