domingo, 28 de diciembre de 2008

Inicio a la Mirada No Dual 4. Identificación y deseo

El Ser.. entendido como Conciencia esencial, por naturaleza es espontáneamente creativo

Las emanaciones de la Conciencia son manifestación del potencial que está latente en ella.

Como ejemplo, cuando hay una semilla, esta necesita brotar, inevitablemente. Esto es natural, y lo podemos notar en todos los ciclos de la naturaleza

Al aparecer el sentido de yo soy, paulatinamente sucede un creciente apego a la individualidad, que se arma mediante la suma de experiencias almacenadas como memoria y que comienzan a ejercer influencias en el “sentido” de ser.
La recurrencia constante a sostener esta identidad personal que se va formando, como sucede en la creación de cualquier estructura, lleva a que se busque repetir experiencias y también lleva a buscar experiencias nuevas que completen el sentido de identidad individual. En el proceso de sostener la estructura que define esta identidad, suele acontecer un rechazo a lo que no coincida con un patrón elaborado respecto al ideal de persona que pretendemos ser. El deseo de perpetuar la personalidad es lo que lleva a querer satisfacer el patrón que establecimos. Este patrón es el ego. En este punto, se confunden los deseos de formación de ego, con el impulso natural y creativo del Ser. Y este es el punto donde sucede el sufrimiento, cuando el flujo del universo naturalmente impulsa en un sentido y el flujo de los deseos personales busca una ruta contraria, produciendo choque y lucha.

El flujo natural del universo está acorde con la emanación espontánea del ser, sin embargo, por otro lado, el impulso egocéntrico está generado por patrones mentales, memorias de experiencias ya pasadas y no vivas, y que por eso mismo se dice que es una ilusión. El ilusorio, porque no es algo vivo. Un ego o estructura que funcione frente a otras personas es indispensable para la interacción y la vivencia social, y esto trae consigo experiencias variadas, múltiples, de una riqueza y complejidad sicológica extraordinaria. Cuando eso se comprende de este modo, la lucha por sostener la identidad no resulta de mayor importancia, porque se comprende el juego de la interacción, pero cuando nos tomamos demasiado en serio los roles que el ego tiene que jugar y nos apegamos a las ideas que conforman esta identidad, es cuando sucede el choque por falta de comunión esencial con mi propio ser que se ha manifestado como las muchas personas de este mundo que me rodea.

La ley del amor nos obliga a dejar la identificación, en la comprensión de que todo “yo” proviene del mismo Ser esencial como Conciencia. El sufrimiento no es algo necesario si hay comprensión, pero si hay ignorancia de nuestra esencia como lo que es: algo impersonal, el sufrimiento se presenta como ley natural, generando tensión y contracción, dolor y confusión. Es la máscara del ego que se ha apoderado de lo que en verdad soy, produciendo en mi el autoengaño.

El Ser es esencialmente felicidad, plenitud y gracia permanente. Y las identificaciones deben ser comprendidas como juegos en la conciencia, como una telaraña de hilos y conexiones, sabiendo desprendernos de ellas una vez llegado el momento en que el rol deja de tener sentido.

Es cuestión de comprensión, que no sobreviene mientras se pierda el hilo de nuestra realidad como Ser esencial, eterno, pleno y auto-luminoso.
El hilo se pierde debido al apego a las identificaciones.

Si no comprendemos la manera como aparecen las identificaciones, y con ellas, las identidades que tomamos temporalmente como cuerpo con ciertas caracteristicas genéticas, comenzamos a creernos todo lo que dicta la memoria, a movernos desde un pasado que son recuerdos, hacia un futuro que es un ideal de proyección, perdiéndonos la vida real que es el acontecer consciente presente activamente, un presente activo, una presencia permanente de conciencia. Al confundirnos con la identidad adoptada, los procesos de las ideas que nos definen hacen que el cuerpo se prepare química y biológicamente en rechazo o atracción hacia los patrones que subliminalmente hemos armado y aceptado, de modo que caemos como víctimas de las emociones. Estas emociones comienzan a regular el funcionamiento vital, llevándonos de un extremo a otro de placer o dolor. Todo este movimiento es sufrimiento, es sufrir la vida, en vez de gozar el Ser. Es haber caido presos en el laberinto de las identificaciones, que no son más que concepciones y definiciones con las que se cree lograr un sentido de vida.

Regresar la atención conscientemente al origen del yo soy, es salir de este laberinto, vivenciando la plenitud que siempre ha estado como sustrato de la existencia. El Ser se reconoce conscientemente a si mismo, conciencia de la Conciencia, en si misma, autoluminosa.

Maria Luisa

Inicio a la Mirada No Dual 3. Existencia

Todo es existencia, el universo, el mundo, la cosmología toda.
Lo que uno es, es existencia.
Nada está separado del resto.
Las entidades son formas aparentes generadas por la mente, comenzando por la primera persona: yo.
Cuando el yo personal aparece, junto con ello aparece el mundo y las formas.
La mente es la conceptualización hecha de todo lo emanado del si mismo

El si mismo es existencia, y es causa y a su vez efecto. Es el fundamento y a la vez la emanación y movimiento del universo. No hay entidad consciente en la realidad suprema, es solo conciencia esencial. En esta conciencia esencial está incluido el universo como su emanación o manifestación. Al ver los fenómenos como apariencias separadas de un observador, ha surgido la dualidad y la ilusión. Pero si los fenómenos son apreciados como un todo inseparable en la conciencia del Si Mismo, no hay diferencias, no hay entidad a quien se le atribuya independiencia y experiencia. Todo es existencia y conciencia, Sat-Chit.

Los objetos que surgen como producto de la división mental, o sea, la objetivación, se dice que son existentes. Nada es existente, solo hay existencia. Pero a la vez, todo existe supeditado a la Existencia-Conciencia.

Existencia es Ser…existencia es. No hay ser aparte de la existencia misma. Yo, la primera persona o eseidad, surge de la identificación consciente con una forma o cuerpo, con un organismo que aparenta funcionar separado e independiente del universo. (Como referencia científica, diré que el cuerpo de cada ser es una formación consciente. Desde el punto de vista de la física cuántica, ningún objeto es sólido, sino movimiento energético que aparenta ser materia.)

La eseidad tiene un sentido. Y es la apreciación diferenciada de la fenomenología. Por medio de los sentidos se aprecian los distintos aspectos inherentes a la existencia.

No hay dos entidades, no hay dos yo, no hay el si mismo y la persona. Solo hay existencia de si mismo que se hace existente en su propia conciencia, diciéndose Yo Soy, sintiendo Yo Soy, y accionando como Yo Soy. La mente objetiva, las emociones mueven el sentir y el cuerpo se hace cargo del hacer aparente, moviéndose en un mundo diferenciado, que hace posible la experimentación de cada fenómeno. Se dan nombres a las formas diferenciadas por los sentidos. La inteligencia clasifica y ordena por medio de funciones conscientes llamadas mente. Inteligencia, mente y conciencia, son lo mismo, vistos y comprendidos como la esencia. Sin embargo se puede clasificar en el siguiente orden, para su comprensión inicial. La Conciencia sostiene todo como la base, eterna, infinita, no nacida y no transformable en si misma, como totalidad de existencia. De sí, emana la sensación Yo Soy, se centraliza como entidad aparente que experimenta el mundo, y esto es mente. La inteligencia es el movimiento de emanación del si mismo y el funcionamiento del movimiento consciente. De la Conciencia Esencial emana por acción de inteligencia esencial, la eseidad como conciencia centralizada.
Resumiendo, la mente emana de la conciencia, se sostiene en la conciencia y regresa a la conciencia. La conciencia es permanente, en cambio la mente es la impermanencia, lo cambiante en estados alternados y periódicos, mutable, que aparece y desaparece, que nace y muere, que está sometido a un proceso de causalidad y se sostiene en el tiempo y el espacio y como el tiempo y el espacio. La inteligencia es el movimiento mismo de la Existencia-Conciencia. Existencia, Conciencia y Ser es una unidad inseparable, distintos nombres para el Si Mismo.
Por tanto, en el estudio o comprensión ontológica inicial, que ayuda a señalar la realidad, se debe entender que la Conciencia no necesita la mente para Ser-Existir, pero la mente si necesita a la Conciencia, pues es su emanación, como el hielo que requiere de agua para su existencia. Siendo en este símil, el agua conciencia y el hielo mente.

Para un comienzo en el discernimiento que hace en principio el que busca la Verdad, se habla de que lo Real es permanente y lo irreal es lo impermanente. Que la Verdad es permanente, pues no nace ni aparece, y que la mente es ilusión o Maya. Por lo tanto, al buscar lo permanente el procedimiento es encontrar conscientemente la raíz y origen, o sea, el principio de la eseidad: yo soy. Encontrar a conciencia la sensación yo soy de donde procede el pensamiento yo soy. Sostenerse en ello, y residir en la gracia que es la existencia pura, el Ser inmaculado, la Conciencia esencial como Luz. La Verdad se autoevidencia como la propia existencia, no como entidad, sino como la base y sustento de toda objetivación, conceptualización, y diferenciación que se aprecia como mundo, otros seres y la interacción entre ellos. Existo… como Ser Conciencia…. Sat Chit…. Y esta apreciación es bienaventuranza y gracia. Sat Chit Ananda.

No reconocer esta realidad, es el sufrimiento, es la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza esencial.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cerrando Círculos

Queridos amigos,

Este año chileno se cierra hoy para mí. Todo lo que se cierra y se abre pertenece al mundo de la persona, pues el Si Mismo es siempre apertura. Consistió este período en un retiro casi completo de las actividades mundanas, que permitió que mi mente se sumergiera en su propia hondura, como la materia que se coloca en el crisol del alquimista, y a la que se le aplica el ácido del discernimiento, la reflexión, la contemplación y la adoración hacia el Maestro. (El Maestro es la sabiduría que nace espontáneamente). Me recuerda un escrito donde volqué en aquel entonces, hace ya bastantes años, los movimientos que la conciencia comenzaba a desplegar, motivados, al parecer, por una profunda disconformidad con mi comprensión, lo cual producía un intenso sufrimiento que me llevó a la imperiosa necesidad de encontrar solaz en alguna verdad que intuía, pero que nadie me había ofrecido jamás. Aquella oportunidad, eran los comienzos de una actitud y disposición que no era muy conocida en nuestro mundo cotidiano, al menos el mío. Comencé a convertirme en buscadora de la verdad, y este escrito representaba esa iniciación, sin yo saberlo entonces.

ALFOMBRAS (estructuraciones que encubren lo esencial)

“ Miras hacia abajo. Los dibujos te resultan tan conocidos... pero no los estás viendo. En verdad ves más allá, mucho más, a la profundidad bajo el piso. Y le meterías un gran mordisco a esta alfombra, hundiendo tu cara en su espesura, atravesándola de una sola vez, y buscarías ahogarte en ella hasta el cuello. Tal vez entonces te tragaría ella a ti, a toda ti, permitiéndote entrar al subsuelo, vasto espacio inquietante por lo incógnito, haciéndote consciente de tu propia profundidad, inmiscuyéndote en ella, llegando a comprenderla, volviéndote del revés, encontrando la raíz y dejándote romper en mil trozos, la descomposición de esta personalidad, sumatoria de procesos, que luego deberías recomponer, volver a armar, sabiendo perfectamente dónde encaja cada parte y haciéndote nueva de un todo.
Después sacarías la cabeza y respirarías nuevamente el límpido aire que te rodea.”

Estando sin guía, sin ninguna de las muchas que poco a poco luego comenzaron a aparecer, ni yo misma sabía a qué me refería exactamente con este escrito. Pero era el Maestro, el Si Mismo que habita en todas las personas, y en quien a su vez todo habita y es contenido, quien ofrecía, gracias a la escritura inmediata y desprejuiciada, este trabalenguas para mi posterior revisión racional. Porque fue esta escritura algo completamente espontáneo, motivado, claro está, por el sufrimiento que me acongojaba, pero espontáneo por lo nuevo de la perspectiva que me ofrecía. Una búsqueda de la raíz profunda: el origen, la base y causa primordial de la existencia: el propio Si Mismo. Para lo cual tenía que suceder esa condición de entrega: llévame a donde sea, con tal de salir de este laberinto de apariencias, de dibujos superficiales en esta alfombra de vida cotidiana de la personalidad.

No tiene que ver con escapismo, tiene que ver con penetrar profundamente en lo que ya está aquí, (bajo el piso de las apariencias), sosteniéndolo todo. Y como dice, sacar de nuevo la cabeza, y respirar un aire límpido y libre de sufrimiento, que también estaba ahí, pero no veía.

Bueno, esto es un recuento que representa un poco este seminario intenso en que ha consistido este año en este país, que me ha acogido con benevolencia y comodidad. Pero en este caso, el equipaje con que penetré al mundo de la comprensión en la conciencia esencial ya era ligero, con pocas piedras en la mochila, piedras blancas y no negras, piedras de entendimiento y no de confusión, pero piedras al fin y al cabo. Estas piedras representan la comprensión intelectual, las experiencias pasadas, las enseñanzas espirituales recibidas y algunas otras cosas que aún me mantienen unida a la persona. Buenas piedras, pero igual pesan. El recorrido por el mundo de lo indescriptible ha sido esta vez, benditamente, con el apoyo de la mano amiga y guía de R. Malak. Así, donde fue necesario, se soltaron algunas piedras y se recogieron, quizás, algunas otras, más cristalinas tal vez. ¿Qué significa esto? Que las bases ontológicas en que se fundamenta nuestra senda han sido pulidas. Que en el conocimiento de los procesos de la mente, las emociones y las acciones, estos han sido observados con desapego y comprensión. Que cuando ha sido necesario dejarse vibrar por la emoción, se ha permitido sin control. Que cuando se plantean pensamientos, se observan sin juicio. Que las acciones son igualmente presenciadas, como el desenvolvimiento inevitable del devenir, donde yo no soy la hacedora de ellas. En resumen, ha sido cuestión de asumir lo que ya sabía. Donde si hay rayas, el tigre ruge y si hay alas, el águila vuela.

Me queda darles las gracias por la oportunidad de compartir con ustedes, y aprender más acerca de la bravía entrega y lucha que significa esta ilusión de buscar lo que nunca hemos perdido, ni hemos dejado de tener: el propio Si Mismo.

Abierta, como el Si Mismo, a todo lo que acontezca en el futuro, espero verlos nuevamente en enero de este próximo año, si así está previsto en el despliegue de esta maravillosa y sorprendente vida temporal y espacial. Un abrazo cálido y hermanado deseándoles unas felices fiestas navideñas y la mejor de las disposiciones para recibir el baño de luz deliciosa de lo esencial, a cada instante, en el presente activo, y con el apoyo simbólico que representa un nuevo año, el 2009, como el paso a un futuro desconocido y sin límites.

(Nos bañamos en luz en la temporalidad, aunque somos la Luz Misma en la eternidad)

Namaste,
Maria Luisa
(14-12-08)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Conciencia y darse cuenta


Conciencia y darse cuenta (En honor al Maestro)

¿Es darse cuenta todo lo que hay de conciencia?

Si Yo Soy Ser…es Conciencia, ¿cómo es que no me doy cuenta de las acciones celulares y atómicas?

¿Es que cuando me hago yo en carne y hueso me está velado ese conocimiento?

¿Es acaso sólo por revelación intuitiva que habré de saber lo que corresponda acerca de lo esencial?

Si “yo soy” es Yo Conciencia, Ser… ¿por qué no se sabe eso? Y, ¿por qué cuando se sabe llega inatrapable, escabulléndose, escurridizo?
No queda más que rendición ante lo sagrado.

Dices… conciencia como río y conciencia como función de darse cuenta. En el río comienza a funcionar una parcialidad que permite organizar la existencia dependiendo del grado y amplitud del darse cuenta. ¿Me hace más grande darme más cuenta? ¿Qué de mi se da cuenta y qué no se da cuenta?

Saber que mi existencia absoluta es eterna no me da la solución a este dilema. Comprendo que los dilemas son pequeñas entretenciones mentales, tan pequeñas, dudosas y limitadas. Será que mientras no haya temor a estas dudas, ningún problema real se presenta. Así la investigación puede ser abordada de manera inocente, porque nada me causará el cese, y nada parará mi ímpetu.

No me sirve saber para resolver lo insoluble. Sólo me queda Ser.

Dices… que la capacidad de asombro no se pierde, que es constante. ¿Será este el don que la Conciencia se auto regala para darse cuenta una y otra vez de su propia vastedad?

Se mueve el darse cuenta, es cierto que si, se mueve de aquí para allá, de lo interno a lo externo, de lo fijo a lo mutable. Es mi propio darme cuenta, mi función consciente de saber, averiguar, comprender, estudiar, analizar, sentir, emocionarme, vivir.
Vivir es darse cuenta. La Conciencia en su aspecto esencial, como río de Vida no se mueve más que como flujo constante de manifestación inafectada en principio básico.

Soy Conciencia, si, es cierto, indudable. Cómo se mueve esta conciencia es un misterio inabarcable. Mi propio y eterno movimiento, sabiendo que no voy a ningún lado, y aún no sabiéndolo, esto es real. Mi ser, tu ser, el ser de ellos… atribuciones de la ilusión que se ha hecho múltiple, en plantas, fauna, microbios… en estrellas que siendo luz pura nada saben… porque de todo esto, sé yo… por la cualidad consciente de darme cuenta, don preciado de vida que lo esencial manifiesta.

Al momento que me doy cuenta de esta autoconciencia, mi Ser, no mío, ni tuyo, el Ser, en ese momento la gloria es infinita. Por lo demás, las dudas aparecen como limitación y a la vez como puertas, llaves a este umbral de eternidad.
Sin respuesta queda lo que soy, y la razón solo a esto puede llegar, asombrada de que es claro y evidente lo real, pero que no es posible atraparlo en doctrinas ni argumentos. Ni aún bajo la definición bastante clara y precisa de Conciencia se deja encallar el río viviente, porque la mente, como función ordenadora solo sirve para lo contingente, para dar formas, pero no puede formalizar lo informe, lo infinito. El agua es agua y fluye, los contendores no la convierten en otra cosa más que agua.

No hay respuesta. Como dices…. Dibujamos lobos en un papel y luego nos asustamos.

Ciertas explicaciones que llamamos ontológicas, ayudan a que el raciocinio tome una vía, una dirección y enfoque a la salida…. La salida, si, pero la salida de si misma. Salir de la razón, quedar sin nada, desnuda, inocente, y dejarse bañar por la realidad. Sólo eso, mágico e inescrutable, pero el baño es evidente y reluce por si mismo.

En el baño se diluye la carne y el hueso, la estratificación, la estructura. El “yo soy” queda desnudo del “yo”, y Ser es el baño mismo que se auto contempla. Soy, soy, soy, llueve el baño divino. Si la razón aparece de nuevo, se ha puesto el vestido que abriga lo eterno, permitiendo que transite en la temporalidad y en el espacio delimitado por los sentidos.

Soy el río viviente, es decir, conciencia como corriente continua. El darse cuenta es función atribuida a un observador, pero en la observación eterna se diluyen el observador y lo observado.

Maria Luisa

viernes, 5 de diciembre de 2008

INICIO A LA MIRADA NO DUAL 2-La Comprensión

Inicio a la Mirada No Dual – 2. La Comprensión

“Cuando no sepas qué ocurre, no claves más tu vista, relájate y mira suavemente desde tu interior. Cuando no entiendas qué dice alguien, no persigas cada una de sus palabras. Rinde tus esfuerzos, silénciate interiormente y escucha desde el si mismo.” R.Malak

La comprensión ocurre antes del pensamiento, de manera inmediata, como un chispazo. Es cualidad de conciencia. En consecuencia, la comprensión se traduce en concepto por medio del pensamiento valiéndose de imágenes, palabras o sonidos.

La comprensión es siempre más amplia que el pensamiento.

El pensamiento envuelve una idea, un significado.

Cuando un pensamiento se acepta, esto constituye un conocimiento. Los conocimientos acumulados no son comprensión en sí, aunque pueden venir de ella.

Con una serie de conocimientos ordenados, aplicando la observación, se puede buscar el significado que señalan. Este significado oculto inicialmente ante el proceso de la razón, al develarse, es el destello intuitivo de la comprensión.

Al comprender, el pensamiento se desvanece, puesto que quedamos mirando desde la conciencia esencial y no desde la de mente.

Mirar desde la conciencia es a priori a toda imagen o pensamiento. Mirar por medio de la mente es la atención convertida en palabras, limitando, ordenando y emitiendo juicios.

Permanentemente está implícita la facultad de comprensión intuitiva-inmediata, pero cuando solo se sostiene atención en la acumulación de pensamientos, se está limitando la potencialidad infinita inherente al Ser. Esto significa, que la atención pasa desde la conciencia, a mirar a través del filtro de la mente, concentrándose y auto-limitándose.

La Conciencia es todo y todo está en la conciencia. La atención se mueve como si fuera un dispositivo en la conciencia, destacando aquello que es observado. Es todo lo mismo. Si mismo y Conciencia es equivalente. Lo observado, el observador y la observación son Uno. Dicho de otra forma, el Si mismo se mueve por distintos despliegues o emanaciones de la conciencia, aprehendiendo los contenidos y procesando lo capturado, en una apariencia de dualidad o diferenciación. El procesamiento es la mente, que ordena lo percibido dándole forma y significado, dándole sentido. Por medio de la mente, los significados y el sentido cobran la mayor importancia. Por eso sucede el mecanismo de tomar medidas de tiempo y espacio. Es un proceso que plantea la auto-definición virtual del Si mismo, como un ser – entidad, o sea, como ego. De este modo, tendríamos el ego como un resultado de procesos definitorios que ocurren en la Conciencia.

Maria Luisa


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Silencio y Movimiento




Consideraciones acerca del que se atrapa como “pensador”


Los pensamientos están en la rueda de los pensamientos, unos llevan a otros.
Los sentimientos, en la rueda de los sentimientos, uno tras otro.
Las acciones, en la rueda de la causalidad, interminables.
El pensador, sentidor y actor...ocupa el silencio, pretendiendo controlar el movimiento inacabable, que de por si es libre por su propia naturaleza.
No se nota el silencio cuando hay pensador... pues el protagonismo ocupa el espacio y limita lo infinito, formando el ruido del ego.
La ausencia del protagonista es el silencio.

El pensador es una sombra ilusoria, el desconocimiento de Ello, siendo Ello lo que todo lo “piensa” por su cualidad de ser conciencia, sin apegarse a ningún pensamiento.
El pensador es el apego a la idea de “ser esto o lo otro”.

El silencio... es como una página en blanco.
Los pensamientos, sentimientos y acciones, son como notas musicales escritas sobre ella.
Estas notas no significan nada si no hay las líneas del pentagrama.
Esas líneas son los procesos ordenadores de la mente, que conforman el tiempo y los espacios, así como el valor de cada figura ofreciendo sentido al mapa de escritura musical.

¿Quién es el pensador, sentidor y actor de esta música? Es la música espontánea del sonido del infinito, música de las esferas o música celestial... no hay dueño de esta maravilla.

Silencio... es el contenedor donde todo se muestra.
El pensador es también un aspecto del contenido.
El pensador no puede conocer el silencio, así que solo conoce el ruido y no el sonido limpio, puro y armonioso que se sostiene en el eterno Silencio.

De nuevo retomo:
Mira... mira esto.... el si mismo...Ser...
es invisible...pero todo lo ve
inaudible... pero todo lo oye
incomprensible...pero todo lo comprende
incognoscible.... todo lo conoce
inabarcable.... todo lo abarca

quién podría oír a lo divino,
si es lo divino quien oye todo?
cualquier cosa oída, no es lo divino
pero lo divino está presente, oyendo eso


Como las olas explotando contra las rocas de la costa y haciendo mucha espuma, que luego queda en nada, mucho ruido, nada queda.... de esa espuma del encuentro social que pretende destacar la personalidad arrendada a lo infinito.... pues a menos que se toque lo profundo del corazón... se evapora, se va... así es el escándalo ruidoso y temporal del ego.

En el corazón se esconde, como en lo profundo del océano, un tesoro inacabable de hermosura que no puede ser tocado por lo falso, ni escuchado por el oído superficial.

Lo profundo pasa, de ser oscuro, a convertirse en foco luminoso, cuando ello se recoge en el Si mismo, lo más auténtico, lo real.

Las máscaras sociales son puro ruido.
Pura fachada... cuyo sabor se pierde en lo mustio y efímero del momento que pasa...
A lo infinito no lo atrapa el tiempo, ni puede ser dibujado en las olas y el vaivén emocional, intelectual y superficial de la personalidad.
Ningún logro es perpetuo... ninguna alegría sostenida en lo falso puede ser duradera.
Lo falso es lo que no es...permanente.

Permanente es el silencio que se llena de sonidos sin dueño, de colores, movimientos, arco iris de amor, belleza, armonía, paz, creatividad, empatía..... amistad..... los movimientos sin dueño... por lo mismo libres. Paz, Conciencia, Felicidad en el Ser.

Maria Luisa

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