domingo, 28 de diciembre de 2008

Inicio a la Mirada No Dual 4. Identificación y deseo

El Ser.. entendido como Conciencia esencial, por naturaleza es espontáneamente creativo

Las emanaciones de la Conciencia son manifestación del potencial que está latente en ella.

Como ejemplo, cuando hay una semilla, esta necesita brotar, inevitablemente. Esto es natural, y lo podemos notar en todos los ciclos de la naturaleza

Al aparecer el sentido de yo soy, paulatinamente sucede un creciente apego a la individualidad, que se arma mediante la suma de experiencias almacenadas como memoria y que comienzan a ejercer influencias en el “sentido” de ser.
La recurrencia constante a sostener esta identidad personal que se va formando, como sucede en la creación de cualquier estructura, lleva a que se busque repetir experiencias y también lleva a buscar experiencias nuevas que completen el sentido de identidad individual. En el proceso de sostener la estructura que define esta identidad, suele acontecer un rechazo a lo que no coincida con un patrón elaborado respecto al ideal de persona que pretendemos ser. El deseo de perpetuar la personalidad es lo que lleva a querer satisfacer el patrón que establecimos. Este patrón es el ego. En este punto, se confunden los deseos de formación de ego, con el impulso natural y creativo del Ser. Y este es el punto donde sucede el sufrimiento, cuando el flujo del universo naturalmente impulsa en un sentido y el flujo de los deseos personales busca una ruta contraria, produciendo choque y lucha.

El flujo natural del universo está acorde con la emanación espontánea del ser, sin embargo, por otro lado, el impulso egocéntrico está generado por patrones mentales, memorias de experiencias ya pasadas y no vivas, y que por eso mismo se dice que es una ilusión. El ilusorio, porque no es algo vivo. Un ego o estructura que funcione frente a otras personas es indispensable para la interacción y la vivencia social, y esto trae consigo experiencias variadas, múltiples, de una riqueza y complejidad sicológica extraordinaria. Cuando eso se comprende de este modo, la lucha por sostener la identidad no resulta de mayor importancia, porque se comprende el juego de la interacción, pero cuando nos tomamos demasiado en serio los roles que el ego tiene que jugar y nos apegamos a las ideas que conforman esta identidad, es cuando sucede el choque por falta de comunión esencial con mi propio ser que se ha manifestado como las muchas personas de este mundo que me rodea.

La ley del amor nos obliga a dejar la identificación, en la comprensión de que todo “yo” proviene del mismo Ser esencial como Conciencia. El sufrimiento no es algo necesario si hay comprensión, pero si hay ignorancia de nuestra esencia como lo que es: algo impersonal, el sufrimiento se presenta como ley natural, generando tensión y contracción, dolor y confusión. Es la máscara del ego que se ha apoderado de lo que en verdad soy, produciendo en mi el autoengaño.

El Ser es esencialmente felicidad, plenitud y gracia permanente. Y las identificaciones deben ser comprendidas como juegos en la conciencia, como una telaraña de hilos y conexiones, sabiendo desprendernos de ellas una vez llegado el momento en que el rol deja de tener sentido.

Es cuestión de comprensión, que no sobreviene mientras se pierda el hilo de nuestra realidad como Ser esencial, eterno, pleno y auto-luminoso.
El hilo se pierde debido al apego a las identificaciones.

Si no comprendemos la manera como aparecen las identificaciones, y con ellas, las identidades que tomamos temporalmente como cuerpo con ciertas caracteristicas genéticas, comenzamos a creernos todo lo que dicta la memoria, a movernos desde un pasado que son recuerdos, hacia un futuro que es un ideal de proyección, perdiéndonos la vida real que es el acontecer consciente presente activamente, un presente activo, una presencia permanente de conciencia. Al confundirnos con la identidad adoptada, los procesos de las ideas que nos definen hacen que el cuerpo se prepare química y biológicamente en rechazo o atracción hacia los patrones que subliminalmente hemos armado y aceptado, de modo que caemos como víctimas de las emociones. Estas emociones comienzan a regular el funcionamiento vital, llevándonos de un extremo a otro de placer o dolor. Todo este movimiento es sufrimiento, es sufrir la vida, en vez de gozar el Ser. Es haber caido presos en el laberinto de las identificaciones, que no son más que concepciones y definiciones con las que se cree lograr un sentido de vida.

Regresar la atención conscientemente al origen del yo soy, es salir de este laberinto, vivenciando la plenitud que siempre ha estado como sustrato de la existencia. El Ser se reconoce conscientemente a si mismo, conciencia de la Conciencia, en si misma, autoluminosa.

Maria Luisa

Inicio a la Mirada No Dual 3. Existencia

Todo es existencia, el universo, el mundo, la cosmología toda.
Lo que uno es, es existencia.
Nada está separado del resto.
Las entidades son formas aparentes generadas por la mente, comenzando por la primera persona: yo.
Cuando el yo personal aparece, junto con ello aparece el mundo y las formas.
La mente es la conceptualización hecha de todo lo emanado del si mismo

El si mismo es existencia, y es causa y a su vez efecto. Es el fundamento y a la vez la emanación y movimiento del universo. No hay entidad consciente en la realidad suprema, es solo conciencia esencial. En esta conciencia esencial está incluido el universo como su emanación o manifestación. Al ver los fenómenos como apariencias separadas de un observador, ha surgido la dualidad y la ilusión. Pero si los fenómenos son apreciados como un todo inseparable en la conciencia del Si Mismo, no hay diferencias, no hay entidad a quien se le atribuya independiencia y experiencia. Todo es existencia y conciencia, Sat-Chit.

Los objetos que surgen como producto de la división mental, o sea, la objetivación, se dice que son existentes. Nada es existente, solo hay existencia. Pero a la vez, todo existe supeditado a la Existencia-Conciencia.

Existencia es Ser…existencia es. No hay ser aparte de la existencia misma. Yo, la primera persona o eseidad, surge de la identificación consciente con una forma o cuerpo, con un organismo que aparenta funcionar separado e independiente del universo. (Como referencia científica, diré que el cuerpo de cada ser es una formación consciente. Desde el punto de vista de la física cuántica, ningún objeto es sólido, sino movimiento energético que aparenta ser materia.)

La eseidad tiene un sentido. Y es la apreciación diferenciada de la fenomenología. Por medio de los sentidos se aprecian los distintos aspectos inherentes a la existencia.

No hay dos entidades, no hay dos yo, no hay el si mismo y la persona. Solo hay existencia de si mismo que se hace existente en su propia conciencia, diciéndose Yo Soy, sintiendo Yo Soy, y accionando como Yo Soy. La mente objetiva, las emociones mueven el sentir y el cuerpo se hace cargo del hacer aparente, moviéndose en un mundo diferenciado, que hace posible la experimentación de cada fenómeno. Se dan nombres a las formas diferenciadas por los sentidos. La inteligencia clasifica y ordena por medio de funciones conscientes llamadas mente. Inteligencia, mente y conciencia, son lo mismo, vistos y comprendidos como la esencia. Sin embargo se puede clasificar en el siguiente orden, para su comprensión inicial. La Conciencia sostiene todo como la base, eterna, infinita, no nacida y no transformable en si misma, como totalidad de existencia. De sí, emana la sensación Yo Soy, se centraliza como entidad aparente que experimenta el mundo, y esto es mente. La inteligencia es el movimiento de emanación del si mismo y el funcionamiento del movimiento consciente. De la Conciencia Esencial emana por acción de inteligencia esencial, la eseidad como conciencia centralizada.
Resumiendo, la mente emana de la conciencia, se sostiene en la conciencia y regresa a la conciencia. La conciencia es permanente, en cambio la mente es la impermanencia, lo cambiante en estados alternados y periódicos, mutable, que aparece y desaparece, que nace y muere, que está sometido a un proceso de causalidad y se sostiene en el tiempo y el espacio y como el tiempo y el espacio. La inteligencia es el movimiento mismo de la Existencia-Conciencia. Existencia, Conciencia y Ser es una unidad inseparable, distintos nombres para el Si Mismo.
Por tanto, en el estudio o comprensión ontológica inicial, que ayuda a señalar la realidad, se debe entender que la Conciencia no necesita la mente para Ser-Existir, pero la mente si necesita a la Conciencia, pues es su emanación, como el hielo que requiere de agua para su existencia. Siendo en este símil, el agua conciencia y el hielo mente.

Para un comienzo en el discernimiento que hace en principio el que busca la Verdad, se habla de que lo Real es permanente y lo irreal es lo impermanente. Que la Verdad es permanente, pues no nace ni aparece, y que la mente es ilusión o Maya. Por lo tanto, al buscar lo permanente el procedimiento es encontrar conscientemente la raíz y origen, o sea, el principio de la eseidad: yo soy. Encontrar a conciencia la sensación yo soy de donde procede el pensamiento yo soy. Sostenerse en ello, y residir en la gracia que es la existencia pura, el Ser inmaculado, la Conciencia esencial como Luz. La Verdad se autoevidencia como la propia existencia, no como entidad, sino como la base y sustento de toda objetivación, conceptualización, y diferenciación que se aprecia como mundo, otros seres y la interacción entre ellos. Existo… como Ser Conciencia…. Sat Chit…. Y esta apreciación es bienaventuranza y gracia. Sat Chit Ananda.

No reconocer esta realidad, es el sufrimiento, es la ignorancia de nuestra verdadera naturaleza esencial.

sábado, 20 de diciembre de 2008

Cerrando Círculos

Queridos amigos,

Este año chileno se cierra hoy para mí. Todo lo que se cierra y se abre pertenece al mundo de la persona, pues el Si Mismo es siempre apertura. Consistió este período en un retiro casi completo de las actividades mundanas, que permitió que mi mente se sumergiera en su propia hondura, como la materia que se coloca en el crisol del alquimista, y a la que se le aplica el ácido del discernimiento, la reflexión, la contemplación y la adoración hacia el Maestro. (El Maestro es la sabiduría que nace espontáneamente). Me recuerda un escrito donde volqué en aquel entonces, hace ya bastantes años, los movimientos que la conciencia comenzaba a desplegar, motivados, al parecer, por una profunda disconformidad con mi comprensión, lo cual producía un intenso sufrimiento que me llevó a la imperiosa necesidad de encontrar solaz en alguna verdad que intuía, pero que nadie me había ofrecido jamás. Aquella oportunidad, eran los comienzos de una actitud y disposición que no era muy conocida en nuestro mundo cotidiano, al menos el mío. Comencé a convertirme en buscadora de la verdad, y este escrito representaba esa iniciación, sin yo saberlo entonces.

ALFOMBRAS (estructuraciones que encubren lo esencial)

“ Miras hacia abajo. Los dibujos te resultan tan conocidos... pero no los estás viendo. En verdad ves más allá, mucho más, a la profundidad bajo el piso. Y le meterías un gran mordisco a esta alfombra, hundiendo tu cara en su espesura, atravesándola de una sola vez, y buscarías ahogarte en ella hasta el cuello. Tal vez entonces te tragaría ella a ti, a toda ti, permitiéndote entrar al subsuelo, vasto espacio inquietante por lo incógnito, haciéndote consciente de tu propia profundidad, inmiscuyéndote en ella, llegando a comprenderla, volviéndote del revés, encontrando la raíz y dejándote romper en mil trozos, la descomposición de esta personalidad, sumatoria de procesos, que luego deberías recomponer, volver a armar, sabiendo perfectamente dónde encaja cada parte y haciéndote nueva de un todo.
Después sacarías la cabeza y respirarías nuevamente el límpido aire que te rodea.”

Estando sin guía, sin ninguna de las muchas que poco a poco luego comenzaron a aparecer, ni yo misma sabía a qué me refería exactamente con este escrito. Pero era el Maestro, el Si Mismo que habita en todas las personas, y en quien a su vez todo habita y es contenido, quien ofrecía, gracias a la escritura inmediata y desprejuiciada, este trabalenguas para mi posterior revisión racional. Porque fue esta escritura algo completamente espontáneo, motivado, claro está, por el sufrimiento que me acongojaba, pero espontáneo por lo nuevo de la perspectiva que me ofrecía. Una búsqueda de la raíz profunda: el origen, la base y causa primordial de la existencia: el propio Si Mismo. Para lo cual tenía que suceder esa condición de entrega: llévame a donde sea, con tal de salir de este laberinto de apariencias, de dibujos superficiales en esta alfombra de vida cotidiana de la personalidad.

No tiene que ver con escapismo, tiene que ver con penetrar profundamente en lo que ya está aquí, (bajo el piso de las apariencias), sosteniéndolo todo. Y como dice, sacar de nuevo la cabeza, y respirar un aire límpido y libre de sufrimiento, que también estaba ahí, pero no veía.

Bueno, esto es un recuento que representa un poco este seminario intenso en que ha consistido este año en este país, que me ha acogido con benevolencia y comodidad. Pero en este caso, el equipaje con que penetré al mundo de la comprensión en la conciencia esencial ya era ligero, con pocas piedras en la mochila, piedras blancas y no negras, piedras de entendimiento y no de confusión, pero piedras al fin y al cabo. Estas piedras representan la comprensión intelectual, las experiencias pasadas, las enseñanzas espirituales recibidas y algunas otras cosas que aún me mantienen unida a la persona. Buenas piedras, pero igual pesan. El recorrido por el mundo de lo indescriptible ha sido esta vez, benditamente, con el apoyo de la mano amiga y guía de R. Malak. Así, donde fue necesario, se soltaron algunas piedras y se recogieron, quizás, algunas otras, más cristalinas tal vez. ¿Qué significa esto? Que las bases ontológicas en que se fundamenta nuestra senda han sido pulidas. Que en el conocimiento de los procesos de la mente, las emociones y las acciones, estos han sido observados con desapego y comprensión. Que cuando ha sido necesario dejarse vibrar por la emoción, se ha permitido sin control. Que cuando se plantean pensamientos, se observan sin juicio. Que las acciones son igualmente presenciadas, como el desenvolvimiento inevitable del devenir, donde yo no soy la hacedora de ellas. En resumen, ha sido cuestión de asumir lo que ya sabía. Donde si hay rayas, el tigre ruge y si hay alas, el águila vuela.

Me queda darles las gracias por la oportunidad de compartir con ustedes, y aprender más acerca de la bravía entrega y lucha que significa esta ilusión de buscar lo que nunca hemos perdido, ni hemos dejado de tener: el propio Si Mismo.

Abierta, como el Si Mismo, a todo lo que acontezca en el futuro, espero verlos nuevamente en enero de este próximo año, si así está previsto en el despliegue de esta maravillosa y sorprendente vida temporal y espacial. Un abrazo cálido y hermanado deseándoles unas felices fiestas navideñas y la mejor de las disposiciones para recibir el baño de luz deliciosa de lo esencial, a cada instante, en el presente activo, y con el apoyo simbólico que representa un nuevo año, el 2009, como el paso a un futuro desconocido y sin límites.

(Nos bañamos en luz en la temporalidad, aunque somos la Luz Misma en la eternidad)

Namaste,
Maria Luisa
(14-12-08)

jueves, 11 de diciembre de 2008

Conciencia y darse cuenta


Conciencia y darse cuenta (En honor al Maestro)

¿Es darse cuenta todo lo que hay de conciencia?

Si Yo Soy Ser…es Conciencia, ¿cómo es que no me doy cuenta de las acciones celulares y atómicas?

¿Es que cuando me hago yo en carne y hueso me está velado ese conocimiento?

¿Es acaso sólo por revelación intuitiva que habré de saber lo que corresponda acerca de lo esencial?

Si “yo soy” es Yo Conciencia, Ser… ¿por qué no se sabe eso? Y, ¿por qué cuando se sabe llega inatrapable, escabulléndose, escurridizo?
No queda más que rendición ante lo sagrado.

Dices… conciencia como río y conciencia como función de darse cuenta. En el río comienza a funcionar una parcialidad que permite organizar la existencia dependiendo del grado y amplitud del darse cuenta. ¿Me hace más grande darme más cuenta? ¿Qué de mi se da cuenta y qué no se da cuenta?

Saber que mi existencia absoluta es eterna no me da la solución a este dilema. Comprendo que los dilemas son pequeñas entretenciones mentales, tan pequeñas, dudosas y limitadas. Será que mientras no haya temor a estas dudas, ningún problema real se presenta. Así la investigación puede ser abordada de manera inocente, porque nada me causará el cese, y nada parará mi ímpetu.

No me sirve saber para resolver lo insoluble. Sólo me queda Ser.

Dices… que la capacidad de asombro no se pierde, que es constante. ¿Será este el don que la Conciencia se auto regala para darse cuenta una y otra vez de su propia vastedad?

Se mueve el darse cuenta, es cierto que si, se mueve de aquí para allá, de lo interno a lo externo, de lo fijo a lo mutable. Es mi propio darme cuenta, mi función consciente de saber, averiguar, comprender, estudiar, analizar, sentir, emocionarme, vivir.
Vivir es darse cuenta. La Conciencia en su aspecto esencial, como río de Vida no se mueve más que como flujo constante de manifestación inafectada en principio básico.

Soy Conciencia, si, es cierto, indudable. Cómo se mueve esta conciencia es un misterio inabarcable. Mi propio y eterno movimiento, sabiendo que no voy a ningún lado, y aún no sabiéndolo, esto es real. Mi ser, tu ser, el ser de ellos… atribuciones de la ilusión que se ha hecho múltiple, en plantas, fauna, microbios… en estrellas que siendo luz pura nada saben… porque de todo esto, sé yo… por la cualidad consciente de darme cuenta, don preciado de vida que lo esencial manifiesta.

Al momento que me doy cuenta de esta autoconciencia, mi Ser, no mío, ni tuyo, el Ser, en ese momento la gloria es infinita. Por lo demás, las dudas aparecen como limitación y a la vez como puertas, llaves a este umbral de eternidad.
Sin respuesta queda lo que soy, y la razón solo a esto puede llegar, asombrada de que es claro y evidente lo real, pero que no es posible atraparlo en doctrinas ni argumentos. Ni aún bajo la definición bastante clara y precisa de Conciencia se deja encallar el río viviente, porque la mente, como función ordenadora solo sirve para lo contingente, para dar formas, pero no puede formalizar lo informe, lo infinito. El agua es agua y fluye, los contendores no la convierten en otra cosa más que agua.

No hay respuesta. Como dices…. Dibujamos lobos en un papel y luego nos asustamos.

Ciertas explicaciones que llamamos ontológicas, ayudan a que el raciocinio tome una vía, una dirección y enfoque a la salida…. La salida, si, pero la salida de si misma. Salir de la razón, quedar sin nada, desnuda, inocente, y dejarse bañar por la realidad. Sólo eso, mágico e inescrutable, pero el baño es evidente y reluce por si mismo.

En el baño se diluye la carne y el hueso, la estratificación, la estructura. El “yo soy” queda desnudo del “yo”, y Ser es el baño mismo que se auto contempla. Soy, soy, soy, llueve el baño divino. Si la razón aparece de nuevo, se ha puesto el vestido que abriga lo eterno, permitiendo que transite en la temporalidad y en el espacio delimitado por los sentidos.

Soy el río viviente, es decir, conciencia como corriente continua. El darse cuenta es función atribuida a un observador, pero en la observación eterna se diluyen el observador y lo observado.

Maria Luisa

viernes, 5 de diciembre de 2008

INICIO A LA MIRADA NO DUAL 2-La Comprensión

Inicio a la Mirada No Dual – 2. La Comprensión

“Cuando no sepas qué ocurre, no claves más tu vista, relájate y mira suavemente desde tu interior. Cuando no entiendas qué dice alguien, no persigas cada una de sus palabras. Rinde tus esfuerzos, silénciate interiormente y escucha desde el si mismo.” R.Malak

La comprensión ocurre antes del pensamiento, de manera inmediata, como un chispazo. Es cualidad de conciencia. En consecuencia, la comprensión se traduce en concepto por medio del pensamiento valiéndose de imágenes, palabras o sonidos.

La comprensión es siempre más amplia que el pensamiento.

El pensamiento envuelve una idea, un significado.

Cuando un pensamiento se acepta, esto constituye un conocimiento. Los conocimientos acumulados no son comprensión en sí, aunque pueden venir de ella.

Con una serie de conocimientos ordenados, aplicando la observación, se puede buscar el significado que señalan. Este significado oculto inicialmente ante el proceso de la razón, al develarse, es el destello intuitivo de la comprensión.

Al comprender, el pensamiento se desvanece, puesto que quedamos mirando desde la conciencia esencial y no desde la de mente.

Mirar desde la conciencia es a priori a toda imagen o pensamiento. Mirar por medio de la mente es la atención convertida en palabras, limitando, ordenando y emitiendo juicios.

Permanentemente está implícita la facultad de comprensión intuitiva-inmediata, pero cuando solo se sostiene atención en la acumulación de pensamientos, se está limitando la potencialidad infinita inherente al Ser. Esto significa, que la atención pasa desde la conciencia, a mirar a través del filtro de la mente, concentrándose y auto-limitándose.

La Conciencia es todo y todo está en la conciencia. La atención se mueve como si fuera un dispositivo en la conciencia, destacando aquello que es observado. Es todo lo mismo. Si mismo y Conciencia es equivalente. Lo observado, el observador y la observación son Uno. Dicho de otra forma, el Si mismo se mueve por distintos despliegues o emanaciones de la conciencia, aprehendiendo los contenidos y procesando lo capturado, en una apariencia de dualidad o diferenciación. El procesamiento es la mente, que ordena lo percibido dándole forma y significado, dándole sentido. Por medio de la mente, los significados y el sentido cobran la mayor importancia. Por eso sucede el mecanismo de tomar medidas de tiempo y espacio. Es un proceso que plantea la auto-definición virtual del Si mismo, como un ser – entidad, o sea, como ego. De este modo, tendríamos el ego como un resultado de procesos definitorios que ocurren en la Conciencia.

Maria Luisa


miércoles, 3 de diciembre de 2008

Silencio y Movimiento




Consideraciones acerca del que se atrapa como “pensador”


Los pensamientos están en la rueda de los pensamientos, unos llevan a otros.
Los sentimientos, en la rueda de los sentimientos, uno tras otro.
Las acciones, en la rueda de la causalidad, interminables.
El pensador, sentidor y actor...ocupa el silencio, pretendiendo controlar el movimiento inacabable, que de por si es libre por su propia naturaleza.
No se nota el silencio cuando hay pensador... pues el protagonismo ocupa el espacio y limita lo infinito, formando el ruido del ego.
La ausencia del protagonista es el silencio.

El pensador es una sombra ilusoria, el desconocimiento de Ello, siendo Ello lo que todo lo “piensa” por su cualidad de ser conciencia, sin apegarse a ningún pensamiento.
El pensador es el apego a la idea de “ser esto o lo otro”.

El silencio... es como una página en blanco.
Los pensamientos, sentimientos y acciones, son como notas musicales escritas sobre ella.
Estas notas no significan nada si no hay las líneas del pentagrama.
Esas líneas son los procesos ordenadores de la mente, que conforman el tiempo y los espacios, así como el valor de cada figura ofreciendo sentido al mapa de escritura musical.

¿Quién es el pensador, sentidor y actor de esta música? Es la música espontánea del sonido del infinito, música de las esferas o música celestial... no hay dueño de esta maravilla.

Silencio... es el contenedor donde todo se muestra.
El pensador es también un aspecto del contenido.
El pensador no puede conocer el silencio, así que solo conoce el ruido y no el sonido limpio, puro y armonioso que se sostiene en el eterno Silencio.

De nuevo retomo:
Mira... mira esto.... el si mismo...Ser...
es invisible...pero todo lo ve
inaudible... pero todo lo oye
incomprensible...pero todo lo comprende
incognoscible.... todo lo conoce
inabarcable.... todo lo abarca

quién podría oír a lo divino,
si es lo divino quien oye todo?
cualquier cosa oída, no es lo divino
pero lo divino está presente, oyendo eso


Como las olas explotando contra las rocas de la costa y haciendo mucha espuma, que luego queda en nada, mucho ruido, nada queda.... de esa espuma del encuentro social que pretende destacar la personalidad arrendada a lo infinito.... pues a menos que se toque lo profundo del corazón... se evapora, se va... así es el escándalo ruidoso y temporal del ego.

En el corazón se esconde, como en lo profundo del océano, un tesoro inacabable de hermosura que no puede ser tocado por lo falso, ni escuchado por el oído superficial.

Lo profundo pasa, de ser oscuro, a convertirse en foco luminoso, cuando ello se recoge en el Si mismo, lo más auténtico, lo real.

Las máscaras sociales son puro ruido.
Pura fachada... cuyo sabor se pierde en lo mustio y efímero del momento que pasa...
A lo infinito no lo atrapa el tiempo, ni puede ser dibujado en las olas y el vaivén emocional, intelectual y superficial de la personalidad.
Ningún logro es perpetuo... ninguna alegría sostenida en lo falso puede ser duradera.
Lo falso es lo que no es...permanente.

Permanente es el silencio que se llena de sonidos sin dueño, de colores, movimientos, arco iris de amor, belleza, armonía, paz, creatividad, empatía..... amistad..... los movimientos sin dueño... por lo mismo libres. Paz, Conciencia, Felicidad en el Ser.

Maria Luisa

sábado, 29 de noviembre de 2008

INICIO A LA MIRADA NO DUAL



El Si Mismo es Ser, Conciencia, Felicidad.
Es la base permanente, inafectada, completa y total. Más allá de ello, nada es y nada hay. No ha nacido, no se transforma, no muere. No se traslada de un sitio a otro, pues no está ubicado en un espacio. Es antes de toda conceptualización o concepción. Por tanto no está sometido al tiempo. Es absoluto en Si Mismo, eterno e inmutable. Es Conciencia en si misma, paz plena llena de gracia y por tanto completa y absoluta felicidad que no depende de nada, pues solo en si misma Es.

Como un sol radiante, muestra su rayo iluminando la primera sensación Yo Soy que ocurre en si mismo.
El Si Mismo es el origen y sustrato permanente de todo contenido de conciencia. Es el Corazón de toda existencia, cualquiera que sea. Lo que existe, es un contenido en la Conciencia del Ser.
De si mismo surge toda la manifestación. Lo primero que se manifiesta, iluminado por el rayo “sensación de Yo Soy”, es el “pensamiento o conceptualización –yo soy-”.

Conjuntamente a este pensamiento, hay una asociación con un cuerpo físico, un cuerpo emocional y un cuerpo de conceptos que me definen. La definición de “mi”, es identificarme como una persona, un ser humano, y decir, “yo soy Maria Luisa, con esta historia, este pasado, este cúmulo de experiencias”. Esta identificación es el ego. Son ideas sobre-impuestas a la primera “sensación original de Yo Soy”, que pasó a ser el “pensamiento yo soy” y de allí pasó a completar ese pensamiento con “yo soy esto y lo otro”.

De esta manera, lo absoluto irradia una expresión parcial de si mismo, como un reflejo.
El organismo compuesto por los cuerpos: físico, emocional y mental, es el reflejo y la expresión del Si Mismo.
De esta manera, “cuerpo-mente-emociones”, funcionan como ventanas hacia la manifestación. De allí se desprende, que las acciones son el movimiento del cuerpo, los pensamientos son el movimiento de la mente y las sensaciones son el movimiento emocional. Estos movimientos son contenidos de la Conciencia original del Si Mismo. Nunca se han separado de El. Son percepciones que le ocurren a Uno.

Debido a la asociación con un cuerpo físico y sus historias, la confusión comienza cuando la identificación limita lo infinito. Se produce entonces una parcialización del punto de vista de conciencia, que se ha centralizado en un cuerpo físico que está en apariencia moviéndose en un mundo.

El cuerpo presenta los sentidos de percepción: vista, oído, tacto, olfato y gusto. Debido a ellos es posible dimensionar una presencia de “nuestro” cuerpo dentro de un espacio tridimensional.
La mente presenta la conceptualización y ordenamiento por medio de pensamientos, medidas, tiempo (pasado y futuro), juicios (gustos y disgustos), dando la apariencia de sucesos en una linealidad de causas y efectos.
Las emociones presentan el modo de interacción del organismo con su entorno y consigo mismo, por medio de sensaciones tales como alegría, tristeza, miedo, ira, y todo lo que conforma el mundo psicológico y emocional.
El cuerpo sufre de transformaciones a lo largo del tiempo. Es impermanente. Así mismo, los pensamientos, ideas que sostenemos, son constantemente cambiantes, aparecen y desaparecen como un tren de datos. Las emociones están sujetas a muchas variables tanto debidas a los procesos biológicos del cuerpo, como debidas a las asociaciones de nuestras ideas. Son continuamente cambiantes e impermanentes.

Por tanto, es fácil discernir entre lo que es permanente y lo que no lo es.
El Si Mismo es permanente. Cuerpo, mente, emociones, son impermanentes.
El Si Mismo es el propio y verdadero Ser de uno mismo. No somos ni el cuerpo, ni la mente, ni las emociones. Somos la Conciencia de todo ello.

En este sentido, el cuerpo, la mente y las emociones están en mi… yo no estoy en ellas.
Yo Soy el Si Mismo que nunca ha nacido, pura luz de Conciencia infinita que contempla todo el movimiento de si mismo dentro de si, como un río, como una corriente constante de conciencia.
Cuando la Conciencia presencia lo fenoménico, está volcada hacia fuera (en forma figurada y metafórica)… proyectada en el tiempo (pasado con el que se construye futuro)… y vuelta hacia lo cotidiano (el hacer y el deber ser).
Cuando la Conciencia está en su fuente, sin perturbación y consciente de si misma, está volcada hacia adentro (forma figurada y metafórica).

La diferencia entre estas dos condiciones consiste en el apego a los pensamientos, a las ideas que nos definen formando un ego y un sufridor, un exitoso, una persona que ha nacido y sujeta a los trastornos de los problemas que presenta la vida cotidiana (formada por la mente misma), y que teme morir, pues se ha identificado con un cuerpo mortal, por lo que busca perpetuarse lo más posible, y por tanto está sometida constantemente al temor de las contingencias y transformaciones. El temor a desaparecer (sostenido en la falsa noción de ser una entidad condicionada) es lo que produce la necesidad del fortalecimiento del ego o identidad. Por esto, la primera creencia de “yo soy este cuerpo, esta alma individual dependiente del bien y del mal (como suponen algunos), este conjunto vibratorio de emociones”, esta creencia, es la raíz de la confusión. Esta creencia nos mantiene atados a un recorrido virtual por el laberinto del bien y del mal, del deber ser, del apego, del placer y el dolor, y por supuesto, del sufrimiento.

Así es como funciona. No se puede impedir este funcionamiento, ni tiene sentido tratar de hacerlo, porque es como un despliegue que ha surgido de la primera semilla “yo soy este cuerpo”. Reconocer el origen, la raíz de este despliegue, reconocer el primer “pensamiento yo soy”, ya pone la atención en su fuente. Es decir, la Conciencia observa cómo este pensamiento aparece y, al reconocerlo, el pensamiento mismo tiende a irse, así como todo pensamiento… ellos vienen y van. Cuando el pensamiento yo soy se va, queda la conciencia que no se identifica… brillando por si misma, plena de si, y se muestra como felicidad, alegría in-causada, el sustrato mismo como la Realidad.

La mente surge de la Conciencia, y en ella misma se sostiene, para regresar y sumergirse de nuevo en ella. La mente es la Conciencia vuelta hacia fuera, pasado y futuro, memorias, juicios y medidas. Como herramienta cotidiana es necesaria, no así como demostradora de la Realidad. La conciencia de lo cotidiano no es permanente, por lo siguiente. La mente sufre de tres estados transitorios y alternados. Estos son conocidos por todos como: la vigilia, el estado de sueño con ensoñaciones y el estado de sueño profundo. Solo en la vigilia se presenta el mundo cotidiano. En el estado de sueño con sueños se presenta una liberación aparente de los contenidos conscientes que durante la vigilia han sido obviados. En el estado de sueño profundo, desaparece toda noción, y queda la conciencia sin mover los contenidos. Estos tres estados de la mente ocurren como emanación o contenidos de la Conciencia siempre presente.

En el estado de vigilia es posible darse cuenta del sufrimiento causado por la falsa limitación del sentido de ser. Es ahí, en este estado, cuando es posible a su vez, darse cuenta de estas limitaciones y rastrear los pensamientos hasta su origen, el primer pensamiento yo soy, regresando a la fuente en plena conciencia y atención despierta. En ello se revela la Realidad, que es el Si Mismo, nuestro propio Corazón.

En resumen, el Si Mismo se manifiesta y aparece una sobre-imposición de “sentido de eseidad limitada”, causada por la mente. Sobre ello se construye el ego, como la función de proteger esta eseidad. Esta es la causa del sufrimiento, pues produce apego al placer y la autosatisfacción, y rechazo al dolor que es producto natural de las contingencias del río de la vida. El apego a lo conocido, al pasado, a la seguridad, mantiene el temor ante la realidad siempre cambiante de la manifestación. Reconocer nuestra fuente y verdadera identidad resuelve todo el problema, ya que al desprenderse de la identificación errónea, se abre la comprensión y todo es aceptado tal como es. Entre otras cosas, que el cuerpo se protege por funciones naturales inherentes a su autoconciencia, que las emociones son antenas también de protección instintiva, y que los pensamientos son el despliegue conceptual de la inteligencia esencial que es conciencia en movimiento. Pero que ninguna de estas cosas Yo Soy… Esta aceptación no es todo, ya que está implicado el sentido racional que la describe. Se trata más bien de ir más allá de la comprensión racional, y recobrar la conciencia de la Conciencia, más allá de la mente, más allá de las percepciones y más allá de las sensaciones… es ser la condición no cambiante de Si Mismo, Ser lo que somos, Ser lo que Soy. Conciencia auto-luminosa y plena en si misma.

Maria Luisa

miércoles, 26 de noviembre de 2008

Umbrales de Conciencia





Pregunta: Entonces, ni el esfuerzo ni el no esfuerzo es la solución, creo que la clave puede estar en el estado de presenciación, el sentimiento que despierta o se descubre gracias a la comprensión.
Tanto sentimiento como comprensión intelectual son variables que se mueven dentro del espectro de lo infinito de Ser, como reflejos en lo manifiesto. Ninguna de ellas nos lleva a reconocer el Si Mismo, sino que en el estado permanente del Si Mismo, todas las variables son observadas, presenciadas, y desde esta “condición no condicionada”, los efectos en la racionalidad son reflejos fieles de la realidad, y a esto se le llama comprensión. La comprensión sucede en el complejo cuerpo-mente-emociones, como un reflejo del estado no cambiante e incondicionado, de la observación pura y prístina que el Si Mismo proyecta desde si, sin interferencias.
Sabiendo lo que no soy, me desligo de ello. Ese reconocimiento me obliga a dar un paso atrás deshaciéndome de la identificación. La no identificación es propia del estado no dual de lo real de Si Mismo.

Aunque en apariencia uno se encuentra vestido de un cuerpo sensible, o mejor dicho de una serie de cuerpos de diversos grados vibratorios, uno es lo que es esencialmente, pura conciencia, y estos cuerpos son esta misma conciencia que mediante diferentes frecuencias vibratorias percibe las posibilidades que llamamos manifestación.

La percepción física es producto de lo más grueso en la percepción, lo más denso. Emociones son otro tipo de vibración, y racionalidad o conceptualización es otro modo vibratorio. Todos ellos, y otros más, conforman diferentes umbrales de conciencia. La atención, como proyección consciente, produce que alguno de estos umbrales se destaque por encima de los otros, en formas alternadas o simultáneas. Así se producen las diversas e infinitas variedades de identificación. El Si mismo original, Uno como Conciencia, se vuelve multiplicidad en si mismo. La búsqueda de sentido ocurre en el nivel vibratorio de cuerpo-mente-emociones, generando el sueño de la vida en que el Ser se proyecta como individuo, experimentándose en toda la diversidad posible, en expresiones de toda cualidad, desde, por ejemplo, una ameba, hasta un ser humano, desde la célula hasta el organismo de un caballo o de una Sequoya (inmensos árboles de mucha edad).

La racionalidad presente en el ser humano, cuando se sustenta en lo evidente y verdadero, produce sentido real de existencia. No es que por presentarse una conceptualización o explicación ordenada, clara, específica y con sentido, uno sea más Ser de lo que ya Es. Lo que sucede realmente es que, entre otras cosas, el sufrimiento es comprendido, por tanto es más fácil desarraigarse de lo que lo produce. Lo que produce el sufrimiento es el apego a la identificación temporal que el Si Mismo experimenta, cuando la atención está fija en el campo vibratorio de la percepción en alguno de sus modos. Por otro lado, la oportunidad de esta manifestación como ser humano, es expresar lo original, descontaminado, del Si mismo, como una expresión de luz, amor, libertad, comprensión, y la pureza desprovista del condicionamiento social, colectivo y particular, desprovista del “deber ser” moral, religioso, político, familiar, de grupo, de doctrina, y descontaminada de los aprendizajes. De manera que se comprenden las reglas del juego, y en ellas, se sigue moviendo el individuo (el vestido vibratorio) como elemento de interacción consigo mismo en las manifestaciones aparentes de los otros seres.

En el convencimiento de ser un ser humano, de estar atrapados en un cuerpo y sujetos a tiempo y espacio, nos limitamos a la conciencia desde un punto de referencia, el cuerpo. Por eso, cuando se menciona la observación, se confunde con la observación de lo objetivo que se aprehende por medio del campo de percepción sensorial, con los sentidos físicos. Esto produce una referencia, que desde el cuerpo, hace que el mundo sea percibido como una variedad de fenómenos. Esta limitación esconde lo real, puesto que se está siendo consciente de la conciencia parcial y temporal, de lo transitorio y no se está siendo consciente, o al menos eso parece, de la totalidad del Ser Conciencia que es lo real.

No es una obligación conocer o re-conocer la realidad. Cuando se presenta la necesidad de este re-conocimiento, es cuando aparece el buscador de la verdad. Se requiere que esté muy claro que en la variedad de lo manifiesto, o de lo fenoménico, solo se encontrarán respuestas parciales. Que en los conocimientos objetivos, solo se hallarán objetos. Que en los conceptos, solo hay flechas apuntadoras a un significado detrás de ellos, por lo tanto, ningún aprendizaje sacado de los libros consiste en la verdad. Es sólo participando de la propia frecuencia de vibración consciente descontaminada y pura, que se saborea el Si Mismo en si mismo.

En esta búsqueda de experimentación se corre el riesgo de perderse dentro de las experiencias, antes de haber dado con la revelación espontánea de la Verdad. Cuando se busca la realidad esencial, nada de lo que se mueva debe ser considerado como la Verdad. Por tanto, orientarse a lo permanente, no cambiante, es tan simple como reconocerse en el propio Ser real que uno mismo Es. Este es el Corazón, considerado como el origen, desde donde germina toda posibilidad consciente.

Maria Luisa

lunes, 10 de noviembre de 2008

Ego, pensamiento y realización

Chat 10-11-08
Maria Luisa: La base del ego es “yo soy”
El ego se forma debido al pensamiento
Debido al pensamiento: yo soy
Porque el pensamiento, en su proceso de formación, no se conforma, por así decir, con solo “yo soy”, ya que necesita concretar. Por tanto, el pensamiento completa el pensamiento “yo soy”..con: “yo soy esto o lo otro”. Por ejemplo, yo soy Maria Luisa, o yo soy mujer
Y aquí comienza la confusión, pues se produce una identificación con lo concreto, que no es más que puros pensamientos
No hay nada concreto.... son pensamientos... por eso es ilusión
Yo Soy es Conciencia
De la conciencia emanan los pensamientos
La Conciencia es sin forma.... pero en ella se producen las formas, cual espejismos, debido a la conceptualización o concreción del pensamiento
Conciencia no es solo el proceso de pensar, sino toda percepción
Concretar las percepciones bajo la forma de pensamiento, produce el mundo por el cual, en apariencia, el "yo soy este cuerpo" se mueve
Así que es una sumatoria de pensamientos
Incluso el hacer, es una sumatoria de pensamientos
No hay ningún hacer...sino procesos de pensamiento que se suman
Esta es la ilusión del tiempo y el movimiento en el tiempo y el espacio
R.Malak: todo bien...
Teóricamente bien..
Prácticamente, ese paquete de pensamientos toma una forma que parece real, se siente real.. Y se sufre cunado se sufre y se goza cuando se goza
Maria Luisa: si... comprender como se forma eso.... verlo efectivamente, es liberarse de ello
Los mismos procesos que forman el sufrimiento, como procesos mentales.... son los procesos que pueden “traducir” la comprensión (que es inmediata e intuitiva)...de manera que mentalmente se equilibra todo
R.Malak: eso
Eso es hacer que la mente vuelva a su fuente
la conciencia
Maria Luisa: ahora veo
La mente produciendo pensamientos de comprensión y no de confusión
R.Malak: la mente no produce pensamientos
los pensamientos todos son producto de la conciencia
Maria Luisa: si, cierto
R.Malak: eso es básico.
Los pensamientos no pertenecen a uno... o a la mente... sino que son de la conciencia...
Se recogen como propios..
y se arman construcciones
Maria Luisa: cierto, dentro del mismo juego del ego
de manera que al evidenciarse esto.... se comprende cómo todo es visto o conocido desde la conciencia
sin la falsa idea de ser una entidad pensante
R.Malak: y eso es realización
Maria Luisa:

domingo, 19 de octubre de 2008

Lenguajear



Ocurren varias cosas con este asunto del lenguaje ontológico, metafísico, filosófico o espiritual. Una de ellas es que se llega a idolatrar, como si fuera la Verdad misma, lo cual produce una necesidad de protegerlo y demostrar su valía. Otra es que se llega a creer, como si la creencia tuviera cupo en el estado libre de conceptos. Otra más sucede cuando la erudición nos llena de orgullo.

El lenguaje tiene la función de describir lo que se percibe o comprende. Nunca es la comprensión en si y menos aún la percepción. Por ejemplo, si viajo a un paraje nuevo para mí, al regresar intento describirlo de manera de tratar de transmitir mis impresiones. Diré que el pueblo estaba lleno de gente cálida y amable, sus casas eran fabricadas en adobe y la temperatura en esa época del año era fresca. Quien escucha esta descripción, se hace una idea del sitio, así que cuanto más preciso y descriptivo sea mi cuento, tal vez quien lo escucha se haga una idea más acertada del lugar. Lo que no cabe duda es que jamás será como haber ido de visita al sitio. El amigo que escuchó el relato, puede apresarlo en su memoria, aprenderse el discurso y contárselo a otro. Posiblemente este otro pueda llegar a concluir que quien le cuenta acerca del lugar estuvo allí. Sería tal vez posible que absurdamente este relator que se compró el discurso llegara a creerse él mismo que conoció el sitio.

Así sucede con el intento de estar en realización por medio de apresar los significados conceptuales que el maestro emite. Los conceptos son solo descripciones de lo comprendido, que no estaba en palabras cuando fue aprehendido. La comprensión es instantánea y se refiere a la vivencia. Comprender conceptos, por otro lado, se refiere a aprehender los significados. Aprenderlos es ya cosa de la memoria.

Puedo describirle el pueblo… allá él si se queda con la idea del pueblo o va a visitarlo, si es que mi relato le produjo ese impulso. El concepto filosófico-espiritual tiene este propósito cuando se plantea como señalamiento. Invita a ponerse en el lugar descrito, no se trata de armar una historia o teoría con la descripción de la realización o el “realizado”, creyendo que por manejar la ontología se está en realización. Es en este sentido que se dice que los conceptos no son la realidad, sino una descripción o señalamiento de ella, y que esta descripción siempre se queda corta. No es lo mismo mojarse en el mar que escuchar un relato de que el mar es salado o conocer la teoría que explica el por qué hay sal en el mar. No es lo mismo estar en el estado sin conceptos, que hablar de este estado, discutir sobre él, o pensar en él.

Es cuando la conciencia centra la atención como si todo discurriera desde un centro localizado en tiempo y espacio, y se queda aparentemente atrapada en la dualidad, que se vive por medio del discurso, tanto en la comunicación con otras personas como en el chateo mental que ocurre en nosotros. Y esta interminable ronda de ideas está basada en la primera de todas las sensaciones, percepciones, conceptos: el “yo – ente”, la entidad individual. Esa es su raíz, desde donde se ramifica la identidad, la conceptualización y todo el mundo del hacer.
Descubrir la no localización del yo, implica inmediatamente darse cuenta de que el yo que estaba en el laberinto era un espejismo, así como el vagar por todos los mundos mentales no era más que un sueño.

Maria Luisa

domingo, 7 de septiembre de 2008

Dudas de meditación

Hay una condición al meditar en que todo desaparece, mis sentidos se cierran y no se nada. Cuando salgo de eso surgen preguntas. ¿Cómo sería que un día no regrese más aquí? ¿Qué pasó en ese lapso del que no se nada?

Meditación es realmente nuestro estado natural. Cuando se hace como práctica es porque no se ha descubierto esa condición natural de ser. Se practica con el objeto de reconocer cómo los pensamientos, emociones y sensaciones pasan por la pantalla de la conciencia. Estos vienen y van. Cuando hay pensamientos u otras percepciones, ocupan el campo de la atención y parecen llenarlo. Cuando estos se desvanecen, parece que el campo de atención quedó vacío. Lo más usual y a lo que estamos acostumbrados es a prestar atención constantemente a los pensamientos, las sensaciones físicas de los sentidos y las emociones. No nos damos cuenta de la ausencia de ellos. Así, parece que lo real, fijo y permanente es lo que nos indican el cuerpo, las emociones o los pensamientos. Y es el conjunto de estas percepciones lo que constituye el ser que creemos ser, el personaje. Al meditar y empezar a ver cómo todas estas impresiones se suceden como en un tren, como vagones de un tren, comenzaremos a notar los espacios vacíos entre pensamientos, entre emociones y sensaciones físicas, como quien observa el paisaje de trasfondo por el cual se desplaza el tren.

El objeto de atender la meditación como ejercicio, es darnos cuenta de lo permanente, qué es permanente en la meditación….

Si los pensamientos desaparecen, así como emociones y sensaciones…. y queda un espacio vacío…… eso es lo que se está presenciando. Si aparecen los pensamientos de nuevo, eso es lo que se está presenciando. Lo permanente no es otra cosa que la observación, la conciencia de lo que va y viene, de la apariencia de llenura y la apariencia de vacío. Yo, como Ser Conciencia, observo lo que aparece y desaparece. El Ser como lo que todo lo sabe… omnisciente, es la observación desapegada y sin juicios de todo lo que sucede o no sucede.

El miedo que se produce de perder nuestra visión del mundo y nuestra personalidad, está fundamentado en el hecho de que nos acostumbramos a ver sólo eso, lo externo, periférico, lo manifiesto, el movimiento… y nos olvidamos de mirar la base: el Ser Conciencia que todo lo sostiene y que en verdad somos. Lo desconocido produce miedo, la pérdida produce miedo.

Uno no se va de aquí para luego regresar aquí. El espacio que designamos como “aquí” es una concepción mental de la que soy consciente, de modo que el Ser no se mueve, no se va a ningún lado, sino que lo que va y viene es la concepción del estar aquí en este espacio. El saber de las cosas y eventos viene a ser lo mismo, todo lo que acontece, existe porque es observado.

Los estados mentales varían; así como en el estado de vigilia observamos una cotidianidad de tiempo y espacio ordenados, en el estado de sueño con sueños observamos una apariencia de un orden diferente, o un desorden si así quisiéramos considerarlo. Y de igual modo, sucede el estado de sueño profundo, en que no hay objetos ni mente para ser observada. La observación sin juicio o Ser Conciencia es permanente, sin embargo son los estados mentales o de conciencia los que varían, así como sus contenidos. Esto quiere decir, que cuando no hay conciencia de algo, significa que tampoco hay el tiempo correspondiente al proceso mental de relacionar percepciones. Por tanto, cuando no hay conciencia de algo, significa que no hay nada… ni mundo, ni persona. Solo es la base, que no tiene objetos para conocer. Así que la pregunta de “qué pasó en ese lapso del que no se nada” no tiene sentido, ya que nada pasó desde el punto de vista de la realidad.

La realidad del ser se revela por si misma en presencia de la pura atención consciente de si mismo, al no quedar atrapada en los diversos objetos de atención, como lo son los pensamientos de todo orden, las sensaciones físicas o las emociones. Esto no está condicionado a ningún tipo de experiencia particular, ni depende de que haya ausencia o presencia de objetos de atención. Esto se evidencia cuando la persona se diluye en el Ser Conciencia, teniendo claro que la persona consiste en la identificación con el cuerpo, mente y emociones….identificación… lo cual no quiere decir que pensamientos, emociones y sensaciones físicas vayan a dejar de suceder.

Maria Luisa

(08-09-08)

miércoles, 13 de agosto de 2008

Bhakti y Jnana


Bhakti (devoción) y Jnana (conocimiento)

Porque muchas veces me he considerado separada de lo Divino, podria asumir de pronto que este saber que me sobreviene, no me pertenece sino que es enviado por lo Divino. Mas una vez sabiendo que soy solo saber, comprendo que todo ello emana por si mismo y en mi. En este saber la cobertura es amor y no ego. (Ego= idea de yo como entidad)

Decir que soy saber y conocimiento puede parecer extremadamante arrogante a quien aún se siente muy identificado con la persona que lo cubre, y que no capta que ella es también este saber. Por tanto y para evitar confusion, se habla de lo Divino como lo que infunde saber, pero en verdad lo Divino es la máxima sabiduria en uno mismo y se refleja como amor, no es una entidad.

Considerar a lo Divino una entidad no es malo, en un principio ayuda a conectar lo interior en uno cuando se contempla la imagen mental que se tenga de El, colocada en nuestro corazón. Esto ayuda a no perderse en la atención de lo transitorio, sino a focalizarse en el corazón de lo eterno que siempre habita en mi, como el Ser mismo.

Adorar a Dios o lo Divino en este sentido es una ayuda fortalecedora porque nos hace descubrir el amor propio, el amor en uno, el propio ser que ilumina toda comprensión. Así fundidos en esto, nos hacemos uno con lo adorado hasta que brilla por si misma la realidad resplandeciente, mostrándose como comprension armónica siempre disponible.

En esta rendición nada queda oculto y nada falta, pues se comprende el mundo de la materia como algo transitorio que no puede llenar por si mismo lo que ya es llenura y plenitud. Se comprende el mundo de la emoción como pura emanación del único sentir verdadero que es amor, pasión pura. Se comprende el mundo del pensamiento como la estructuración necesaria para comunicar ideas del saber, mas no como algo de lo que se pueda depender para otorgar sentido de vida o de ser.

En esta rendición se desvanece el sentido de ser independiente como entidad, para quedar en el Ser, sin forma o concepto, como lo que otorga existencia relativa a los objetos, por su propia existencia absoluta. Esto quiere decir, que toda concepción de ente independiente que hemos asumido como nuestra, es un error de comprensión y un enfoque limitado de conciencia y es lo que produce la cadena de sufrimientos interminables, pues la persona (entendida como la imagen o reflejo temporal del Ser) es siempre dependiente del poder que le da vida, pero cree ser autónoma aunque incompleta, y bajo esta hipnosis pasa el curso de una vida en búsqueda de completud, tan solo por la razón de no haber mirado en lo profundo de si mismo, donde todo ya Es en paz y felicidad completas.

Mediante el discernimiento racional profundo y bien orientado, a la vez que la contemplación de lo Divino en el corazón, todo el instrumento que es este organismo, se pone a disposición de la Gracia y la Realización.

Maria Luisa

sábado, 19 de julio de 2008

Comprender cómo suceden este yo y el mundo

Cierto es que el mundo, y todo lo manifiesto está generado en y como la conciencia. Nosotros, como individuos que nos movemos por el mundo, también estamos generados en la propia conciencia del si mismo que en verdad soy. Por tanto, todo lo percibido es una ilusión de realidad, una ilusión que constantemente se mueve, cambia y se transforma. Este movimiento es el río de la conciencia que sucede en el Si Mismo.

Siendo personalidad, armada de un ego que me define temporalmente, vivo en apariencia dentro de este mundo. Cuando en mi ilusión salgo de él, vuelo a mi misma, en mi propio centro, el Ser, donde siempre estuve realmente y todo lo veo desde allí, en vuelo alto, despegado y libre, pleno y plácido, silencioso vuelo que planea sobre toda la diversidad de mi conciencia divina. En este lugar soy consciente de cómo sucede el mundo, cómo suceden las cosas, cómo se presentan las situaciones, cómo es que siendo en el cuerpo, mi cuerpo, y en el mundo, todo ocurre. Dentro de este campo de lo manifestado, la ley es causa y efecto. Todo sucede por algo, y algo genera en consecuencia. Es la película de la ilusión, el juego de lo divino encarnado. Todo esto es el río de la conciencia. Fuera del campo manifestado, todo esto está siendo sostenido en el Ser que no está apegado ni afectado, que no está contenido ni en el tiempo ni en el espacio, por tanto es libre de toda ley. Es lo no nacido, lo no cambiante, lo eterno e
inmutable.

Como personas, aprender a reconocer "lo que es" y "como es", y no a engañarnos con el "debería ser" o "quiero que sea", ayuda como un primer paso hacia este vuelo.


Maria Luisa

jueves, 26 de junio de 2008

Uno no es un objeto soñado


Uno no es un objeto soñado...

uno sueña todos los objetos...
uno no es lo observado....
sino que por uno, existe la observación, existe el observador y existe lo observado
... en uno Es todo lo que viene a ser

Creer que uno es un objeto soñado, es paralelo a creer que uno es una creación de Dios (típica idea religiosa), o un individuo que nació y morirá (idea muy generalizada, :D). Justamente eso es lo que uno no es. Cuando se dice yo, se cree que se apunta a la persona, a la entidad de cuerpo, mente, emociones, sensaciones, y esa es la raíz de toda confusión de identidad y existencial.
El Si Mismo o Ser está más allá de cuerpo, de mente, percepciones y sensaciones... y cuando aparece como eseidad (yosoidad, ego, persona, organismo, etc)... es como que se volviera el centro perceptor del mundo... está mirando la existencia manifiesta desde un punto de vista particular. Sin embargo esto no convierte al Si Mismo o Ser en una entidad, sino en que aparentemente se ha hecho limitado en medio de una multiplicidad. Esto es lo llamado Maya, o ilusión. Para seguir el punto, esto sería el sueño soñado.
Mientras uno se considere una entidad, ya sea separada o unida a lo que sea: cosmos, universos, conciencias, seres o entidades , está confundiendo su verdadera naturaleza no nacida, no dual, y está inmerso en el sueño de la dualidad como si fuera real.
Despertar a este sueño no es negarlo, sino vivirlo en plena conciencia de lo real. Y qué alegria….

Maria Luisa

viernes, 30 de mayo de 2008

No hay distintas conciencias


Siendo el Ser, siendo lo que soy, que somos todos, qué bello es ser humano, con todas las diferencias en potencialidades creativas y de expresión. Abrir nuestra comprensión de manera de no ser extorsionados mentalmente por los condicionamientos, las ideas que nos torturan como si fuéramos limitados, y que distorsionan el potencial del corazón humano, que vive su máxima expresión conteniendo en si mismo a todos los seres, sin la violencia que fragmenta, ni las diferencias de juicios que enmarcan separaciones ilusorias entre las personas. Abrir la comprensión es ir más allá de lo aprendido, es comprender lo aprendido y saber discernir. Hay lo adecuado en la vida manifiesta del ser humano y hay lo inadecuado, cuando pensamientos, acciones y sentimientos producen separación y sufrimiento. Comprender nuestra esencialidad es básico, para trascender las limitaciones en cuanto a la comprensión de lo relativo. Es el único modo de superar el sufrimiento de la ignorancia… comprender la conciencia misma.

No hay distintas conciencias, sino conciencia de distintas cosas. Lo que soy no lo puedo definir, solo se que yo se. Yo conozco. Conocer es conciencia. Yo presencio, presenciar es darse cuenta y esto es conciencia.

Decir que yo presencio o que soy presenciación o que solo hay presenciación…. Da lo mismo.. solo soy…. Y me hago consciente de estados, condiciones, de yo como sujeto o de yo como ausencia de sujeto…. O no me hago consciente de un yo definido, sino de la sensación yo, o no me hago consciente de la sensación yo, sino de la luz pura o no me hago consciente de la luz pura sino del mundo fenoménico, o de todo un mundo que no se vislumbra en la cotidianidad pero que está latente y se vislumbra en los estados de ensoñación, que llamamos subconsciente.

Por tanto me hago consciente de diversos aspectos y en diversos modos. Tanto en la presencia de yo como individuo como la presencia esencial no definida, soy consciente.
No hay distintas conciencias, sino distintos modos conscientes. La conciencia es Una y es Uno mismo, que se vuelve pantalla que es presenciada.

Uno es presenciación, observación sin juicio y la conciencia es la pantalla presenciada. Uno se da cuenta de lo presenciado. Este uno es el mismo y único Uno en todo ser. En dicha pantalla ocurren los modos observados. Cuando lo observado son pensamientos, se llama mente, cuando lo observado son sensaciones, se llama cuerpo, cuando lo observado son sentimientos, se llama emoción. La observación ocurre en diversos modos y estados. Los modos son tranquilidad, agitación o pereza. Los estados son vigilia, sueño con sueños o sueño profundo.

Hay un tipo de modo de observación que no se da en un estado de vigilia, ni de sueño, sino como ambos, o ninguno. Es un modo tranquilo y silencioso que no es de lo cotidiano, eso si es seguro. No es racional, no es emocional, no es objetivo ni subjetivo, es algo así como pura comprensión y lo que se observa es movimiento, luz, oscuridad, en mezclas, irradiado con comprensiones. Es pura meditación recibiendo percepciones definidas o indefinidas, pero no condicionadas. No es del tipo de lo cotidiano. No se relaciona con un yo ubicado, ni con la persona o sus historias, ni con conceptos de ningún tipo, ni con la causalidad y el tiempo. El pensamiento puede suceder o no. En esta modalidad lo que sucede como pensamiento son ideas nuevas, descontaminadas. No hay diferenciación entre un yo pensante y algo pensado. Simplemente hay inmersión en todo ello, como siendo el suceso mismo, y en un estado de calma y silencio que recibe todo, o no recibe nada. Esto es real, y es la condición permanente de la existencia.

Hasta allí puedo explicar lo que Es. No dos: yo y lo observado, sino un todo.

Maria Luisa

viernes, 23 de mayo de 2008

Experiencias y Liberación


Algunas doctrinas hablan de Liberación. También mencionan las experiencias espirituales. Muchas veces se interpreta que hay una relación entre experiencias y liberación. Estos son algunos apuntes que mencionan lo que opino sobre el tema.



Si de alguna liberación se puede hablar, es liberarse de la idea de ser lo que "no somos". Ante la palabra experiencia, voy a presentar cómo veo esto. La percepción es inmediata y sensible; no es un suceso en el tiempo y no se relaciona con, ni depende de las interpretaciones racionales. Esto es vivencia directa y real sin el intermedio de ninguna limitación, por tanto es libre. El tiempo ocurre cuando la mente entra a funcionar en base al recuerdo y la comparación. Es aquí cuando se habla de experiencia.

La liberación es la desaparición de la idea del individuo que se cree ser, para quedar lo esencial indescriptible, pleno y gozoso. El individuo es una idea que resulta de la relación de las vivencias inmediatas con un ente que supuestamente las vive por medio de un cuerpo y una mente, convirtiéndolas en: la experiencia del individuo. Las vivencias no ocurren en el tiempo, son inmediatas a la percepción, por tanto no tiene sentido hablar de la duración de una vivencia y esto no tiene relevancia en cuanto a la Realidad. Lo que sucede es que la sumatoria de vivencias va quedando registrada en la memoria y se convierte en experiencia. Esto es el tiempo, la relación entre sumas de vivencias almacenadas en la memoria. La experiencia que ha durado en el tiempo se convierte en un recurso de relación entre el individuo aparente y la proyección de un pasado con el que se relaciona. Por tanto, ninguna experiencia que dure en el tiempo es ni liberadora, ni liberación, puesto que está siendo sostenida con la previa idea de ser un individuo que tuvo una tal experiencia.

La liberación es la percepción constante de la realidad inmediata sin la mediación de un individuo que percibe. La liberación no depende del tiempo ni de las experiencias, ya que estas se consideran como propiedad de una persona que no es más que una ilusión. La liberación sólo está sujeta a la ausencia del individuo que vive las experiencias.

Una vivencia que revele la realidad tiene la importancia de terminar con el buscador y revelar lo omniabarcante de la Realidad. Si no es así, no es relevante, sino que más bien se puede convertir en un obstáculo en la realización, al producir apegos e interpretaciones erradas. Si se distorsiona una experiencia o no se comprende, es muy adecuado tener un guía que pueda orientar en el proceso de comprender de qué se trata. El recuerdo de algunas experiencias puede servir como anclaje a la hora de mirar en la dirección precisa.

Escuchar relatos sobre experiencias espirituales que transforman la forma acostumbrada de comprensión, puede servir como estímulo, cuando han surgido los interrogantes acerca de si esta aparente realidad cotidiana, con sus ires y venires, sus nacimientos, transformaciones y muertes, es todo lo que hay que descubrir en la vida. En este sentido nos sirven como testimonio de que hay una realidad que normalmente no es captada ni aprehendida en el plano de la individualidad, y señalan una posibilidad que, de otro modo, tal vez ni nos cuestionaríamos cuando la inquietud no ha surgido en forma espontánea.

Prestar demasiada atención a estos relatos también tiene su aspecto inconveniente, cuando se idealizan experiencias y se espera pasar por situaciones similares, generando una expectativa que se convierte en un inconveniente a la hora de dejar ir los apegos a las ideas. La mente es una sumatoria de experiencias y la mente es justo lo que obstaculiza la liberación, ya que la atención queda retenida en los pensamientos.

Maria Luisa

viernes, 9 de mayo de 2008

¿Por qué se busca a Dios?


¿Por qué se busca a Dios?

Dios o lo Divino es lo desconocido para nosotros, ¿por qué queremos ese contacto con lo desconocido? ¿Cómo podemos estar seguros de que tal contacto es posible si al fin y al cabo es algo que no se conoce y quienes reportan su conocimiento no pueden demostrarlo?

¿Será que ante lo inmenso de lo desconocido, ante el miedo y la duda existencial, buscamos resolver por medio de fantasías nuestra tranquilidad, incluso formando imágenes no comprobables en cuanto a su fidelidad, acerca de un Dios como una entidad separada de uno mismo?

Hay quienes tienen un sentimiento del amor divino y saben refugiarse en ello, lo cual les da la tranquilidad que el mundo y su movimiento no les ofrece muchas veces. Estas personas debido a su devoción son agraciadas, sobre todo si han aprendido a volverse hacia este sentir interior en forma honesta consigo mismos, y no como una fantasía o juego de luces y colores experimental. Estas personas probablemente no se hagan estos cuestionamientos. Sin embargo, la mayoría de las personas que andan por el mundo, tienen por lo general muchas preguntas existenciales, con dudas y miedos que no se sabe bien de dónde vienen. En todo caso, mi punto de vista no está en refugiarse ni apartarse del mundo con el objeto de estar en paz ni nada por el estilo. Pero sigamos.

Me parece que deberíamos estar claros en que lo que se busca realmente es la felicidad y el estar tranquilos, y que esto en verdad lo que significa es que no haya dudas, inquietudes y miedos. Esto sucede en todo ser humano, en cualquier época o momento histórico, cualquier cultura o etnia, en cualquier punto del globo terrestre. Esto me sucede a mi como a ti. ¿Es posible parar esta búsqueda?

Hay muchísima investigación reportada al respecto. Libros, toneladas de libros han salido de mentes privilegiadas que se han dedicado a explorar los ámbitos de la profundidad de ser. Hay otras que han estudiado los amplios espectros que la naturaleza pone ante nuestras narices, como lo infinito del universo, las interacciones químicas y físicas de la materia, así como las interacciones entre los seres vivientes y su entorno. Se ha estudiado la psicología de la mente, el cerebro humano, el funcionamiento del cuerpo. Se ha elucubrado intelectualmente por amor al saber, digámosle a esto filosofía. Se han hecho exploraciones antropológicas en las diversas culturas ancestrales buscando significado en sus legados escritos, simbólicos, artísticos, arquitectónicos y de comportamiento según las costumbres.

Hay entre estos reportes los de algunos personajes que indican que no hace falta investigar en los fenómenos ni en la historia, y que ni siquiera hace falta, necesariamente, investigar los procesos sicológicos dependientes de condicionamientos, memorias, traumas y comunicaciones inter-neuronales. Sino que hay una investigación muy íntima y directa que se puede hacer lejos de cualquier conocimiento que se tenga: Autoindagación, que indica de dónde aparece la inquietud y cómo se erradica esta causa, con una vivencia directa e inmediata de la realidad.

Siendo que esta investigación o autoindagación excava en la profundidad de nuestros pensamientos, se trata de pasar por alto las ideas y concepciones para llegar al núcleo de su emanación. Es sólo haciendo la prueba por si mismo, que se puede comprender cómo es que esto funciona y qué sentido real tiene cuando lo que se busca es la armonía de esta vida.

Creemos que la armonía deriva de que las condiciones que nos rodean sean armónicas, de que nuestras necesidades estén satisfechas y de que no haya turbulencias en los acontecimientos que experimentamos. Pero es fácilmente comprobable que esto no es así, por la sencilla razón de que se evidencia que los problemas a ser satisfechos no terminan nunca, que ocurren eventos inesperados, algunos los llamamos desgracias, dramas, vivencias a veces muy difíciles de aceptar, muy a pesar de que nuestras condiciones de vida materiales estén suficientemente satisfechas. Pero aparte de eso, si no hay turbulencias emocionales, nos encontramos con que cada vez que satisfacemos un deseo o un capricho, siguen apareciendo otros. Por tanto, es obvio que satisfaciendo los deseos de una vida ordenada, armónica y acorde a estos deseos, no se nos ofrece ni paz ni alegría, más que como condiciones muy pasajeras. Y la búsqueda de felicidad continúa.

El proceso de esta búsqueda es natural, y se gastan vidas enteras en ello, creyendo que eso es todo lo que se puede alcanzar. Un día sobreviene la muerte, y todo este ímpetu quedó ahí. O tal vez las circunstancias se voltean de pronto y todos los esfuerzos se convirtieron en un volver a empezar. Muchos consideran que esto es la vida y se conforman con ello o lo aceptan amigablemente. Otros lo toman con amargura y hay otros que a veces lo aceptan y a veces no.

Pero hay un grupo de personas que ya están cansadas de estos ires y venires en la existencia. Para estas personas, la inclinación es a buscar algo que resuelva esta rueda de contracciones y liberaciones constantes, pues han llegado al agotamiento. Se han dado cuenta de que la forma de enfrentar las situaciones que normalmente han asumido no tiene fin, y el deseo es hacer un salto en la forma hasta entonces típica de concebir y comprender, que resuelva en forma definitiva el asunto. Estas personas buscan la realización permanente de la felicidad. Como es obvio que esto no se encuentra en lo externo, en los pensamientos, en las teorías ni en los eventos, proceden a investigar modos de encontrarlo dentro de si mismos. Muchas veces porque alguna señal, mensaje, lectura o comentario les ha llegado y ha sembrado una semilla en ellos, que indica cuál es el camino. Otros encuentran personas que pueden darles orientación respecto a esto. Y así se procede a los muchos caminos que buscan lo espiritual, a Dios o lo Divino en uno mismo, no bajo dogmas establecidos, ni normas o leyes doctrinarias, ya que esto no son más que ideas y más ideas que albergamos como creencias y nada tienen que ver con una convicción propia sólida y fundamentada en la vivencia directa e innegable.

Debido al testimonio que presentan algunas personas tanto por lo que expresan verbalmente como por lo que expresan mediante su propio proceder, sucede la confianza en que realmente sí es posible detectar la felicidad permanente y la paz subyacente a nuestra psique. Esta confianza es lo que hace que un buscador se rinda ante la orientación que estas personas, en forma natural, sin interés egoista y compasiva, ofrecen.

El objetivo de la autoindagación no es desvincularse de la vida, ni separarse de nuestra expresión viva, sino todo lo contrario. Esta manera de ver es una aceptación plena de todo movimiento que ocurre ante la presencia del si mismo, con la total convicción de la belleza subyacente y la paz profunda que hay en uno mismo, abierto a la gente, a los acontecimientos y todo lo que devenga en nuestro tránsito por esta vida, con alegría y gozo íntimo, a pesar de que la vida en sí, se mueva entre las riberas del placer y el dolor, y mucho más allá de las imágenes mentales que nos formamos acerca del deber ser ajeno a nuestras propias convicciones.

Maria Luisa (09-05-08)

martes, 29 de abril de 2008

SER Y CONCIENCIA

SER Y CONCIENCIA

El Ser se está haciendo consciente de todo en forma permanente. En este todo está incluido el hacerse conciente de nada, del vacío, lo negro, o lo totalmente blanco. Hacerse consciente de la vida, de las sensaciones, de los sucesos, de todo eso se hace consciente el Ser. Mecanismos complejos e inalcanzables para la comprensión racional se suceden en este campo de conciencia. Mecanismos a los que les damos nombres como memoria, tiempo, forma, conceptualización, efectos, sensaciones, razón, deducción, traducción, emoción, etc. Todo lo que existe y todos los mecanismos para percibir estas existencias son movimientos en la conciencia del Ser. Se atribuye existencia a lo que sea, debido justamente a eso, a que el Ser se hace consciente de eso. Todas estas existencias son solo efectos de los mecanismos mencionados. El Ser es un solo Ser, que infinitamente y por su inmenso poder despliega miles y millones de millones de formas de percibir, por medio de mecanismos, unos sutiles, otros más densos. Los mecanismos más densos los constituyen los seres diversos que conocemos en el mundo, desde amebas, hasta seres humanos, desde células hasta la inteligencia más desplegada. Todo eso es mecanismo de movimiento en la conciencia del Ser.

El Ser no es una entidad ubicada en el espacio, ni que se mueva en el tiempo. El Ser se constituye esencialmente de esta misma conciencia, haciéndose consciente de objetos, de nada o de si misma.

El Ser, al hacerse consciente de si mismo, está realizando su verdadera naturaleza. Sumergido en su propia luz, es como azúcar diluida en el agua. Para que el Ser saboree su dulzor, se mueve el mecanismo que conforma la eseidad temporal de percepción. Esta eseidad se convierte en un modo de autoconocimiento limitado a la forma, a la sensación, a la emotividad, al pensamiento. Cuando el Ser se está haciendo consciente por medio de estos mecanismos, se conforma una identidad parcializada y localizada. Esta identidad temporal y limitada es el organismo, en este caso hablo del organismo humano, en que se despliega una elevada capacidad de inteligencia para el proceso de estos mecanismos esenciales.

Con todo esto lo que intento decir es…. Somos realmente este Ser, aquí en la inamovilidad y eternamente ahora, y se está desplegando el movimiento del sentir, pensar y actuar en la propia conciencia. Cuando los movimientos en el Ser que no se mueve cesan… la propia absorción consciente se hace cargo de si misma.

Si esta conciencia de si mismo es aprehendida en forma espontánea por todos los mecanismos simultáneamente…. Es Realización. Ahí nada se excluye. De hecho, esta es la realidad constante, nada está excluido de la conciencia del Ser, pues es justamente debido a esto, que cualquier cosa cobra existencia. El punto importante es el autoconocimiento desplegado en simultaneidad con la función vital temporal de este organismo humano, como oportunidad maravillosa de hacerse consciente tanto del Si Mismo del Ser, como de su infinita potencialidad de hacerse consciente de las cosas, el mundo, y los otros seres. Sabiendo que todo ser es el mismo Ser, todo yo, es el mismo yo, toda alma es la misma alma, y el amor es la comprensión de esto, sucediendo una estabilidad armónica en el mecanismo inteligente que es capaz de autorelacionarse consigo mismo desde si y para si, en la apariencia sutil, gruesa y de cualquier tipo que engendra esta diversidad de seres, formas, maneras, diferencias, sabores y colores. Somos uno mismo en la diversidad. No hay dos seres independientes y separados, ni siquiera unidos, en la realidad última. Todo es y acontece en mi, y de ello soy plenamente consciente.

Maria Luisa

(29-04-08)

viernes, 25 de abril de 2008

ENTONARNOS CON LA ESENCIA



ENTONARNOS CON LA ESENCIA


De antemano partamos del hecho de que ya somos eso que es esencial. Así que no vamos a buscarlo, ni a verlo como algo separado a lo que nos vamos a unir. No se trata de que la esencia está en nosotros, sino de que nosotros como seres humanos somos aspectos de la esencia primordial, básica, inherente, subyacente y siempre presente. Esta esencia es en sí misma conciencia pura. En este sentido, es algo impersonal, o sea, es lo mismo para todos y cada uno. Las diferencias entre nosotros los humanos no hacen que esto sea diferente en cada ser, ya que estas diferencias son sobre imposiciones a la conciencia primordial, imposiciones que en si constituyen los conceptos mentales y las apariencias de las formas.
La naturaleza básica es Conciencia Pura. Esa es la naturaleza del Ser. Decir Yo Soy tiene dos connotaciones diferentes, según hacia donde estamos dirigiendo nuestra atención. Si lo que estamos mirando es el yo soy cotidiano, nuestro cuerpo, nuestra vida, nuestras características personales, nuestras funciones vitales, nuestros deseos y anhelos particulares, ese yo soy apunta a un ser limitado. Si lo que estamos mirando es a la naturaleza pura del si mismo, ese yo soy es ilimitado y eterno. Mirar en este sentido es prestar atención, hacerse consciente, tomar conciencia, darse cuenta, aprehenderlo, comprenderlo.
Entonarnos con la esencia significa entonces, ser capaces de mirar nuestras vidas particulares desde el si mismo ilimitado. En conciencia de nuestra naturaleza como conciencia pura, vivir lo que toca vivir en este plano de conciencia limitado por las condiciones de la existencia temporal. Darnos cuenta de que esta es la realidad: desde lo infinito se está presenciando lo finito. Hay un solo Presenciador, que se hace consciente de la multiplicidad. Cuando la presenciación se hace tomando como referencia una ubicación en el espacio, es decir, en apariencia desde dentro del cuerpo, parece imposible concebir que uno es ya la infinitud que contiene toda percepción, pensamiento, emoción y memoria. Por eso digo que para ello es necesario entonarnos con la esencia. Cómo? investigando de dónde está surgiendo la idea de ser quien soy, cuál es su raiz, su instante de nacimiento. Esta investigación tiene varios modos de hacerse, tema que voy a presentar en próxima ocasión.
(Para los efectos, mucho hay escrito ya sobre esto en http://es.groups.yahoo.com/group/Existo/, sección Mensajes)

Maria Luisa 25-04-08

miércoles, 23 de abril de 2008

RUEGO ANHELANTE DE REALIZACION


RUEGO

Si es en la conciencia donde esta todo, me abro
si en ella esta la respuesta, me entrego,
oh, conciencia, exprésate, dime
me abro, soy tuya
tú eres mí, oh, conciencia
desvélate, límpiate, aparece, dime, oh conciencia del Todo, de Ese todo, del infinito, del cosmos
dime ¿ qué es la vida?
¿para qué es la vida?
esta larga cadena de tristezas y sufrimientos, donde ya ni sé lo que es el placer, no porque no lo tenga, sino porque lo he tenido mucho en esta vida y no tengo aún respuesta.
Oh, conciencia de ser, Oh, mi Ser, déjate, fluye, dime, hazme, dame.
Oh, Dios, Ese que eres Tú, que sé que Eres, que estas, que soy
Ayúdame.
Aquí estoy, abierta, entregada, sólo a tí.
Por favor, déjame ese Tú, dime ese Tú
¿Dónde estás? Dicen que en mí, entonces, demuéstramelo, por favor, dame Tu Gracia, estoy aquí, abierta, esperando, dime, dime, muéstrate.
Sácame de este lío interminable de turbulencias incontrolables, de este bullir de mi mente que no quiere parar, que no desea descansar y yo estoy muy cansada.
Ay, mente aquiétate, estáte tranquila, que no te va a pasar nada, no vas a morir en el intento. Déjame tranquila un rato, déjame un poco de descanso, de paz.
Te ruego, Oh, Señor, que me ayudes, dame tu Gracia.
Quiero navegar en ese lago que espero, azul, quieto, silencioso, de esa tranquilidad de amrita, de ese color de oro, de esa refulgencia y brillantez preciosa. Me quiero bañar en tus aguas prodigiosas, limpiarme, deshacerme de todas estas tendencias de mi mente acalorada y presurosa. Quiero navegar de nuevo en tus aguas, sobre la barca y a la deriva, placer insensato y tibio, acogida en el vientre del Ser, siendo simplemente el Ser.
Aguas cristalinas, de temperatura tan perfecta que ni se sienten, de liquidez tan impregnante que me hacen tuya, que soy una con esa fluidez, con ese dejar, con ese estar y ese Ser, agua, lechosa, miel enguantada, dulzura incontenible. Espesor de mí misma.


Maria Luisa
(Escrito probablemente – no recuerdo – en el 99)

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